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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
19, Volumen XXVI, 1989
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Retrato
hablado en Oleo de Maria Varilla realizado por Wilfrido Ortega, 1985. Colección Orlando
Fals Borda.
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El porro pelayero: De las
gaitas y tambores a las bandas de viento
AMPARO LOTERO BOTERO
Fotografías: Centro
de Documentación-Monteria,
Banco de la República Maria Teresa Arcila
Cuando en los
primeros moradores de la costa atlántica la alegría se hizo fiestas, no había con
qué amenizarlas. Eran los días en que empezaban a confundirse las expresiones culturales
de los esclavos traídos del Africa, de los europeos llegados a América y de los nativos
de estas tierras. Carecían de instrumentos para producir música pero debían ahuyentar
la fatiga, las penalidades y el terror de la muerte. Entonces hicieron flautas y gaitas
con las cañas que crecen en los pantanos, tambores con troncos de árboles y cueros de
animales, y les sacaron música a los primitivos instrumentos con las remembranzas de
estos primigenios grupos de habitantes.
Aquí se halla el origen
de ritmos como la cumbia, la gaita, la puya, el mapalé, el fandango y el porro, entre
otros. Sobre la influencia cultural predominante en la configuración del porro existe
desacuerdo, ya que en este caso, como en lamayoría de investigaciones acerca de origenes
folclóricos y culturales, se debe acudir al terreno incierto de la tradición oral, ante
la ausencia de otro tipo de memoria antigua.
¿INSPIRACIÓN
AFRICANA O INDÍGENA?
Los dos principales
estudiosos del porro en el departamento de Córdoba son los profesores William Fortich
Díaz y Guillermo Valencia Salgado, autores de sendos trabajos sobre el tema.
Para Valencia Salgado, la
raíz de esta forma musical habría que buscarla en las tonadas antiguas de la cultura
africana, sobre todo del elemento yoruba. El porro formaría parte de la cultura rest
africana en América, y sus antecedentes lejanos se remontarían a ritmos y danzas que
en tierras americanas tienen sus orígenes en la santería (vudú en Cuba), y en el culto
del ñañiguismo. Para la anterior afirmación, Valencia Salgado se basa en el trabajo La
afticanía de la música folclórica de Cuba, del folclorólogo Fernando Ortiz. De
acuerdo con este último, muchos ritmos y danzas neoafricanas se derivarían de la yuka,
y ésta a su vez de la calenda o caringa de la época de la esclavitud
en América. Valencia ha encontrado similitudes entre estos ritmos y danzas y algunos
ritmos y bailes surgidos en la región cordobesa, tales como el bullerengue, el baile
macho, la puya, el fandango, la uresana y el baile andé o aporreado, y que según él
serían los antecedentes próximos del porro.
Estos ritmos de
procedencia africana todavía se conservan, guardando mucho de su forma original, en
algunos sitios de las costas de Antioquia y Córdoba, como Puerto Escondido y Arboletes.
También habla Valencia Salgado de un "porro mestizo", resultante de la
introducción de pitos y gaitas indígenas en los grupos de percusión de la cultura
negra, hasta evolucionar al porro de hoy, pero siempre con preponderancia de la herencia
africana. Sobre su investigación, basada en la tradición oral, anota Valencia Salgado:
Preguntados los viejos
músicos, mulatos y mestizos, artistas espontáneos del tambor y de las gaitas, sobre qué
noticias tienen del porro, nos respondieron: "Este ritmo es muy antiguo, lo hemos
visto tocar con solamente tambores, acompañado con palmadas, rítmicas, y cantado,
tirándose versos en son de piqueria. También lo hemos oído interpretado por gaitas y
pito atravesado, y ahora en los fandangos a través de las bandas de
viento
1
.
La tradición oral sobre
el porro es posible rastrearla solamente desde mediados del siglo pasado, según lo
establecido por William Fortich en su investigación. El, por su parte ha encontrado los
comienzos de este ritmo en los grupos de gaiteros indígenas. Acerca de su trabajo,
comenta:
Está basado en
conversaciones con viejos gaiteros, tamboreros y cantadoras de los bailes de ancestro
negro. Supe que los gaiteros interpretaban porros que no se tocan en las bandas, porros
viejos de 60 ó 70 años. De otro lado, el preguntarle a las cantadoras si ellas can taban
porro, manifestaron que no, y dijeron no saber que sus antecesoras lo hubieran cantado.
