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Estatua de fray Damidn
González (Colección de: José Fernando Lenis).
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Caridad y beneficencia en Cali,
1848-1898
BEATRIZ CASTRO C.
CALI, EN LA SEGUNDA MITAD
DEL SIGLO XIX, era una ciudad geográficamente aislada. Por esos años inició un período
de transformaciones; su población pasó de 11.848 habitantes, en 1850, a 18.000 en 1900,
y su estructura social se hizo más compleja.
La esclavitud, legalmente abolida en 1851, fue
sustituida por distintas relaciones; algunos grupos laborales, como artesanos y pequeños
agricultores, adquirieron mayor presencia y el estrato medio se ensanchó con el nuevo
grupo de profesionales, que llegó a cumplir un papel activo en la política local.
La historia caleña
refleja un periodo turbulento de cambio nacional, por las continuas guerras civiles y por
las importantes reformas constitucionales que se subsiguieron en esos años: 1851, 1853,
1863, 1886. Dentro de estas reformas, el papel que desempeñaba la Iglesia fue uno de
los aspectos que recibió mayor atención en la búsqueda de la conformación de la
república.
Estos cambios hacen que
las actividades tradicionales de caridad, hasta entonces a cargo de las instituciones
religiosas y de algunos ciudadanos vinculados a ellas, cambien su orientación. Durante la
segunda mitad del siglo XIX sus labores de beneficencia y caridad se centraban
primordialmente en la educación y la salud, actividades importantes en la historia social
caleña, por su papel armonizador.
La principal
institución religiosa hasta mediados del siglo XIX fue la cofradía
1.
Esta institución, que en la colonia constituía
una congregación de culto y de asistencia mutua, adquirió gran flexibilidad y movilidad
para adaptarse a diversas condiciones. Operaba en todos los niveles sociales y cumplía
funciones múltiples. Estas asociaciones, como muchas otras de la colonia, tenían un
contenido religioso, y en ellas es difícil separar los efectos sociales de los
políticos.
Las cofradías, además
de llenar cometidos tales como el apoyo espiritual, proveían ciertos servicios de
seguridad social a las familias. Protegían a las viudas y a los ancianos, a los
huérfanos y a los desvalidos; cubrían gastos extraordinarios, como los costos de
entierro o las dotes matrimoniales. Ayudaban a hospitales, hospicios y, en menor medida, a
la educación.
Las instituciones
como las cofradías, que registraban oficialmente sus fondos recibidos a través de
donaciones, desaparecen de los registros del concejo de Cali en 1850. En el último
registro de cofradías en el concejo de Cali figuran siete: Cofradía de Nuestra Señora
de Dolores, Cofradía San Nicolás, Cofradía de la Buena Muerte, Cofradía de Señora
Mague, Cofradía del Santísimo Sacramento, Cofradía de las Animas Benditas y Cofradía San Roque
2.
Cuando las cofradías
pierden importancia, otras instituciones las sustituyen. El auxilio espiritual y la ayuda
material que hablan proporcionado, son asumidos por otras organizaciones con claro sentido
de beneficencia, ahora entendida como una virtud secular, que echa mano de actividades
racionales y metódicas para ayudar a los indigentes, partiendo de respuestas apropiadas a
las circunstancias requeridas por los necesitados. Sin embargo, el intento de darles a las
actividades caritativas un sentido de beneficencia y, por lo tanto, secularizado, solo
obtuvo resultados ambiguos, ya que la responsabilidad de la asistencia social. caleña en
la segunda mitad del siglo XIX estuvo compartida por el gobierno local y las instituciones
religiosas.
LAS DECADAS LIBERALES Y LA BENEFICENCIA LA PRIMERA DECADA
La
reforma liberal de medio siglo XIX, durante el gobierno de José Hilario López, atacó
fuerte y directamente a la Iglesia, institución que habla padecido medidas de control
durante los gobiernos de los primeros decenios de vida republicana, con el objeto de
desmontar los privilegios otorgados por el patronato durante la época
colonial
3
.
