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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
26, Volumen XXVII, 1990
La tradición
afroamericana
Las claves mágicas de América
(raza, clase, cultura)
Manuel Zapata Oltvella
Plaza y Janés, Bogotá, 1989, 180 págs.
No existe en Colombia una
tradición sobre estudios afroamericanos, como la que pueden mostrar Brasil y Cuba, entre
otros países de América Latina y el Caribe, con obras tan monumentales como la de
Gilberto Freyre (Casa grande e senzala [ Casa grande y choza]. 1933) ola de
Fernando Ortiz (Contrapunteo cubano deltabacoy el azúcar, 1940). Los estudios
sobre cl negro en Colombia apenas comenzaron a apuntar con las publicaciones de Aquiles
Escalante, en la década de los cincuenta, yen fecha más reciente, con los trabajos de
Nina de Friedemann y de Jaime Arocha. A esta corriente apenas inicial, se añade ahora el
libro del antropólogo y literato Manuel Zapata Olivella, un antiguo militante de la
valoración de la cultura afroamericana.
Este
vacío corresponde a la pauta de lento desenvolvimiento de las ciencias sociales en
Colombia, y a una historia que fue muy presa de todos los dogmas del espíritu finisecular
propio del momento de la expedición de la Constitución de 1886: una nación blanca o
mestiza, con fuerte herencia castellana, con una sola lengua, una herencia común y una
religión dominante, la católica. Una historia narrada desde el punto de vista del
conquistador, primero, y luego sellada
con el retrato de los héroes criollos que
fundaron el Estado colombiano. Una historia, en fin, que miraba la nacionalidad desde la
altura de la altiplanicie central.
Hoy, cuando la nación ha
comenzado a traspasar esas fronteras mentales, encuentra una realidad plural y un tejido
contradictorio. Basta mencionar, por ejemplo, que los focos mayores de pobreza coinciden
con aquellas regiones geográficas de mayor ascendencia negra, o sea con las dos costas
colombianas, la del Caribe y la del Pacífico. Este argumento podría validar la tesis que
quiere demostrar Manuel Zapata Olivella:
que existen formas veladas de discriminación, y
que hay cierta coincidencia entre dominación de clase y subyugación étnica.
Con todo, en este
libro es visible una dificultad. La de un documento elaborado desde una perspectiva
militante, en la que sobresalen los argumentos ideológicos o políticos, por encima de la
indagación directa dc los hechos, que es muy débil. Aunque bien escrito, como
corresponde a un escritor que ya se ha probado en novelas reconocidas, como Changó el
gran putas, el libro se resiente por el carácter reiterativo y hasta monotemático de
las tesis y por sus fuentes secundarias, basadas en las invcstigaciones de Aguirre
Beltrán, Darcy Ribeiro y Senghor. Queda la impresión deque el texto es una recreación,
o una traducción, o una trasposición del pensamiento de otros pensadores al medio
colombiano o al medio americano.
No
obstante, el libro tiene el mérito de despertar el interés por una relectura de la
historia colombiana, que considere en forma más seria la raíz africana de buena parte de
nuestra naturaleza, de nuestra población y de nuestras costumbres. Sin una investigación
sistemática de esta naturaleza, el concepto de identidad cultural colombiana siempre
seguirá siendo o hipostático o fragmentario.
A nuestro modo de ver, el
caso ameritaría la creación de un Instituto de Estudios Afroamericanos, que además
debería servir como puente para la comunicación de las ciencias sociales de Colombia con
Afroamérica (el Caribe, Venezuela y Brasil) y con el continente africano, sin perjuicio
de apoyar de veras los esfuerzos de algunos pioneros concentrados en el Instituto de
Estudios de la Cultura Negra. Un instituto de alto nivel de esta naturaleza debería
localizarse en algún punto de la costa caribe y debería incorporar y estimular el
desarrollo de todas las ciencias sociales en una perspectiva interdisciplinaria, con
proyección en el subcontinente. Sólo de esa forma podría remediarse ese atraso indicado
en los estudios sobre la población de origen africano, que contrasta con la magnitud y
con la importancia de la población negra en la historia de Colombia.
GABRIEL
RESTREPO FORERO
WILLIAM TORRES C.
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