Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 27, Volumen XXVIII, 1991

 

Descifrando la percepción del pasado


The Politks of Memory. Native historical
Interpretation in the Colombina Andes.
Joanne Rappaport
Cambridge University Presa, Cambridge, 1990,
226 págs.

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Rappaport, profesora de antropología en la Universidad de Maryland, se ocupa en este libro de la concepción histórica de los indígenas paeces, habitantes del nordeste del departamento del Cauca. El surgimiento de estas formas de conciencia social es situado en el contexto de sucesivas transformaciones sociales, particularmente a partir de aquellas puestas en marcha desde la intrusión colonial; los tipos de conocimiento histórico resultantes no son considerados como una respuesta pasiva indígena a la dominación española o republicana sino como el producto de una compleja interacción de iniciativas y relaciones de poder.

La antropóloga estadounidense da comienzo a su obra citando cómo en Los funerales de la mamá grande García Márquez sostiene que debe dar cuenta de aquella historia antes que los historiadores tengan tiempo de llegar. Rappaport subraya cómo, infortunadamente, en realidad son los historiadores los que en general llegan primero para elaborar una historia oficial que tradicionalmente ha menospreciado el protagonismo de la gente común, constituyéndose así en un elemento más de subyugamiento.

The Politics of Memory se coloca dentro de la corriente en la cual algunos investigadores están centrando sus pesquisas en la manera como comunidades o grupos étnicos elaboran su percepción del pasado. Al partir de lo que la gente relata o escribe, se trata de evaluar no la "exactitud histórica" de sus recuentos sino la forma peculiar como los hechos son evocados. Es precisamente el modo como la visión histórica indígena se aparta del recuento "objetivo" ideal de los historiadores lo que la hace valiosa para el escrutinio del estudioso de lo social.

La peculiar disposición de ciertas características de los textos estudiados en el libro, tales como el carácter no lineal, la dinámica cambiante y las asociaciones con coordenadas espaciales, ofrece claves de su significación en términos de la actualidad sociocultural en que son producidas. Las piezas históricas generadas por lo paeces desempeñan un papel decisivo en la constitución del sentido de identidad, de los parámetros ideológicos que permiten nuevas estrategias sociopolíticas en el contexto de una realidad que, como para la mayoría de los grupos aborígenes, es desde hace cusco siglos la del asedio por fuerzas socioeconómicas de origen nacional e internacional. Inscritas en procesos de adquisición o pérdida de poder que determinan la reinterpretación de las tradiciones que nutren su contenido, estas historias pasan, entonces, a ser vistas como parte de lo político.

De esta forma Rappaport se manifiesta de acuerdo con un tipo de análisis que considera el texto histórico como una resultante de relaciones de poder en el momento en que es producido y no simplemente como una neutra evocación del pasado. Estas situaciones de poder sólo pueden ser entendidas a partir de una reflexión sobre el marco socioeconómico y las específicas regulaciones por las que los textos son producidos.

Las piezas narrativas examinadas no cumplen con las tradicionales características del objeto de un libro sobre "pensamiento indígena"; no son los mitos primordiales, la "mitología" en el sentido ortodoxo del término. Es un conjunto heterogéneo e inesperado integrado por los títulos coloniales de los resguardos paeces, las reflexiones del más notable adalid indígena caucano y la evocación de la historia de los paeces por un anciano activista y avezado narrador.

Dentro del libro los documentos son entendidos como la expresión de dirigentes indígenas en períodos claves de confrontación con el régimen colonial o el Estado colombiano y cuidadosamente contextualizados dentro de las sucesivas transformaciones políticas de la sociedad paez.

El volumen presenta entonces las accidentales transformaciones de la realidad política entre estos indígenas:  los cacicazgos prehispánicos; la guerra contra los invasores blancos; la subsecuente dispersión y sumisión en encomiendas y haciendas; el surgimiento de los cacicazgos coloniales y la creación de resguardos; la disolución y reconstitución de los resguardos durante la república; las guerras civiles y la aparición de caudillos indígenas; las luchas agrarias del presente siglo y la formación del movimiento indígena actual.

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Los títulos coloniales de los resguardos datan de comienzos del siglo XVIII y contienen una argumentación de motivos hecha por el líder indígena que intenta obtener cobertura legal para el territorio de una serie de comunidades y ser reconocido como cacique de ellas. Se centra Rappaport en los títulos de autoría de don Juan Tama, cacique creador, en 1700 y 1708, de dos de los cuatro grandes resguardos que agruparon a la casi totalidad de los paeces en el período final de la colonia. Las dimensiones míticas y sobrenaturales de este cacique en las creencias de los actuales paeces son un inequívoco reconocimiento a quien reconstruyó radicalmente los criterios de autoridad y de territorialidad entre su gente.

