Boletín Cultural y BibliográficoNúmero 21, Volumen XXVI, 1989
 

La antropóloga como protagonista


Criele criele son. Del Pacífico negro
Nina S. de Friedemann
Planeta Colombiana, Bogotá, 1989, 200 págs.
Ilustrado.

Colombia es una país de pluralidad regional y cultural. Desde fines del siglo XVI, el conjunto sociocultural del litoral pacífico posee una existencia histórica y antropológica específica. El propósito del libro Criele criele son. Del Pacífico negro de Nina 5. de Friedemann es tratar sobre arte, religión y cultura en el litoral pacífico colombiano. Se refiere al arte étnico como "uno de los temas de este libro" (pág. 31), y más adelante afirma (pág. 41): "este libro intenta contribuir al conocimiento de algunos de los perfiles de la cultura negra en el campo del arte y de los artefactos artesanales que aún existen en la vida contemporánea del litoral pacífico". Posteriormente precisa que "por ello el propósito de este libro es destacar algunas de las obras que contienen significados históricos y simbolismos de variada índole" (pág. 51). También se refiere a otros temas: los orígenes africanos de los esclavos del litoral pacífico, el cimarronaje, las cuadrillas mineras y la mano de obra en The New Timbiquí Gold Mines, en la cuenca del río Timbiquí.

La obra tiene una introducción de Jaime Arocha Rodríguez, con el título de Etnografía iconográfica entre grupos negros, y está dividido en seis capítulos subdivididos en temas relacionados, expuestos en una, tres y, a veces, cinco páginas de extensión. Al final aporta un glosario de términos especializados que, desafortunadamente, en algunos casos no contribuye a esclarecer la utilización de los mismos en el texto: negridad, cavar, riviel, etc.

Las relaciones causales que se observan en algunos capítulos se desechan en otros. Aunque se expresan varias afirmaciones persuasivas, éstas se excluyen mutuamente a lo largo del texto. Por ejemplo, en el capítulo sobre Arte étnico y artesanía, que plantea las proposiciones teóricas del libro, la autora señala: "lo que es singular en el arte étnico es, precisamente, el proceso de producción social que es distinto al de producción individual en otras sociedades no indígenas, o no negras, como es el caso de las etnias en Colombia" (págs. 31-32). Pero cinco páginas más adelante afirma que "es la creatividad que imprimen uno varios individuos lo que determina que en un oficio, o en otra actividad como la de bailar o contar cuentos, surja ese perfil que convierte el objeto, o el cuento, en una obra de arte" (pág. 37; subrayados del reseñista). ¿Cuál de los dos puntos de vista comparte la autora, si los dos son contradictorios y excluyentes?

Sobre las retenciones y supervivencias del arte africano en las Américas es necesario tener en cuenta, como afirman Sidney W. Mintz y Richard Price, que las similitudes formales muy reales entre el arte de los Bush negroes y el de los pueblos del occidente africano no son una prueba de "retenciones" estáticas o de "supervivencias" estáticas de elementos culturales, sino más bien productos de desarrollos independientes y de innovaciones dentro de ambientes relacionados y traslapantes de ideas estéticas amplias. El grabado en madera de los bush negroes, así como la manera de escoger sus nombres, los sistemas de cicatrización y otros sistemas estéticos aparecen como altamente creativos y como "africanos" en términos de reglas o principios culturales de nivel profundo más que en términos de continuidades formales 1 . La perspectiva teórica de la autora no parte de estos procesos de la historia cultural afroamericana ni de la evolución de las formas sociales y culturales específicas entre los grupos negros del litoral pacífico en Colombia, como tampoco de una explicación posible de las tendencias de la situación actual del arte, la religión y la cultura de las comunidades negras de dicha región ante la sociedad nacional colombiana, dentro de sus respectivos contextos sociales.

El capítulo segundo se refiere a la aventura del trabajo en el terreno, y en la sección sobre "la ruta del oro y del platino" utiliza los argumentos de William F. Sharp y de Roge l io Velásquez sobre el movimiento cimarrón, en la época colonial, en Tadó. En el capítulo tercero, "Negros y blancos", se utilizan abundantemente las investigaciones de Germán Colmenares, Alvaro Tirado Mejía, Peter Wade, Robert C. West y Sofonías Yacup. El capítulo cuarto, "La vida y la muerte", se basa en los trabajos de Anne Marie Losonczy, Germán Colmenares, Rogerio Velásquez y Berta Perea. Los dos capítulos finales, "Dioses y santos "y "El cielo y la tierra", siguen sin atenuar el mismo principio de los anteriores, y conviene anotar la ausencia de la referencia clásica de Thomas James Price Saints and spirits. Cuando se ha terminado de leer el libro, se encuentran relaciones internas discordantes y los diversos argumentos de distintos autores no se concilian. Esa libertad plena de la autora, sospechosamente ingenua, acaba por equivaler a un pleno desorden.

El lector encontrará necesariamente enigmáticos algunos pasajes del libro, porque no podrá descifrar si determinadas imágenes y descripciones pertenecen al litoral pacífico o a las emociones que esta realidad suscita en la autora: "Sentí que mi ser ya no estaba entre mi cuerpo, que me volví parte del río, de los árboles gigantes allí parados testigos del correr de las aguas". [. . .] ‘¡Soy libre!, exclamé’.—Nina, ¿libre de qué?’ Era la voz de Chucho (pág. 60). (Se refiere a Jesús Grueso, estudiante de antropología de la Universidad del Cauca y asistente de la investigación de la autora en el terreno).

El texto se basa en las investigaciones llevadas a cabo por la autora en algunas subregiones del litoral pacífico. Se excluyen las zonas del Darién colombiano y las porciones occidentales de los departamentos del Valle del Cauca y de Antioquia (partes significativas de las tierras bajas del pacífico), sin una explicación en el texto.

El defecto esencial del libro, en mi opinión, es que se interesa más en la expresión de los sentimientos de la autora, que en tratar de analizar y explicar el arte, la religión y la cultura de los grupos negros que habitan el litoral pacífico en Colombia.

Si el libro Criele criele son. Del Pacífico negro contribuye a la aceptación de la pluralidad cultural y étnica en Colombia, podríamos tener entonces la esperanza en un mañana que garantizara la unidad en la diversidad.

ALEXANDER CIFUENTES

1 Sidney W. Mintz y Richard Price, An anthropological approach to the Afro-American pan: A Canibbean perspective, Filadelfia, lnstitute for the Study of Human lssues, 1976, pág. 27. (regresar1)