Boletín Cultural y
Bibliográfico, Número
21, Volumen XXIV, 1989
Veinte años
no pasan en vano
Desde Heliconia hasta hoy a través del
café
Alberto Vasco U.
Universidad de Antioquia, Medellín, 1988,
126 págs.
El pretender aparecer
permanentemente con una publicación cada cierto tiempo, sin importar ni la calidad
expositiva ni el rigor investigativo, se está convirtiendo, por desgracia, en una
constante del medio intelectual colombiano. Ese afán de aparecer frecuentemente en las
cubiertas y en las revistas tiende a convertirse en un verdadero síndrome: el síndrome
de la figuración.
Este
síndrome debió de padecerlo el médico antioqueño Alberto Vasco al publicar el folleto
sobre el municipio de Heliconia, que en realidad es la edición de una tesis de
sociología escrita en 1970. Según su propio autor, este trabajo ameritaba ser publicado
porque, además de considerarlo conveniente sus amigos ¿los editores?, sus
principales conclusiones seguirán siendo válidas en la actualidad.
Partiendo
de ese presupuesto, el autor dejó prácticamente inmodificada la versión original de la
tesis de 1970. Como resultado, la mayor parte de los planteamientos aparecen, a la luz del
presente, como verdaderamente anacrónicos, incluso desde el punto de vista
bibliográfico.
En
efecto, el autor consultó, para la realización de este trabajo, la bibliografía en boga
en la década del sesenta, sobre todo aquella de procedencia cepalina y dependentista.
Ninguna referencia bibliográfica posterior al decenio mencionado se encuentra en el
folleto de Vasco Uribe, lo que, desde luego, implica no considerar importantes debates
acaecidos en el ámbito de las ciencias sociales latinoamericanas.
Los
ejes referenciales básicos del trabajo están circunscritos, para el caso de Colombia, a
Alvaro López T. E. Hagen, Ospina Vásquez, J. Parsons y Nieto Arteta. Con esta
bibliografía tan limitada limitación explicable para 1970, junto con unos
cuantos materiales locales y con un breve período de observación cuando el autor
trabajó como médico rural en 1967-1968, Vasco Uribe elaboró su tesis sobre
Heliconia.
Desde
las primeras líneas de la presentación, el autor indica que el ensayo es de tipo
monográfico y que pretende romper con el lenguaje académico tradicional para presentar
una exposición didáctica. En aras de ese objetivo, suprime las citas textuales y las
referencias biobliográficas e intenta emplear un lenguaje descomplicado, que en verdad
termina siendo una exposición demasiado descuidada, con graves errores de redacción,
sintaxis y puntuación. Es impresionante, por decir lo menos, el descuido cii el uso de la
puntuación a lo largo del folleto. Qué no decir de las múltiples repeticiones ampulosas
(como "en relación a", "de que", o "en la medida en que")
que convierten la lectura en un verdadero calvario, que justamente es todo lo opuesto a lo
que el autor se proponía lograr.
El
folleto es un típico estudio de caso, que buscaba aplicar al análisis de un municipio
las categorías usadas por algunas escuelas sociológicas latinoamericanas. En la última
parte, esa sí escrita quince años después, Vasco Uribe agrega que el trabajo puede
considerarse como una incursión preliminar en los estudios "micros". Con estos
postulados era de esperarse un ensayo regional o microrregional, pero ¡vaya sorpresa para
el lector, que, contrariamente, a medida que avanza, se encuentra con las formulaciones
más vagas sobre los temas más generales (educación, partidos políticos, violencia),
sin que en realidad exista un intento de analizar seriamente la localidad. Esa
ambigüedad en el trato de los
diversos aspectos es tan marcada, que hasta en las consideraciones geográficas falta una
apreciación de fondo sobre la ecología y sobre la misma evolución espacial. En este
punto el trabajo se sitúa en la perspectiva más tradicional de las monografías de
pueblo, pero con el agravante de que le falta algo que casi cualquier monografía
convencional tiene: un mapa. Por esa carencia, al final el lector no tiene la menor idea
sobre el sitio donde está ubicada Heliconia.
Desde
el punto de vista analítico, el autor divide el folleto en veintidós capítulos, que van
desde lo geográfico hasta la valoración del texto "quince años después",
pasando por consideraciones sobre la tenencia de la tierra, la "cultura
cafetera", la salud, los partidos políticos, la Iglesia, la educación, etc. No
obstante, esta aparente diversidad temática no es proporcional a la profundización ni a
la calidad explicativa que se aprecia en el texto. Lo que se encuentra es un desigual
trato de los diferentes temas, predominando desafortunadamente el análisis apresurado y
superficial, en buena medida porque Vasco Uribe no confrontó su estudio con las
investigaciones efectuadas en el país desde 1970.
Por
esta circunstancia no es nada extraño que sus análisis sobre el café se apoyen en gran
medida en el discutido escrito de Luis Eduardo Nieto Arteta, y no se consideren las
importantes investigaciones realizadas al respecto por Marco A. Palacios, Mariano Arango y
otros autores. Ese análisis se hace todavía más confuso cuando el autor nos habla de
una "cultura cafetera", denominación que en ningún momento aparece
nítidamente clarificada en el estudio. Aquella afirmación que considera a la violencia
como resultado de la crisis de la cultura cafetera "y la expresión de la emergencia
de otra forma de producción con otra cultura y otros actores" (pág. 56), en lugar
de clarificar oscurece el panorama.
