|
Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
24-25, Volumen XXVII, 1990
|
|
|
Germán Espinosa a la edad
de un año, 1939.
|
|
Con Germán Espinosa "Afirmar el vitalismo del arte"
(Entrevista de EVELIO ROSERO DIAG0)
Trabajo fotográfico: Alberto Sierra Restrepo
EL DECENIO que ya finaliza ha sido
testigo en el ámbito literario colombiano de la aparición de varias novelas
y libros de relatos que continúan evidenciando esa tendencia de la narrativa del país a
lograr más la cantidad y la aparatosidad publicitaria que la calidad
y el minucioso trabajo artesanal, de
responsabilidad investigativa, de equilibrio en la imaginación, con que una obra
literaria puede pretender y asumir la categoría de arte. A nuestro parecer, la obra de
Germán Espinosa es una de las pocas que siguen forjando un cosmos muy propio y
universalista en nuestra narrativa. Los más de los autores no han hecho otra cosa que
entregar a la imprenta con pasmosa fertilidad creaciones bastante medianas, de
escaso talento, sin ninguna duda perecederas en el tiempo, aunque se vendan en las
librerías o participen activamente como "libros de estudio" en las
universidades y colegios.
No pretendemos ser
polémicos. Se trata de una realidad de siempre. En Colombia, a cualquiera le basta con
mostrar cincuenta páginas mecanografiadas, o seis poemas altisonantes, para ser un
escritor, aparte de político, economista y polígloto.
|
|
Germán Espinosa, 1990
|
Al lector
de esta nota le bastará corroborar mi afirmación, respecto a la importancia de la obra
del maestro Espinosa, con sólo acercarse a las más conocidas de sus novelas: Los
cortejos del diablo y La tejedora de coronas. El signo del pez es su más
reciente novela editada, y en ella vuelven a mostrarse las cualidades del narrador de peso
completo. Porque en la narrativa sólo se vale ese peso, el total. Los otros pesos, de los
que está atiborrada nuestra narrativa, no son dignos del esfuerzo de la lectura. Hecha ya
esta aclaración, sólo nos resta presentar esta entrevista o charla efectuada
recientemente con el escritor cartagenero en su apartamento del centro de Bogotá, donde
continúa elaborando su obra con el empeño y el compromiso propios de un auténtico
narrador.
|
|
|
|
|
|
Germán a la edad de 21
años
|
Varios
escritores se han referido a su respectivo método de trabajo, la manera como afrontan
cada empresa novelística. żEmplea usted un método parecido para la creación de sus
novelas, o este método varía según la obra?
Me parece que
varía según las circunstancias. En mi juventud, yo era un escritor nocturno, un búho
que veía llegar la madrugada inclinado sobre la cuartilla. Cualquiera verá que mi
literatura de entonces posee un matiz nocturno, una especie de negro fulgor. Luego, me he
vuelto un escritor diurno y creo hallar luz, más que sombra, en mis obras. Pero hay otras
variantes. Estoy por publicar dos novelas, Sinfonía desde el Nuevo Mundo y Los
inmolados, ambas con cierto trasfondo histórico. La primera la escribí en menos de
dos meses de intenso trabajo; fluyó de mi pluma, como si me fuera dictada. La otra, en
cambio, debió reposar seis años tras una primera versión y ser enriquecida después.
Una novela es un ser vivo e impone sus condiciones, sus límites, sus requerimientos
alimenticios.
|
|
|
|
|
|
Cartagena
1966
|
CONTINUAR
|