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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
26, Volumen XXVII, 1990
Una colcha de retazos
La encrucijada de la sinrazón y
otros ensayos
Salomón Kalnianovitz
Tercer Mundo Editores, Bogotá, 1989,
155 págs.
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El profesor Salomón Kalmanovitz
acaba de publicar un nuevo libro, en gran medida distinto de los otros textos que le
conocíamos. Aparentemente se identifica con sus anteriores investigaciones en que el
libro que ahora comentamos La encrucijada de la sin razón también
está constituido por ensayos. En verdad, Kalmanovitz se ha conocido más por su calidad
de ensayista sobre todo en temas económicos e históricos que por haber
producido libros en el estricto sentido de la palabra; vale decir, como elaboraciones
intelectuales coherentes e hilvanadas o que respondan a una estructura narrativa y lógica
profundamente articulada. Recordemos, solamente que la casi totalidad de los textos de
Kalmanovitz son conjuntos de ensayos con la excepción del libro La agricultura
en Colombia, pues el primero versaba sobre el desarrollo del capitalismo
dependiente, que reunió las contribuciones del autor a la desaparecida revista Ideología
y Sociedad durante el período 1973-1977. El Otro libro, Desarrollo tardío del
capitalismo, es un conjunto de ensayos críticos a la teoría de la dependencia, que
presentan una serie de temas de comercio internacional e historia y economía colombiana y
latinoamericana.
El tercer libro, Economía
janación, también constituye, pese al esfuerzo del autor por hacerlo más coherente,
una recopilación de ensayos escritos en distintas épocas (desde el artículo sobre el
régimen agrario en la época colonial, publicado originalmente en Ideología y Sociedad
(núm. 13 de 1975) pasando por el que versa sobre el régimen agrario durante el siglo
XIX, publicado inicialmente en el tomo II del Manual de historia (Bogotá,
Colcultura, 1979), hasta llegar a otra serie de artículos sobre industrialización,
violencia y evolución económica durante el Frente Nacional). En fin, casi toda la
producción teórica e investigativa de Kalmanovitz se ha expresado en la producción de
un diverso tipo de ensayos, hay que decirlo también, de desigual calidad y rigor. Luego
de conocerse la trayectoria investigativa de Kalmanovitz, era de esperarse que un nuevo
libro de "ensayos" en seguida discutiremos si esta producción amerita tal
denominación siguiera por lo menos la senda rigurosa y coherente de los libros
antes evocados.
Sin embargo, Kalmanovitz,
no se sabe por qué circunstancia si el afán de publicar, el desencanto político,
el intento de sobredimensionar lo académico, váyase a saber por qué otras recónditas
razones, publicó un texto que en gran medida demerita su trayectoria investigativa.
Antes de considerar propiamente el libro objeto de esta reseña, es necesario mencionar
cómo a la investigación social en Colombia la está matando ese excesivo afán
ensayístico, que supone que la mayor parte de los libros publicados no sean resultado de
investigaciones rigurosas sobre un tema, sino que en buena parte sean incursiones
apresuradas por muy diversos campos del saber, arañados tan sólo superficialmente. Los
ensayos son importantes siempre y cuando no se conviertan en el sustituto obligatorio de
la investigación real, que ponga de presente el trabajo artesanal "de
hormiguita" que ni la informática ni la tecnología podrán sustituir, si es
que se quiere seguir pensando en la investigación como una creación del espíritu
humano. No es sino observar la producción actual de las ciencias sociales en nuestro
país, para poder detectar la irresponsabilidad de muchos autores que, uno tras otro,
publican colecciones de "ensayos", que suelen ser simples superficialidades
sobre un variado conjunto de temas.
La encrucijada
de la sinrazón entrando ya en materia en realidad no es un libro, si por
tal entendemos un producto intelectual integral y coherentemente elaborado y no una
cantidad de páginas con una cubierta, sino una serie de escritos de muy desigual nivel,
algunos de los cuales sí son ensayos, pero otros ni siquiera alcanzan ese calificativo.
Aunque Kalmanovitz clasifica en tres grandes temáticas sus "ensayos": la
primera parte la denomina Violencia, la segunda Historia y la tercera Esoteria, en
realidad esa clasificación no es del todo convincente. Porque, por ejemplo, ¿cómo
clasificar dentro de los temas de "esoteria" a la universidad y la cultura? ¿De
esta forma no se le quita el nivel académico a un tema de tanta trascendencia, dado que
es precisamente el ámbito académico el que Kalmanovitz quiere hacer resaltar? Bueno,
pero en realidad el problema de fondo no reside en que Kalmanovitz haya efectuado esa
clasificación temática de su libro. Más problemático me parece que haya publicado en
la mayor parte de los casos unos textos a los que no corrigió ni siquiera en materia
formal ni estilística, y donde existe un sinnúmero de repeticiones. A lo largo del
texto, con el mismo tipo de argumentaciones, y casi con las mismas palabras, se repiten,
verbigracia, las exposiciones sobre el origen de la intolerancia (lo que Kalmanovitz llama
el "pecado original"); el feudalismo y semifeudalismo, que ya nos ha presentado
en Economía y nación; las diferencias regionales, el neoliberalismo, la
influencia del clero en la vida colombiana. Todos estos temas, cruciales para entender a
la sociedad colombiana, habrían podido ser abordados por Kalmanovitz con mayor altura, si
éste hubiera querido trabajarlos en profundidad, con el rigor de un experimentado
investigador social y no con el apresuramiento de un principiante.
