La mayoría de los
autores coinciden en señalar las grandes promesas que encierra la introducción de la
informática y los computadores en los procesos educativos, tanto por su capacidad para
procesar información y representarla en distintas formas, como por sus propiedades
interactivas y por la posibilidad de simular los procesos de pensamiento. Para hacer uso
adecuado de este potencial es necesario considerarlo un medio y no un fin en si mismo,
medio que, además, debe estar precedido de criterios pedagógicos y educativos que le den
sentido a su utilización (Pena). En esta línea se asevera que los problemas
fundamentales de la computación son educativos más que tecnológicos, o en un sentido
más amplio puede decirse que el examen de los aportes de la tecnología deben estar
guiados por consideraciones de orden cultural, contexto imprescindible para
estudiar el desarrollo humano y su relación con
lo tecnológico (Mockus).
Como consecuencia de las
funciones y efectos de las nuevas tecnologías en los procesos escolares, los planes
educativos se están haciendo obsoletos al igual que el rol de los docentes y sus
conocimientos; también se está creando una desarticulación entre la formación
impartida y las necesidades de producción y de mercado, al tiempo que se incrementan las
diferencias cualitativas entre la instrucción pública y privada. Debido a esto, la
incorporación de las nuevas tecnologías no debe obedecer a presiones sino que debe ser
consecuencia de una política coherente de desarrollo y adecuación del sistema educativo
a los nuevos requisitos de formación a las necesidades de los sectores económicos
(Ochoa).
La incorporación de
medios informáticos en las instituciones educativas sigue patrones diversos según las
teorías y estilos pedagógicos en ellas vigentes; estas teorías son exa
minadas por Mockus quien destaca los recursos
implícitos en la informática para propiciar cambios sociolingtllsticos, a la vez que
enfatiza el papel de la escritura como decantadora de las producciones culturales. Es por
ello que un acceso al horizonte de significados propios de la escritura y de la tradición
escrita, parece ser una condición previa de un uso suficientemente eficaz y autónomo de
dichas tecnologías.
Los usos más generales
del computador con fines educativos han sido el instructivo y el interactivo, cuyos
supuestos pedagógicos y psicológicos son revisados por Escobedo y Gómez. uso
instructivo busca modificar el comportamiento del individuo a través de la aplicación de
ciertas consecuencias, vale decir instruye al individuo; este enfoque se fundamenta en
supuestos conductistas skinerianos de corte empirista. El uso interactivo busca
desarrollar las estructuras de conocimientos a través del funcionamiento de la
inteligencia, se podría decir posibilita una interacción del sujeto con un objeto de
conocimiento y tiene como base supuestos piagctianos de corte estructuralista. Se exponen
los pro y contras de cada uno de estos enfoques para concluir que la investigación
nacional e internacional aún no arroja conclusiones definitivas al respecto; sin embargo
ambos autores se inclinan, en cada uno de sus ensayos, a encontrar mayores promesas y
logros en el uso interactivo.
Ante la pregunta sobre
cuáles serían las alternativas que enfrentan los sistemas educativos y de formación
profesional o capacitación formales, para poder asumir el reto de las nuevas tecnologías
y los cambios en la organización del trabajo y en la estructura del empleo del sector
moderno, la tendencia se orienta hacia la generación de habilidades, destrezas y
conocimientos que se apoyan en procesos y mecanismos lógicos de abstracción; por este
motivo la educación deberá privilegiar la formación comprensiva e integral en la que se
combine la enseñanza de las ciencias y de las humanidades, así como el desarrollo del
pensamiento crítico (Urrea).
Sin embargo la necesidad
de educación informática rio puede reducirse a la formación escolar, es necesario la
organización de estrategias extraescolares de familiarización de la población adulta y
de jóvenes en edad escolar sin acceso a los computadores, con el fin de concientizarlos
sobre las potencialidades de estas nuevas tecnologías en el mundo del trabajo, la
educación y la recreación. De otro lado Gómez concluye que en Colombia no es
actualmente prioritaria la introducción rápida y masiva de la informática en el sector
educativo, punto de vista con el que coinciden buena parte de
los expositores ya que para ellos existen otras
prioridades relacionadas con la ampliación de la cobertura y el mejoramiento de la
calidad de la educación, sin lo cual no es posible la apropiación colectiva de las
potencialidades de la informática.
He aquí un texto que da
herramientas de análisis para un debate de gran actualidad, el cual ínvolucra no sólo a
los gremios educativos sino a todos los sectores interesados en la formación de recursos
humanos. Lejos de presentar puntos de vista acabados, el libro expone argumentos
provisionales, opiniones encontradas, dudas e interrogantes; todo ello para señalar que
sobre este tema no se ha dicho la última palabra y que aún falta mucha reflexión,
discusión e investigación en el orden nacional e internacional.
MARTHA CECILIA HERRERA C.