Boletín Cultural y BibliográficoNúmero 21, Volumen XXVI, 1989

Laguna historiográfica remediada


Santander
Pilar Moreno de Ángel
Planeta Colombiana Editorial, Bogotá, 1989,
795 págs.

Desde hace mucho tiempo, ha faltado una biografía comprensiva y bien documentada de quien se ha venerado, por un lado, como el Hombre de las Leyes y Fundador Civil de la República, y se ha vilipendiado, por otro, como abanderado de disolventes doctrinas jacobinas o (en años más recientes) como adalid de las oligarquias neogranadinas. Existen resúmenes biográficos sucintos, generalmente útiles, de Manuel.José Forero 1,

Max Grillo 2 y Pedro Gómez Parra 3 , sin mencionar el relato decididamente adverso de Guillermo Camacho Montoya 4 , quien fuera colaborador de Laureano Gómez en el diario El Siglo en su época de oro. Hay tomos de ensayos sobre el personaje, que van desde la expresión clásica de la escuela liberal tradicional, Algunos estudios sobre el general Santander por Laureano García Ortiz 5 , a la compilación de signo opuesto que se titula El mito de Santander. del otro Laureano 6 Tenemos estudios monográficos referentes a aspectos específicos de su trayectoria, como mi Régimen de Santander en la Gran Colombia" y Santander en el exilio de Horacio Rodríguez Plata 7. Lo que no hemos tenido, ni de lejos, es una obra general sobre Santander, de referencia obligada.

Al emprender su obra biográfica, Pilar Moreno quiso remediar en lo posible esta laguna historiográfica, y sin habernos ofrecido el estudio definitivo del tema (lo que ella misma se apresuraría a negar), ha hecho un aporte de gran importancia, que difícilmente va a ser superado en un futuro previsible. Impresiona, en primer lugar, en términos simplemente cuantitativos: 752 páginas de texto, distribuidas en 44 capítulos, sin incluir la lista de fuentes ni el indice onomástico. Se nota un relativo énfasis sobre el periodo grancolombiano (28 capítulos y aproximadamente 30 páginas/año), pero el libro no soslaya ni la presidencia de Santander en la Nueva Granada y años finales (9 capítulos y 24 páginas/año) ni la guerra de independencia hasta la victoria de Boyacá
(9 capítulos y 16 páginas/año).

Impresiona también el esfuerzo investigativo en que se fundamenta el libro. La bibliografía de obras impresas absorbe 21 páginas y se ha complementado con la consulta de diferentes archivos, en especial el Archivo Nacional de Colombia, que durante años dirigi6 la autora. A juzgar por las notas al pie de página, las fuentes manuscritas se han utilizado principalmente para el esclarecimiento de detalles Concretos (y. gr., hojas de vida militares), basándose la mayor parte del texto en fuentes impresas.

Mas, por la enorme riqueza de éstas—no sólo obras secundarias, sino grandes compilaciones documentales y la prensa y folletería de la época— y tratándose siempre de una biografía general más bien quede una disquisición monográfica, el uso preferente de material ya editado no tiene nada de criticable. Ha sido una estrategia lnvestigativa lógica y eficaz. Por otra parte, la exposición narrativa de los hechos adopta un estilo sin grandes pretensiones literarias sino, en general, sencillo y directo.

También es verdad que la exposición adolece a veces de algunos rasgos propios, hasta cierto punto, de la historiografía tradicional. La incorporación frecuente de documentos en el texto le quita cierta fluidez. Tampoco resiste la autora la tentación de traer a cuento decretos u otras disposiciones legales sin hacer un verdadero análisis de su contenido y posible aplicación práctica, como si la adopción en sí misma fuera lo suficientemente significativa. Y aunque la historia socioeconómica y la cultural se hacen presentes, es evidente una predilección por lo político-militar. Casos sonados como el proceso de Infante y la conspiración de Sardá reciben mucha mayor atención que el análisis del presunto proyecto económico de Santander o de las bases sociales de su apoyo partidista. Así, pues, la obra amplía exitosa y loablemente nuestro conocimiento de temas ya tratados, pero los nuevos datos aportados no son (con las inevitables excepciones) de índole plenamente novedosa.

Como suele suceder en el género biográfico, la imagen que se presenta del biografiado es bastante positiva. No es panegírica, pero sí un poco defensiva, en cuanto la autora no pierde ocasión de rebatir los infundios esparcidos contra Santander. Por la misma razón, se emiten algunos juicios negativos con respecto a Bolívar, por la persecución tenaz a que sometió durante la dictadura a su excolaborador, y por su falta de apego real alas instituciones liberales y republicanas que había jurado sustentar. El mismo Santander no queda totalmente a salvo de la crítica. Sin embargo, Pilar Moreno no le atribuye errores de visión macropolítica o de manejo administrativo, sino fallas de carácter más personal: su rencor hacia Nariño, aun después de la muerte del Precursor, o el espíritu friamente calculador con que contrajo un matrimonio tardío, a fin de que la dama lo cuidara de sus achaques. Mayor énfasis se pone, naturalmente, en los rasgos personales positivos, como su don de mando, su don de gentes y su sentido del deber.

Otro rasgo positivo que se observa con cierta frecuencia en Santander es su costumbre de asistir a actos populares y mezclarse desprevenidamente con el pueblo. Este protopopulismo de Santander (por decirlo así) habría merecido mayor análisis, en especial frente a la interpretación que se hace del partido bolivariano como esencialmente aristocrático. Se echa de menos, por otra parte, una caracterización más detallada de los seguidores inmediatos de Santander, ya que, como queda dicho arriba, el esclarecimiento de las bases sociales de las facciones políticas no figuró entre los temas prioritarios de la autora. Queda pendiente, pues, de ulteriores esfuerzos de investigación histórica. Lo mismo podría decirse de la definición concreta del programa político de Santander, más allá del mantenimiento de la constitución y de las libertades públicas como objetivos en sí mismos. O del examen crítico del proceso que lo transformó en nacionalista económico, hacia la época de su presidencia de la Nueva Granada. Y sigue la agenda de interrogantes históricos por resolver, con relación al Hombre de las Leyes... Por consiguiente, la publicación de este volumen no debe desanimar a los estudiosos que todavía se sientan tentados a examinar la figura de Santander y los aspectos de su tiempo. Más bien contarán con la enorme ventaja de tener a la mano la biografía que ha escrito Pilar Moreno de Ángel, como punto de partida y como obra de referencia no necesariamente definitiva, pero harto más informativa que cualquier libro anterior sobre Santander.

DAVID BUSHNELL

1 Santander: su vida, sus ideas, su obra. Bogotá. 1937. (regresar1)

2 El Hombre de las Leyes. Bogotá, 1940. (regresar2)

3 Santander: ensayo biogrdfico. Bucaramanga, Bucaramanga, 1940. (regresar3) 

4 Santander, el hombre y el mito. Caracas, y el mito. Caracas, 1943. (regresar4)

5 2a. cd., Bogotá, 1946. (regresar5)

6 Dos tomos, Bogotá, 1966. Dos tomos, Bogotá, 1966. (regresar6)

7 2a. cd. castellana, Bogotá, 1985. Bogotá, 1976. 2a. cd. castellana, Bogotá, 1985. Bogotá, 1976. (regresar7)