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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
19, Volumen XXVI, 1989
Administración a la
antioqueña
Sons of the machine:
Case study of social change in the work place
Charles Savage Jr., George F. Lombard
MIT Press series on organization studies
No. 7, Londres, 1986, XII-299 págs., 8 tablas
La década de los años
sesenta fue significativa en términos del surgimiento, en el contexto de la organización
económica del país, de las ideologías gerenciales. En esos años iniciaron
labores buen número de facultades de administración, y en la gran empresa se
generalizaron los departamentos especializados en las llamadas "relaciones
industriales", ese árido terreno del conocimiento en el cual se intenta teorizar e
investigar sobre la convivencia de los hombres y las maquinarias.
Como en muchos otros
casos de la investigación social en Colombia, fue un avanzado alumno de la universidad
estadounidense quien colocó uno de los pilares conceptual y metodológicamente
hablando en la consideración de algunos fenómenos de la hoy denominada cultura
del trabajo, entendida como las múltiples relaciones y tradiciones etnográficas
sometidas al efecto del cambio tecnológico, y con consecuencias importantes en la
productividad y el desarrollo de la misma cultura.
Sons of the mach me puede
considerarse un trabajo fundamental en la bibliografía sobre la organización cultural
del trabajo en Colombia, por dos razones: su objetividad y neutralidad discursiva y,
ligada a esta, su óptima construcción basada en el método de investigación
participativa. Señalar estas dos características equivale a afirmar que lo meritorio del
libro consiste en que se trata de una recopilación de convivencias en el escenario
laboral en transición, tan exhaustiva como se deduce de su trabajo de campo de doce
años (1960-1972), y tan objetiva como supone un punto de referencia no clasificable ni
como obrerista ni como patronalista. Igualmente desprovisto de ese chauvinismo usual en
los epígonos de algunas teorías y prácticas administrativas con alto componente
regional. Además, la obra de Savage deja en claro que, para acercarse a la comprensión
de la sociología del trabajo, un buen investigador debe acreditar su propia experiencia
en los "pequeños engranajes", experiencia más rica en tanto haya logrado la
multilateralidad. Multilateralidad no sólo referida a posiciones o cargos en las escalas
administrativas o fabriles (a lo Taylor), sino también como visión panorámica de las
intersubjetividades del sitio, la forma y el contexto de las labores.
La presentación de la
investigación al público lector en inglés, en 1986, fue el resultado de la ordenación
del informe original, así como de la elaboración de comentarios al mismo, a cargo de
Lombard, editor que asume esta tarea tras la muerte de Savage. El interés de éste por la
organización del trabajo en Colombia se remonta a los comienzos de la década del
sesenta, cuando redactó su tesis de Ph.D. en administración de negocios, en Hardvard,
bajo el título de Factory in the Andes, social organization in a developing economy, al
mismo tiempo que iniciaba sus desplazamientos por las zonas de influencia de tres empresas
fabriles típicas de la modernización de la industrialización antioqueña. Esas empresas
son Corona, Locería Colombia y Everfit, localizadas respectivamente en Santuario, Caldas
y Medellín. En la obra, tanto a las firmas como a sus directores se les encubre bajo
seudónimos (La Nueva, La Blanca y El Dandy), dejando identificados los tipos de productos
básicos en las tres fábricas, o sea cerámica, alfarería y vestidos, respectivamente.
También se identifican fácilmente los patrones de liderazgo y organización comunitaria
de la producción, en los cuales resaltan la idea del "destino", el paternalismo
y la religiosidad propios del complejo cultural antioqueño.
A propósito del contexto
cultural, este trabajo también comprueba lo fructífero que usualmente ha sido para el
mundo académico de los Estados Unidos establecer algunas líneas de investigación sobre
Colombia. En el Massachusetts Institute of Technology (MIT), por ejemplo, Savage, basó su
trabajo de complementación a la observación directa en las descripciones del espíritu y
los valores empresariales de los antioqueños recién efectuadas entonces por Evereth
Hagen.