Cultura
cafetera, en el sentido indicado por el autor, sería, entonces, la forma de organización
socioeconómica y familiar propia de la explotación parcelaria del café. Consideración
tan genérica que no aclara nada sobre las diferencias del cultivo del café ni entre las
regiones ni en los diversos momentos históricos.
Sobre
la violencia y su relación con el café, nuevamente, porque el autor no consultó los
estudios más recientes sobre el tema (como los de Henderson, Fajardo, Carlos Ortiz o
Gonzálo Sánchez), Vasco Uribe resulta haciendo planteamientos muy triviales. Incluso ese
apartado aparece en el conjunto del texto como un típico capítulo de relleno, en donde
se pasa tranquilamente de un tema a otro sin que esa "erudición" tenga mucha
relación con el tema tratado. No se presenta por ningún lado, como era de esperarse en
un médico-sociólogo que pretendía desarrollar su estudio a partir de los métodos
participativos de la sociología, un intento de reconstrucción de la violencia como
lo hizo, aunque con grandes limitaciones, Jaime Arocha para un municipio del
Quindío que tratara de medir los índices de criminalidad, la movilidad social, la
migración, la compra y venta de terrenos, el impacto económico de la lucha partidista,
etc. Para rematar, Vasco afirma que en los años sesenta la violencia acentuó el proceso
de transición hacia el capitalismo agroindustrial, pero no precisa cuáles fueron los
mecanismos de ese proceso y las formas concretas como se manifestó en Heliconia.
El
mismo trato general se presenta en el capítulo dedicado a los partidos políticos, que se
limita a esbozar las tesis más conocidas sobre el origen y el funcionamiento del
bipartidismo pero que no muestra el menor esfuerzo por estudiar la política a escala
local y regional, que debería considerar aspectos como los relacionados con el
gamonalismo, el caciquismo y su vinculación con el poder económico y las jerarquías
eclesiásticas. Lo realizado en ese apartado es una pura y simple transposición de lo
general a lo local, sin estudiar el contexto espacial (Heliconia) que aparentemente
constituía el objeto de estudio de Vasco, objeto que en más de una ocasión se le escapa
de las manos.
Pero
los capítulos si es que merecen ese nombre más pobres son los titulados
"La salud" y "Otros aspectos de consolidación" (¿de qué?). Al ser
escrito el texto por un médico, que hizo su año rural en la región, se podía presumir
que se hiciera un estudio medianamente exhaustivo sobre las condiciones de salud de la
comarca. Pero ¡vaya decepción!, pues al tema de la salud sólo le dedica media página,
contentándose con decir que "sobre este aspecto no he de extenderme, por cuanto
está desarrollado en más profundidad [sic] en el libro que al respecto escribí Salud,
medicina y clases sociales" (pág. 89). Por esta referencia sabemos que este
apartado fue agregado a posteriori a la versión inicial, cosa que tranquilamente
se podía omitir, pues no agrega absolutamente nada nuevo al análisis general del
folleto. Además, al libro al que nos remite
1
es una incursión teórica general en la que no se habla ni de
Antioquia ni, mucho menos, de Heliconia.
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Así,
podríamos continuar enumerando las limitaciones y carencias del libro de Vasco Uribe,
pero corremos el riesgo de hacernos reiterativos. Para concluir, señalemos que como
elemento valedero el autor presenta una crítica permanente a aquellas manifestaciones
sobre el supuesto carácter "especial" de la "raza" antioqueña, que
tanto han exaltado ciertos "antioqueñólogos". También, el análisis sobre la
tenencia de la tierra, las formas de comercialización del café, las relaciones laborales
y el papel subordinado de la mujer en la vida de la región, aunque no representan grandes
aportes al conocimiento histórico o social como, de pronto, pudieron serlo en
1970 si son mejor logrados que el resto de la
exposición. Pese a estos
aciertos, en general podemos decir que el estudio es bastante desactualizado, anacrónico
y, en muchos casos, expresión de un empirismo estrecho; al mismo tiempo, el predominio,
en gran parte del texto, de especulaciones vagas y generales proporciona la impresión de
que el autor no está hablando ni de un tiempo determinado (los años sesenta) ni de un
espacio preciso (Heliconia).
Por
todo esto, al libro "Desde Heliconia hasta hoy a través del café, le hubiera
resultado mucho más productivo haber permanecido inédito como una simple tesis,
soportando la crítica roedora de los ratones, como lo estuvo durante casi veinte años
desde su elaboración en una facultad de sociología chilena. Al contrario de lo que dicen
los tangos ("veinte años no son nada"), para una investigación social
salvo las excepciones "clásicas" veinte años son mucho tiempo que
no pasa en vano. Pero esto parece que se le olvidó a Alberto Vasco Uribe.
RENÁN VEGA CANTOR
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1. Cf. Alberto Vasco
Uribe, Salud, medicina y clases sociales, Medellín, Editorial La pulga, 1975. (regresar1)
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