Boletín Cultural y Bibliográfico. Número16,  Volumen XXV , 1988


Otra historia de síntesis


Las ideas socialistas en Colombia
Gerardo Molina
Ediciones Tercer Mundo, Bogotá, 1987, 360 págs.

Las ideas socialistas en Colombia continúa la temática investigativa, impulsada por Gerardo Molina, entre otros, acerca de la historia de las ideas políticas en nuestro país. Tanto el autor, el maestro Gerardo Molina, como sus trabajos sobre las ideas liberales en Colombia, son ampliamente conocidos y, por tanto, no necesitan presentación. La intención del libro que reseñamos es triple: a) mostrar las raíces históricas del pensamiento socialista en Colombia, para contradecir a quienes piensan que esa doctrina es de reciente implantación; b) señalar cómo los dos pilares históricos del socialismo en Colombia—la desigualdad social y la dependencia— hacen de él un fenómeno propio del país y no un fruto de los "agentes extranjeros"; y c) ratificar, a través del análisis histórico, la vigencia del socialismo concebido por Molina, que, según sus propias palabras, puede resumir así: "un socialismo de rostro autóctono, respetuoso de las libertades, dirigido a instaurar la democracia social, participativa y autogestionaria, y convencido de que, para combatir la dependencia, el primer paso es la intervención del pueblo en los destinos comunes y la efectividad de la integración latinoamericana" (págs. 11 y 12).

  Las ideas socialistas en Colombia es un texto de síntesis que, por tanto, se apoya más en la producción ya elaborada que en fuentes primarias, aunque éstas abundan especialmente en los capítulos finales. Esta pretensión de síntesis explica también el amplio marco cronológico que aborda el texto. Ello, como veremos más adelante, constituye su gran logro y al mismo tiempo marca sus límites.

El maestro Molina inicia el recorrido de las ideas socialistas desde la época colonial. Como él lo advierte, los primeros dos capítulos cumplen una función más didáctica que científica propiamente dicha. Son una apretada síntesis del período colonial para ilustrar los pilares históricos del socialismo —la desigualdad social y la dependencia—, que poco aportan de conocimiento nuevo sobre el período estudiado (máxime si se tiene en cuenta la rica producción historio-gráfica reciente sobre la colonia).

A partir del capítulo tercero se entra propiamente en materia, arrojando luces para entender especialmente la evolución de las ideas de las elites. Sin embargo, por la intención de síntesis que orienta la obra, el autor recoge tesis que, o bien han sido rebatidas, o bien han sido sometidas a cuidadosa crítica por la historiografía reciente. Algunos ejemplos se encuentran en la controvertida tesis expuesta hace años por Nieto Arteta acerca de las posibilidades de transformación de la artesanía de mediados del siglo XIX en industria, tesis que Molina retoma en el capítulo quinto; o en la esquemática hipótesis, en boga en los años setenta, sobre la formación de los partidos tradicionales a partir de dos clases, la burguesía (el liberalismo) y los terratenientes (el conservatismo), recogida también por Molina apresuradamente en el mismo capítulo; o la visión simplista del golpe de Melo en 1854 (capítulo sexto) y en general de las guerras civiles (capítulo noveno); o, finalmente, para no alargar esta reseña, la discutida tesis sobre López Pumarejo como el gran impulsor de la industrialización, señalada en el capítulo catorce.

A pesar de los límites indicados, a medida que el libro se va acercando al presente, consigue mayor consistencia, lejando que brote la capacidad analítica del maestro Molina en el minucioso estudio de los textos que ilustran la evolución de las ideas políticas en el país. En ese sentido se destaca el interesante análisis del antisocialismo, que se manifiesta por primera vez a mediados del siglo pasado, ¡ aun antes que existiera socialismo propiamente dicho! Molina explica que, por la capacidad de observación de una elite atenta a lo que ocurría en otras latitudes, se produciría una reacción ideológica ante un tipo de pensamiento que aún no se había implantado en nuestro medio. Sin embargo, a pesar de los intentos por prevenirlo, el socialismo se desarrolló en Colombia, en parte porque las condiciones lo fueron exigiendo. Para los años veinte hará presencia en el escenario público con una fuerza tal que motivaría a los partidos tradicionales, especialmente al liberalismo, para que modificaran su visión doctrinaria incorporando elementos de la nueva ideología. La lucidez del maestro Molina se hace patente una vez más cuando, con mente de cirujano, disecciona el pensamiento antisocialista que vuelve a aflorar en este siglo, propinándole de paso una demoledora crítica.

De esta forma el libro se va convirtiendo en vivo diálogo, con Molina como moderador no ingenuo, entre socialismo y antisocialismo, en donde, por supuesto, lleva las de ganar el primero. En el último capítulo, cl maestro Molina remata la faena con una concisa y moderada presentación de su versión del socialismo y de su vigencia presente.

Aunque desigual en su tratamiento, fruto de la amplitud cronológica abordada por el autor, el libro Los ideas socialistas en Colombia es una contribución más que el maestro Molina hace a la historia de las ideas políticas en el país. Que Gerardo Molina sea uno de los más destacados representantes de los colombianos que se guían por las ideas socialistas no demerita en nada su trabajo. Por el contrario, esa circunstancia le da una fuerza política al libro, que hace que el lector no sólo encuentre las raíces históricas del socialismo, sino que lo considere como un serio proyecto político, tan vigente hoy como en los remotos tiempos escudriñados pacientemente por el maestro Molina. El socialismo, presentado por él, adquiere legitimidad histórica y respetabilidad, máxime si se tiene presente que el autor, con su honesta hoja de vida política, es uno de sus símbolos vivos. De esta forma el maestro Molina cumple con los objetivos que se propuso al elaborar esta obra. Corresponde a los investigadores sociales, y en general a los interesados en las ideas políticas, profundizar, o incluso rebatir, los elementos que estudiosos como Gerardo Molina aportan al conocimiento histórico del país.

MAURICIO ARCHILA NEIRA