Boletín Cultural y Bibliográfico, Número 23, Volumen XXVII, 1990
 

Relación plantas-hombres


Especies utilizadas por la comunidad miraña.
Estudio etnobotánico

Constanza La Rotta
Fen Colombia, Bogotá, s.f., 381 págs.

Gracias a la colaboración del Fondo para la Protección del Medio Ambiente José Celestino Mutis de la Financiera Eléctrica Nacional y del World Wildlife Fund, aparece este importante trabajo sobre un tema fundamental, como es la etnobotánica. La bióloga La Rotta contó para la realización de su libro con la familia Mirafia y de Nati Yucuna, todos miembros de la etnia miraña, radicada en la comisaría del Amazonas, a orillas del río Caquetá.

El volumen, presentado por Francisco Ortiz Gómez, consta de varias secciones no numeradas. En la Introducción (15-19) se incluyen los antecedentes, el marco de análisis y los objetivos; el propósito general del trabajo fue definido por la autora como "buscar alternativas que posibilitaran a los habitantes indígenas manejar los recursos con base en sus propias concepciones y autonomía económica", mientras que el objetivo especifico fue "realizar un inventario etnobotánico de las especies utilizadas por la comunidad indígena Miraña". Por razones obvias, el fin general no logró, como reconoce la investigadora, "su función real"; es imposible que un trabajador del conocimiento consiga por sí solo transformar una realidad socioeconómica. La descripción del área (págs. 2 1-26) presenta sucintamente la geología, los suelos, el bosque, la climatología y la hidrología de la región estudiada; la descripción de la comunidad (págs. 27-29) introduce rápidamente a los aspectos generales que han sido antes descritos por los estudiosos especializados. La metodología (págs. 31-41) aclara convenientemente que el trabajo se llevó a cabo respetando la dignidad e integridad de la comunidad analizada. Usos y propiedades de las plantas (págs. 43-48) comienza afirmando que los mirañas tienen su origen vegetal, en especial relacionado con el tabaco; muestra también la división entre plantas calientes y frías, propia de los indígenas. La Historia de las plantas sagradas (págs. 49-59) es una interesante introducción a la mitología de los mirañas.

Obviamente, la parte más importante de la obra es la relación detallada de las plantas empleadas por los indígenas; así, en más de doscientas páginas (61-303) se presentan 76 grupos taxonómicos que incluyen por lo menos doscientas cincuenta y ocho formas.

Consideraciones finales (págs. 307-308) resumen los hallazgos de la investigación. El apéndice 1 (págs. 309-318) consta de introducción lingüística, transcripción fonética y bibliografía para la lengua miraña, el apéndice II (págs. 319-332) cataloga las plantas reconocidas por los mirañas según su uso, así: 39 alimenticias cultivadas, 46 alimenticias silvestres, 25 venenosas, 9 tinturas, 14 construcción de vivienda, 4 construcción de canoas y accesorios, 27 elaboración de utensilios domésticos, 16 perfumes, 40 mágico-medicinales, 6 preparación desales vegetales, 4 inciensos y breas, 19 febrífugos y antipiréticos, 10 medicinales bacteriostáticas, 19 medicinales-gastrointestinales, 8 medicinales-antirreumáticas, 6 medicinales-antiofídicas, 8 medicinales-antiinflamatorias, 5 medicinales-bronquiales, 3 medicinales-contrafracturas, 3 medicinales-hepáticas, 8 medicinales-cicatrizantes, 2 medicinales-renales, 3 medicinales-oftálmicas, 1 medicinal-hemostática, 1 medicinal-antiquemaduras, 1 medicinal-ática, 23 medicinales-dérmicas y 24 especies que no tienen uso para los indígenas. El apéndice III (págs. 333-365) incluye la historia de la coca y el tabaco, la historia del barbasco, la historia del ají, la historia de la tintura corporal, la historia de la ortiga y la historia del achiote; el apéndice IV (págs. 367-377) cataloga las especies encontradas por La Rotta en 1982 y 1984, incluyendo sus nombres científicos y la familia a la que pertenecen. Las últimas páginas contienen la bibliografía citada y las listas de fotografías y figuras. Es indudable que este volumen es fruto del inmenso trabajo y dedicación de su autora, y marca una pauta para las próximas investigaciones en este campo, del cual depende en buena parte el futuro de los pueblos aborígenes, de las zonas por ellos habitadas e incluso de nuestros países.

ARTURO ACERO P.