Menos vulnerables que la tradición oral y dado su carácter de documentos "legales", los textos de los títulos lograron llegar hasta nuestros días como el más extenso corpus de información histórica de la época. Tama construyó la legitimidad de sus aspiraciones recurriendo a su particular interpretación de la historia, trazando su ascendencia a orígenes sobrenaturales o a dinastías de jefatura, tomando para sí el título Calambas del derrotado cacique guerrero guambiano y proyectándose en el futuro al establecer una línea de sucesión. Para Rappaport estas escrituras son el testimomo del nuevo tipo de conciencia histórica que requería la reciente forma de asentamiento y de definición sociopolítica de los paeces: la pertenencia a resguardos gobernados por caciques. Aunque bajo la regulación de las normas coloniales, estas instituciones significaron, después de casi dos siglos de asedio y fragmentación, un logro político en cuanto al reconocimiento a la existencia de las comunidades y sus territorios.

Uno de los resultados de la desaparición del régimen colonial al alcanzarse la independencia, fue la dispersión y división política de los paeces; los cuatro grandes cacicazgos coloniales se subdividen y las comunidades quedan rigiéndose individualmente ya sea por cabildos o por caciques hereditarios. Los paeces participaron activamente en la guerra de independencia y en las subsecuentes guerras civiles en las que surgieron varios caudillos militares, algunos de ellos con el rango de generales, quienes en más de una ocasión se enfrentaron entre sí. Ante la división paez, los hacendados caucanos se apoderaron de buena parte de las tierras indígenas, intrusión que se agudizó aún más durante el boom de la quina a finales del siglo pasado.

Entre 1910 y 1917, el caudillo paez Manuel Quintín Lame, aparcero de origen y quien había combatido en la guerra de los Mil Días, comandó un levantamiento indígena que luchaba por la defensa de los resguardos y la consolidación de los cabildos. Este movimiento llegó a extenderse a la mayoría de las comunidades del Cauca, que reconocieron a Lame como jefe y defensor general. Después de pasar tres años en prisión, Lame se trasladó a las comunidades pijaos del sur del Tolima, en dónde propugnó los derechos indígenas hasta el fin de sus días, en 1967.

El extenso manuscrito inédito que Lame dejó a su muerte y en el que plasmó su filosofía de luchador indígena es el segundo corpus de memoria histórica paez analizado por Rappapon. Es este documento un manifiesto por la reivindicación de la sociedad y la cultura indígena basado en elementos de la historia y la tradición paeces, utilizando símbolos prehispánicos e imágenes de la naturaleza. El análisis de Rappaport muestra cómo Lame da un nuevo sentido a piezas dispersas de la memoria histórica indígena, traza una continuidad entre los diversos períodos y, sobre todo, basado en los textos de los títulos de Los resguardos, retorna los logros del cacique colonial Juan Tama (la constitución de un territorio y de una entidad política paeces) como metas fundamentales de la movilización indígena.

Narraciones por Julio Niquinás, activista indígena compañero de prisión de Lame, constituyen el restante conjunto textual examinado en use Politics of Memory. La autora se con— contra en la manera como este narrador presenta y ensambla los episodios del enfrentamiento dirigido por Juan Tama contra los guambianos, el de la cacica Gaitana contra el conquistador Añasco, y el de la lucha de los paeces contra Belalcázar. La forma como Niquinás reacomoda las cronologías y los elementos de la trama de estos sucesos de la conquista y la colonia, es interpretado por Rappaport en términos del eje geográfico del movimiento histórico de los paeces y de la necesidad de articular la antigua unidad de la nación paez con consideraciones políticas contemporáneas.

La manera como los paeces han forjado su conciencia histórica brinda un argumento a Rappaport para apartarse de concepciones que ven a la historia y al mito como realidades irreconciliables, o que rígidamente consideran lo oral como cambiante y opuesto a lo escrito como fijo. Para esta antropóloga, la historia paez es el resultado de la construcción de imágenes a través de la actividad política. Estas imágenes en períodos cruciales son luego organizadas en variados episodios que expresan objetivos determinados por el habitus paez es decir: por el conjunto de factores que estructuran socialmente las acciones individuales. La interpretación de los textos resultantes configura a la sociedad indígena en una continuidad moral por medio de la cual de manera única hace frente a la forma cambiante como el cuerpo social paez es afectado en su autonomía o en su supervivencia. Aparece, entonces, clara la dinámica por medio de la cual el movimiento contemporáneo de los paeces retorna la herencia de la visión histórica de sus dirigentes del pasado y la utiliza de acuerdo con las necesidades políticas del presente.

MAULUCIO PARDO ROJAS