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De nuevo la filosofía
sin supuestos
El mito del rey mómofo
Danilo Cruz Vélez
Planeta Colombiana, Bogotá, 1989
Planeta Colombiana Editorial ha
puesto en circulación el segundo titulo de
su nueva colección de pensamiento:
El mito del rey filósofo del
profesor Danilo Cruz Vélez. A simple vista, da la impresión de que la editorial quiere
abrir un espacio para reflexionar sobre temas filosóficos aquí, en nuestro país. Es
curioso que sea así, pues en nuestro medio nos tienen acostumbrados a que cualquier libro
de poemas o alguna novela que se lance al público levanta un escándalo publicitario que
muere al día siguiente. Los ejemplos sobran.
El mito del rey filósofo está dividido.
en tres partes, además de un corto prólogo. La primera parte está dedicada a Platón
y el mito del rey filósofo. La segunda, a Marx y el rey filósofo como
revolucionario. Y la tercera, a Heidegger y la destrucción del mito del rey
filósofo.
En la primera
parte, Danilo Cruz Vélez estudia la filosofía de Platón desde el punto de vista
histórico. Analiza la diferencia entre vita activa y vita contemplativa, con
el fin de aclarar, así mismo, la diferencia que existe entre filosofía y política. Para
ello se vale de la autobiografía de Platón, basada en los textos la República y
la Carta VII. Es aquí, en estos textos, donde Platón expone la confusión más
antigua que hay entre la filosofía y la política: "ésta aparece allí con tanta
claridad y penetración [...] y puede servir de punto de referencia ejemplar, para
comprender las otras figuras" (pág. 9).
En
esta primera parte nos expone con un lenguaje claro, sencillo y preciso como debe
hacerlo quien escriba sobre filosofía lo que Platón entendía por retórica,
justicia, tiranía, metafísica y metapolítica. También nos trae a cuento el problema
filosófico-político de la utilización del lenguaje, que nos conduce a la famosa
controversia filológica contenida en el diálogo Gorgias. Así mismo, se refiere a
la reflexión de Platón sobre la justicia, al preguntarse: ¿Cuál es la justicia en el
Estado Ideal? El profesor Cruz Vélez nos ofrece de nuevo ese bello estudio suyo sobre el
Libro VII de la República de Platón, que salió publicado en la revista de
poesía Golpe de Dados (núm. XXXII, mayo-junio de 1970), algunos de cuyos aspectos han
sido corregidos, en esta nueva
edición. En el penúltimo capitulo de la primera parte arremete duramente contra la
institucionalización de la filosofía, utilizando argumentos de Kant, Nietzsche,
Schopenhauer: "Así como los filósofos han seguido cayendo en la trampa de la
política, la institucionalización de la filosofía ha seguido progresando hasta nuestros
días, cuando se ha convertido en una burocratización total y letal" (pág. 138). O
este otro, utilizando al Kant de La paz perpetua, que es como un balde de agua
fría para aquellos simuladores de la filosofía en nuestro país, que han caldo en la
total despersonalización y burocratización sin escrúpulos: "No hay que esperar, ni
siquiera desear, que los reyes se hagan filósofos ni que los filósofos se conviertan en
reyes, porque la posesión del poder echa a perder inevitablemente el recto uso de la
razón" (pág. 137).
En el último capítulo
de la primera parte narra la aventura política de Platón en Sicilia. Es el más
desconsolador, pues es aquí donde Platón se desencanta totalmente de la política, al no
lograr la realización de su sueño del rey filósofo. Platón viaja tres veces a Sicilia,
con el fin de ser consecuente con lo que pensaba: aplicar su filosofía a la praxis. Pero
no lo consiguió. Ni en Atenas, su ciudad natal. Después de su tercer fracaso, se dedica
a la vita contemplativa, a su academia. Por eso dice en la Carta Y: "Platón
nació muy tarde para su patria" (pág. 150).
De la figura originaria
de la confusión, la platónica, nos lleva el profesor Cruz Vélez a la efectuada por Karl
Marx en el siglo XIX, eso sí, tocando algunos pasajes histórico-filosóficos de lo que
va de Platón a Marx.
¿Cómo llegó Marx a la
filosofía? Según nos cuenta el profesor Cruz Vélez, Marx tenía 13 años cuando Hegel
murió (1831), y ya habla fenecido su sistema filosófico: "Pero en los años
deformación de Marx habla comenzado a desmoronarse el imperio intelectual que habla
fundado y gobernado Hegel con mano de hierro desde su cátedra de la Universidad de
Berlín" (pág. 164).
Muerto Hegel y
desmoronado su sistema de pensamiento, comenzó la división en el seno mismo de su
escuela, dando origen a dos fracciones: la derecha y la izquierda. Marx milité en la
izquierda hegeliana ". . . y al igual que sus demás compañeros de grupo, se propuso
superar a Hegel" (pág. 164).
Es el joven estudiante de
derecho que se preña de revolución mundial. Esa agitación intelectual en la Universidad
lo lleva a nadar profundamente en las aguas revueltas de una izquierda hegeliana que se
había propuesto liquidar el sistema filosófico de su padre intelectual. "En dicho
movimiento, a Marx le tocó llevar a cabo la identificación total de la filosofía con la
política" (pág. 164).
La filosofía aquí queda
reducida al campo de los problemas político-sociales, como lo habla planteado Platón. O
sea que su tarea consistiría en construir una teoría del Estado y de la sociedad basado
en la justicia. "Marx lleva la filosofía a un punto en que deja de ser teoría y se
convierte en pura actividad política revolucionaria.... Sin embargo, la polémica
de Marx con Hegel tiene un carácter estrictamente filosófico. El problema en torno al
cual gira es el que habla dejado abierto Platón y que habla intentado resolver Hegel:
"el problema de la relación del mundo de las ideas con el mundo real" (pág.
