Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 26, Volumen XXVII, 1990

La tertulia de trece


Espacio literario de la Universidad de Antioquia. Inventario 1989.
Universidad de Antioquia, Medellín, 1989.

Después de leer Espacio literario de la Universidad de Antioquia. Inventario 1 989, donde se agrupan escritores que presentan parte de su obra poética o de sus cuentos, la pregunta que surge es, ¿Cuál ha sido el criterio para la realización del libro?

Espacio literario de la Universidad de Antioquia. Inventario 1989 es un libro publicado por dicha Universidad bajo el auspicio de la Facultad de Educación. En él se encuentran reunidos escritores de muy distinta condición. Algunos, ya poseen una trayectoria literaria como Javier Escobar lsaza, quien ha publicado El recuerdo y el silencio, novela editada por Plaza y Janés y el libro de cuentos, Rosita la del vino y otros relatos que publicará próximamente Carlos Valencia Editores. Al igual que Oscar Castro, quien también ha publicado Sola en esta nube y Señales de humo, por mencionar sólo a dos escritores de conocida trayectoria. Junto a ellos estánjóvenes como Víctor Raúl Jaramillo o Diana Patricia Bernal Acevedo, estudiantes de Filosofía y de Comunicación Social, de la Universidad Bolivariana y de la Universidad de Antioquia, respectivamente.

En consecuencia, el sentido de este libro hay que buscarlo en el origen de la publicación. Espacio literario de la Universidad de Antioquía. Inven¡ario ¡989 ha sido el resultado de un nuevo “espacio” para la literatura en la mencionada universidad. Se inició con un grupo de personas que no excedía en su número a siete, que un día se reunió para leer literatura y escuchar material radiofónico. De esto hace ya dos años. Así fue como nacieron estas tertulias literarias que se realizan cada quince días en el Museo de la Universidad de Antioquia. En ellas han participado escritores como Elkin Restrepo, Manuel Mejía Vallejo, Juan Diego Mejía e invitados de otras ciudades, como Juan Manuel Roca.

Dichas tertulias empezaron por llamarse “Espacio de la poesía”, pero los intereses de la gente también abarcaron otros ámbitos, como el del cuento y la novela, entre otros, y terminó por llamarse “Espacio Literario”. Después de dos años de encuentros surgió la propuesta de publicar en un libro parte del material presentado durante este tiempo. Así es como nos encontramos con estos cuentos y poemas.

El libro está abierto a una escritura joven e inédita. En él se pueden encontrar textos de jóvenes que no han llegado aún a los 25, junto a escritores que bordean los cuarenta años y sus textos continúan inéditos. En tal sentido, este libro no ilustra el pensar de una generación; no presenta un panorama de la poesía antioqueña, o una visión del cuento colombiano escrito en los ochenta, por ejemplo. No hay homogeneidad entre las obras de sus participantes o en los temas que tratan. Allí encontramos poesía mística, junto a una poesía femenina, a textos poéticos y cuentos donde se trabaja la temática urbana, como es el caso de los textos de Oscar Castro.

Este libro debe verse más como una memoria, como un inventario de lo oído en las tertulias. Su unidad la da la procedencia de sus participan­tes: el “Espacio Literario”. Un espacio que ha reunido a Héctor Botero, Oscar Castro García, Javier Escobar Isaza, todos ellos profesores de la Universidad de Antioquia, junto a estudiantes como Mauro Antonio Peña, Reiner Castellanos, Daniel Ricardo Jiménez Bejarano, Lucía Calle Arango, Víctor Raúl Jaramillo, Diana Patricia Bernal Acevedo y otros como Gilberto Betancour, Marga López Díaz y Edgar Trejos.

En cuanto al aporte del cuento, éste se da a partir de tres nombres. Inició con Oscar Castro, quien recrea la temática urbana, como en La hora del ocaso donde un hombre es atropellado en la calle y desde su estado de inconsciencia relata lo que ocurre a su alrededor. Otro de sus cuentos es Lapsus donde el autor trabaja la temática del doble, esta vez a través de la relación amistosa entre dos hombres en la que interfieren otro tipo de sentimientos. Son seres que se encuentran a través de relaciones contradictorias, pero que aún así, es lo que les da sentido a sus vidas. Alirio piensa matar a su amigo Braulio, pero al final, es otro el desenlace, pues Braulio se le adelanta: “Avanza con más entereza, toca y allí, tras el hermoso escritorio de roble, apoltronado en su silla giratoria lo espera con paciencia... Con impaciencia lo esperan todos los fracasos de su vida y sus deseos de poder, todas las fantasías e ilusiones demacradas... Aquellos dos ojos oprimen el gatillo y le dan el derecho a disfrutar de su lapsus” (pág. 51). En otros de sus cuentos el autor aborda el tema del amor, como en Trato hecho o el Parque hundido o la realidad de los exilados voluntarios que deben afrontar la ausencia de sus familiares, como en el caso de Desde el exilio.

