Boletín Cultural y
Bibliográfico, Número
21, Volumen XXVI, 1989
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La
navegación a vapor en el río, Cauca comienza alrededor de 1883 (El vapor Manizales
frente a la Avenida de Cachinubos).
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C.H. Simmonds
y
los comienzos de la navegación
a vapor en el alto Cauca (primera
parte)
GERMÁN PATIÑO
Periodista: Investigador de Cedetrabajo en historia de Colombia
Fotografías: Germán Patiño
EL
BARON ALEXANDER VON HUMBOLDT se maravilló al contemplar el valle geográfico del río
Cauca, hasta el punto de suponer que en él debió de quedar situado el paraíso terrenal,
si en alguna parte hubo de estar. No podía imaginarse, luego de que ello sucediera, que
mucho tiempo después, cuando ya su nombre estaba asociado a la corriente oceánica fría
que recorre de un extremo a otro la costa occidental de la América del Sur, un
compatriota suyo escogería este escenario, tras un largo deambular por el trópico, para
terminar sus días y realizar su obra más importante: introducir la navegación a vapor
en el río Cauca.
Este
suceso, inédito para la mayoría de los colombianos, con todo y su relevancia, por
tratarse del segundo río del país y de la región que está considerada como una de las
más fértiles de la tierra, es aún poco conocido en la propia ciudad de Cali, la capital
del Valle del Cauca, con ser que ella fue puerto fluvial de vapores durante cerca de
cincuenta años. Eustaquio Palacios, en un articulo del periódico El Ferrocarril, narró
con maestría las sensaciones de un pasajero, a bordo del vapor Cauca, en el trayecto
comprendido entre Puerto Simmonds y Puerto González (Roldanillo), a principios de 1896
1
. Este escrito y otros
del médico Evaristo García, del viajero francés Jorge Brisson y del general Rafael
Reyes, son los pocos testimonios conocidos de la navegación a vapor en el río Cauca en
su primera época. Y en general puede decirse que constituyen las escasas comprobaciones
directas de todo el periodo de transporte fluvial con uso de calderas en el valle del
mismo río.
Aparte
de unos cuantos relatos aparecidos en suplementos dominicales y en revistas como
Occidental y Despertar Vallecaucano, plagados de imprecisiones en fechas, nombres e
información histórica, lo sucedido con esta navegación en el llamado alto Cauca es
asunto esotérico. Muy particularmente se ignoran las circunstancias, dataciones y
personajes que iniciaron esta actividad y abrieron el camino para su intenso empleo en los
dos primeros decenios del presente siglo. El investigador tiene, sin embargo, una deuda
contraída con aquellos relatos, que, aunque subjetivos e incompletos, llaman la
atención sobre el tema.
La
navegación a vapor fue uno de los factores que explican la integración y posterior
desarrollo de la región vallecaucana. Si algo es frecuente en el examen de los archivos
históricos del siglo pasado, es la queja reiterada de los
habitantes del valle por la
falta de vías de comunicación, no solo de la comarca con el exterior, por Buenaventura,
y con el interior de Colombia, por las montañas del Quindío, sino de los diferentes
poblados del propio valle entre sí. Richard Preston, autor de un estudio sobre la
historia vallecaucana en el lapso transcurrido entre 1851 y 1880, señala
en una página bellamente escrita la tragedia de este aislamiento y las dificultades para
la comunicación
2
.
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Amanecer a
principios del siglo en Puerto Mallarino. Juanchito
|
Remontándonos a un
siglo atrás, cuando no existían las carreteras, ni las vías férreas, ni la misma
navegación por vapor, el valle de hoy resultará una especie de mundo perdido, encajonado
por altas montañas, algunas de las cuales bordean los cuatro mil metros de altura,
atravesado de sur a norte por el gran río, amo y señor de las llanuras adyacentes, alas
que anega año tras año, en los copiosos inviernos ecuatoriales. Los caminos se vuelven
intransitables a tal punto que, en cierta ocasión, Santiago Eder resolvió, en vez de
devolverse a Palmira desde Cali, viajar de allí a Londres, que le pareció
más fácil
3
.
