|
Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
19, Volumen XXVI, 1989
Conciencia
nacional sobre lo internacional
Política exterior
colombiana:
żde la subordinación a la autonomía?
Rodrigo Pardo y Juan G. Tokatlián
Tercer Mundo Editores / Universidad de los
Andes, Bogotá, 1988, 237 págs.
Los estudios sobre la
política internacional de Colombia viven su etapa de maduración. Si en las décadas de
los sesenta y setenta la economía, la sociología y la historia alcanzaron un auge
significativo, en lade los ochenta los estudios de política colombiana han conocido un
perfil analítico cada vez más profesional y sistemático, y entre ellos los de política
internacional vienen ocupando lugar destacado. El libro Política exterior colombiana:
żde la subordinación
a la autonomía? de Rodrigo Pardo y Juan G. Tokatlián, investigadores del Centro de
Estudios Internacionales de la Universidad de los Andes (CEI), comprueba de manera notable
esta afirmación. Su aporte se suma al de Alfredo Vázquez C., Gerhard Drekonja K. y
Fernando Cepeda, entre los más representativos autores de esta línea de modernización
de los estudios de política exterior o internacional. Contrasta la actividad académica
realizada por algunos pocos centros universitarios, con el significado mínimo que tiene
el tema en la actividad de los partidos políticos, el parlamento, el gobierno, la
opinión pública, los medios masivos de comunicación; que tiene en lo que podemos llamar
el cuadro de la política activa.
El volumen en mención
reúne cinco ensayos presentados en distintos foros de discusión sobre la materia,
distribuidos en igual número de capítulos: 1. La teoría de la interdependencia frente a
la teoría realista; 2. Teoría y práctica de las relaciones internacionales; 3.
Relaciones exteriores y política interna; 4. Colombia y la crisis centroamericana; 5. La
política exterior de la administración Barco. Además tiene un prólogo escrito por
Fernando Cepeda U.
El capítulo 1 consiste
en un resumen explicativo de las teorías realistas y de interdependencia, con los
consiguientes comentarios críticos. Es de la mayor utilidad para elevar el nivel teórico
y la comprensión de la política exterior, en la perspectiva de presentar las relaciones
internacionales como una disciplina con sú propio discurso conceptual, utilizando la
temática de autores estadounidenses.
El capítulo
"Teoría y práctica de las relaciones internacionales: el caso de Colombia"
ofrece una revisióncnítica de la literatura sobre las relaciones internacionales de
Colombia, así como la evaluación de dicha política en los últimos setenta años.
Destacan los autores la prioridad que se ha dado a las relaciones con los Estados Unidos,
en primer lugar, y en segundo con Venezuela, en estudios mayormente de tipo
jurídico-diplomático. Se muestra la falta de investigaciones sobre el proceso de toma de
decisiones en el país, elemento básico para la comprensión de la política exterior,
así como de estudios de geopolítica. Además, se señala la preeminencia de la política
cafetera en las relaciones económicas internacionales.
Con razón se realza la
importancia del estudio de Gerhard Drekonja Retos de la política exterior colombiana, en
que se destacan tesis comprensivas sobre lo que cabría denominar la debilidad y
sumisión de la política internacional de Colombia. Se trata de la relación de
lealtad con Estados Unidos, que ha aplicado, a su vez, un sistema de recompensas para con
Colombia. Lo de "recompensas" es claramente una afirmación polémica. Lo otro
es el bajo perfil en el conjunto de América Latina, generalizable a diferentes períodos
históricos. El punto de partida de los análisis es, obviamente, la pérdida de Panamá
acomienzos del siglo. De tal tipo de análisis, los autores muestran esta conclusión:
"En este enfoque de los vínculos entre Colombia y Estados Unidos, se observa una
relación casi automática de supeditación a las pautas trazadas desde el norte. Ello
concuerda con el surgimiento, el despliegue y el ejercicio de la hegemonía norteamericana
en el sistema internacional. Vista desde la perspectiva de una gran potencia con amplio
espacio de acción unilateral, Colombia es un receptor, o recipiendario, casi pasivo de
las políticas estadounidenses de poder, y su inserción global está predeterminada por
la condicionalidad que impone una ligazón estrecha con Washington".
