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Sobre caudillos
Cuadro ensayos: De
la respuesta criolla a los caudillos republicanos
Hispanoamérica 1750-1850: Ensayos sobre la
sociedad y el Estado.
John Lynch
Universidad Nacional, Bogotá, 1987.
Los cinco ensayos que
forman esta reciente publicación de la Universidad Nacional son frutos maduros de la ya
larga y conocida reflexión del profesor John Lynch sobre la historia latinoamericana. Los
dos primeros de ellos y el ensayo bibliográfico están en la línea de trabajo que
iniciara con The Spanish Colonial Administration
1782-1810 en los años cincuenta y seguida de las Revoluciones hispanoamericanas
1808-1826, pioneros en el análisis global del tardio período colonial y el proceso
de la independencia. Los otros dos ensayos, dedicados al caudillismo, son frutos de una
más reciente reflexión
de la cual
forma parte Argentine Dictator: Juan
Manuel de Rosas, 1829-1856 Juan
Manuel
de Rosas, 1829-1856 (Oxford, 1821).
1. En
"Las reformas borbónicas y la reacción hispanoamericana 1765-1810", con su
conocida habilidad de síntesis y balance para la difícil tarea de hacer historia global
latinoamericana, el profesor Lynch expone los rasgos más sobresalientes de lo que él
mismo llamara la "segunda conquista" y la "respuesta americana".
Aunque las reformas borbónicas persiguen revitalizar un sector tradicional de la
economía del mundo hispano, ellas rompen el equilibrio de poder entre los diversos grupos
sociales coloniales. La expulsión de los jesuitas es el primer signo de un regalismo
renovado y agresivo. La reforma administrativa golpea a los corregidores y comerciantes
criollos, a aquellos que participan de las audiencias y algunos cabildos; la reforma
religiosa al clero, sobre todo al bajo; y la militar crea primero expectativas de ascenso
a los milicianos pardos y morenos libres con el fuero y luego, dudando de su
eficacia y lealtad, lo restringe. La nueva política fiscalista fue resentida por todos y
llegó a su extremo con la "consolidación de vales reales" y las donaciones
voluntarias y forzosas. El "comercio libre y protegido", decretado
paulatinamente entre 1765 y 1776, fue un estímulo para algunos sectores de la producción
colonial y el comercio mismo pero no tocó legalmente el monopolio. La prohibición de
establecer manufacturas en las colonias nunca fue levantada completamente. El profesor
Lynch es enfático en afirmar, separándose de la tendencia historiográfica reciente, que
las diferencias entre españoles y criollos fueron exaltadas por las políticas
borbónicas. Los desórdenes y rebeliones de fines del siglo XVIII fueron aparentemente
reacciones contra las innovaciones fiscales pero revelaban tensiones sociales y raciales
de profundas raíces.
Conocedor de la ya
extensa bibliografía sobre el tema del cual fuera pionero, el profesor Lynch la comenta
brevemente en el ensayo bibliográfico que ofrece en este mismo texto. Se destaca la
ausencia de un trabajo comprensivo sobre el tema para el
virreinato de Nueva Granada: la tesis doctoral de
A. McFarlane sigue inédita; contamos con trabajos regionales (A. Twnam, Sharp) para
Antioquia y Chocó y los artículos del mismo McFarlane y J. Phelan sobre el Consulado y
el comercio, y sobre los criollos en la Audiencia, respectivamente. No obstante la visión
de la historiografía decimonónica, revisada mas no desautorizada por la obra de
Indalecio Liévano, continúa siendo la dominante.
La imagen del
conjunto latinoamericano lograda por el profesor Lynch urge dar cuenta de algunas
diferencias de lo que podríamos llamar la respuesta neogranadina. ¿Por qué, por
ejemplo, no se implantó el sistema de intendencias ni aun después de los comuneros?
¿Por qué fue tan débil la reforma militar a pesar de la estratégica situación
neogranadina? ¿Por qué no hubo en Nueva Granada una reacción violenta a la expulsión
de los jesuitas de los colegios y las misiones como las de México y Paraguay pero sí la
más fuerte de las revueltas antifiscales...? ¿Por qué está la Expedición Botánica
vinculada aquí a la Independencia de manera mucho más directa que en México y Perú?
No todas
las respuestas se agotan en el carácter de virreinato de segundo orden de Nueva Granada.
Mirando diferencias, sería posible preguntarnos si acaso más que "respuesta
americana" no se estaba en alguna medida gestando una "propuesta criolla".
2. En su segundo ensayo
"El pensamiento político de la Ilustración y su influencia en la Independencia
Hispanoamericana", el profesor Lynch,
después de aquilatar el papel de las revoluciones norteamericana y francesa y la
influencia inglesa como indirectas y no determinantes, afirma que la Ilustración fue
reducida en la España imperial a un programa modernizador. La elite intelectual criolla
imbuida de ideas revolucionarias era una muy pequeña minoría. La revolución
hispanoamericana fue única, motivada fundamentalmente por las condiciones propias y
alentada por disímiles ejemplos del mundo occidental.
El pensamiento ilustrado
europeo desconocía la acepción de libertad como independencia del dominio imperial y la
igualdad como igualdad entre los pueblos. Ese fue el aporte de los dirigentes
independentistas de Anglo e Hispanoamérica, concluye el profesor Lynch.