En una
situación tal, es evidente que el desarrollo de vías de comunicación se constituía en
prerrequisito de cualquier tipo de desenvolvimiento material. Y
así fue. El ferrocarril del
Pacífico, la navegación a vapor y la construcción de carreteras se erigieron en los
medios para resolver el problema del aislamiento y superar el freno a la producción. De
ellos, la navegación en el río Cauca fue el primero en utilizarse plenamente. No sólo
sirvió como vehículo para aumentar el volumen del comercio, facilitar el traslado de
pasajeros y crear un sentimiento de integración entre los habitantes del valle
comprendido entre Cali y Cartago, sino que es una característica de la historia regional,
que como tal ha pasado inadvertida y sus orígenes permanecen en el olvido.
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Mercado de
balsas de guadua procedentes de Puerto Tejada. Juanchito a comienzos del siglo.
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A
grandes rasgos puede señalarse la existencia de unos períodos bien definidos en la
historia de la navegación a vapor por el río:
1.
Los comienzos, comprendidos entre 1883 y 1896, signados por las actividades de Carlos H.
Simmonds y el vapor Cauca;
2.
El auge, entre 1905 y 1906, con la botadura de los vapores Caldas y Sucre, la
inauguración de una pintoresca y singular línea de tranvía de Cali a Juanchito en 1910
y el naufragio del vapor Cabal en 1924; y,
3. La
declinación, desde entonces hasta 1930.
De
estos tres períodos, el menos conocido es el primero. Se desconoce, por ejemplo, que el
29 de febrero de 1988 se cumplieron cien años del viaje inaugural del vapor Cauca,
centenario que pasó inadvertido. A ello han contribuido las imprecisiones de los pocos
que se han ocupado en el tema.
Ni uno
solo de los artículos de Despertar Vallecaucano alude a los orígenes de la navegación a
vapor. Alberto Aguayo, que escribió sobre el asunto en 1964, yerra respecto a la fecha en
que se fundó la Compañía para Navegación a vapor por el Cauca, yerra en el nombre del
vapor que comenzó los recorridos entre Cali y La Virginia y
desconoce el papel de C.H. Simmonds en este acontecimiento
4
.
Incluso
un historiador tan bien documentado como Richard Preston se equivoca en la fecha, aunque
no en el significado de la navegación a vapor, cuando afirma que "el comercio
ribereño y la comunicación permanente no se desarrollaron hasta 1887, cuando se bautizó el primer vapor"
5
. Quien más se ha acercado es Gonzalo París Lozano, aunque falla en
la nacionalidad de Simmonds y en la fecha del primer viaje exitoso de
un vapor por el río Cauca. Pero su resumen es, sin duda, aproximado a la realidad
6
,
¿Quién
era Carlos H. Simmonds? ¿Cómo inició la navegación a vapor por el río Cauca?
¿Cuáles fueron las dificultades por superar y las circunstancias que rodearon los
comienzos de esta actividad? ¿Qué impacto tuvo en la sociedad vallecaucana de la época?
La respuesta a estos interrogantes nos ayudará a comprender los orígenes de un
acontecimiento que de alguna forma signó el futuro del valle del Cauca y que hoy se
encuentra en la penumbra.
II
Carl
Hauer Simmonds nació en Eisenach (Alemania) en enero de 1825; vino a las Antillas muy
joven de unos veinte años y comenzó a trabajar en el comercio; contrajo
matrimonio con Rosa Simmonds, quien era de su misma familia; pasó después, en 1848 más
o menos, a la Nueva Granada y se consagró a negocios de carácter comercial e industrial,
con preferencia por las actividades náuticas, en Cartagena, Santa Marta y Barranquilla,
con tanta resonancia quede él se dijo que "ha sido el comerciante más activo,
emprendedor y liberal que tuvo la Costa Atlántica, en la que impulsó poderosamente todos
los ramos de trabajo útil"
7
.