En esto consiste la
política de inversión que ha determinado la debilidad de la política exterior, con
centro en el Estado. Siguiendo a G. Drekonja, los autores señalan que se trata de un
Estado aún no modernizado, donde las esferas de lo interno y lo externo están
segmentadas y donde la política internacional es cuasisecreta y debatida por pocos.
El análisis de las
relaciones internacionales se va a enriquecer con trabajos de carácter
histórico-estructural, en un enfoque cercano a la teoría de la interdependencia. Nuevas
categorías son incorporadas, además de la del Estado, como la del conflicto social
interno y externo, y la de la dependencia, la hegemonía y el papel de la economía en la
dimensión de las relaciones internacionales. Los autores Pardo y Tokatlián forman parte
de esta tendencia, en la cual se destaca la importancia del estudio de la llamada
autonomía nacional. Se ofrece una periodización de las prácticas de las relaciones
internacionales de Colombia, en un esfuerzo de sistematización histórica que ofrece un
campo fértil de controversia.
El capítulo "Relaciones
exteriores y política interna" ofrece una apropiada presentación del
asunto, en especial al relacionar política internacional, paz interna e interés
nacional. En un país en donde el fantasma de la subversión internacional como generadora
de la violencia cuenta con decididos partidarios en los medios de opinión, resulta
importante encontrar la afirmación: "La violencia en Colombia es
nacional y no se origina en factores externos". Por supuesto que los
autores no desconocen la incidencia de factores internacionales en la permanencia de la
violencia yen la política de paz. Saludable, además, el nacionalismo que proponen los
autores en aspectos como la suspensión y no pago de la deuda externa.
En el tratamiento del
tema "Colombia y la crisis centroamericana 1978-1986" surge el
interrogante de si el estudio de las relaciones de entendimiento y ruptura con Cuba y el
protagonismo de este estado en la crisis centroamericana no merecen un mejor y detallado
tratamiento.
El capítulo final es "La
política exterior de la administración Barco". Para los autores, el proyecto
global del gobierno se puede resumir en la palabra modernización, cuya piedra
angular es el desmonte del esquema de gobiernos de coalición bipartidista y la
inauguración del esquema gobierno-oposición. La diferencia que habría que establecerse
entre el gobierno de Barco y el anterior, el del presidente Betancur, estaría en que
Barco considera que la mayor autonomía para el manejo de las relaciones internacionales
se determina fundamentalmente por lo económico y no por lo político. El artículo no
logra esclarecer la dinámica del esquema gobierno-oposición en el contexto de una
política que debe ser eminentemente nacional, como es la de relaciones exteriores, y
respecto a la cual cabe la pregunta de por qué la izquierda no es convocada a participar.
|
|
|
|
|
|
La política
internacional de Barco estaría signada por una concepción pragmática, de neutralidad
ideológica, en el sentido de que las contra-partes principales son vistas como partes
negociadoras y no como representantes de determinado cuerpo de ideas o de organización
social. Una exploración de este aspecto lleva a considerar si la participación de
Colombia en foros internacionales cuenta con la credibilidad debida frente a partes que
exhiben una postura ideológica más sobresaliente, como el tercermundismo y el
antiimperialismo de varios de los países de América Latina y la mancomunidad de los no
alineados.
Al estudiar las
relaciones de Colombia y Venezuela durante el presente gobierno, los autores se dedican
más bien a lajustificación de una política duramente cuestionada desde diferentes
ángulos de la opinión nacional. Afirmaciones como la que se haée a propósito del
suceso de la corbeta Caldas: "Finalmente, el presidente Barco desplegó un hábil
manejo de la cuestión militar..." es claramente mistificadora. En cuanto al
planteamiento de que la modernización de la cancillería implica su despolitización
clientelista, y de que la vinculación empresarial en el servicio exterior ofrece una
valorización por partida doble, lo primero es loable y necesario; lo segundo, en cambio,
no es prenda necesaria de garantía y más bien estaría llevando a reducir el servicio
exterior a una gestión de negocios, en detrimento de la creación de elites profesionales
en relaciones internacionales y diplomacia dentro del contexto de una genuina carrera
diplomática.
El libro de Rodrigo Pardo
y Juan G. Tokatlián constituye un valioso aporte académico que debe servir en el proceso
de formación de una conciencia nacional sobre lo internacional de Colombia.
RICARDO SANCHEZ ANGEL
|