Boletín Cultural y Bibliográfico, Número 22. Volumen XXVII, 1990 
 
Estatua de fray Damidn González (Colección de: José Fernando Lenis).

Caridad y beneficencia en Cali, 1848-1898  

BEATRIZ CASTRO C.

CALI, EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX, era una ciudad geográficamente aislada. Por esos años inició un período de transformaciones; su población pasó de 11.848 habitantes, en 1850, a 18.000 en 1900, y su estructura social se hizo más compleja. La esclavitud, legalmente abolida en 1851, fue sustituida por distintas relaciones; algunos grupos laborales, como artesanos y pequeños agricultores, adquirieron mayor presencia y el estrato medio se ensanchó con el nuevo grupo de profesionales, que llegó a cumplir un papel activo en la política local.

La historia caleña refleja un periodo turbulento de cambio nacional, por las continuas guerras civiles y por las importantes reformas constitucionales que se subsiguieron en esos años: 1851, 1853, 1863, 1886. Dentro de estas reformas, el papel que desempeñaba la Iglesia fue uno de los aspectos que recibió mayor atención en la búsqueda de la conformación de la república.

Estos cambios hacen que las actividades tradicionales de caridad, hasta entonces a cargo de las instituciones religiosas y de algunos ciudadanos vinculados a ellas, cambien su orientación. Durante la segunda mitad del siglo XIX sus labores de beneficencia y caridad se centraban primordialmente en la educación y la salud, actividades importantes en la historia social caleña, por su papel armonizador.

La principal institución religiosa hasta mediados del siglo XIX fue la cofradía 1. Esta institución, que en la colonia constituía una congregación de culto y de asistencia mutua, adquirió gran flexibilidad y movilidad para adaptarse a diversas condiciones. Operaba en todos los niveles sociales y cumplía funciones múltiples. Estas asociaciones, como muchas otras de la colonia, tenían un contenido religioso, y en ellas es difícil separar los efectos sociales de los políticos.

Las cofradías, además de llenar cometidos tales como el apoyo espiritual, proveían ciertos servicios de seguridad social a las familias. Protegían a las viudas y a los ancianos, a los huérfanos y a los desvalidos; cubrían gastos extraordinarios, como los costos de entierro o las dotes matrimoniales. Ayudaban a hospitales, hospicios y, en menor medida, a la educación.

Las instituciones como las cofradías, que registraban oficialmente sus fondos recibidos a través de donaciones, desaparecen de los registros del concejo de Cali en 1850. En el último registro de cofradías en el concejo de Cali figuran siete: Cofradía de Nuestra Señora de Dolores, Cofradía San Nicolás, Cofradía de la Buena Muerte, Cofradía de Señora Mague, Cofradía del Santísimo Sacramento, Cofradía de las Animas Benditas y Cofradía San Roque 2.

Cuando las cofradías pierden importancia, otras instituciones las sustituyen. El auxilio espiritual y la ayuda material que hablan proporcionado, son asumidos por otras organizaciones con claro sentido de beneficencia, ahora entendida como una virtud secular, que echa mano de actividades racionales y metódicas para ayudar a los indigentes, partiendo de respuestas apropiadas a las circunstancias requeridas por los necesitados. Sin embargo, el intento de darles a las actividades caritativas un sentido de beneficencia y, por lo tanto, secularizado, solo obtuvo resultados ambiguos, ya que la responsabilidad de la asistencia social. caleña en la segunda mitad del siglo XIX estuvo compartida por el gobierno local y las instituciones religiosas.

 
LAS DECADAS LIBERALES Y LA BENEFICENCIA LA PRIMERA DECADA

 La reforma liberal de medio siglo XIX, durante el gobierno de José Hilario López, atacó fuerte y directamente a la Iglesia, institución que habla padecido medidas de control durante los gobiernos de los primeros decenios de vida republicana, con el objeto de desmontar los privilegios otorgados por el patronato durante la época colonial 3 .

