Boletín Cultural y Bibliográfico, Número 23, Volumen XXVII, 1990
 Revista de la Universidad Nacional o la tradición 
de la ruptura (continuación)

 

En el núm. 13 de diciembre de 1948 se publicaron los murales de la Facultad de derecho de la Universidad Nacional. Esta es "La siembra

Cambia el diseño de la cubierta. núm. 17 de 1953.

PRIMERA EPOCA (1944-1950)

Nombre: Revista de la Universidad Nacional (aparición trimestral)

Director: Gerardo Molina

Redactor: Fernando Charry Lara (los dos primeros números) y Jaime Ibáñez

Tendencia: Científica, cultural, absoluta interacción con la problemática del país.

No existe una sola facultad dentro de la universidad que no encuentre participación en la revista y, todas, de una u otra forma, actúan en razón de las necesidades que el país demanda. Las más diversas secciones aparecen entonces conformándola: filosofía, letras y arte; derecho, ciencias políticas y económicas; ciencias físicas y matemáticas; medicina, psicología y educación; matemáticas e ingeniería; por último, una sección dedicada a reseñas de libros y la sección universitaria.

En la sección de filosofía, letras y arte aparecen esporádicamente, como colaboradores, Pedro Salinas, Roger Caillois, Paul Valéry, Amado Alonso, Andrés Holguín, José Luis Romero, Rafael Carrillo, José María Ots Capdequí, Danilo Cruz Vélez, Juan David García Bacca, Luis Cardoza y Aragón, León de Greiff. Las otras secciones se caracterizan por los aportes de profesores e investigadores de la universidad; no hay mayor participación de fuera, excepto cuando éstos se -ocupan en problemas nacionales.

Tres presencias fundamentales marcan la primera época, que comprende los 16 primeros números de la revista: al fondo, el carácter renovador que imprime López Pumarejo a su gobierno; el papel predominante que adquiere la Universidad Nacional y por último, al frente, Gerardo Molina, su aparición y su silencio. En esta su primera época, la revista denota un carácter netamente nacional; la preocupación, las búsquedas, la investigación, apuntan a la comprensión, el análisis y solución de los problemas que aquejan al país. Puede percibirse como un espacio de publicación ensimismado, sin mayor apertura a la problemática mundial; acaso excesivamente nacionalista. Todo esto se explica si se piensa que la consigna del momento parecía ser primero atender y crear estructuras internas sólidas para lograr después una ventajosa relación con el mundo.

Pero esas tres presencias claves no tardarían en desaparecer. Los propósitos y proyectos de cambio que habían sido trazados se ven truncados al desaparecer las condiciones para su realización. Gerardo Molina abandona su cargo en la Universidad y la dirección de la revista en 1948. Jorge Eliécer Gaitán ha sido asesinado. Al reasumir el poder el conservatismo, ya no existe el espacio donde antes ejercía presión el cambio. La universidad conserva su papel prioritario pero en un sentido bien distinto: se le atiende sólo en la medida en que ahora representa un problema de orden público. Jaime Ibáñez, sin embargo, continúa en la redacción de la revista y logra, de todos modos sostener su carácter hasta 1950. Pero ya se presentía la muerte de esta primera etapa; se la podía ver preparándose para configurarse, más adelante, en negación de lo que hasta ahora había representado. A partir de 1950 vienen tres años de silencio, tres años lo suficientemente largos como para hacer un gran blanco sobre la etapa que culmina y reaparecer nueva pero no renovada, envejecida; nueva pero gastada. Después de tres años reaparece para conformar la que habrá de ser la más oscura y retardataria de sus épocas.

SEGUNDA EPOCA (1953 -1956)

Nombre: Organo Trimestral de la Institución

Director: Jorge Vergara Delgado

Redactor: Helcías Martán Góngora

Al igual que la primera etapa, ésta también goza de presencias claves; presencias determinantes y, con respecto a la etapa anterior, radicalmente opuestas. Al fondo, la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla; al frente, la dirección de Jorge Vergara Delgado y la redacción de Helcías Martán Góngora. Las secciones, características de la etapa anterior, desaparecen; es decir, desaparece la participación universitaria. El nombre con el que se publica ahora no deja de ser significativo: de Revista de la Universidad Nacional pasa a ser Organo Trimestral de la Institución y, en su último número, Organo Oficial de la Institución. La ciencia y la cultura dejan de ser objeto de difusión. Adusta y pobre, y con una absoluta ausencia de definición en sus publicaciones, se presenta esta nueva etapa de lo que fuera la Revista de la Universidad Nacional.

Diseño de la cubierta utilizado por espacio de diez años, núm. 5, septiembre de 1970.

Nuevo formato, nuevo diseño (núm. 1, vol. 1 de 1985).

