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Ensayista colombiano premiado en
México
Soliloquio de la inteligencia.
La poética de Jorge Cuesta
Adolfo León Caicedo
Inba.Leega, México, 1988. 183 págs.
México ha sido,
tradicionalmente, asilo y refugio de escritores de todas partes del mundo. Medio en broma
y medio en serio, se dice que los mejores escritores de México son colombianos y
guatemaltecos, por: Gabriel García Márquez, Alvaro Mutis, Augusto Monterroso y Luis
Cardoza y Aragón. Tradición que no se agota en y con ellos, como veremos.
En la década de los
ochenta un grupo de colombianos ha publicado libros en México. Algunos lo han hecho por
primera vez. El último en hacerlo es Adolfo Caicedo (Cali, 1953). ¿Por qué los
escritores hispanoamericanos han escogido a México, especialmente en la segunda mitad de
este siglo, para escribir y publicar aquí sus obras?
El ensayo
literario sobre el intelectual mexicano Jorge Cuesta, que mereciera el premio Bellas Artes
de 1986, se concentra en la poética de quien es conocido como el "Sócrates" de
la literatura mexicana. Escribió el Canto a un dios mineral, algunos otros poemas,
algunos ensayos y traducciones. Una obra pequeña pero grande en importancia. Jorge Cuesta
vivió apenas treinta y nueve años. Nació en 1903 en Córdoba (Veracruz) y se suicidó
en 1942. Abogó por la internacionalización cultural, por una apertura hacia otros
ámbitos y lenguas, por insertar a la literatura mexicana en el contexto de la lengua
española. Contra las tendencias aislacionistas y nacionalistas a ultranza, buscó afirmar
las raíces hondas y fuertes de México clavadas en la prehistoria, que están a la vista
de quien quiera y pueda reconocerlas. Perteneció al grupo de los Contemporáneos y fue su
"conciencia crítica" y su "conciencia política". Habló muchísimo
más de lo que escribió pero su actitud militante y su escritura lo sitúan con
precisión en la época que le tocó vivir. Por su parte, Xavier Villaurrutia, Gilberto
Owen y Salvador Novo, entre otros "contemporáneos", hicieron lo suyo por
adelantar la literatura mexicana contra las inclemencias del medio que favorecía una
política cultural nacionalista obstinada y cerril cuyo lema podría ser:
"la nuestra es la única
ruta".
De entre el grupo
de "los contemporáneos", Jorge Cuesta creó una leyenda que con el correr de
los años ha venido en aumento. Tal vez por su muerte temprana, tal vez por su
radicalidad, tal vez por su empeño creativo y crítico. Salvadas las distancias, hay
quienes ven en Cuesta a otro Eliot, pues, también como el autor de La tierra baldía, los
preceptos de su poética, así como los de su ideal, mantienen actualidad y pueden ser
objeto de análisis y posterior desarrollo. Octavio Paz, por lo menos, ha reconocido sus
deudas para con uno y otro, y por extensión podría decirse que una buena parte de la
literatura mexicana de los últimos años acusa los ecos y los reflejos de la obra
cuestiana.
El ensayo Soliloquio
de la inteligencia de Adolfo Caicedo analiza el célebre poema Canto a un dios
mineral a la luz de la época, de "los contemporáneos", de otras
literaturas, de la propia tradición mexicana e hispanoamericana, encontrándole riqueza
y valor permanentes y
actuales. La poética cuestiana aceleró el desenvolvimiento de la poesía y de la
literatura a los niveles que conocemos hoy en día. De ahí su valor en el panteón de los
poetas ilustres y el interés que tuvo el ensayista para acercarse al autor objeto de su
estudio.
Adolfo Caicedo echó mano
de gran número de fuentes de consulta, y su prosa es amena, aunque hay momentos en que
decae su intensidad, debido al exceso de información. El jurado, integrado en aquella
ocasión por Emmanuel Carballo, Lilia Osorio y Huberto Batis, hizo plena justicia al
otorgar a este ensayo el premio José Revueltas. En los trabajos de Caicedo que se
anuncian (uno sobre Alfonso Reyes y otro sobre Agustín Yáflez) es muy probable que se
alce todavía más el vuelo poético de la prosa del ensayista colombiano.
MAURLCIO QUIJANO
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