Simmonds
sufrió grandes pérdidas en empresas aventuradas en la costa del mar Caribe, y de allí
pasó a Lima en busca de mejor suerte. Descubrió la utilidad que podía sacarse del
corozo de la tagua, o marfil vegetal, que llamaban entonces, y despachó gran cantidad de
él a Europa, rehaciéndose económicamente y alcanzando gran riqueza. En 1880 aparece en
Popayán, firmando una escritura, al lado de Julián Trujillo
8
.
Este
alemán poseía, en alto grado, espíritu de empresa, capacidad de trabajo y alma de
aventurero. Era inevitable que impactara fuertemente a la bucólica sociedad caleña de
entonces, y de él llegó a decirse que influía en tal grado que "el comercio, la
agricultura, la ganadería, las artes mecánicas: todo daba muestras de la actividad, el
movimiento y la vida que Simmonds les comunicaba con su dinero y sus
consejos"
9
. Fue el representante
exclusivo, para el Estado del Cauca, de un producto que se vendía como pan caliente: la
emulsión de Scott.
Se
trataba, entonces, de un personaje que tenía por qué dejar marcada su impronta, aunque
no hubiese sido el iniciador de la navegación a vapor, hecho éste por el que más se le
recuerda. Había llegado a Cali un hombre con espíritu de empresa, que traía consigo
innovaciones técnicas, comprendía la importancia de la actividad productiva, requería
para sus propios negocios el ensanchamiento de la actividad comercial y, además, era
dueño de una gentil personalidad. Su nombre quedó asociado a su ciudad adoptiva:
"Cali es un río largo, una iglesia grande y un señor Míster Simmonds"
10,
se llegó a decir.
III
Antes
de la introducción de los vapores, el río Cauca era navegado por canoas y balsas, de una
manera lenta y al estilo neolítico: tan solo río abajo. En épocas precolombinas prestó
una utilidad similar, y los gorrones circulaban en canoas, dedicados a labores de
pesquería a todo lo largo del valle caucano. Fueron los españoles quienes convirtieron
las balsas en el medio rutinario de tránsito por el río.
Este
tipo de navegación arcaica resolvía, a pesar de todo, problemas importantes de
intercambio comercial y era fuente de sustento para parte de la población. Aníbal
Galindo afirma que en 1874 se transportaron ocho mil cargas que conducían mercancías
extranjeras, sal marina, cacao, azúcar, maíz, etc.; al finalizar el
viaje en Anacaro (Cartago) desbarataban la balsa y vendían las guaduas
11
.
Este
tipo de navegación siguió prestando sus servicios hasta bastante después de la
introducción de los primeros vapores y se prolonga en el tiempo de tal modo, que aún hoy
hay balsas que viajan río abajo, desde Suárez (Cauca) hasta Juanchito, trayendo guadua y
caña brava; y en canoas la gente de Puerto Mallarino extrae arena del fondo del río.
Alejandro Sarasti ha relatado cómo eran las balsas que navegaban el Cauca
a pricipios de siglo
12
,
Panorama
similar debió de contemplar Herr Simmonds cuando llegó al valle. Para un hombre formado
en la sociedad moderna de entonces y con la educación que poseía en materias navales,
toda esta actividad alrededor del río revelaba las grandes posibilidades de la
navegación a vapor.
Esta
idea, de la cual él se convertiría en el motor principal, bullía también en la mente
de otras personas, preocupadas por el desarrollo regional. Desde 1870, Manuel Dolores
Camacho, uno de los ciudadanos más progresistas del valle, había distribuido un
prospecto en el que pedía "la organización provisoria de
la sociedad anónima para la navegación a vapor en los límites del Estado"
13.
