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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
24-25, Volumen XXVII, 1990
Dos culturas iguales a
una tercera, son desiguales entre sí
Identidad y transformación de las
Américas
Elizabeth Reichel (comp.)
Ediciones Uniandes, Bogotá, 1988
Esta obra recoge
selecciones de ponencias de varios simposios de temática antropológica, realizados
dentro del XLV Congreso Internacional de Americanistas que se celebró en Bogotá en 1985.
Por tanto, forma parte de las memorias del dicha reunión.
Los simposios
representados en la compilación son: Aculturación, asimilación, sincretismo e
integración nacional en América española y portuguesa; Pesca artesanal en las
Américas; Presencia e invisibilidad del negro en América; Inequality in native North
America, continuity and change; Impacto de la economía de mercado en las comunidades
indígenas del Amazonas; Indianidad y africanidad en la génesis del hombre americano; El
rol de los artefactos en antropología: las selvas tropicales de Suramérica; y The
interpretation of Aztec art.
Aunque de
alguna manera se puedan trazar hilos conductores que enlacen los diversos temas tratados
en el libro, lo que salta a la vista es la variedad temática de los diferentes simposios,
lo cual, naturalmente, hace más difícil la tarea de reseñarlos. Por
lo tanto, no nos podremos referir a cada una de
las ponencias, sino sólo a algunas de ellas, en virtud del criterio de selección
editorial arbitrario del suscrito.
La contribución
del profesor Lafaye sobre las culturas nacionales, que forma parte del primer simposio,
plantea básicamente que en América Latina se han desarrollado identidades regionales y
transnacionales, debido a que las fronteras étnicas no coinciden con las divisiones
políticas de las naciones, y por eso es una ilusión
hablar de culturas nacionales. Así mismo
manifiesta que en América Latina la identidad nacional está en proceso de búsqueda;
hay, según él, una minoría hispano parlante que se alza por encima de las diferencias
étnicas y físicas en los diversos países.
Para Lafaye, todavía
está presente "la olla podrida" o "melting pot" de cruces étnicos
que impide cuajar una identidad, y en la cual lo ibérico, lo indígena y lo africano son
lo más significativo en aportes culturales del subcontinente.
Lafaye centra su
análisis en las tendencias e influjos sociales y culturales de la conquista y la colonia
de América Latina y no penetra en aportes más recientes, pero de gran intensidad
aculturadora, como son las influencias de la sociedad industrial dominante de origen
norteamericano, por ejemplo, que ha llegado a transformar en buena medida la conciencia de
identidad de muchas poblaciones nacionales. En ese sentido, creo que vale la pena pensar
más la tesis de Lafaye sobre el liderazgo hispánico en el orden cultural. Con relación
al fenómeno del mestizaje, el artículo de Eva Uchmany ya maneja una situación muy
concreta: el caso de México, y muestra todas las presiones a las cuales fueron sometidas
las mujeres indígenas durante la Conquista. No sólo eran abandonadas por los españoles,
sino que además eran entregadas a ellos por los señores indígenas, sin tener en cuenta
el consentimiento de ellas. La autora se refiere a la poliginia como una forma opresiva,
lo cual valdría la pena verlo dentro de un contexto prehispánico más amplio y profundo.
Es muy interesante el planteamiento que Uchmany hace respecto a la dinámica social que
movía, las uniones entre indios y negros, pues acude a toda una gama de razones
económicas que explican los pros y los contras que, según blancos, indios y negros,
representaban tales uniones.
En el tema de la pesca
artesanal, la ponencia de Jaime Arocha sobre las mujeres concheras del manglar en la zona
de Tumaco pone de presente, por un lado, las características ecológicas que facilitan la
labor de la mujer, junto a la aplicación tecnológica que ellas manejan para tener éxito
en su actividad económica tradicional. Por otro lado, Arocha acude a la tesis de la
invisibilidad del negro para explicar que los cambios tecnológicos, ordenados con el fin
de procurar mejores ingresos a las concheras, fueron un rotundo fracaso. No se dio
posibilidad de que las mujeres decidieran sobre la inconveniencia de tener una lancha de
motor manejada por un hombre, en contraste con el sistema practicado por ellas,
consistente en una canoa individual que entraba a los manglares "por dentro".
Entre los varios
artículos que tienen que ver con los negros, llama la atención el de Enriqueta Vila
respecto a los costos para sojuzgar el cimarronaje, según los casos de Panamá y
Cartagena. Ella, aparentemente, hizo una investigación documentada al respecto, pero
lamentablemente no aparece una sola cita de las fuentes utilizadas. El lector se queda sin
saber el origen de las informaciones, que ciertamente son muy interesantes dentro de la
perspectiva de la etnohistoria de las poblaciones afroamericanas, pues muestra el grado de
dificultad para controlar las fugas de esclavos e ilustra las diversas tácticas de
dominio de los cimarrones, con casos como los de los palenques de Usiacurí y El Limón.
Otra contribución que
vale la pena mencionar es la de Nancie González respecto al origen de los caribes negros,
tema que, aunque ha ocupado varios trabajos, parece que abre nuevas perspectivas, como la
de la autora, quien metodológicamente compara las versiones de ellos mismos, de los
ingleses y de los españoles respecto a la migración de "garifunas" desde la
isla de San Vicente hasta la de Roatán y luego a la tierra firme en Honduras y Belice.
Finalmente, quiero hacer
mención del trabajo de Nelly Arvelo sobre el desarraigo que recientemente han sufrido los
grupos étnicos tradicionales venezolanos asentados en el territorio federal de Amazonas,
a partir de los procesos de reforma agraria y nucleacíón de poblaciones. Tal desarraigo
plantea desadaptación y, por tanto, es urgente encaminar grandes esfuerzos para
replantear dicha política de desarrollo, y remplazarla por otra de etnodesarrollo, más
acorde con las necesidades de dichas poblaciones.
Imelda Vega presenta,
así mismo, un interesante estudio sobre las transformaciones que ha tenido que sufrir el
discurso popular andino, su dinámica de acomodamiento a las estrategias de dominio
político y, en cierto sentido, cómo se ha afectado por imposiciones de comprender la
realidad. Se trata de una hermenéutica de textos orales, sobre la cual bien vale la pena
reflexionar, y tenerla en cuenta en el análisis de la tradición oral andina.
Si algo puede decirse de
esta obra respecto a su contribución global, es que ilustra bastante sobre diversos
aspectos de la variabilidad cultural de América Latina y sobre el proceso histórico de
la construcción de etnias y su lucha por mantenerse a lo largo de quinientos años de
recorrido en cl mundo occidental.
JORGE MORALES GÓMEZ
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