Pasar sus páginas es como recibir una amonestación, una advertencia reflejada en las fotos de los autores que anteceden cada artículo. Si, además de pasar las páginas, el lector se detiene en alguna de ellas, corre el riesgo de encontrarse con aseveraciones como la que cito adelante, a propósito de Sartre y de lo que el autor denomina "existencialismo ateo". "En los libros de Sartre, ‘La Náusea’, ‘Las moscas’, ‘El muro’, ‘Las manos sucias’ y ‘La damisela respetuosa’ (traduzco damisela porque la palabra que emplea es la otra, la impronunciable aquí)", dice el autor. Y más adelante continúa:

"Se podría hacer el pronóstico de que el día en que surja un delincuente vulgar que pueda escribir con donosura, también ese día tendríamos ‘arte nuevo’, si en sus obras nos finge ese escritor las insospechadas bellezas que deben contener las infracciones al código de la decencia; tal el señor Gide haciendo el desvergonzado panegírico de sus aberraciones"(núm. 17, 1953, págs. 171-173).

Sin duda esta cita, fragmento del artículo "Frente y contorno del existencialismo" de Hernando López Narváez, da cuenta del criterio que en adelante va a pesar en la nueva revista o, mejor, en el nuevo órgano de la institución. Pero es tal la falta de definición, que al lado de este singular artículo aparecen "Reflexiones sobre la historia de Grecia" de Alfonso Reyes y "Diario de un día" (inédito) de Rafael Alberti. Es el primer número de la segunda época y aún dirigía la revista Julio Carrizosa Valenzuela, quien establece una especie de empalme entre una y otra época, abriendo el camino para que Jorge Vergara

Delgado asuma en adelante su dirección. Con él, pululan las reproducciones de discursos en homenaje a "personalidades" de la vida nacional y no nacional; se encuentra un número significativo de artículos sobre la Iglesia e inclusive mensajes del papa Pío XII; las actividades diplomáticas, así mismo, encuentran importante difusión en la revista. La creación de ensayos es nula.

Con el número 22, de julio-diciembre del año 1956, culrnina la corta vida de esta nefasta etapa. Viene luego un lapso de silencio largo, que será interrumpido sólo doce años más tarde.

TERCERA EPOCA (1968-1979)

Nombre: Revista de la Dirección de Divulgación Cultural

Director: Eugenio Barney Cabrera, Hjalmar de Greiff y Fernando Garavito (los dos últimos números)

Como reafirmando el hecho de la aparición de una revista renovada y de características radicalmente opuestas a la etapa que la antecedía, surge de nuevo la presencia de Gerardo Molina en el primer número de esta la tercera etapa de la revista, con un artículo en el que vuelve sobre una de sus preocupaciones fundamentales: "Pasado y presente de la autonomía universitaria".

Desde aquí, la historia comienza a contarse con mayor rapidez. Nos encontramos con un período de redefinición. Hasta ahora habían existido siempre presencias y coyunturas externas lo suficientemente fuertes como para fijar el rumbo de la revista. La primera y la segunda época fueron marcadas respectivamente por la acción y la omisión. Se constituyeron en respuesta tajante a su momento. Pero si ahora no es imperativo tratar de modificar o crear una estructura que dé respuesta a un fenómeno concreto, entonces es el momento de evaluar, de mirar retrospectivamente, de crear un espacio de diálogo interdisciplinario. La revista inicia aquí un proceso de abstracción del contexto histórico, político y social del país. Debe ahora fijarse nuevos propósitos y responder a otra clase de necesidades que quizá las va fijando su propio hacerse. Se le da cabida, entonces, a un poco de todo: sociología, antropología, filosofía, historia, música, crítica literaria, creación literaria. Reaparecen voces de la ya lejana primera época y surgen algunas nuevas: Marta Traba, Nicolás Suescún, Germán Colmenares, Danilo Cruz Vélez, Ernesto Guhl, Lorite Mena, Jaime García Maffla; y se oyen voces de fuera: Claude Lévi-Strauss, Ernst Cassirer.

Esta etapa culmina en 1979. Seis años más tarde, en 1985, aparece con un nuevo formato; alguien más en su dirección, un nuevo consejo editorial y un evidente interés por la filosofía y las letras, tendencia enfatizada sobre todo bajo la dirección de Rubén Sierra (hasta el número 15, 1988). Los últimos números, de reciente aparición, se presentan como la señal de una búsqueda que aún está por definirse 2 .

 A partir de la tercera época y sobre todo en esta última, se pierde casi por completo lo que le imprimía a la revista una identidad inobjetable: la relación que mantenía con la universidad y, en consecuencia, su carácter pragmático.

La historia de la Revista de la Universidad Nacional es testimonio contundente de la actitud que diferentes generaciones han sostenido, a lo largo de casi medio siglo, frente a su contexto y entre ellas mismas. Presenta momentos de profunda apropiación de la realidad que la rodea, así como de paulatina abstracción de la misma. Fija las pautas, búsquedas y propósitos que más adelante verá reafirmados, negados o ignorados. Se presenta como construcción de algo y destrucción de lo mismo: configura una historia que no difiere de la de quien asume a cabalidad la tradición moderna de la ruptura.

PRIMERA PARTE

 

2 Al frente de la dirección de la época actual han estado Rubén Sierra, Marco Palacios y, ahora, Ricardo Mosquera Mesa. En la subdirección, Cristina de la Torre y Santiago Mutis. Bajo la dirección de Rubén Sierra la revista se centra en la publicación de ensayos sobre filosofía y letras y algo de creación literaria. Salvo esta excepción, se encuentra actualmente en un proceso de búsqueda y autodefinición. La historia continúa. (regresar2)