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El compilador póstumo
agrupó los estudios de caso de Savage en tres secciones, a las que agregó, a manera de
conclusión, una cuarta dedicada a enmarcar la investigación en una teoría, que por
cierto es una versión de la funcionalista sobre el cambio, para los contextos de nuevas
industrias. La primera sección se compone de cuatro capítulos y trata acerca de la
experiencia del investigador en la fábrica de Corona en Santuario (págs. 2 1-94), donde
"Don"iosé el patrono de "La Nueva" logró resolver
favorablemente para los intereses generales las implicaciones de la llegada de la energía
eléctrica a los métodos de producción. Esto implicó cambios en los sistemas de trabajo
y pago que, por la forma de ponerse en práctica, respetaron la organización social
básica existente. Tal forma giró en torno a un comité de "padres de familia"
que logró redistribuir el sistema de producción respetando el estatus tradicional de los
"Dones", quienes se entendían con los patrones mediante arreglos concertados en
la plaza principal de Santuario. Savage demuestra cómo éste fue un cambio inteligente,
no forzado, y que permitió poco a poco integrar al personal nuevo, que la nueva
tecnología requería, sin chocar con los valores del "destino" ni afectar el
arreglo en la plaza de Santuario entre los patronos y los padres de familia. La segunda
sección se compone de cuatro capítulos y gira en torno a la convivencia de Savage en
Locería Colombia, durante la época en que se puso en práctica la administración por
"Doctores" de "La Blanca", único establecimiento manufacturero que
fabricó loza desde su fundación a principios de siglo, y donde la principal familia
estaba encabezada por el propietario de la locería. "Don" Pablito, servidor de
"Don" Eduardo, había sido el primer encargado de la fábrica, y su hijo había
continuado con este "destino", de tal manera que, a la llegada de Savage, un
sobrino "Don" Antonio se hallaba a cargo del control de calidad, y
aún estaba trabajando "Don" Chico, la primera persona contratada por
"Don" Eduardo. Savage describe el tejido de relaciones paternales entre
"Don" Eduardo y sus tres hijos, y los "Dones" padres de familias que
trabajaban en la fábrica y asumían ese modo de vida como su "destino". La
gerencia taylorista introducida por los "Doctores" fue contraproducente con los
sentimientos de equipo, la productividad y el paternalismo anteriores, con el lógico
resultado de hostilidad y creación de un vacío social, en tanto se perdía la identidad
de los "dones". La subestimación de los "padres de familia"
que, por experiencia y relación tradicional de "dones" con los patronos,
ocupaban los puestos de más importancia en la ejecución de la producción generó
un conflicto social en el que se oponían los "Doctores" y el Comité
Social, con el cual estos intentaron suplir el tejido anterior, y los trabajadores más
enraizados en las prácticas rituales. La solución provino de la reorientación de la
práctica gerencial, favorecida por la intervención de los obreros nuevos llamados
en el estudio "camahanes", al desarrollarse, básicamente, nuevas formas
de liderazgo informal, al que Savage alude como un elemento catalizador. La tercera
sección (págs. 151-208) presenta como una época de conflicto la experimentada en la
fábrica de vestidos de "El Dandy", ya en un medio urbano permeado por
fenómenos de migración campesina, la Acción Católica y su contraparte de sindicalismo
extremoizquierdista, y varias formas de desadaptación social. El de "El Dandy"
era un conflicto entre dos utopías: por un lado, la utopía empresarial de un gerente que
insistía en combinar los incentivos económicos individuales con la
"evangelización" de sus empleados por medio de boletines, en que se mezclaban
los ideales de paz social propios de las encíclicas pontificias con las esperanzas de
crear una sociedad industrial justa y eficiente, en la cual "lo mejor de lo moderno
se pudiera combinar con lo mejor de lo pasado". Y por el otro, la contrautopía de
los trabajadores especialmente hombres que a través de una huelga de cien
días quisieron demostrar la manera de acabar con la "explotación", lo cual
logró trastornar el sueño del gerente pero, igualmente, conducir al fracaso de la
empresa. En los dos capítulos de la cuarta sección, el editor analiza las condiciones
del "cambio estructural" en el contexto de la producción fabril en América
Latina. Una de las contribuciones más importantes del trabajo allí resaltada es destacar
que el conocimiento de la tradición cultural y el respeto a la organización social de la
producción ligada a ella son requisito para el desarrollo teórico de la administración
del trabajo y sus perspectivas de aplicación.
Con la obra de Savage
en dos años de difusión, poco conocida en nuestro medio se cimenta una
línea de investigación que, al parecer, no ha tenido mayores ecos en la historia
empresarial y del trabajo colombiano. Se podría verificar esto con los difíciles
intentos de aproximarse a la evaluación del impacto en la cultura y la organización
social de la producción, ocasionando con la instalación de enclaves fabriles como los de
la minería, la agroindustria o de plantas como las de manufacturas para exportación,
para no citar sino algunas de las más importantes y recientes.
JOSE ERNESTO RAMÍREZ
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