Boletín Cultural y BibliográficoNúmero 21, Volumen XXVI, 1989

Para estudiosos de la economía nacional


Tasas de interés, crecimiento económico y empleo
Jorge ChiId Vélez (comp.)
Universidad Nacional de Colombia,
Bogotá, 1988, 252 págs.

El libro objeto de esta reseña es una compilación de los trabajos presentados en dos seminarios realizados por la Asociación de Economistas de la Universidad Nacional sobre "Tasas de interés" y "Empleo y desarrollo económico". Sobra señalar la importancia tanto de dichos seminarios como de su publicación, al ponerlos al alcance de un grupo más amplio de estudiosos de la economía nacional.

El valor y la oportunidad de los temas aquí tratados saltan a la vista, aún más si tenemos en cuenta que durante la primera mitad del decenio actual el país vivió una de las peores crisis desde la década de 1930. Las altas tasas de desempleo que caracterizaron este periodo y los grandes desequilibrios en el frente fiscal y externo, entre otros aspectos, necesitaban ser corregidos en forma urgente, con el fin de recuperar ritmos de crecimiento económico aceptables. Estas cuestiones y los resultados y características de las medidas económicas adoptadas son objeto de análisis.

Algunos trabajos tienen carácter macroeconómico; otros, sectorial. Se caracterizan por adoptar perspectivas analíticas distintas para explicar tanto los problemas coyunturales como las tendencias de la economía colombiana y la naturaleza y efectos de las directrices económicas. Esto—que, naturalmente, es saludable—, no viene, sin embargo, acompañado por una calidad homogénea. En algunos ensayos, el esquema teórico utilizado no resulta claro, o no es pertinente, y conduce a conclusiones no suficientemente evidentes.

Sin pretender una clasificación rigurosa, o una descalificación, pensamos que resaltan por su mejor nivel de elaboración los trabajos de Gabriel Montes (El empleo en el sector rural), Manuel Ramírez (Actividad económica, empleo e ingresos), Mauricio Carrizosa (El costo del capital en Colombia), Antonio Hernández (Implicaciones del financiamiento externo al sector eléctrico), Leonidas Mora (El carbón en el balance energético nacional), Luis Fernando Uribe (Tasas de interés, mercado de capitales y crecimiento económico) y Mauricio Cepeda (Las tasas de interés en Colombia y su control administrativo).

El trabajo de Eduardo Arias (Hacia el pleno empleo: principales lineamientos de la misión de la OIT en 1970) constituye un buen resumen de la política de empleo y de su importancia en los diferentes planes de desarrollo que se han presentado en el país desde el informe de dicha misión. El ensayo de Javier Díaz (Encrucijada del sector externo) es una descripción breve de la magnitud de la situación externa del país en los primeros años del decenio actual, así como de algunos efectos de la política económica externa sobre otras variables macroeconó micas.

Reseñemos, muy brevemente, algunas conclusiones de otros trabajos, posiblemente apresuradas.

El trabajo de Yesid Soler y Germán Umaffa (Acumulación industrial y Estado) caracteriza la crisis de la industria colombiana como de naturaleza estructural; es decir, de acumulación y no de realización. En este sentido, otros trabajos también han localizado el origen de la crisis industrial en un deterioro de las condiciones de oferta. Pero afirmar, a partir de ahí, que la tasa de ganancia industrial ha presentado una tendencia descendente en el largo plazo en virtud del comportamiento, en igual dirección, de la tasa de plusvalía y, además, que la intensidad factorial (relación capital-empleo o composición orgánica del capital) cayó en los últimos veintisiete años (1958-1985) no parece tener, por decir lo menos, comprobación empírica altamente favorable. Al respecto, los trabajos de Ricardo Chica no confirman tal aseveración.

Así mismo, la magnitud del problema de la deuda externa o, en otras palabras, el cierre del mercado internacional de capitales, en particular para los países subdesarrollados, no puede explicarse, principalmente, por la política librecambista de Estados Unidos, tal como afirma Jairo Parada (Políticas de ajuste: ¿habla otra alternativa?). No es necesario recordar que también en otros períodos se cerró igualmente el mercado internacional de capitales, en particular en los tres o cuatro lustros que siguieron a la crisis de 1930, y donde predominaron orientaciones económicas no precisamente "libre-cambistas".

Por su parte, Salomón Kalmanovitz (Acumulación y empleo), después de criticar el análisis de la misión Chenery por la utilización del esquema analítico de la síntesis neoclásico-keynesiana, concluye que para "[. . .] seguir la meta infantil de la misión Chenery", es decir, "[. . .] para mantener una tasa de desempleo del 8% no es suficiente crecer al 6% anual durante cuatro años, sino al 8% en el primer año, al 9% en el segundo y así sucesivamente mientras se acelere la tasa de cambio técnico".

Por último, el ensayo de Jorge Child (El interés y la inflación) se ocupa, en forma un tanto confusa, del viejo interrogante sobre la relación existente entre la tasa nominal de interés y la tasa de inflación. Como se sabe, la teoría prevaleciente, que se remonta por lo menos a Fisher, sostiene que la tasa de interés de mercado incorpora las expectativas de inflación de los agentes mediante la adición de una prima a la tasa de interés que prevalecería en condiciones no inflacionarias ni deflacionarias. De este punto de vista se apartan autores tan significativos, entre otros, como John Maynard Keynes. A nuestro juicio, cl autor se refiere sin explotarlos a dos textos que, a su entender, son esenciales para el desarrollo de una teoría alternativa del interés del dinero:  el capítulo 17 de la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero de Keynes y el 23 del libro III de El capital de Marx. En conclusión, Child no logra ensamblar los elementos suficientes para mostrar las posibles, insuficiencias e implicaciones de la doctrina prevaleciente.

REMBERTO RHENALS MONTERROSA