Boletín Cultural y Bibliográfico, Número 22. Volumen XXVII, 1990

Sociología de la educación: avances de una disciplina


Educación y estructura social
Gonzalo Cataño
Plaza & Janés-Asociación Colombiana de
Sociología, Bogotá, 1989, 241 págs.

La sociología ha sido pionera en los estudios sobre educación en el país, cuando, a partir de los decenios del cincuenta y del sesenta, procesos de expansión escolar generaron el interés de los organismos del Estado y llevaron a ciertos núcleos intelectuales a iniciar la reflexión sistemática de esta problemática. Gonzalo Cataño, heredero de las corrientes clásicas de la sociología, ha examinado, con sostenido interés, aspectos concernientes a la educación rural y a las relaciones entre educación y clases sociales, al mismo tiempo que ha sido importante difusor de los avances que autores —nacionales y extranjeros— han alcanzado en los diversos campos de la sociología educativa.

El libro que nos ocupa reúne una serie de ensayos que giran en torno a las preocupaciones sociológicas del autor. La primera parte contiene algunos trabajos referidos a educación y estructura social, de los cuales el que versa sobre educación y sociedad rural presenta la mayor solidez; en él se expone la síntesis de una investigación de más largo aliento sobre educación y sociedad rural en el departamento de Boyacá, en donde se expresan los condicionamientos sociales y culturales en que está inmersa la escuela. Apoyado en los planteamientos de Durkheim respecto a las funciones de la enseñanza, el ensayo revela que, ante la precariedad de las instituciones educativas en la región, las labores educativas se refugian en un ritualismo que "termina reemplazando los objetivos mismos de la escuela" y que la limita a actividades en las que sólo prima "el mecanismo de interiorización de los sentimientos patrios y de las nociones de obediencia, sujeción y autoridad". Igualmente, se señala la distancia entre la calidad de la educación rural y la urbana, ya que en la primera no existe rigurosidad en los contenidos y en la diferenciación por grados, lo cual indica que la preocupación estatal por suprimir las desigualdades entre estos dos tipos de educación no logra aún resultados satisfactorios.

Basado en los postulados de Weber sobre las clases sociales y su acceso diferencial a los bienes y servicios de la sociedad, Cataño expone en el siguiente ensayo la dinámica existente entre educación y clase social en Colombia, y sostiene que los procesos de democratización que caracterizan la educación en los últimos decenios han estado acompañados de la estratificación interna del sistema educativo, fenómeno que ha desvirtuado las expectativas de movilidad social de los sectores medios y bajos de la población a través de la acreditación educativa. De este modo se afirma que es la estructura de clases la que determina el acceso desigual a la educación y marca la dinámica del sistema educativo como un todo; así, la educación no sería la última fuente de diferenciación social, como se cree comúnmente, sino un elemento legitimador de aquélla.

En la segunda parte del libro se emprende el análisis de algunos estudios sobre educación y sociedad en el país, en donde se seleccionan esencialmente aquellos que manejan un marco de referencia sociológica y que han hecho contrastaciones empíricas alrededor de los aspectos trabajados. De tal manera, el autor pretende sondear el estado actual de la sociología de la educación a través de campos específicos de conocimiento, a la vez que destaca la importancia de este tipo de balances para el desarrollo y sistematización de una disciplina. La incidencia de la sociología de la educación en los ámbitos académicos, y específicamente en los estudios de especialización, se aborda en el último ensayo, al hacer la evaluación de un posgrado en investigación socioeducativa que funcionó en la Universidad Pedagógica Nacional entre 1975 y 1983, del cual el autor fue uno de sus mas entusiastas impulsores. Allí, al mismo tiempo que precisa algunos rasgos típicos de los posgrados en el país, hace severas críticas a los posgrados en educación surgidos a partir de la década del setenta, y específicamente a la modalidad mencionada. Se busca que el análisis de esta experiencia redunde en la cualificación y reorganización de los estudios de especialización, para que, al lograr diferenciarse de los pregrados, signifiquen verdaderas opciones de formación avanzada para docentes e investigadores.

En las páginas introductorias, Cataño esboza la inquietud que le produce el tratamiento del fenómeno educativo, al que califica de evasivo y siempre tornadizo, al mismo tiempo que indica la escasa valoración que el medio intelectual asigna a este tipo de publicaciones, pero, pese a estas afirmaciones, el libro muestra que el tema educativo puede ser trabajado con solidez y altura académica. He aquí un texto obligado, no sólo para sociólogos que se preocupan por los progresos de su disciplina, sino también para todos aquellos que se interesan por los distintos avances investigativos en el terreno de la educación, quienes podrán encontrar en él una manera equilibrada de abordar determinados temas, en donde se conjuga un enfoque analítico con aspectos descriptivos y empíricos de gran relevancia.

MARTHA CECILIA HERRERA C.