Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 24-25, Volumen XXVII, 1990

La cosa infantil


Aviador Santiago
Jairo Aníbal Niño
Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1990,
136 págs.

Jairo Aníbal Niño (1941) publica un nuevo libro que lleva por titulo Aviador Santiago. Como los anteriores (Zoro, La alegría de querer. De las alas caracolí), este libro es para niños ó, como los editores y el mismo autor prefieren clasificarlo, se inscribe en el campo de la literatura infantil.

El libro narra una aventura en la que suceden mil cosas a dos niños que lo único que quieren es volar. Cómo conseguir tal propósito, es lo que llamaríamos el fin último que se propone el autor para con sus lectores, los niños. Hay una frase que se repite y que demuestra con mayor claridad lo que pretendo decir: "Las alas no se buscan, se encuentran".

De esta manera el sentido de volar, como es fácil suponer, no es literal. El libro se plantea como una posibilidad que escapa de lo literal para ir en busca del aventurero, del niño que quiere mostrarse en este libro para aprender a volar.

Al comienzo el autor habla de los aviones, que fascinan a Santiago, el personaje principal, para no perder de vista un hecho que puede derrumbar la fantasía: los aviones son los únicos que en la vida moderna hacen que la gente vuele, literalmente.

Con el recurso de superponer escenas, cuadros, figuras que aparecen de la nada, imágenes —algunas solamente verbales—, el narrador va creando un mundo de fantasía donde todo puede ocurrir: Cuarto Bate, el gato, habla y dirige la excursión mientras que una tortuga vuela sobre los excursionistas, como la nube de fuego que siguió al pueblo de Israel por el desierto. En el relato abundan las instancias de este tipo que resultan un tanto inverosímiles y hacen pensar en lugares comunes.

Finalmente, después de muchos encuentros con personajes que dialogan o se multiplican indefinidamente, los chicos logran volar y salvarse a tiempo de los peligros que sus sueños les acarrean.

Jairo Aníbal Niño pone de manifiesto en este libro su capacidad para narrar esta aventura, que si es obvia por su fin, no lo es tanto por la manera de llegar a él. Además los libros de "literatura infantil" —está demostrado— son su especialidad.

Para dar un juicio de valor sobre este libro (y sobre la literatura infantil) quizá lo más indicado sea un estudio a la manera de los teóricos de la "estética de la recepción"; es decir, un estudio que basara sus conclusiones en los resultados que obtuviera al recoger las impresiones de los lectores, que en este caso son los niños.

Sin pasar por alto el hecho de que no son ellos los que eligen los libros de "literatura infantil" sino que hay de por medio el adulto que compra el libro y que, por supuesto, lo escoge. Las mejores opiniones sobre este tipo de libros que ha oído quien escribe esta reseña, provienen en su mayoría de adultos.

Vale la pena aclarar que un "estudio de lectores" es sólo una idea y no expresa el contenido cabal de la "teoría de la recepción"; cuyo interés principal se dirige a las grandes obras de arte y a la razón de su supervivencia a través del tiempo histórico. Solo se propone una metodología similar para entender el efecto de un libro como cl que reseñamos en el público al que está dirigido.

¿Qué decir si un niño no lee Aviador Santiago, porque no le gusta, pero va en la página 400 de El conde de Montecristo de Alejandro Dumas? La pregunta deja ver que la "literatura infantil", aunque esté dirigida a los niños, no basta para ser la lectura de los niños. Al niño lector hay que tenerlo en cuenta dc igual manera que a aquellos a los que hay que inculcarles la lectura. La lectura, en todos los casos, como un acto de imaginación. Las obras para niños en este momento ocupan un lugar importante en el mercado editorial colombiano 1 .

La llamada "literatura infantil", si es diferente y aspira a la obra de arte, necesita una revisión crítica de sus premisas, de esos elementos que la hacen distinta.

Los niños también son individualidades y no se les puede cristalizar en una visión que no incluya los casos particulares, que los ve a todos como a lectores de lo mismo.

El vicio de la lectura muerde a cualquier edad, y en los niños no necesita de manera especial que sea provocada por ciertos libros más accesibles. Los niños que leen lo hacen en diversos libros.

La "literatura infantil" aparece como una escritura dirigida a un público concreto: ¿a los niños en general?, ¿a los que necesitan divertirse y desarrollar la imaginación?, ¿o a los que quieren conocer la libertad que se conoce en la literatura?... y es posible formular muchas preguntasóque pueden propiciar una discusión seria o que simplemente se desprenden de una denominación tan ambigüa y poco vigorosa como la de "literatura infantil".

MARIO DUARTE DE LA TORRE

 

1 La Asociación Colombiana del Libro Infantil y Juvenil (Aclij) es una entidad que divulga y brinda todo tipo de información sobre los libros para nulos que se publican en este momento en Colombia. (regresar1)