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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
14, Volumen XXV, 1988
JOTAMARIO
Nació en Cali en 1940. Ha publicado dos obras: El profeta en su casa
y Mi reino por este mundo, con el cual ganó
el Premio Nacional de Poesía Golpe de Dados!
Oveja Negra 1980. Los poemas son inéditos y han
sido cedidos, por el autor al Boletín Cultural
y Bibliográfico.
POETA DE BOLSILLO
Ibas con tu poema de bolsillo haciendo sitio para tu humanidad de Este
lado del mundo.
No tenias siquiera un muerto querido en quien caer de
rodillas, ni una
piedra para amolar la cabeza, pero era tuyo el oro del
alba. Encontrarte
significaba siempre un viaje de retro por las aflicciones
del santo, por
la bohonomía del mendigo. Tirabas tu poca vida
por la borda
sin tener borda. El cielo no se detenía con sus
luces
porque no hubieras dormido. Las camas corrían
con sólo ver tu cansancio.
Abundaban amigos de la risa en la espuma del sifón
que te daban de beber bromas. Ajustabas tu gabardina
raída con bolsillo
para poema
y te perdías en el frío de la gran ciudad,
tan avara a tus luces.
Confieso que envidiaba la frescura de tu pobreza
que te procuraba papel por lo menos para poema. Amabas
por fragmentos
mujeres que encontrabas más que sentadas en bancos
y bares. Una pierna
de ésta, de aquella la cabeza perfecta, de la
de más acá la fresca cadera. Y el poema
crecía en tu bolsillo como un pan en el horno.
El día de tu muerte, que no fue tal porque qué
otra cosa había sido tu vida,
corrimos tus horrendos amigos a buscar el poema
antes de enterrarte. Al meter la mano al bolsillo
de tu gabán de poeta,
ese bolsillo estaba roto y por ahí tu poema
se habla ido como tu vida.
JOTAMARIO
RONDA DE LA MUERTE
No hay día que no traiga
como un fatídico cartero
noticias acerca de la muerte
de algún amigo de la infancia.
No es que estemos muy viejos
ni ha estallado la guerra.
No hay epidemia declarada
ni militamos en la mafia.
Unos adquieren cáncer temprano,
a otros el corazón se los lleva,
de vez en cuando algún suicidio
o un estrellón en la carretera.
Se encuentra uno en los sepelios
y los rescata del olvido
condiscípulos ventripotentes
ya con tarjetas de abogados.
Y la próxima vez que los ves
es en la misma funeraria
con cara de pocos amigos
nadando en flores.
Un día de estos al abrir el periódico
yo seré la noticia desfalleciente
y estos niños de la memoria
se conmoverán en sus escritorios
por mi desaparición inmatura.
Nada tengo contra la muerte.
Pero me hubiera gustado vivir
la promesa de un paraíso
donde el amor fuera posible
sin la espina de su corona.
JOTAMARIO
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