Esta pregunta la he formulado independientemente apor los menos diez cantadoras de las que
aún quedan. El trabajo con los gaiteros lo hice no solamente con los de San Pelayo, sino
también con grupos de Ciénaga de Oro y con gaiteros de comunidades indígenas de San Andrés de Sotavento
2.
Fortich y Valencia
coinciden al llegar al mestizaje de grupos musicales compuestos por gaitas y tambores,
pero difieren al ubicar el origen y la influencia predominante en el porro de hoy.
Pero aparte de las
discrepancias sobre las fuentes primarias del porro, su origen popular si es indudable.
Los albores de este ritmo se confunden con las fiestas que las gentes del pueblo
organizaban al aire libre. Eran diversiones campesinas que reunían a los moradores de las
inmediaciones para bailar durante varias noches y días consecutivos. Representaban un
gran acontecimiento en aquella región sinuana sumida en la rutina y la quietud de la
economía campesina, fundamentalmente de subsistencia. Las fiestas, además de brindar
esparcimiento en medio de duros trabajos y precarias condiciones de vida, proporcionaban a
los campesinos y esclavos un medio para vivir algo propio, algo surgido de si mismos, y
regocijarse en ello sin medida.
Expresión importante de
fiestas populares de la región sinuana son los ya mencionados bailes cantados, de origen
negro, que presentan varias formas según sea el ritmo y la coreografía. Estos bailes
tenían en común que se acompañaban con tambores que marcaban el compás, y con el
palmoteo de los dánzantes. Un coro de bailadores respondía con un estribillo a las
estrofas que improvisaba algún solista, casi siempre una mujer. Estos solistas eran
profesionales del arte de improvisar con ritmo, yen desempeño de su oficio viajaban de
pueblo en pueblo. Un ejemplo de estribillo coreado lo proporciona la investigación de
William Fortich:
Aé, Aé, ron café
sabroso pa' bebé.
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En la casa
del Porro se centran las actividades del Festival del Porro de San Pelayo.
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Cartel
promocionando el festival realizado en 1987.
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Los
diferentes bailes cantados se han denominado bullerengue, fandango, baile macho y baile
andé o aporreado, este último señalado por Valencia Salgado como el más próximo
antecedente del porro. Al menos en lo referente a su coreografía se asemeja al porro de
hoy, si nos atenemos a la descripción que de ella hace un viejo tamborero entrevistado
por Valencia:
¿Cómo se bailaba
esta danza? José Pérez, tamborero del Tapao, dice: "El bailarín sacaba un pañuelo
y haciendo cabriolas se le acercaba a la mujer. Ante ella improvisaba morisquetas. Era
como un caballito corcoveando, paserito [despacito] se le acercaba agitando el pañuelo
que en sus manos parecía el revoleo de un lazo y que de pronto caía sobre el hombro de
ella para invitarla a la danza. Si ésta aceptaba cogía la punta del pañuelo, y si no,
le sacaba el cuerpo. Si el gesto era negativo el parejo escogía a otra mujer y repetía
su caprichosa danza. Cuando se oía el comienzo del canto, ese pañuelo amarraba las velas"
3.
Valencia Salgado dice que
los bailes cantados, al mezclarse con los grupos de gaiteros y las expresiones musicales
de los blancos, dieron como resultado los ritmos de la cumbia, la gaita, el porro
instrumental, el fandango y la puya. Los tres últimos son típicos en el departamento de
Córdoba en tanto el porro es el más representativo de la región del Sinú.
Así, mientras el pueblo
se divertía con sus fiestas al aire libre, los dueños de la tierra y los aristócratas
criollos bailaban en los salones al son de mazurcas, danzones, polcas y otros ritmos de
origen europeo, interpretados por bandas de instrumentos metálicos importados.
CONTINUAR
1 Guillermo
Valencia Salgado, Córdoba su gente y sufolclor, Montería, publicaciones Casa de la
Cultura, 1987. En el mo mento de elaborar este artículo, las citas del trabajo de
Valencia Salgado fueron tomadas del original inédito, el cual sufrió algunas
modificaciones dc forma en su posterior publicación. (regresar1)
2
Entrevista con William Fortich, julio de 1987. (regresar2)
3 Guillermo Valencia
Salgado, op. cit. (regresar3)
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