Boletín Cultural y Bibliográfico, Número 22. Volumen XXVII, 1990 
 

Interior de un carey, donde están
insertando las hojas de tabaco. 
Provincia de Mariquita, de Enrique
Price, 1852 (En: Hojas de Cultura
Popular, Bogotá 1954)

 

Comerciantes, artesanos y política económica en Colombia, 183O-188O*

JOSÉ ANTONIO OCAMPO
Asesor del gobierno en asuntos cafeteros
Ilustraciones: Colección Biblioteca Luis Angel Arango 

COMO EN LA MAYORIA DE LOS PAISES LATINOAMERICANOS, el siglo XIX fue prolijo en Colombia en debates y ensayos de política comercial. El proteccionismo y el librecambio dejaron, así, su mella en los escritos de la época, en las prácticas del Estado y en la formación de la economía nacional. En este ensayo analizamos las características de este debate, sus protagonistas y sus efectos sobre el comercio y la actividad artesanal.

El trabajo se divide en cuatro partes. En la primera se estudia brevemente el contexto global del desarrollo económico y político colombiano en los primeros decenios de vida independiente. En la segunda se analiza el debate entre proteccionismo y librecambio en el mismo período. En la tercera se consideran los efectos de las políticas sobre la actividad comercial. Finalmente, la cuarta analiza su impacto sobre la producción artesanal.

El ensayo intenta demostrar tres hipótesis básicas. Primera, que no es posible identificar claramente los enfrentamientos entre la elite o en el interior de los partidos políticos en torno a la política económica y, en particular, al manejo del comercio exterior del país. Segunda, que las concepciones económicas puras del librecambio y el proteccionismo no siempre pudieron traducirse en políticas económicas. Tercera, y más importante, que los desarrollos económicos sólo fueron afectados muy parcialmente por estas políticas y siguieron, más bien, dinámicas propias. Todo este conjunto de hipótesis sirve para matizar enormemente la importancia que atribuyen muchos analistas al Estado y a las pugnas en torno a sus acciones en el desarrollo económico decimonónico. Esto plantea, obviamente, nuevos interrogantes en torno al alcance mismo de dichas pugnas y acciones. El trabajo sugiere que muchos de los secretos de la formación del Estado colombiano se encuentran, más bien, en la compleja articulación regional que ha caracterizado a Colombia a lo largo de su historia. No obstante, el tratamiento de esta última hipótesis rebasa los propósitos de este trabajo.

CONCILIAClON CON EL ORDEN COLONIAL Y REFORMA LIBERAL

La independencia no significó para la corte de la Nueva Granada un compromiso de renovación profunda del orden económico y social interno heredado de la colonia. De esta manera, las propuestas de cambio lanzadas al fragor de la lucha por algunos de los protagonistas del movimiento independentista sólo lograron permear débilmente la legislación y las decisiones gubernamentales en los primeros años de vida republicana. Más aún: a partir de entonces se inició una etapa de franca conciliación con el orden establecido.

En efecto las reformas económicas y sociales introducidas en los primeros años de la República fueron en general tibias, reflejando ya el temor a una ruptura a fondo con las estructuras del pasado. El Congreso de Cúcuta, el primero de la vida independiente, decreté en 1821 la eliminación de varios impuestos coloniales, en un intento de simplificar el complejo sistema tributario colonial. Eliminé, además, el monopolio del aguardiente (sustituyéndolo por nuevos impuestos a su manufactura y venta) y decreté una contribución directa progresiva para reemplazar los impuestos abolidos. Sin embargo, decidió conservar al mismo tiempo algunas de las rentas que más oposición generaban en distintos segmentos de la población (el estanco de tabaco, los diezmos y el quinto). Por otra parte, los legisladores decretaron la repartición de los resguardos entre los indígenas, pero conservaron al mismo tiempo normas coloniales de protección de la población aborigen que reiteraban el carácter subordinado que tenían dentro del orden social. No expidió, además, normas sustantivas para liberar la tierra de algunos de los obstáculos que impedían su movilidad (los censos y los bienes de manos muertas) y determiné una verdadera continuación de la esclavitud a través de la llamada "libertad de vientres" 1.