Es
conveniente comprender que no se trataba de una aspiración utópica, sino de una
necesidad creada por el creciente volumen de comercio. A Buenaventura llegaba gran parte
de la mercadería extranjera que consumía la región caucana y la naciente zona cafetera
del viejo Caldas. Un informe del consulado de los Estados Unidos en Buenaventura sirve de
muestra:
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Vapor Sucre en el río
Cauca y detalle de la proa del vapor.
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Relación
de las exportaciones hechas
por el Estado del Cauca
con destino a Nueva York, durante el año 1882:
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ARTICULO
|
PESO
|
VALORES
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|
Cacao
|
780.705 lbs
|
$ 210.329,75
|
|
Cueros
|
550.010
|
101.381.00
|
|
Oninn
|
210400
|
90.025.00
|
|
Caucho
|
100.094
|
96.755,80
|
|
Café
|
61.283
|
10.400,25
|
|
Crin
|
850
|
156,10
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Cónsul interino
|
R. Zawadsky T.
|
$ 449.038,80
14
|
Al mismo
tiempo, el capital consignado en el Banco del Cauca era de $74.975
15.
Del informe consular vale la
pena destacar la importancia que comenzaba a
adquirir el café como producto de exportación.
Cali era punto obligado
de tránsito de estos productos, amén de los que venían de Buenaventura. El transporte a
lomo de mula, en balsas o a espaldas de peones era completamente insuficiente. Comenzaba a
ser más importante, con la naciente prosperidad cafetera, el intercambio comercial entre
el valle y la región quindiana. Y sin duda el río Cauca era la vía natural para atender
al acarreo de las crecientes cantidades de carga. Máxime cuando el Ferrocarril del
Pacífico se hallaba atascado en Córdoba, el del Cauca era apenas un sueño y no existía
en el valle nada que pudiera considerarse como un camino carreteable.
Con
este telón de fondo y animados por lo que se veían como excelentes perspectivas, fue
constituida la Compañía para Navegación a Vapor en el río Cauca, en
1883
16.
Simmonds,
con su entusiasmo contagiante impropio de un hombre que se acercaba ya a los sesenta
años, convocó a su alrededor las voluntades y los capitales de los más importantes
personajes de la época en torno a esta
empresa. Nombres como Santiago María Eder, Angel María Borrero,
Juan de Dios Ulloa, Belisario Zambrano, Bartolomé Chávez, etc., parecían garantía de
la pronta concreción de la navegación a vapor. En realidad, allí comenzaría un
viacrucis que duraría casi cinco largos años antes que los vallecaucanos pudieran
escuchar el agudo pito del vapor sobre el río. Poco importó que al frente de la empresa
se colocara un hombre de las capacidades de Simmonds, o que fuera socio de ella alguien
con la visión de Santiago Eder. El proyecto de navegación a vapor se inició con un
estruendoso fracaso y estuvo a punto de ser abandonado por completo.
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El Sucre listo a partir de
Buga, en Mediacanoa (Fotografía de Jaime Fernández de Soto). Sucre listo a partir de
Buga, en Mediacanoa (Fotografía de Jaime Fernández de Soto)
.
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Viaje a Cartago. en el
Vapor Sucre (Fotografía de Jaime Fernández de Soto).
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IV
Herr
Simmonds tenía dos alternativas: importar algunas partes esenciales de un buque y
construir el resto aquí, lo cual era poco menos que imposible, o encargar el vapor
completo a Europa, traerlo vía estrecho de Magallanes, transportarlo a orillas del Cauca,
armarlo allí y echarlo a navegar, lo cual parecía del todo imposible.