El argumento del autor
para desmontar las tesis que explican la ideologia política de la Independencia por las
influencias tanto de la Ilustración europea como del "constitucionalismo"
español y las doctrinas populistas de Francisco Suárez, pone énfasis más bien en las
condiciones prevalentes en Hispanoamérica y los intereses americanos.
La sensación que
queda de la lectura es precisamente el deseo de saber si se conjugaron, y cómo, estos dos
niveles: ideas y experiencias. La pregunta sería:
¿a propósito de qué circulan tales o cuales ideas?, ¿qué diferentes usos puede tener
una noción o un lenguaje al conjugarse con unas condiciones históricas distintas de las
del contexto en que surgieron? ¿Cumpliría acaso la referencia a la Ilustración un papel
legitimador de las expectativas y resentimientos criollos de larga memoria y de las
experiencias de los grupos de intelectuales, comerciantes y burócratas bajo una
recientemente recrudecida discriminación y desconfianza? El ensayo del profesor Lynch
parece inclinarse hacia las condiciones reales, los intereses y las experiencias en el
balance de lo que habilitó a los criollos para comprometerse en uná lucha por una patria
independiente. Con ello lleva un aire renovador a los planteamientos tradicionales sobre
las ideas de la Independencia.
Sería además
interesante preguntarse, para el conjunto de Hispanoamérica, por el papel desempeñado
por los burócratas españoles y criollos que, imbuidos de la necesidad de orden y
eficacia, causan distintas reacciones locales y regionales en los más variados aspectos
de la vida y contribuyen a la difusión de ciertas nociones sobre la sociedad y la
economía que constituirán parte importante del lenguaje y las aspiraciones republicanas.
3. y 4. En este decenio,
el profesor Lynch, dando un corto giro a su trabajo e internándose resueltamente en la
primera mitad del siglo XIX, trata el fenómeno del caudillismo. Los dos ensayos
publicados aquí están ligados a su trabajo sobre Rosas y a sus ensayos sobre Bolívar.
El planteamiento de
"Los caudillos de la Independencia (como) enemigos y agentes del Estado-Nación"
está lleno de asertos y aciertos. Clara y repetidamente se afirma que los caudillos
usaron y movilizaron fuerzas populares mas no con objetivos populares: "las masas
fueron organizadas, reclutadas, manipuladas, pero no fueron politizadas ni incluidas en la
nación" (pág. 78).
La rígida estructura de
la estancia y la hacienda fue trasladada a la milicia, y las lealtades originales
patrón-cliente fueron usadas en la "política", esto es, en la paz y en
la guerra.
Surgidos en las guerras
de Independencia, con relativo control de las haciendas, los caudillos y sus bandas llenan
el "vacío de poder" dejado por la desaparición del estado colonial. Pero los
caudillos, aunque "formaban parte esencial del esfuerzo bélico, contribuían poco al
estado en guerra". Los caudillos no tenían un concepto nacional de la guerra, menos
aún internacional. Aunque Bolívar, por ejemplo, logró organizar algunos caudillos para
la guerra, los más de ellos serán elementos disgregados en la paz. No obstante, otros se
convirtieron en agentes conservadores y defensores del orden.
Es éste el caso de Juan
Manuel de Rosas y de José Antonio Páez, una vez coronadas las guerras de Independencia.
El profesor Lynch caracteriza sus actitudes en el último ensayo de este libro: "El
gendarme necesario: el caudillo como agente del orden social 1820-1850". Estos
caudillos no se agotan en una imagen de guerrero; actúan como benefactores,
distribuidores de bienes a sus parentelas, a sus clientelas y también sirven a las elites
posindependentistas. Canalizan el descontento popular y. evitan su desborde contra las
oligarquías centrales en un período de "descomposición del control social".
Contra los esfuerzos de
caudillos que, como Piar en Venezuela y Martín Güemes en Argentina, intentaron politizar
a las masas o explotar a las fuerzas populares contra los estratos altos, las elites
definieron la nación política lo más estrechamente posible, y otros caudillos, como
Páez y Rosas, se coligaron con ellas y las defendieron, integrando en su servicio a las
clases posiblemente peligrosas. Páez fue el gendarme del gobierno de José María Vargas
contra la revolución de los Monagas. Rosas, una vez en el poder, sostuvo su dictadura con
el ejército regular, la policía, los paramilitares y la burocracia, dejando
aparentemente de lado las fuerzas populares populares.
Así, mirando a
Hispanoamérica desde la Argentina o desde Venezuela, los caudillos parecen llenar la
primera mitad del siglo XIX y calificar su cultura política. Sin embargo, las semejanzas
entre estas dos unidades administrativas, tanto como sus diferencias con las demás,
deberían hacerse resaltar.
Aunque lo contrario
resulta tentador y los ensayos del profesor Lynch no lo descartan, el fenómeno
caudillista no parece calificar en forma tan determinante la vida política de las otras
unidades nacionales. La tipologia tendría que ser ensanchada y matizada a tal punto que
perdería su virtualidad.
Además de todos los
méritos señalados, los ensayos del profesor Lynch alientan el trabajo en historia
comparativa que los especialistas latinoamericanos, con pocas excepciones, hemos relegado
a los historiadores extranjeros. Su tipología (usada con la cautela debida a todo modelo
explicativo) ilumina casos, actitudes
y
procesos de este período en que buena parte de la historia del mundo occidental estuvo
marcada por el afán de gloria militar y heroísmo.
MARGARITA GARRIDO DE PAYÁN
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