Las principales reformas
de medio siglo fueron la expulsión de los jesuitas y la abolición de los diezmos; los
fondos clericales pasaron a ser controlados por las cámaras distritales y el párroco
pasó a ser elegido por el cabildo municipal. En 1853, durante el gobierno de José María
Obando, se promulgó una nueva Constitución, la cual garantizaba a todos los granadinos
la profesión libre, pública o privada, y el ejercicio de cualquier culto que no
perturbara la paz pública ni ofendiera la "moral pura".
Los cambios legislativos
y constitucionales de los gobiernos liberales durante esta época, quisieron privar a la
Iglesia y las instituciones religiosas de la dirección de los servicios de caridad;
dentro se pretendió que el gobierno local asumiera el manejo casi total de estos
servicios.
Por medio de la
ordenanza del 27 de mayo de 1851, la cámara de la provincia de Buenaventura canceló las
contribuciones directas al clero, y el gobierno local empezó a controlar todas las
donaciones de los curatos o parroquias. A los principales curatos de Cali se les cambiaron
sus nombres, la mayoría de patronos religiosos, por Libertad, Igualdad, Fraternidad y
Democracia, que reflejaban los objetivos de la reforma liberal de medio siglo
4
.
Esta ley fue reformada en octubre de 1852, debido a que el
presidente del cabildo parroquial, Primitivo Sinisterra, encontró algunas irregularidades
que hacían imposible el cumplimiento
5
.
En marzo de 1853,
el jefe del cantón de Cali contesta la carta enviada por el presidente del cabildo
parroquial, señalando la imposibilidad de asumir los gastos de clérigos y parroquias,
pues en algunas de éstas las contribuciones eran muy altas, del orden de 16.000 pesos y,
en otras, las deficiencias en la contabilidad no permitían determinar el monto de las
contribuciones que los ciudadanos deberían dar para su sostenimiento. Con el fin de poder
llenar este vacío, dejado por las contribuciones que el clero percibía, el concejo
exigió a las parroquias ordenar su situación contable
6
.
Sin embargo, en julio de
1853, se termina la intervención civil en los asuntos religiosos, y las contribuciones
necesarias para el culto católico son suspendidas. El concejo manifiesta a las parroquias
la necesidad de regresar a las contribuciones voluntarias, por cuanto reconoce que la
Iglesia es indispensable para mantener el orden y la moralidad, lo que expresa de la
manera siguiente:
La iglesia
es la base de la moral y el mas firme apoyo del orden
público y de tranquilidad individual; ella es la fiel amiga y la compañera
inseparable del desgraciado, ella es el mas dulce consuelo en las
adversidades, y la que cierra en paz nuestras relaciones con este
mundo, y| ella en fin, es el freno mas eficaz contra el delito y la
reguladora de las relaciones humanas, dirigiéndolas siempre hacia
el bien de la comunidad
7
.
La educación fue una
preocupación manifiesta de los ciudadanos caleños y el concejo de Cali. Esta era
entendida primordialmente como un instrumento moralizador y de control social. El 15 de
mayo de 1850, doscientos ciudadanos envían una carta al concejo de Cali, mediante la cual
piden fundación de más colegios, subrayando la importancia de la educación en los
siguientes términos:
Bien sabéis que la
instrucción es una de las bases fundamentales del
gobierno republicano, porque el hombre instruído conoce sus derechos
y sus deberes, ama las instituciones, obedece la constitución y las leyes,
respeta las autoridades, suaviza su carácter y aún sus modales, adquiere
hábitos de orden, es más consagrado al trabajo, su moral es más pura,
cumple mejor con sus deberes de padre y de hijo; y no conviene jamás ser
el juguete de los ambiciosos que siempre han abusado de la
ignorancia
8
.
La cámara
provincial de Buenaventura decretó, ese mismo día, que la educación primaria debería
ser gratuita en todas las provincias. Los colegios de Santa Librada y la Merced
recibirían 12.000 reales como renta anual
9
.
En febrero de
1851 el presidente del cabildo parroquial autorizó arrendar dos casas en las dos
parroquias de Caicedo y Santa Rosa para abrir dos escuelas de primaria con cien
niños
10
.
En junio se decretó la creación dedos
escuelas para niños y se establecieron dos escuelas para niñas, una en el Convento de la
Merced y otra en el Beatario, para niñas muy pobres
11.
En marzo de 1854, finalmente se abre una escuela primaria para niños, sostenida
y dirigida por el gobierno local
12
.