En cuanto a Javier Escobar lsaza, aparece en este libro con dos cuentos muy diferentes en su forma, que recrean un mismo terna, la escritura dentro de la escritura. El primero de ellos es El eunuco del rey, un cuento hermoso que retorna la forma de los cuentos de hadas tradicionales. Aquí se cuenta la historia de un reino, donde está un rey optimista, una reina hermosa, un príncipe heredero, dos súbditos, una campesina y el eunuco del rey; quienes participan dc una historia de infidelidad.

En medio de esta anécdota donde no ocurre nada fuera de lo esperado en historias de este género, el autor cuestiona la escritura, su realismo y cada uno de los elementos que forman parte del cuento. Así es corno en este cuento el eunuco del rey no es “real” y el cuento es una patraña de quien escribe la historia. Los personajes son protagonistas de una historia que se está escribiendo y ellos lo saben. El eunuco le dice a la reina:

“Vos y yo”, Majestad, no somos más que personajes de esta historia. No lo olvidéis. Si yo quemara mi obra, dejaríamos todos de existir: Vos, el rey, el Príncipe y yo” (pág. 133). Así es como el cuento está lleno de humor e ironía. Donde lo único “real” está representado por el súbdito leal, que es destrozado por el rey: “. ..aturdido aún, destrozaba el cráneo de su único súbdito leal con los golpes repetidos de una enorme piedra. Lo había agredido mientras éste se encaminaba al palacio, con su canasto lleno de legumbres, quesos y frutas, para rendir un tributo reconocido a Sus Altezas Reales” (pág. 135). Con este acto, como lo señala el autor en el cuento, el rey “había perdido su razón de ser”.

Otro de los cuentos de Escobar Isaza es ¡Me rindo! Cuento para un concurso de cuentos donde desde sá título se cuestiona la tarea de escribir. El personaje se enfrenta a una convocatoria de un concurso de cuento y piensa que podría enviar. En la escritura de este cuento, el autor retorna otros elementos, como el modo de escribir de la página roja de los diarios, a través de la noticia del presunto asesinato de Yamira del Socorro Arbeláez.

Por último tenemos a Diana Patricia Bernal Acevedo, quien en su cuento, Su mano dormida, trabaja el tema de los triángulos amorosos. Relaciones en las cuales los límites se desvanecen y la protagonista queda a merced de los deseos de su padre y su amante, Juan Esteban. Así es como ella está en medio de circunstancias extremas y contradictorias: el tener que elegir entre el amor de un padre o un amante. El cuento culmina así:   “De repente me di cuenta que había perdido a los dos, pero no era la hora de pensar en cuál cariño era verdadero; lo único que sí me quedó claro es que amar es un acto de ingratitud con uno mismo” (pág. 198).

En cuanto a la poesía, ésta se hace presente a través de diez personas que ven en ella el modo de cuestionar la realidad y sus vidas. Con nombres como Hernán Botero, Edgar Trejos, Gilberto Betancour, Víctor Raúl Jaramillo, Mauricio Antonio Peña, Reiner Castellanos, Daniel Ricardo Jiménez Bejarano, Lucía Calle Arango, Inés Posada y Marga López Ruiz; el libro presenta una poesía que va desde los textos poéticos de Inés Posada, pasando por la poesía mística de Lucía Calle Arango o la poesía de Marga López Ruiz, en quien se manifiestan las preocupaciones femeninas de manera más clara. Ella retorna la infancia, la relación entrañable entre madre e hijo, el sexo, etc.

Tal vez para estos poetas la poesía sigue siendo una práctica individual y un modo de enfrentar la realidad, donde el acento sigue estando en lograr la palabra precisa. Abarcan una temática en la que se encuentran la pregunta por la escritura, la experiencia personal, las referencias culturales y el amor, entre otros temas. El detenerme en cada uno de ellos alejaría esta reseña de lo que pretende ser. Pero sí hay que mencionar cómo estos diez poetas son una muestra de la poesía que se está escribiendo en Antioquia.

Para finalizar hay que señalar, como ya se ha dicho, que el valor de este libro radica en su carácter de inventario y en la presentación de estos trece escritores de antioquia.

PATRICIA RUÁN