Las principales reformas de medio siglo fueron la expulsión de los jesuitas y la abolición de los diezmos; los fondos clericales pasaron a ser controlados por las cámaras distritales y el párroco pasó a ser elegido por el cabildo municipal. En 1853, durante el gobierno de José María Obando, se promulgó una nueva Constitución, la cual garantizaba a todos los granadinos la profesión libre, pública o privada, y el ejercicio de cualquier culto que no perturbara la paz pública ni ofendiera la "moral pura".

Los cambios legislativos y constitucionales de los gobiernos liberales durante esta época, quisieron privar a la Iglesia y las instituciones religiosas de la dirección de los servicios de caridad; dentro se pretendió que el gobierno local asumiera el manejo casi total de estos servicios.

Por medio de la ordenanza del 27 de mayo de 1851, la cámara de la provincia de Buenaventura canceló las contribuciones directas al clero, y el gobierno local empezó a controlar todas las donaciones de los curatos o parroquias. A los principales curatos de Cali se les cambiaron sus nombres, la mayoría de patronos religiosos, por Libertad, Igualdad, Fraternidad y Democracia, que reflejaban los objetivos de la reforma liberal de medio siglo 4 . Esta ley fue reformada en octubre de 1852, debido a que el presidente del cabildo parroquial, Primitivo Sinisterra, encontró algunas irregularidades que hacían imposible el cumplimiento 5 .

En marzo de 1853, el jefe del cantón de Cali contesta la carta enviada por el presidente del cabildo parroquial, señalando la imposibilidad de asumir los gastos de clérigos y parroquias, pues en algunas de éstas las contribuciones eran muy altas, del orden de 16.000 pesos y, en otras, las deficiencias en la contabilidad no permitían determinar el monto de las contribuciones que los ciudadanos deberían dar para su sostenimiento. Con el fin de poder llenar este vacío, dejado por las contribuciones que el clero percibía, el concejo exigió a las parroquias ordenar su situación contable 6 .

Sin embargo, en julio de 1853, se termina la intervención civil en los asuntos religiosos, y las contribuciones necesarias para el culto católico son suspendidas. El concejo manifiesta a las parroquias la necesidad de regresar a las contribuciones voluntarias, por cuanto reconoce que la Iglesia es indispensable para mantener el orden y la moralidad, lo que expresa de la manera siguiente:

 La iglesia es la base de la moral y el mas firme apoyo del orden 
público y de tranquilidad individual; ella es la fiel amiga y la compañera 
inseparable del desgraciado, ella es el mas dulce consuelo en las 
adversidades, y la que cierra en paz nuestras relaciones con este 
mundo, y| ella en fin, es el freno mas eficaz contra el delito y la 
reguladora de las relaciones humanas, dirigiéndolas siempre hacia 
el bien de la comunidad
7 .

La educación fue una preocupación manifiesta de los ciudadanos caleños y el concejo de Cali. Esta era entendida primordialmente como un instrumento moralizador y de control social. El 15 de mayo de 1850, doscientos ciudadanos envían una carta al concejo de Cali, mediante la cual piden fundación de más colegios, subrayando la importancia de la educación en los siguientes términos:

Bien sabéis que la instrucción es una de las bases fundamentales del 
gobierno republicano, porque el hombre instruído conoce sus derechos 
y sus deberes, ama las instituciones, obedece la constitución y las leyes, 
respeta las autoridades, suaviza su carácter y aún sus modales, adquiere 
hábitos de orden, es más consagrado al trabajo, su moral es más pura, 
cumple mejor con sus deberes de padre y de hijo; y no conviene jamás ser 
el juguete de los ambiciosos que siempre han abusado de la ignorancia
8 .

La cámara provincial de Buenaventura decretó, ese mismo día, que la educación primaria debería ser gratuita en todas las provincias. Los colegios de Santa Librada y la Merced recibirían 12.000 reales como renta anual 9 .

 En febrero de 1851 el presidente del cabildo parroquial autorizó arrendar dos casas en las dos parroquias de Caicedo y Santa Rosa para abrir dos escuelas de primaria con cien niños 10 . En junio se decretó la creación dedos escuelas para niños y se establecieron dos escuelas para niñas, una en el Convento de la Merced y otra en el Beatario, para niñas muy pobres 11. En marzo de 1854, finalmente se abre una escuela primaria para niños, sostenida y dirigida por el gobierno local 12 .

