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Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
27, Volumen XXVIII, 1991
Más claro no
canta un gallo
El refrán antioqueño en los
clásicos
Jaime Sierra García
Ediciones Autores Antioqueños,
Medellin,1990, dos tomos, 726 págs.
Dos tomos ha ocupado Jaime Sierra García
en este estudio paremiológico. Hasta parecen insuficientes para recopilar tan vasto
material, porque la verdad es que la mayor parte de nuestras expresiones son refranes y
dichos. Este texto es valioso por recoger todossin exagerar los refranes
oídos, escritos y leídos y usados en Antioquia; y también por la manera como están
presentados y la investigación que hay detrás, no sólo de Sierra García sino de otros
autores.
El profesor Jaime Siena García ha
escrito sobre sociología, historia, folclor y teoría política principalmente de
Antioquia. Es un entusiasta buscador de refranes, y un estudioso de los orígenes y de su
historia, y ha dedicado estos dos tomos a contamos del refrán. "El refrán no tiene
patria dice. El apatridismo del refrán lo universaliza en el campo de los
valores absolutos". No obstante, se va a buscar los orígenes, se interna en la
sociología del refrán de manera amena y erudita. Encuentra que donde está el hombre
está el refrán; lo define y lo sitúa en Antioquia, tierra rica en expresiones
populares, donde las fronteras entre mito, leyenda y sentencia se borran, y donde aparece
el sentido del humor picante y de la exageración paisas: "Antioqueño no se
vara", "Con maña, dijo la araña", "Las cosas valen lo que den por
ellas", "Volador hecho, volador quemao".
Con la lectura del texto se descubre el
interés del autor por la palabra, lo que ella representa y expresa aquí y allá, el
sonido, los usos, abusos, cl humor y sus posibilidades en versos, adivinanzas, voces,
vocablos. Gozando encuentra y cuenta la riqueza de anécdotas regionales que hablan de la
idiosincrasia paisa como el principio de comparación y exageración más que conocidos.
"Arepa, pan y pedazo" desea el angurrioso. Este libro contiene eso y más, pues
va hasta la escatología. A medida que va adentrándose en la historia de la colonización
antioqueña, en la historia del maíz, de los frutos tropicales, va relacionando los
refranes y los dichos usados.
"Adios chicha, calabaza y miel"
es el aporte americano a la fábula 1.4 lechera, dice. Con la llegada de los españoles
-no sabemos silos indígenas tienen refranes y dichos, y el proceso de mezcla, el
indio y el negro son incorporados inmediatamente. "Indio que quiere ser criollo, al
hoyo", "Negro, ni la cogedera". Al autor le gusta deleitarse con las voces:
si el origen es chibcha, por ejemplo, las compara, enriqueciendo la idea, el dicho, y
encontrando que todo finalmente es una gran mezcla de mezclas. Va a las cosmogonías
katías, luego por el camino del café va a la colonización, al cultivo y a la arriería.
El arriero que grita sus voces es un cantor que comunica y/o se burla. Aparecen también
la relación campo ciudad, la emigración, la violencia, la mujer, los oficios, la
vida cotidiana, los refranes agrícolas, médicos, meteorolégicos, de la psicología de
la gente, del juego, de la nacionalidad, hasta las frases proverbiales usadas por Bolívar
y oídas en Antioquia. Todo esto, estudiado y comparado, lo entrega en listas de páginas.
"A paso que dure y no que madure", "Una cosa piensa el burro y otra el que
lo esta enjalmando", "Habló el buey y dijo mu", "Anunciar es
vender", "Antioqueño no se vara". La génesis del refrán antioqueño es
de procedencia sociológica: "En Antioquia los refranes que se consideran vernáculos
hacen alusión al medio geográfico, brotan de las relaciones sociales del trabajo en la
minería, en la agricultura, en la arriería, surgen de las emigraciones o colonizaciones,
es decir, se desprenden de las múltiples relaciones estructurales de la sociedad"
(pág.134).
Introduce otras figuras afines al
refrán, como el dicho, el adagio, el proverbio, el apotegma, y se mete en la verdadera
sabiduría del refrán, repitiéndose a menudo al tocar una y otra vez el tema. Sin
embargo, el autor se da cuenta de que a veces "he perdido el estribo que me servía
para dominar la cabalgadura literaria" (pág. 95) y es que "el que mucho abarca
poco aprieta". Así desde el Arcipreste de Hita, pasando por unos clásicos:
Cervantes, Marco Fidel Suárez, Tomás
Carrasquilla, Fernando de Rojas, Erasmo, Garcilaso de la Vega, la picaresca española, y
hasta las fábulas de La Fontaine e Iriarte, el autor estudia refranes y dichos y compara
y presenta. "El hábito no hace al monje" es adaptado del proverbio egipcio
"El traje de lino no hace al sacerdote de Isis"; como quien dice: "el mismo
perro con distinta guasca".
También busca los refranes griegos, los
de las bellas artes, filosofía, religión, mitología, literatura, y en todos ellos va
hasta el origen mismo, la procedencia foránea, religiosa, histérica, griega, romana,
española, mora, etc. Imposible comentar todos los temas que toca y entrelaza este
estudio.
El segundo tomo está dedicado a
presentar los dichos y refranes que aparecen en las obras completas de Tomás
Carrasquilla; recoge el refrán, el párrafo del texto donde aparece, el significado, y
hace el comentario o lo compara con otros refranes similares aparecidos en el Quijote o en
otro texto.
Al final presenta una amplia
bibliografía sobre el tema, un índice por título, nombre y materia. El refrán
antioqueño en los clásicos es más que eso: es un documento valioso y rico en su
conjunto.
DORA CECILIA RAMIREZ
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