Para
fortuna suya, un grupo de empresarios bugueños fundó la "Sociedad de Navegación
por el río Cauca" y comisionó al italiano Felipe Crosti para que trajera de
California el casco y la armazón de un vapor y lo ensamblara en el puerto de Media Canoa
17
. Pero Crosti
había hecho un mal cálculo: aquí no estaba en la costa Caribe, donde se podía dirigir
con éxito el montaje de un barco, pues se contaba con operarios que poseían cierta
calificación técnica y experiencia en la construcción naval, sino en un valle aislado
del mundo, donde la falta de un tornillo o una tuerca podía detener completamente un
proyecto productivo. La operación resultó fallida. No puede comprenderse el fracaso de
este intento de los empresarios bugueños y Felipe Crosti, si no se conocen al mismo
tiempo las condiciones de insuficiencia en que les tocó trabajar. Una nota publicada en
El Ferrocarril en 1884, en la que se lamenta el periodista de que en el valle nadie, a
excepción del estadounidense Juan Mac June, el danés Jacobo Jensen y el lituano Santiago
Eder, construya y utilice para el transporte carros de rueda tirados por caballo, muestra
mejor que cualquier alegato el grado de atraso de la comarca
vallecaucana
18
En
estas condiciones, lo extraordinario hubiera sido que Felipe Crosti se saliera con la suya
y el vapor, al que llamaron Caldas, navegara. Pero no, la caldera no funcioné y el buque
naufragó, dañándosele además el casco. Esta
experiencia no constituyó,
pues, el principio de la navegación a vapor en el río Cauca, sino el primer fracaso en
el intento de introducir este "elemento de progreso" en la región. El 4 de
febrero de 1884 se efectué el viaje inaugural de este vapor, según Eder.
El
desastre del Caldas no dejaba otra alternativa, si se quería persistir en el propósito
de navegar el río, que importar de Inglaterra un buque completo. Como algunos socios de
la compañía de Simmonds habían invertido también en la empresa de los bugueños, la
pérdida sufrida los hacía renuentes a seguir adelante; era necesario convencer a
aquellos a quienes les parecía imposible el traslado de un vapor hasta el Cauca; y animar
a los que comenzaban a mostrarse escépticos frente al resultado final de la empresa.
Además, algunos articulistas, al mismo tiempo que censuraban a quienes tomaban el fracaso
del Caldas como una muestra de la imposibilidad de introducir la navegación a vapor en el
río, recomendaban como solución la refacción del buque averiado
19,
Había
que luchar en dos frentes: contra aquellos que pugnaban porque se abandonara el proyecto y
contra la opinión de quienes veían la salida, no en la importación de un vapor
completo, sino en el arreglo del deteriorado e imperfecto Caldas.
Simmonds
se puso al frente de esta labor y resolvió uno a uno los problemas. Logró que Bartolomé
Chávez aportara el capital faltante para continuar adelante con la empresa sin que los
demás accionistas tuvieran que poner un solo peso
20
, Se puso en contacto con Londres y encargó un vapor apropiado para
el río Cauca. En mayo de 1884 la prensa avisaba de una carta de los señores A.I. Henry
& Co. en la que se da noticia del "próximo embarque del magnífico vapor de
acero Cauca, construido por los respetables señores Yarrow & Co., en
Londres"
21,
Esta
noticia puso de nuevo en efervescencia a la región, levantó los ánimos a los socios
escépticos y, en espera del buque "con todas las mejoras modernas y fuerzas
adecuadas para las aguas de nuestro río", se olvidaron del maltrecho Caldas, así
como de su naufragio.
Conviene
aclarar que los vapores fluviales se mandaban construir "a la medida", es decir,
ajustados a las características de cada río, y ello hacía necesario tomar datos
precisos en el tramo navegable del Cauca. Esta labor la realizó Francisco Javier.
Cisneros, cubano, quien dirigía entonces la construcción del ferrocarril del Pacífico.
Cisneros se trasladó en canoa hasta Anacaro, el puerto de Cartago, partiendo del Paso del
Comercio, donde hoy queda el puente del mismo nombre, en la vía que une a Cali
con Palmira
22
.