Es importante subrayar
que, precisamente, fueron las escuelas para la población más pobre las que estuvieron a
cargo de las comunidades religiosas, mientras que las escuelas públicas, que empiezan a
establecerse a mediados del siglo, parece que albergaron a niños de grupos sociales
medios.
El hospital de la
ciudad, que había sido fundado en 1783 por los frailes de la comunidad de los
hospitalarios de san Juan de Dios, fue declarado como centro de asistencia y beneficencia pública en 1853
13
,
El
hospital y el colegio de Misiones de Santa Librada eran supervisados por la misma persona
responsable del bienestar de la ciudad. Algunas veces era algún empleado del gobierno
local, pero en la mayoría de los casos el cargo lo ocupaba algún
miembro del clero, pues, a pesar del control que
sufrió la Iglesia durante las reformas liberales de medio siglo, el clero continuó
desempeñando un papel importante en la sociedad caleña, por sus servicios de asistencia
social en colegios, escuelas, hospitales, hospicios y orfanatos.
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La Ermita.
(Sede de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores. Colección de: José Fernando
Lenis).
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LA SEGUNDA DECADA
En la década
de 1860, la guerra civil y la reforma federal del gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera
afectaron las actividades normales del concejo de Cali. La organización administrativa de
las escuelas, colegios, orfanatos y el hospital, hasta entonces compartidos por el
gobierno local y la Iglesia, pasaron finalmente a ser controlados totalmente por el
gobierno local. La Ley de Desamortización de Manos Muertas la mayor reforma del
decenio trasladó todas las responsabilidades de la asistencia social al sector
gubernamental.
La instrucción
pública era gratuita, sostenida con fondos de la provincia y controlada por el
municipio
14
.
Al mismo tiempo que
el gobierno local pagaba la educación pública, trataba de ayudar a los colegios
privados, particularmente a aquellos que albergaban niños pobres
15
.
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Convento de
la Merced (Colección de: José Fernando Lanis).
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El hospital de san Juan de Dios,
también pasó a ser manejado totalmente por el concejo. Durante la guerra civil de 1860,
fue transformado en hospital militar, y después de nuevo convertido en hospital de
beneficencia. Su administración trajo dificultades; éstas, no solamente fueron el
resultado de la desamortización del hospital y su cambio de administración, sino
también consecuencias de la expulsión de los clérigos. A algunos de ellos se les
permitió quedarse a causa de su edad, lo cual se tradujo en otras dificultades, como
fueron el incumplimiento en el pago a estos religiosos, para su
subsistencia
16
.
Mientras las
instituciones de educación y salud sufrían cambios radicalescomo pasar de una
administración clerical a una civil, y de apoyarse en fondos de caridad a sostenerse con
fondos del gobierno local, otras instituciones de caridad nacieron por iniciativa de
los ciudadanos. En 1868, José Antonio Borrero funda un hospicio con donaciones
voluntarias y hace un llamado a la colaboración de la ciudadanía
17
.
Si bien las
reformas de los gobiernos liberales de la época que nos ocupa buscaban dar a las
instituciones de caridad claras funciones de beneficencia, concediéndoles mayor
autonomía a los gobiernos locales, para éstos las reformas se tradujeron en mayores
obligaciones. Por otra parte, la continuidad en la administración de estas instituciones
secularizadas no se podía garantizar, debido a la inestabilidad política del momento.
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SEGUNDA PARTE
1 La
cofradía fue una asociación voluntaria, formada por individuos a quienes motivaba cl
deseo de rendir culto u homenaje al santo de su elección. Desde sus comienzos, esta
asociación tenía como objetivos el religioso y la ayuda mutua. Los miembros recibían,
por su participación, indulgencias y oraciones por sus almas, después de la muerte.