En el cuarto de siglo que sucedió al Congreso de Cúcuta, la reacción en contra de la ruptura con el orden colonial se hizo cada vez más patente. Los dos puntos críticos en este proceso fueron, sin duda, la reacción bolivariana de fines de los años veinte y la primera gran conflagración civil de la vida independiente, la Guerra de los Supremos (1839-1842). En efecto, durante la primera se restablecieron la mayor parte de los impuestos coloniales abolidos y se abandonó definitivamente el ensayo del impuesto directo. En 1832 y 1843 se aplazó, primero por diez y posteriormente por veinte años, la disolución de los resguardos. En 1839 la "ley de aprendizaje" limité aún más los efectos prácticos de la libertad de vientres, al decretar que los hijos de esclavos deberían permanecer en concierto forzoso con los amos de sus padres, no hasta los dieciocho años, como lo había determinado el Congreso de Cúcuta, sino hasta los veinticinco. En 1843 se permitió, además, exportar esclavos con el propósito de mantener el orden público 2 .

El proceso de repliegue hacia el orden colonial se interrumpió brúscamente a mediados de la década del cuarenta, dando paso a un rápido proceso de reforma durante el gobierno conservador de Tomás Cipriano de Mosquera (1845-1849) y el liberal de José Hilario López (1849-1853). Durante estos años se llevó a cabo en Colombia una reforma liberal profunda, que comprendió la aceleración de la manumisión y la posterior abolición de la esclavitud, la autorización a las provincias para arreglar la repartición definitiva de los resguardos, la redención de los censos eclesiásticos y una reforma fiscal radical. Esta última incluyó la entrega de la administración de la renta de tabaco a los particulares, su posterior abolición y una drástica descentralización de rentas, que permitió eliminar en la mayor parte del país los diezmos, el quinto, el monopolio del aguardiente, y ensayar una vez más la contribución directa, aunque únicamente en escala provincial. Esta transformación se complementé, además, en 1861 con la desamortización de bienes de manos muertas y, a comienzos de la década del setenta, con las primeras normas de defensa de los colonos de tierras baldías 3 .

 Las dos grandes fases de la política económica coincidieron, en general, con grandes períodos de la vida política colombiana. No obstante, la asociación entre unas y otros dista mucho de ser perfecta. El período de conciliación con el orden colonial involucré a estadistas que pasaron a la historia como padres de los dos partidos tradicionales. Por otra parte, aunque el reformismo de mediados de siglo fue mucho más decidido bajo el gobierno de José Hilario López, la transición hacia el "modelo liberal" se inició bajo un gobierno conservador. Este partido apoyé, además, algunas de las reformas liberales, tanto económicas como políticas (el federalismo, por ejemplo), y el impulso hacia el cambio se mantuvo bajo el gobierno bipartidista de Manuel María Mallarino (1855-1857) y el claramente conservador de Mariano Ospina Rodríguez (1857-1861). De esta manera, no es quizá exagerado hablar de cierto "consenso" de la elite en torno al modelo económico en uno y otro períodos. Hubo, sin embargo, algunas excepciones importantes a este principio, en particular la insurrección conservadora del occidente colombiano, en 1851, uno de cuyos detonantes principales fue la liberación de los esclavos, y la oposición a la desamortización por parte de algunos conservadores. Aun así, las concepciones económicas no parecen haber sido una de las bases fundamentales de la división de los dos grandes partidos históricos.