Todo
estaba listo para recibir el "magnífico vapor de acero", y la población ávida
de noticias alrededor del traslado del buque hasta Buenaventura. El Ferrocarril no cesaba
de informar con frases de este tenor: "el vapor existe:
actualmente [...] están
embarcándolo, en piezas en Liverpool "
23
,
Y
agregaba: "ese vapor ha sido construido expresamente para el río Cauca"
24
y "es sólido,
elegante y capaz y será regido por un ingeniero inteligente,
enviado por la misma casa
constructora"
25
.
Pero si
no bastaban las carencias locales, ahora los acontecimientos internacionales
interferirían los propósitos de los vallecaucanos de poseer una pronta
navegación a vapor. El gobierno
inglés, necesitado de pertrechos para una expedición en Egipto, remontando el Nilo,
forzó a la compañía constructora a que le vendiera el vapor Cauca. Herr Simmonds &
Co. se ganaron en el negocio quinientas libras esterlinas
26
pero vieron postergadas sus operaciones comerciales.
Hasta el 26 de diciembre de 1884 no vinieron a saber los caleños que el Cauca había sido
vendido y sería utilizado por "el General Worlerley y su
Estado Mayor"
27
.
Frustrados
en su deseo de recorrer en vapor su propio río, a los habitantes de estos lares les
quedó el consuelo de saber que el buque que con tantas ansias esperaban era muy "a
propósito para la navegación fluvial... en el Nilo".
Por
fortuna, los empresarios de la compañía de navegación, al mismo tiempo que se vieron
obligados a realizar la venta del Cauca, recibieron garantías de la empresa constructora
y Yarrow & Co., de que emprendería de inmediato la construcción de otro buque con
características análogas a las del primero
28.
Pasado
el tiempo, sorpresivamente se recibió información de la llegada del buque a Colón, a
cargo de Charles Hardy, el ingeniero enviado para que lo armara
29.
Precisamente
en este momento, cuando el vapor está próximo a llegar y las gestiones de Simmonds
prácticamente han dado sus frutos, toda la empresa se sitúa al borde del hundimiento. La
noticia de la llegada del vapor coincide con el estallido de la guerra civil de 1885. No
ha sido posible precisar si, debido a este conflicto, Carlos H. Simmonds, en carta
dirigida a Belisario Zamorano, aduciendo razones técnicas, propone devolver el barco a
Londres y olvidarse del proyecto.
Lo
cierto es que Simmonds, que ya era un hombre de sesenta años, veía de nuevo postergado
su propósito, ahora por la guerra que se avecinaba, y estaba sin duda cansado de los
problemas y dilaciones que habían retrasado toda su labor desde principios de 1883. De la
respuesta de Zamorano deducimos que el estado de Simnionds era "de excitación"
y que encontraba motivos para suspender en Buenaventura el traslado
del buque
30
, Que los motivos eran
técnicos, se comprende al leertompleta la carta de Zamorano, que abunda en razones para
convencer a Simmonds de que el Cauca es navegable. Que esos motivos técnicos eran un
pretexto, es algo evidente, ya que Simmonds no necesitaba que nadie lo convenciera de la
navegabilidad del río. No había sido precisamente su máximo defensor.
Queda
así consignado este pequeño misterio, constituido por el propósito del principal.
impulsor de la navegación a vapor por el río, de dar al traste con ella, cuando
aparentemente ha logrado superar todos los obstáculos que se le interponían.
Claro
está que hacía falta enfrentar retos formidables. Uno era la guerra, que sin duda
influyó, retrasando la iniciación de la empresa. Otro era el traslado del vapor desde
Buenaventura hasta la orilla del Cauca. Además había que armarlo correctamente. Y
finalmente esperar para saber si navegaría, o naufragaría como el Caldas.
