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Sociología de la educación: avances de una disciplina
Educación y estructura social
Gonzalo Cataño
Plaza & Janés-Asociación Colombiana de
Sociología, Bogotá, 1989, 241 págs.
La sociología ha sido
pionera en los estudios sobre educación en el país, cuando, a partir de los decenios del
cincuenta y del sesenta, procesos de expansión escolar generaron el interés de los
organismos del Estado y llevaron a ciertos núcleos intelectuales a iniciar la reflexión
sistemática de esta problemática. Gonzalo Cataño, heredero de las corrientes clásicas
de la sociología, ha examinado, con sostenido interés, aspectos concernientes a la
educación rural y a las relaciones entre educación y clases sociales, al mismo tiempo
que ha sido importante difusor de los avances que autores nacionales y
extranjeros han alcanzado en los diversos campos de la sociología educativa.
El libro que nos ocupa reúne una serie de
ensayos que giran en torno a las preocupaciones sociológicas
del autor. La primera parte contiene algunos trabajos
referidos a educación y estructura social, de
los cuales el que versa sobre educación y sociedad
rural presenta la mayor solidez; en él
se expone la síntesis de una investigación
de más largo aliento sobre educación y
sociedad rural en el departamento de Boyacá,
en donde se expresan los condicionamientos sociales
y culturales en que está inmersa la escuela.
Apoyado en los planteamientos de Durkheim respecto a
las funciones de la enseñanza, el ensayo revela
que, ante la precariedad de las instituciones educativas
en la región, las labores educativas se refugian
en un ritualismo que "termina reemplazando los
objetivos mismos de la escuela" y que la limita
a actividades en las que sólo prima "el
mecanismo de interiorización de los sentimientos
patrios y de las nociones de obediencia, sujeción
y autoridad". Igualmente, se señala la distancia
entre la calidad de la educación rural y la urbana,
ya que en la primera no existe rigurosidad en los contenidos
y en la diferenciación por grados, lo cual indica
que la preocupación estatal por suprimir las
desigualdades entre estos dos tipos de educación
no logra aún resultados satisfactorios.
Basado en los postulados de Weber
sobre las clases sociales y su acceso diferencial a
los bienes y servicios de la sociedad, Cataño
expone en el siguiente ensayo la dinámica existente
entre educación y clase social en Colombia, y
sostiene que los procesos de democratización
que caracterizan la educación en los últimos
decenios han estado acompañados de la estratificación
interna del sistema educativo, fenómeno que ha
desvirtuado las expectativas de movilidad social de
los sectores medios y bajos de la población a
través de la acreditación educativa. De
este modo se afirma que es la estructura de clases la
que determina el acceso desigual a la educación
y marca la dinámica del sistema educativo como
un todo; así, la educación no sería
la última fuente de diferenciación social,
como se cree comúnmente, sino un elemento legitimador
de aquélla.
En la segunda parte del libro se emprende el análisis
de algunos estudios sobre educación y sociedad
en el país, en donde se seleccionan esencialmente
aquellos que manejan un marco de referencia sociológica
y que han hecho contrastaciones empíricas alrededor
de los aspectos trabajados. De tal manera, el autor
pretende sondear el estado actual de la sociología
de la educación a través de campos específicos
de conocimiento, a la vez que destaca la importancia
de este tipo de balances para el desarrollo y sistematización
de una disciplina. La incidencia de la sociología
de la educación en los ámbitos académicos,
y específicamente en los estudios de especialización,
se aborda en el último ensayo, al hacer la evaluación
de un posgrado en investigación socioeducativa
que funcionó en la Universidad Pedagógica
Nacional entre 1975 y 1983, del cual el autor fue uno
de sus mas entusiastas impulsores. Allí, al mismo
tiempo que precisa algunos rasgos típicos de
los posgrados en el país, hace severas críticas
a los posgrados en educación surgidos a partir
de la década del setenta, y específicamente
a la modalidad mencionada. Se busca que el análisis
de esta experiencia redunde en la cualificación
y reorganización de los estudios de especialización,
para que, al lograr diferenciarse de los pregrados,
signifiquen verdaderas opciones de formación
avanzada para docentes e investigadores.
En las páginas
introductorias, Cataño esboza la inquietud que le produce el tratamiento del fenómeno
educativo, al que califica de evasivo y siempre tornadizo, al mismo tiempo que indica la
escasa valoración que el medio intelectual asigna a este tipo de publicaciones, pero,
pese a estas afirmaciones, el libro muestra que el tema educativo puede ser trabajado
con solidez y altura académica. He aquí un
texto obligado, no sólo para sociólogos que se preocupan por los progresos de su
disciplina, sino también para todos aquellos que se interesan por los distintos avances
investigativos en el terreno de la educación, quienes podrán encontrar en él una manera
equilibrada de abordar determinados temas, en donde se conjuga un enfoque analítico con
aspectos descriptivos y empíricos de gran relevancia.
MARTHA CECILIA HERRERA C.
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