Además, en los pueblos de indios adquirían ganados, y los rendimientos se utilizaban
para los gastos en las fiestas religiosas. (regresar1)
2
Archivo
Histórico del Municipio de Cali (en adelante citado como AH MC), tomo 109, 1850. Es
importante subrayar que las cofradías tan sólo desaparecen de los registros. Ellas
siguen existiendo aún hasta nuestros días, pero con otros propósitos y sin el cometido
de asistencia social que cumplieron en la época colonial y en los primeros decenios
republicanos. Archivo Histórico del Municipio de Cali (en adelante citado como AH MC),
tomo 109, 1850. Es importante subrayar que las cofradías tan sólo desaparecen de los
registros. Ellas siguen existiendo aún hasta nuestros días, pero con otros propósitos y
sin el cometido de asistencia social que cumplieron en la época colonial y en los
primeros decenios republicanos. (regresar2)
3 Durante
el período colonial, el gobierno español otorgó protección y apoyo estatal a la
evangelización y a la organización de la Iglesia; la educación y la seguridad social
fueron delegadas en las manos de la Iglesia. La ruptura representada por la independencia
hispanoamericana significó una oportunidad para replantear las relaciones de la Santa
Sede con las nuevas naciones en formación. Los nuevos gobernantes querían conservar el
control sobre la Iglesia sin garantizarle la situación de monopolio; por su parte, la
Iglesia quería liberarse del control estatal pero, al mismo tiempo, pretendía mantener
su situación privilegiada. Sin embargo, los nuevos estados carecían de plena legitimidad
social y política, sus recursos fiscales eran exiguos, estaban agobiados de deudas y su
aparato administrativo era precario. Esto contrastaba con la posición de la Iglesia, cuya
situación económica se presentaba bastante sólida; gozaba de gran aceptación social y
de suficiente clero para garantizar su presencia efectiva en cada región del país. (regresar3)
4 AHMC,t.
119, 1851. Los nuevos nombres de los curatos se mantuvieron únicamente durante la
gobernación de Ramón Mercado, de 1849 a 1853. (regresar4)
5 AHMC,t.
119, 1851. (regresar5)
6 AHMC,
t. 123, 1853. En la mitad del siglo XIX, en Cali había cuatro comunidades de religiosos:
los franciscanos, los mercedarios, los agustinos y los hermanos hospitalarios. Las tres
primeras tenían conventos e iglesias; la última vivía en el hospital de Cali. A fines
del siglo XIX llegaron a la ciudad los hermanos maristas y las hermanas de la caridad. (regresar6)
7 AHMC, t. 123, 1853. (regresar7)
8 AHMC, t. 109, 1850.(regresar8)
9 AHMC, t. 128, 1850. (regresar9)
10 AHMC,
t. 113, 1851. Hecho que justificaba de la manera siguiente: "[...] para que lleve a
cabo la obra magna que va abrir el campo de la civilización, pues muchos padres de
familia sufren la pena de ver levantar a sus hijos en la ignorancia i no pueden remediar
su suerte porque la escuela pública que actualmente existe, quizá distante de sus casas,
i no les es fácil enviarlos, bien por sus escasos recursos para vestirlos, bien porque
temen que sus niños asisten a ver i aprendan las lecciones, lo que no sucederá
instalando las tres escuelas, porque quedan para el uso de aquellos jóvenes que aún
viven en los alrededores de la ciudad. Es mejorar en cuanto sea posible la situación de
los pobres". (regresar10)
11
AHMC,t. 110, 1850. AHMC,t. 110, 1850. (regresar11)
12 AHMC,
t. 127, 1854. El cabildo manifestaba: "La instrucción primaria del Distrito será
elemental i puede darme en la escuela pública, sostenida por las rentas parroquiales,
bajo el gobierno de un director nombrado por el cabildo, por mayoría relativa de votos,y
también puede haber una escuela de instrucción primaria si algún particular quisiera
abrirla privadamente".
En el tomo 121 de 1853 del AHMC están registradas algunas de las escuelas privadas que
existían en Cali: la señora María Manuela Cárdenas tenía una escuela con 16 niñas,
Dolores Mesa con 14 niñas, Francisco de Asís Quintana con 16 niños, el presbítero
Narciso Orejuela con 12 niños y Francisco Laureano Paz con niflos. En total 83 niños: 49
nulas y 34 varones. (regresar12)
13 AHMC,
t. 121, 1853. (regresar13)
14 AHMC, t. 126, 1866.(regresar14)
15 AHMC,t. 152, 1865. La
ayuda fue principalmente para útiles y para dotaciones de los colegios. (regresar15)
16 AHMC, t. 149, 1863; y
t. 126, 1866. (regresar16)
17 AHMC, t. 154, 1868. (regresar17)
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