Adicionalmente,
es posible que por esta época se hubieran comenzado a incubar las diferencias entre
Simmonds y Bartolomé Chávez, que más tarde
darían para el único pleito
judicial que Simmonds afronté en Cali. El fallo le sería favorable
31
Sea
como fuere, Herr Simmonds aceptó el consejo de Zamorano, rechazó el momento de flaqueza
y puso manos a la obra con toda la energía de que era capaz. La prensa pudo informar que
"Mr. C.H. Simmonds a esta hora ya está trabajando en la orilla del río, en el Paso
del Comercio, en la construcción de una gran ramada que debe servir para armar
el buque"
32.
Sin
duda, Simmonds se mereció el aprecio que le tenían los caleños. Asombra imaginar la
vitalidad de ese viejo Herr de ojos azules, pelo entrecano, bigote y pera, estatura
mediana y complexión robusta
33,
nacido en la cuna
de la Reforma luterana y que, sin embargo,jamás ofendió con sus creencias religiosas
a ninguno de los católicos que lo circundaban, agachado a la ribera del Cauca, soportando
el calor enervante del valle, superando las tardanzas a las que no estaba habituado y
observando en el horizonte cercano las asechanzas de una guerra que hacía incierta la
suerte de los extranjeros.
V
La guerra, como era de
preverse, retrasé toda clase de proyectos productivos, entre ellos el del vapor Cauca. Y
algunos ciudadanos extranjeros sufrieron sus avatares, debido a que habían profesado
amistad a los regímenes radicales.
|
|
El Vapor
Cabal partiendo rumbo a la ciudad de Cartago. y el día de la inauguración del puente
Carlos Holguín en Juanchito.
|
Tuvo otro efecto:
cerró fuentes de información histórica, de tal forma que el rastro del vapor se pierde
a principios del año de 1885, y volvemos a saber de él en agosto de 1887, cuando el
ingeniero Hardy, accidentado, se encuentra al frente de la labor de
armar la embarcación
34.
Han
transcurrido dos años y medio desde que el vapor llegara a Buenaventura y estallara la
contienda civil. En el ínterin ha sucedido un hecho fundamental:
su traslado en piezas desde
Buenaventura hasta Cali remontando la cordillera Occidental. Esta era, en aquel entonces,
una empresa de miedo. A lomo de mula, en parihuelas, a espaldas de peones, transitando por
caminos enmontados y fangosos, bordeando abruptos precipicios, con pérdida de vidas
animales y humanas y en ocasiones con el deterioro definitivo de la propia carga, así los
empresarios más osados transportaban su mercadería del puerto a la ciudad. Pero nada de
lo que anteriormente se había hecho podía compararse con el acarreo del vapor Cauca por
la misma ruta.
Sabemos,
por experiencias semejantes ocurridas más adelante, que la maquinaria venía empacada en
piezas desde Europa, y que éstas siempre resultaban más voluminosas y pesadas de lo que
era posible tramontar en los pasos de la cordillera. El primer proceso consistía,
entonces, en dividir en Buenaventura estas piezas en otras más pequeñas. El vapor Sucre,
por ejemplo, vino embalado en 222 grandes jotos que hubo que reempacar, y quedó
convertido en 782 bultos, de los cuales 175 se transportaron en parihuela y 607 a lomo de
mula. El eje de la rueda de uno de estos vapores constaba de tres piezas, la mayor de las
cuales pesaba 38 arrobas
35.
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Los
vapores alimentaban su caldera con leños. En esta fotografia al vapor Sucre, at raca
mientras recoge leña (Fotografía de Jaime Fernández de Soto).