Es importante subrayar que, precisamente, fueron las escuelas para la población más pobre las que estuvieron a cargo de las comunidades religiosas, mientras que las escuelas públicas, que empiezan a establecerse a mediados del siglo, parece que albergaron a niños de grupos sociales medios.

El hospital de la ciudad, que había sido fundado en 1783 por los frailes de la comunidad de los hospitalarios de san Juan de Dios, fue declarado como centro de asistencia y beneficencia pública en 1853 13 , El hospital y el colegio de Misiones de Santa Librada eran supervisados por la misma persona responsable del bienestar de la ciudad. Algunas veces era algún empleado del gobierno local, pero en la mayoría de los casos el cargo lo ocupaba algún miembro del clero, pues, a pesar del control que sufrió la Iglesia durante las reformas liberales de medio siglo, el clero continuó desempeñando un papel importante en la sociedad caleña, por sus servicios de asistencia social en colegios, escuelas, hospitales, hospicios y orfanatos.

La Ermita. (Sede de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores. Colección de: José Fernando Lenis).

 LA SEGUNDA DECADA

 En la década de 1860, la guerra civil y la reforma federal del gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera afectaron las actividades normales del concejo de Cali. La organización administrativa de las escuelas, colegios, orfanatos y el hospital, hasta entonces compartidos por el gobierno local y la Iglesia, pasaron finalmente a ser controlados totalmente por el gobierno local. La Ley de Desamortización de Manos Muertas —la mayor reforma del decenio— trasladó todas las responsabilidades de la asistencia social al sector gubernamental.

La instrucción pública era gratuita, sostenida con fondos de la provincia y controlada por el municipio 14 .

Al mismo tiempo que el gobierno local pagaba la educación pública, trataba de ayudar a los colegios privados, particularmente a aquellos que albergaban niños pobres 15 .

Convento de la Merced (Colección de: José Fernando Lanis). 

El hospital de san Juan de Dios, también pasó a ser manejado totalmente por el concejo. Durante la guerra civil de 1860, fue transformado en hospital militar, y después de nuevo convertido en hospital de beneficencia. Su administración trajo dificultades; éstas, no solamente fueron el resultado de la desamortización del hospital y su cambio de administración, sino también consecuencias de la expulsión de los clérigos. A algunos de ellos se les permitió quedarse a causa de su edad, lo cual se tradujo en otras dificultades, como fueron el incumplimiento en el pago a estos religiosos, para su subsistencia 16 .

Mientras las instituciones de educación y salud sufrían cambios radicales—como pasar de una administración clerical a una civil, y de apoyarse en fondos de caridad a sostenerse con fondos del gobierno local—, otras instituciones de caridad nacieron por iniciativa de los ciudadanos. En 1868, José Antonio Borrero funda un hospicio con donaciones voluntarias y hace un llamado a la colaboración de la ciudadanía 17 .

 Si bien las reformas de los gobiernos liberales de la época que nos ocupa buscaban dar a las instituciones de caridad claras funciones de beneficencia, concediéndoles mayor autonomía a los gobiernos locales, para éstos las reformas se tradujeron en mayores obligaciones. Por otra parte, la continuidad en la administración de estas instituciones secularizadas no se podía garantizar, debido a la inestabilidad política del momento.

SEGUNDA PARTE

 

1 La cofradía fue una asociación voluntaria, formada por individuos a quienes motivaba cl deseo de rendir culto u homenaje al santo de su elección. Desde sus comienzos, esta asociación tenía como objetivos el religioso y la ayuda mutua. Los miembros recibían, por su participación, indulgencias y oraciones por sus almas, después de la muerte. Además, en los pueblos de indios adquirían ganados, y los rendimientos se utilizaban para los gastos en las fiestas religiosas. (regresar1)

