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Tintineante historia
Pensamiento y política
monetaria
en Colombia 1886-1945
Mauricio Avella Gómez
Contraloría General de la República, Bogotá,
1987, 388 págs.
Los
estudios que aspiran a indagar aspectos relacionados con la historia de la moneda y la
banca en Colombia, son escasos en nuestra historiografía económica. Este es el tema del
trabajo de Mauricio Avella Gómez. Publicado bajo los auspicios de la Contraloría General
de la República, su autor busca aproximarse "al pensamiento, las instituciones y la
política monetaria en Colombia, a lo largo del medio siglo transcurrido entre 1886 y 1945".
Dividido en cuatro
partes, el estudio abarca un largo período en la evolución de la moneda y de las
instituciones bancarias, que va desde las medidas monetarias establecidas por el gobierno
de Rafael Núñez, en 1886, hasta la coyuntura de la segunda guerra mundial, en 1945.
En la primera parte,
titulada "Del papel moneda a la moneda de papel (1886-1923)", basándose en
escritos
de autores del período,
tales como Miguel Samper y Miguel Antonio Caro, recoge los aspectos centrales de las
controversias suscitadas en torno al billete emitido por el Banco Nacional, esto es: la
naturaleza del papel moneda, de la convertibilidad, el curso forzoso de dichos billetes y
la libre estipulación de la moneda.
Recoge, también en esta
primera parte, los elementos esenciales de las modificaciones institucionales que
antecedieron a la reforma de 1923, dedicando atención a las reformas de 1903 y 1909, que
crearon, respectivamente, la Junta Nacional de Amortización y la Junta de Conversión.
Hace aquí referencia a los debates que antecedieron a la reforma propuesta por la misión
Kemmerer, así como a los antecedentes de la reforma financiera de 1923. Presenta, así
mismo, en ocho cuadros, los esquemas de organización bancaria propuestos al congreso
entre 1917 y 1922, señalando cómo los trazos fundamentales de la ley 25 de 1923 ya se
divisaban en los citados proyectos.
En la segunda parte
tal vez la más enriquecedora, dada la poca atención que ha recibido la misión
Kemmerer en nuestra historiografía económica, rescata las fuentes del pensamiento
de Edwin Walter Kemmerer. Utilizando en gran medida los escritos de Kemmerer, muestra
cómo las ideas del director de la misión se originaban en el pensamiento clásico y en
el enfoque neoclásico acerca del patrón oro internacional y en los legados de las dos
principales escuelas bancarias del siglo XIX, la Currency School y la Banking
School. La influencia de la doctrina "ortodoxa" de la moneda y la teoría
bancaria de los siglos XVIII y XIX irían a ver-terse en la reforma financiera de 1923.
Esta preocupación por rescatar los legados de la teoría clásica y de las escuelas
bancarias del siglo XIX, es uno de los aportes de la obra. Como bien lo señala Mauricio
Avella, "los temas medulares de la discusión moderna acerca de la naturaleza del
dinero y del crédito, de sus funciones y de su relevancia en el sistema económico
habían sido intuidos, iniciados, y en muchos casos dominados por los escritores clásicos
sin la complejidad de las exposiciones actuales" (pág. 149). Para mayor comprensión
del lector, se incluyen tres apéndices interrelacionados. El primero se refiere a cómo
se concebía un banco nacional en los textos de la teoría bancaria. El segundo, es el
"Banco de Reserva" visto por los autores de la teoría bancaria. El tercero,
alude a los aportes de las escuelas bancarias del siglo XIX.
El auge y el colapso del
patrón monetario constituyen el tema de la tercera parte del libro. En ésta se señalan
los puntos más destacados de la política económica y del pensamiento monetario en la
coyuntura de 1923a 1931 ven la etapa de 1932a 1938. Esta coyuntura, que se inicia en 1923
con el Banco de la República, se caracteriza por el predominio de los enunciados que
definen el patrón de cambios restringido. El final de la coyuntura, 1931, estará
determinado por el desconocimiento de aquellos postulados básicos. El eclipse del patrón
oro quedará definido en la sustitución del criterio de las "reglas de juego"
por el criterio de la "política económica" orientada por el Estado.
El autor investiga
el papel del Banco de la República, los rasgos de la política crediticia, la
intervención del Banco de la República en el mercado cambiario y la controversia en
torno al papel de dicho banco como prestamista de última instancia. Esto en el período
de auge de 1923 a 1928. Luego pasa a exponer las medidas orientadas a sortear la crisis de
1929 y la reforma financiera de 1931, cl establecimiento del control de cambios y el
reconocimiento de la pérdida de la vigencia de los principios del patrón oro.
Finalmente, señala los hechos salientes de la política económica anterior a la segunda
guerra, particularmente en el "programa reflacionista" adelantado entre 1932 y
1934, cuyo eje central fue el Banco de la República.
En la cuarta y última
parte se presentan "esquemáticamente" los rasgos más destacados de la
política económica y del pensamiento monetario en la coyuntura de la segunda guerra.
En un anexo titulado
"La definición del dinero en Colombia 1923-1950", el autor expone un doble
propósito: "seguir de cerca las definiciones de dinero empleadas en Colombia entre
1923 y 1950 y explicar las metodologías usadas en el trabajo para medir los conceptos
monetarios referidos a aquel período" (pág. 319).
Al finalizar el libro
queda la impresión de que se intentó revisar demasiados períodos en la historia
monetaria del país. Y esto hace que su lectura sea en ocasiones irritante, dados los
diferentes temas que abarca. Tiene, además, como fuente principal, los "hechos
monetarios" o períodos definidos formalmente por la política del Estado, olvidando
que existe una distancia entre las legislaciones y debates y las prácticas específicas y
concretas de los asuntos bancarios y monetarios.
Con todo, trabajos como
éste son una gran contribución en el difícil tema de la moneda. Será, sin duda,
referencia obligada para futuros trabajos en este campo. Como anota el gran historiador
Pierre Vilar, "adquirir una cultura histórica sobre la moneda es quizá una de las
condiciones previas a todo intento de análisis económico". Tras lo cual advierte:
"A decir verdad, nada es más peligroso que la ilusión de la novedad, la
cual no suele ser otra cosa que la ignorancia de la historia. No es que la historia tenga
por objeto probar que nada es nuevo. Pero ocurre que a veces demuestra que no todo es tan
nuevo como imagina la opinión corriente".
MARIA MERCEDES BOTERO
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