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SEGUNDA PARTE
1 Eustaquio
Palacios. "Un paseo por el Cauca", en El Ferrocarril. 21 de febrero de 1896. (regresar1)
2 Richard
Preston H. EI crédito y la economía, 1851-1880", en Sociedad y economía en el
valle del Cauca. t. IV, Bogotá, Biblioteca Banco Popular, 1983. pág. 15. (regresar2)
3 El
Ferrocarril, 10 de enero de 1890. (regresar3)
4
Alberto Aguayo, "La navegación en el río Cauca", en revista Aladino, núm. 61,
Cali, octubre de 1964, pág. 25. (regresar4)
5
Richard Preston H. Op. cit. pág. 16. (regresar5)
6
Gonzalo París Lozano, "Vistas y aspectos del departamento del Valle", en
Boletín de Historia y Antigüedades, Bogotá, Academia Colombiana de Historia, vol. 36,
núms. 420-422, pág. 707, octubre a diciembre de 1949. Gonzalo París Lozano, "Vistas
y aspectos del departamento del Valle", en Boletín de Historia y Antigüedades,
Bogotá, Academia Colombiana de Historia, vol. 36, núms. 420-422,
pág. 707, octubre a diciembre de 1949. (regresar6)
7
Salvador Camacho Roldán, "Notas de viaje", citado en El Ferrocarril, 13 de
septiembre de 1895. (regresar7)
8 Henry
Simmonds Pardo, Conversación sostenida por el autor con un nieto de C.H. Simmonds
quien reside en Popayán y desempeña el cargo de director del periódico El
Liberal, el 27 de febrero de 1988. La mayoría de los datos biográficos son
producto de esta entrevista. (regresar8)
9 El
Ferrocarril, 13 de septiembre de 1895. (regresar9)
10 Ibíd.,
30 de diciembre de 1892. Ibíd., 30 de diciembre de 1892. (regresar10)
11Anibal
Galindo. Estadística, en Alberto Pardo Pardo, Geografía económica y humana de Colombia.
Bogotá. Tercer Mundo. 1972. pág. 371. (regresar11)
12 Alejandro
Sarasti, "Cuando el Cauca era un río", en revista Despertar Vallecaucano. Cali,
julio-agosto de 1972, núm. 34, pág. 15. Alejandro Sarasti, "Cuando el Cauca era un
río", en revista Despertar Vallecaucano. Cali, julio-agosto de 1972, núm. 34, pág.
15. (regresar12)
13 Richard
Preston H. Op. cit. Richard Preston H. Op. cit. (regresar13)
14 El Ferrocarril, 16
de marzo de El Ferrocarril, 16 de marzo de 1883. (regresar14)
15 Ibíd., 9 de
febrero de 1883. (regresar15)
16 Ibíd., 16 de marzo
de 1883. (regresar16)
17 Phanor Eder, El
fundador: Santiago M. Eder. Santiago M. Eder. Bogotá. Editorial Antares, 1959. (regresar17)
18 El Ferrocarril, 23
de mayo de 1884. El Ferrocarril, 23 de mayo de 1884. (regresar18)
19 Ibíd., 14 de abril
de 1884. (regresar19)
20 Ibíd., 16 de
diciembre de 1887. (regresar20)
21 Ibíd., 16 de mayo
de 1884. La Ibíd., 16 de mayo de 1884. La Yarrow & Co. tiene su sede en Glasgow
(Escocia), no en Londres. (regresar21)
22 Ibíd., 16 de enero
de 1885. (regresar22)
23 Ibíd., 8 de agosto
de 1884. (regresar23)
24 Ibíd. (regresar24)
25 Ibíd. (regresar25)
26 Ibíd., 26 de
diciembre de 1884. (regresar26)
27 Ibíd. (regresar27)
28 Ibíd. (regresar28)
29 Ibíd., 9 de enero
de 1885. (regresar29)
30 Ibíd., 10 de
enero de 1885. (regresar30)
31 Ibíd., 9 de enero
de 1891 y 17 de julio de 1891. (regresar31)
32 Ibíd., 16 de enero
de 1885 (regresar32).
33 Ibíd., 13 de
septiembre de 1895. Ibíd., 13 de septiembre de 1895. (regresar33)
34 Ibíd., 19 de
agosto de 1887. 19 de agosto de 1887. (regresar34)
35 Correo del Cauca,
22 de noviembre de 1905. (regresar35)
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