2 Archivo Histórico del Municipio de Cali (en adelante citado como AH MC), tomo 109, 1850. Es importante subrayar que las cofradías tan sólo desaparecen de los registros. Ellas siguen existiendo aún hasta nuestros días, pero con otros propósitos y sin el cometido de asistencia social que cumplieron en la época colonial y en los primeros decenios republicanos. Archivo Histórico del Municipio de Cali (en adelante citado como AH MC), tomo 109, 1850. Es importante subrayar que las cofradías tan sólo desaparecen de los registros. Ellas siguen existiendo aún hasta nuestros días, pero con otros propósitos y sin el cometido de asistencia social que cumplieron en la época colonial y en los primeros decenios republicanos. (regresar2)

3 Durante el período colonial, el gobierno español otorgó protección y apoyo estatal a la evangelización y a la organización de la Iglesia; la educación y la seguridad social fueron delegadas en las manos de la Iglesia. La ruptura representada por la independencia hispanoamericana significó una oportunidad para replantear las relaciones de la Santa Sede con las nuevas naciones en formación. Los nuevos gobernantes querían conservar el control sobre la Iglesia sin garantizarle la situación de monopolio; por su parte, la Iglesia quería liberarse del control estatal pero, al mismo tiempo, pretendía mantener su situación privilegiada. Sin embargo, los nuevos estados carecían de plena legitimidad social y política, sus recursos fiscales eran exiguos, estaban agobiados de deudas y su aparato administrativo era precario. Esto contrastaba con la posición de la Iglesia, cuya situación económica se presentaba bastante sólida; gozaba de gran aceptación social y de suficiente clero para garantizar su presencia efectiva en cada región del país. (regresar3)

4 AHMC,t. 119, 1851. Los nuevos nombres de los curatos se mantuvieron únicamente durante la gobernación de Ramón Mercado, de 1849 a 1853. (regresar4)

5 AHMC,t. 119, 1851. (regresar5)

6 AHMC, t. 123, 1853. En la mitad del siglo XIX, en Cali había cuatro comunidades de religiosos: los franciscanos, los mercedarios, los agustinos y los hermanos hospitalarios. Las tres primeras tenían conventos e iglesias; la última vivía en el hospital de Cali. A fines del siglo XIX llegaron a la ciudad los hermanos maristas y las hermanas de la caridad. (regresar6)

7 AHMC, t. 123, 1853. (regresar7)

8 AHMC, t. 109, 1850.(regresar8)

9 AHMC, t. 128, 1850. (regresar9)

10 AHMC, t. 113, 1851. Hecho que justificaba de la manera siguiente: "[...] para que lleve a cabo la obra magna que va abrir el campo de la civilización, pues muchos padres de familia sufren la pena de ver levantar a sus hijos en la ignorancia i no pueden remediar su suerte porque la escuela pública que actualmente existe, quizá distante de sus casas, i no les es fácil enviarlos, bien por sus escasos recursos para vestirlos, bien porque temen que sus niños asisten a ver i aprendan las lecciones, lo que no sucederá instalando las tres escuelas, porque quedan para el uso de aquellos jóvenes que aún viven en los alrededores de la ciudad. Es mejorar en cuanto sea posible la situación de los pobres". (regresar10)

11 AHMC,t. 110, 1850. AHMC,t. 110, 1850. (regresar11)

12 AHMC, t. 127, 1854. El cabildo manifestaba: "La instrucción primaria del Distrito será elemental i puede darme en la escuela pública, sostenida por las rentas parroquiales, bajo el gobierno de un director nombrado por el cabildo, por mayoría relativa de votos,y también puede haber una escuela de instrucción primaria si algún particular quisiera abrirla privadamente".
En el tomo 121 de 1853 del AHMC están registradas algunas de las escuelas privadas que existían en Cali: la señora María Manuela Cárdenas tenía una escuela con 16 niñas, Dolores Mesa con 14 niñas, Francisco de Asís Quintana con 16 niños, el presbítero Narciso Orejuela con 12 niños y Francisco Laureano Paz con niflos. En total 83 niños: 49 nulas y 34 varones. (regresar12)

13 AHMC, t. 121, 1853. (regresar13)

14 AHMC, t. 126, 1866.(regresar14)

15 AHMC,t. 152, 1865. La ayuda fue principalmente para útiles y para dotaciones de los colegios. (regresar15)

16 AHMC, t. 149, 1863; y t. 126, 1866. (regresar16)

17 AHMC, t. 154, 1868. (regresar17)