Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 26, Volumen XXVII, 1990

Plano y carente de vuelo


País escaso de mi cuerpo
Judith Nieto
Editorial Lealon, Medellín, 1990, 42 págs.

El poemario de Judith Nieto marca una primera incursión en la riesgosa aventura de publicar poesía.

Con portada de diseño agradable, por la conjunción de tonos, pero ilustrada muy pobremente, el libro, sin indice y compuesto por treinta y dos poemas de corta factura, goza de unidad, unidad que nace de su carácter “erótico” (entre comillas, en razón de lo aleatorio que el uso del término aquí tiene, puesto que los poemas están compuestos por imágenes demasiado evidentes cuya eficacia es dudosa y en las que el erotismo que conocemos en la buena poesía brilla por su total ausencia).

Nos hallamos ante un discurso amoroso, atormentado, plano y carente de vuelo; al escribir, la autora se deja ganar por una emoción primaria, por una espontaneidad que, dominándola, se traduce en una producción que no aporta nada nuevo y que no soporta el rigor de una lectura detenida, crítica.

Existen verdaderas torpezas dentro de algunas composiciones: El imposible retorcimiento corporal cuando dice “Déjame/ asilarme en el espacio/ que hay entre tus piernas/ y la punta saliente! de mi tobillo izquierdo” (pág. 5), o esta joya que supondría la existencia de minotauros calzados: “Un minotauro/ descalzado y azul [!] Me vigila...” (pág.6). La autora deja entrever cierto humor negro (como en el poema del gato pardo, (pág. 8), humor que si dejara fluir la salvaría un poco: “...y cuando maúlla de hambre/ le permito que chupe/ de mi llaga que todavía/ gotea”.

Se siente la impresión de que, so pretexto de escribir con toques de hermetismo, se cae en la imagen simplemente abstrusa: “...mi pálida/desnudez/ que tiene el color del/ ruiao de puntillas” (pág. 9). Parece que hubiera un hábito de irreflexión, una incapacidad de volver con ojos críticos al poema para embellecer, pulir, mejorar su construcción, cayendo por eso en una expresión muy pobre: “un pedazo (!)/ de mi mojado celo escapó de la húmeda/ palabra que entre/ mis piernas guardé” (pág. 12). Dentro de un mundo poéticamente rico, el discurso genera otros discursos. Sus giros, sus sinuosidades, su vértigo, encierran otro mundo en él, generan uno paralelo o lo hacen tan gaseoso que hablaríamos hasta de sublimación. En este caso no se trata de nada de eso, y podemos afirmar que el poemario no genera ningún aporte al mundo de la poesía erótica o amorosa.

A través de los textos, la autora deja entrever la falta de formación (en lo que atañe a la lírica moderna), y el desarrollo que la poesía ha alcanzado no perdona tal carencia.

País escaso... es un libro nacido de las atormentadas obsesiones nocturnas del cuerpo deseante (de la que escribe) alumbrado por la luz avara de la soledad, esa misma que siembra negruras a causa de la ausencia del ser amado.

RAFAEL PATIÑ0 GÓEZ