Por los aspectos
hasta ahora mencionados, podemos decir que es bastante difícil elaborar una reseña de La
encrucijada..., pues éste es una colcha de retazos, donde hay desde informes
semiburocráticos (el tema de economía y violencia, presentado a la comisión barquista
de estudios sobre la violencia los famosos "violentólogos"),
pasando por reseñas de libros (comentarios a Bases de economía contemporánea, de
Antonio García y a dos libros de José A. Ocampo), hasta llegar a unos artículos
confusos de diversa índole, como la discusión con Juan Diego Jaramillo, o el texto sobre
economía y psicoanálisis y el de rock en español). ¿De una mescolanza tal qué
se puede reseñar? Tal vez, únicamente, los aspectos comunes que ya mencionamos antes, o
las sobresalientes apreciaciones que el autor efectúa por momentos. Entre algunas de esas
apreciaciones están su crítica al resto de la intelectualidad criolla, de la misma
generación de Kalmanovitz, que hoy forman parte de organismos gubernamentales o de los
partidos tradicionales. Su crítica clara a aquellos economistas que exaltan
desmedidamente los resultados "benéficos" de la política económica, y que ven
en ésta una nueva variable, determinante para el desarrollo de un país. Su apreciación
del entrecruzamiento de diversas formas de violencia en la sociedad colombiana actual y la
manera como se ha generado una alianza entre la vieja y la "nueva" derecha. Y su
crítica a la intolerancia cultural, expresada en la persecución de que el mismo
Kalmanovitz ha sido víctima por publicar un texto de historia para bachillerato. El
problema es que gran parte de estas ideas, importantes en el contexto cultural actual que
vive el país, quedan malogradas o perdidas, porque aparecen aisladas o
descontextualizadas y no siempre responden a una argumentación consistente. Para sólo
referirnos a uno de esos debates, digamos que con los elementos sueltos de crítica a la
vieja y "nueva" historia, Kalmanovitz hubiera podido elaborar, en lugar de
tantos artículos que tienen casi todos la misma argumentación, un verdadero ensayo sobre
el estado y las perspectivas de la historiografía colombiana.
Aunque
en la Introducción al texto, Kalmanovitz reconoce las fallas evidentes de que adolecen
los "ensayos" publicados, ofrece una serie de autojustificaciones en realidad
poco convincentes. Nos dice que son "incursiones desprevenidas e inseguras"
(pág. 15); bueno y ¿por qué no se pulieron hasta ser aportes más seguros? Con razón
el autor crítica la especialización, porque implica una "pérdida de
inteligencia" (pág. 15), pero esta crítica tampoco puede suponer caer en el
extremo opuesto de pretender romper la especialización con la apreciación ligera y con
poca
fundamentación
analítica y documental. De la misma forma, pese a que al finalizar la Introducción
Kalmanovitz solicita a aquel que pretenda "juzgar mi trabajo [...] le agradecería
tener en cuenta su evolución y sus fuentes" (pág. 18). Si nos atenemos a los dos
aspectos podremos decir que, en verdad, las fuentes usadas en la mayor parte de los casos
son bien pobres (para el caso de la relación entre economía y psicoanálisis la pobreza
de fuentes es notoria, y más bien sobresalen una serie de lugares comunes). Y,
evidentemente, si hay una evolución, la del militante político al desencantado
académico, que piensa, como lo deja vislumbrar en algunos párrafos, que la academia y la
Universidad Nacional son receptáculos de las importantes transformaciones
"progresistas" que sufre el país, cuando quienes recientemente pasamos por las
aulas de la Universidad Nacional sabemos que el cuerpo científico y académico reproduce
los mismos vicios clientelistas del sistema, que no pueden ser remediados como lo
cree Kalmanovitz con la creación de una cátedra de español o con la formación de
posgrados que incluso en la Nacional son de dudosa calidad.
Y por último Kalmanovitz
nos hace otra recomendación: "Para el lector que busque acercarse a la verdad (?) no
tengo sino una advertencia: que éste es un punto de vista más y que lo considere por los
méritos que quiera encontrarle, pero sobre todo, que lo contraste con las posiciones e
interpretaciones que enfrenta". En realidad, esta es una recomendación sana pero
insuficiente. Porque Kalmanovitz, que, escribiendo, ha sido un incisivo polemista
(recordemos las polémicas de hace algunos años con L. Currie, M. Arrubla y más
recientemente con J. A. Ocampo), comete el gran error de no facilitar al lector
desprevenido ni la argumentación íntegra de sus contradictores ni mencionar siquiera las
fuentes en las que se expresan sus antagonistas. Por ejemplo, cuando el autor intenta
polemizar con Gutiérrez Girardot o sus alumnos, ni siquiera menciona el lugar donde
aquellos se han expresado; tampoco deja claro cuáles son
los historiadores que se han vuelto asesores
presidenciales o que han escrito apologías de ciertos gremios (6como la Sac?) o han
hablado del linaje de los actuales dignatarios. En rigor, Kalmanovitz al respecto debió
ser mucho más concreto.
En fin, La encrucijada
de la sinrazón (a propósito, ¿no sería mejor decir la encrucijada de la razón?)
es un texto profundamente desigual, repetitivo, con muy pocas fuentes, y sólo lo salvan
unas cuantas ideas brillantes pero aisladas. Muchos de los textos quedaban bien como
artículos de prensa pero no publicados en un libro de ensayos (tal como sucede con el
artículo sobre rock en español, que fue publicado después que desapareciera esa
"moda", lo que hace muy dudosa la afirmación de Kalmanovitz, con la cual cierra
su libro, respecto a que "quizás termine siendo que el rock colombiano tenga
más vida que el propio país" (pág. 155), porque de tanto
"ensayar" se corre el riesgo de seguir haciendo cosas poco serias.
RENÁN VEGA CANTOR
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