Si la identificación estrecha entre el conservatismo y el "modelo colonial" y entre el liberalismo y las reformas de mediados de siglo no resiste un análisis profundo, aún menos lo soporta la asociación entre uno y otro período histórico y la hegemonía de clases sociales o intereses de clase determinados—terratenientes y comerciantes, para utilizar la caracterización más común en los análisis del periodo 4 -. Es cierto que la conciliación con el orden colonial mantuvo el statu qu e en materia de relaciones agrarias, pero también lo es que las reformas liberales no desafiaron profundamente estas estructuras del pasado. En efecto, las reformas liberales tuvieron un impacto muy marginal sobre el régimen agrario y, según veremos en la parte III de este ensayo, difícilmente pueden tomarse como la causa de la expansión comercial que experimenté el país desde mediados de siglo. Por otra parte, es cierto que las reformas liberales favorecieron, ante todo, a los "comerciantes", pero esto no significa que haya habido contradicciones básicas entre los intereses del comercio y las políticas adoptadas antes de mitad de siglo. De hecho, la conquista más largamente acariciada por los comerciantes criollos a fines de la colonia —la libertad de comercio con todas las naciones— se habla logrado mediante la independencia política. Además, según veremos más adelante, este sector de la economía y la sociedad no fue ajeno a la conciliación con el orden colonial en las primeras décadas de la República, ni dicho proceso impidió el surgimiento de algunos sectores dinámicos en ciertas regiones del país (véase también la parte III).

La identificación de los partidos políticos con clases sociales determinadas desconoce, por otra parte, hechos fundamentales de la evolución económica y social colombiana. En primer lugar, desconoce que, a diferencia de otros países (particularmente europeos), en Colombia no hubo una distinción de clase entre terratenientes y comerciantes. Por el contrario, desde la colonia se habla desarrollado en distintas regiones del país una elite con intereses económicos diversificados, que combinaba la propiedad de la tierra con actividades comerciales y, donde los recursos naturales lo permitían, con explotaciones mineras. El siglo XIX no hizo más que heredar esta estructura, que se reprodujo continuamente hasta nuestros días. En segundo lugar, la identificación de los partidos políticos con determinadas clases sociales pasa por alto, igualmente, la compleja estructura regional que el país heredé del período colonial y las dinámicas muy diversas que mantuvieron las distintas regiones en el siglo pasado. Los efectos de uno y otro proceso sobre la formación de los partidos políticos nacionales están aún por escribirse. Es evidente, sin embargo, que la identificación conservatismo-terratenientes y liberales-comerciantes no resiste el menor análisis, cuando se constata que la región de mayor dinamismo comercial en el siglo XIX (Antioquia) fue un baluarte conservador y que muchos de los grandes reformadores de mediados del siglo (comenzando por Tomás Cipriano de Mosquera, pero incluyendo a buena parte de los radicales cundiboyacenses) pertenecían a regiones del país donde predominaban relaciones agrarias precapitalistas, de cuya explotación ellos mismos derivaban su sustento 5.

Minero y negociante en Medellín, de Enrique Price, 1852 (En: Hojas de Cultura Popular, Bogotá, 1954). Minas de plata de Santa Ana. Provincia de Mariquita, de Enrique Price. 1852 (En: Hojas de Cultura Popular. Bogotá. 1954).

CONTINUAR 

 

* Trabajo presentado en el acto de posesión como individuo de número de la Academia Colombiana de Ciencias Políticas. (regresar*)  

1 David Bushnell, El régimen de Santander en la Gran Colombia, Bogotá, Tercer Mundo, 1966,
cap. 6. (regresar1)

2 Luis Eduardo Nieto Arteta, Economía y cultura en la historia de Colombia, Bogotá, Editora Viento del Pueblo, 1973; Hermes Tovar. ĞLa lenta ruptura con el pasado colonial", en José Antonio Ocampo (comp.), Historia económica de Colombia. Bogotá, Siglo XXI-Fedesarrollo, 1987. (regresar2)

3 Jorge Orlando Melo, "Las vicisitudes del modelo liberal", en Ocampo (comp.), op. cit. (regresar3)

4 La versión más difundida de esta interpretación es, sin duda, la de Nieto Arteta, op. cit.(regresar4)

5 Sobre estos temas, véase en particular Frank Safford, "Aspectos sociales de la política en la Nueva Granada, 1825-1850", en Aspectos del siglo XIX en Colombia, Medel í n, Ediciones Hombre Nuevo, 1977. véase también Francisco Leal Buitrago, Estado y política en Colombia, Bogotá, Siglo XXI-Cerec, 1984. (regresar5)