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Otra historia de síntesis
Las ideas
socialistas en Colombia
Gerardo Molina
Ediciones Tercer Mundo, Bogotá, 1987,
360 págs.
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Las ideas socialistas
en Colombia continúa la temática investigativa, impulsada por Gerardo Molina, entre
otros, acerca de la historia de las ideas políticas en nuestro país. Tanto el autor, el
maestro Gerardo Molina, como sus trabajos sobre las ideas liberales en Colombia, son
ampliamente conocidos y, por tanto, no necesitan presentación. La intención del libro
que reseñamos es triple: a) mostrar las raíces históricas del pensamiento socialista en
Colombia, para contradecir a quienes piensan que esa doctrina es de reciente
implantación; b) señalar cómo los dos pilares históricos del socialismo en
Colombiala desigualdad social y la dependencia hacen de él un fenómeno
propio del país y no un fruto de los "agentes extranjeros"; y c) ratificar, a
través del análisis histórico, la vigencia del socialismo concebido por Molina, que,
según sus propias palabras, puede resumir así: "un socialismo de rostro autóctono,
respetuoso de las libertades, dirigido a instaurar la democracia social, participativa y
autogestionaria, y convencido de que, para combatir la dependencia, el primer paso es la
intervención del pueblo en los destinos comunes y la efectividad de la integración
latinoamericana" (págs. 11 y 12).
Las ideas socialistas en Colombia es un texto de
síntesis que, por tanto, se apoya más en la producción ya elaborada que en fuentes
primarias, aunque éstas abundan especialmente en los capítulos finales. Esta pretensión
de síntesis explica también el amplio marco cronológico que aborda el texto. Ello, como
veremos más adelante, constituye su gran logro y al mismo tiempo marca sus límites.
El maestro Molina inicia
el recorrido de las ideas socialistas desde la época colonial. Como él lo advierte, los
primeros dos capítulos cumplen una función más didáctica que científica propiamente
dicha. Son una apretada síntesis del período colonial para ilustrar los pilares
históricos del socialismo la desigualdad social y la dependencia, que poco
aportan de conocimiento nuevo sobre el período estudiado (máxime si se tiene en cuenta
la rica producción historio-gráfica reciente sobre la colonia).
A partir del capítulo
tercero se entra propiamente en materia, arrojando luces para entender especialmente la
evolución de las ideas de las elites. Sin embargo, por la intención de síntesis que
orienta la obra, el autor recoge tesis que, o bien han sido rebatidas, o bien han sido
sometidas a cuidadosa crítica por la historiografía reciente. Algunos ejemplos se
encuentran en la controvertida tesis expuesta hace años por Nieto Arteta acerca de las
posibilidades de transformación de la artesanía de mediados del siglo XIX en industria,
tesis que Molina retoma en el capítulo quinto; o en la esquemática hipótesis, en boga
en los años setenta, sobre la formación de los partidos tradicionales a partir de dos
clases, la burguesía (el liberalismo) y los terratenientes (el conservatismo), recogida
también por Molina apresuradamente en el mismo capítulo; o la visión simplista del
golpe de Melo en 1854 (capítulo sexto) y en general de las guerras civiles
(capítulo noveno); o, finalmente, para no alargar esta reseña, la discutida tesis sobre
López Pumarejo como el gran impulsor de la industrialización, señalada en el capítulo
catorce.
A pesar de los límites
indicados, a medida que el libro se va acercando al presente, consigue mayor consistencia,
lejando que brote la capacidad analítica del maestro Molina en el minucioso estudio de
los textos que ilustran la evolución de las ideas políticas en el país. En ese sentido
se destaca el interesante análisis del antisocialismo, que se manifiesta por primera vez
a mediados del siglo pasado, ¡ aun antes que existiera socialismo propiamente dicho!
Molina explica que, por la capacidad de observación de una elite atenta a lo que ocurría
en otras latitudes, se produciría una reacción ideológica ante un tipo de pensamiento
que aún no se había implantado en nuestro medio. Sin embargo, a pesar de los intentos
por prevenirlo, el socialismo se desarrolló en Colombia, en parte porque las condiciones
lo fueron exigiendo. Para los años veinte hará presencia en el escenario público con
una fuerza tal que motivaría a los partidos tradicionales, especialmente al liberalismo,
para que modificaran su visión doctrinaria incorporando elementos de la nueva ideología.
La lucidez del maestro Molina se hace patente una vez más cuando, con mente de cirujano,
disecciona el pensamiento antisocialista que vuelve a aflorar en este siglo, propinándole
de paso una demoledora crítica.
De esta forma el libro se
va convirtiendo en vivo diálogo, con Molina como moderador no ingenuo, entre socialismo y
antisocialismo, en donde, por supuesto, lleva las de ganar el primero. En el último
capítulo, cl maestro Molina remata la faena con una concisa y moderada presentación de
su versión del socialismo y de su vigencia presente.
Aunque desigual en
su tratamiento, fruto de la amplitud cronológica abordada por el autor, el libro Los
ideas socialistas en Colombia es una contribución más que el maestro Molina hace a
la historia de las ideas políticas en el país. Que Gerardo Molina sea uno de los más
destacados representantes de los colombianos que se guían por las ideas socialistas no
demerita en nada su trabajo. Por el contrario, esa circunstancia le da una fuerza
política al libro, que hace que el lector no sólo encuentre las raíces históricas del
socialismo, sino que lo considere como un serio
proyecto político, tan vigente hoy como en los
remotos tiempos escudriñados pacientemente por el maestro Molina. El socialismo,
presentado por él, adquiere legitimidad histórica y respetabilidad, máxime si se tiene
presente que el autor, con su honesta hoja de vida política, es uno de sus símbolos
vivos. De esta forma el maestro Molina cumple con los objetivos que se propuso al elaborar
esta obra. Corresponde a los investigadores sociales, y en general a los interesados en
las ideas políticas, profundizar, o incluso rebatir, los elementos que estudiosos como
Gerardo Molina aportan al conocimiento histórico del país.
MAURICIO ARCHILA NEIRA
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