165).
Pero antes de llegar a la
praxis, Marx había tenido que despachar toda la pléyade idealista de que se nutre su
teoría. Cuando apareció en público la obra de Feuerbach. La esencia del
cristianismo, cuenta Engels
que,
de jóvenes hegelianos de izquierda, se transformaron en feuerbachianos de izquierda y se
enorgullecían de que ellos, como socialistas, venían de Kant, Fichte, Hegel, o sea de
los tres idealismos que nos presenta el profesor Cruz Vélez. Al superar esos tres
idealismos, Marx plantea la filosofía de la praxis; por eso la tarea del filósofo no es
la misma que en Platón. Su crítica sobre lo existente debe ser diferente. "Mientras
que en Platón debe criticar las instituciones políticas vigentes, para abrirle paso a un
Estado ideal construido por la filosofía, en Marx la crítica debe estar encaminada a la
destrucción definitiva del Estado, a la supresión del Estado como árbitro supremo de la
coexistencia humana" (pág. 210).
Como vemos, tanto
en Platón como en Marx la filosofía queda absorbida por la política, y conserva su
poder pleno. Y eso se convierte, durante todo el desarrollo histórico de la humanidad, en
un peligro latente. Quizá por eso la utopía del joven Marx es un eco, como en Platón,
del mito del rey filósofo, si se considera "como el símbolo de la arraizada
convicción de que son los filósofos los encargados de establecer los modelos para
organizar la coexistencia de los hombres dentro de la polis"(pág. 217).
La tercera parte del
libro es Heidegger y la destrucción del mito del rey filósofo. El profesor Cruz
Vélez aborda el caso de Heidegger, dada la enorme importancia de este pensador en la
historia de la filosofía contemporánea, equiparable a la de Platón y Marx. Como se
sabe, Heidegger acepté durante seis meses la rectoría de la Universidad de Friburgo,
cuando Alemania se hallaba bajo la dictadura de Hitler. También aceptó la afiliación al
partido nacionalsocialista el 12 de mayo de 1933, antes de tomar posesión de la
rectoría, acto que tuvo un carácter político, pues allí se "desplegaron
libremente las banderas de combate de Adolfo Hitler, y las camisas pardas dieron a la
escena un nuevo carácter" (pág. 235).
Así mismo, colaboré en
el proceso de politización de la universidad alemana y en el cumplimiento de órdenes que
iban contra la dignidad académica. "Al comienzo de las lecciones, los estudiantes
saludaban poniéndose de pie y levantando el brazo derecho. Los profesores, por su parte,
saludaron desde la cátedra en la misma forma" (pág. 235).
Claro que el
profesor Cruz Vélez se queda corto en las acusaciones contra Heidegger, ya que, merced al
libro Heidegger et le nazisme
de Victor Farías
1,
conocemos más hechos, como la reacción del
joven Heidegger con miras a destruir la Asociación de profesores de la universidad, para
reemplazarla por una asociación nacionalsocialista militante (1933); su estrecha
colaboración con E. Krieck, el principal consejero de Rosemberg; el telegrama enviado por
Heidegger a Hitler exigiendo una mayor firmeza para meter en cintura a la universidad
alemana (20 de mayo de 1933); el hecho deque Heidegger pagara regularmente sus cuotas al
partido nazi hastaelaño 1945. La actividad nacionalsocialista de Heidegger después de su
dimisión del rectorado era hasta ahora desconocida por el público, así como su apoyo a
Hitler con ocasión del plebiscito que otorgó a éste plenos poderes (septiembre de
1934). También era desconocida la participación de Heidegger en la creación de la
Academia de Profesores del Reich, verdadero centro de formación de la nueva generación
de profesores (agosto de 1934). Tampoco se sabía de su vinculación a la Academia Alemana
de Derecho, invitado por H. Franck (quien en Nuremberg sería condenado a muerte como
criminal de guerra).
Hay más
acusaciones y, si el amable lector las quiere consultar, puede
hacerlo en el libro de Víctor Farías, que tanto
ha dado que hablar en el mundo académico europeo desde noviembre del año pasado hasta
hoy.
Esta aventura
política de Heidegger, dice el profesor Danilo Cruz, se puede ver en dos direcciones:
"La primera, puede ser considerada como una nueva caída de la filosofía en la
trampa que le armó Platón. En la otra dirección, en cambio, puede ser considerada como
una destrucción de dicho ideal y del mito del rey filósofo, esto es, como una
destrucción de la trampa" (págs. 256-257).
La
justicia es para Platón el objetivo final, y se logra siguiendo la senda de los que,
estando condenados en la caverna, salen de ella y emprenden el camino largo que recorre el
filósofo.
En Heidegger, en cambio,
la justicia deja de ser su objetivo principal, porque el Estado y el orden social
descansan en un hombre: "El Führer mismo, y solo él, es hoy y en el futuro la
realidad alemana y su ley" (pág. 257).
Lo justo, entonces, es lo
que el Führer quiere y ordena. Por encima de la justicia está su poder absoluto. ¿Pero
dónde está la filosofía aquí? Es ahogada por el poder, es negada totalmente,
desaparece del panorama, con lo cual el mito del rey filósofo se aniquila.
Veo que el profesor Cruz
Vélez es consecuente con su pensamiento anterior; hay una coherencia lógica en sus
reflexiones, pues lo que plantea de nuevo es su "Filosofía sin supuestos:
NUMAS ARMANDO GIL OLIVERA
1 Víctor Farías, Heidegger
et fr nazisme, París, Editions Verdier, 1987. (regresar1)