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Sólo
para lingüistas
El
palanquero, un lenguaje
post-criollo de Colombia
William W. Megenney
Instituto Caro y Cuervo, Bogotá. 1986.
277
págs.
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Este trabajo se basa en la hipótesis de la supervivencia de rasgos
culturales africanos transmitidos a partir de los esclavos traídos a América durante los
siglos de la trata, hasta sus descendientes actuales, o sea las comunidades negras que
viven en nuestro continente. A fin de demostrar esta hipótesis, el autor determina
cuáles son los rasgos lingüísticos concretos de génesis negroafricana que aún
subsisten en las zonas geográficas iberoamericanas. De acuerdo con esto, Megenney basa su
análisis en hechos lingüísticos e históricos.
Los procedimientos metodológicos que sigue en el análisis lingüístico del palenquero
son de tipo comparativo. Este es un método acertado, ya que, como verán quienes lean el
libro, el criollo de Palenque, en su estado actual, tiene una gramática semejante a las
de las lenguas romances, sobre todo a las del español y el portugués. Por lo tanto,
resúlta mucho más fácil describir la fonología y la gramática del palenquero mediante
una serie de cuadros que presenten las peculiaridades de esta lengua, a la vez que se van
comparando los resultados con las características fonológicas y gramaticales del
español. A pesar de este uso del método comparativo, no llega a plantear que el
palenquero sea una simple variedad del español hablado en la costa caribe colombiana;
tampoco se dice que haya tenido origen en el español. En cambio, se establece la
posibilidad de que el palenquero sea una lengua criolla de base portuguesa, que en los
últimos tiempos ha sufrido un proceso de incremento de léxico y adaptación a la
estructura del español.
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Se hace un seguimiento a la vez sincrónico y diacrónico de los
fenómenos estudiados. Además de describir las principales diferencias fonéticas,
morfológicas y sintácticas entre el palenquero y el español, se proponen las raíces
históricas de los fenómenos lingüísticos que identifican la lengua de Palenque como un
criollo. Es imprescindible el enfoque histórico, ya que en algunos capítulos se intenta
localizar el origen de algunas palabras. El análisis se divide en seis partes según los
niveles lingüísticos que pueden aplicarse en esta lengua: fonética, morfología,
sintaxis, vocablos de origen romance que difieren semánticamente de los patrones
generales del español contemporáneo, léxico de supuesto origen subsahárico y
entonación. Es necesario aclarar que en el análisis de estos niveles, el autor se remite
únicamente a los rasgos que no aparecen en el español vernáculo del pueblo costeño.
En el análisis de los hechos históricos que enmarcan el origen de la lengua de Palenque,
se establece el lugar de procedencia de los esclavos transportados del Africa a los
territorios que siglos después constituirían la Gran Colombia y a las islas del Caribe.
En el primer capítulo se dice que los negros capturados eran originarios de muchísimas
regiones situadas a lo largo de la costa occidental de Africa y de zonas del centro y del
sureste de ese continente. Para lograr estos datos se realizaron investigaciones en los
archivos de aquellos países que transportaban esclavos a la América española, como eran
Portugal, Inglaterra, Holanda y Francia. Después de presentar una visión muy amplia del
tráfico de esclavos en toda Hispanoamérica, se hace un estudio detallado de los datos
históricos disponibles para el norte de Suramérica y las islas del Caribe.
En cuanto a las relaciones lingüísticas, se concluye que para este tipo de trabajo es
indispensable tener a la mano información sobre numerosas lenguas bantúes y sudánicas
(del Africa Occidental) para poder así reconocer todas las influencias que hayan quedado
en el Palenquero cuando existía como lengua pidgin a lo largo de la costa
occidental de Africa y en algunas islas cercanas a las mismas.
En la parte lingüístico-histórica, Megenney presenta las diferentes teorías existentes
acerca del origen de las lenguas criollas, que lo señalan como el resultado de la
evolución lingüística delpidgin portugués que se empleó originalmente como lingua
franca en el Africa Occidental durante la época de la trata. Se dice que, por
necesidades prácticas relacionadas con la compra y venta de esclavos, los portugueses
difundieron en varias localidades del mundo una lingua franca compuesta,
principalmente, de palabras portuguesas y que se originó a lo largo de la costa
occidental africana. Otros europeos (franceses, holandeses, ingleses) también usaron este
pidgin en sus empresas colonizadoras, pero cambiándole algunos elementos, sobre
todo en el sistema léxico.
Prosiguiendo en su análisis, plantea que para el estudio del palenquero es importante
reconocer que el pidgin del periodo de la trata esclavista tenía como base
lingüística el portugués y no las lenguas subsaháricas, aun cuando también contaba
con gran número de vocablos y modalidades gramaticales (morfológicas y sintácticas) de
origen africano. Parece natural que los esclavos capturados por los portugueses
aprendieran algo de la lengua de sus opresores y que simplificaran la gramática. También
era natural que los esclavos continuaran usando ciertas modalidades fonéticas y
gramaticales de sus lenguas nativas y que mantuvieran vivos vocablos de estas lenguas.
Este proceso de pidginización surgía por "el empleo de un código
lingüístico común de estructura muy simple" que los negros y los portugueses
formularon como resultado del contacto mantenido durante años.
Según las pruebas históricas y lingüísticas aportadas, la lengua de Palenque era
originalmente un pidgin de base portuguesa, que se usaba a lo largo de la costa
occidental africana y en Mozambique durante los siglos XV y XVI. El autor describe el
palenquero actual como una lengua poscriolla reducida a un microcosmo social que
rápidamente va cambiando a causa de las influencias lingüísticas y culturales del resto
del país. Presenta dos argumentos para sustentar su clasificación: a) La base actual del
vocabulario es el español, la lengua dominante en la región; b) en el actual sistema
social se da la movilidad necesaria para que los palenqueros salgan de su comunidad y se
hagan aceptar fuera de ella. Este último hecho condujo a presiones, al parecer
correctivas, desde la lengua oficial (el español), que influyen poderosamente en el
palenquero. También dice que el palenquero puede ser el resultado de un desarrollo
independiente del mismo lenguaje criollo del cual procede el papiamento de las islas de
Curazao, Aruba y Bonaire.
Esta lengua, a su vez, probablemente tiene origen en un pidgin de base portuguesa
que se usó en el oeste del Africa y en las islas de Santo Tomé, Annobón, Príncipe y
las de Barlovento y Sotavento en Cabo Verde. Los portugueses usaban este territorio
africano para sus establecimientos esclavistas desde los últimos años del siglo XV.
En el análisis de los fenómenos lingüísticos, en cuanto al nivel fonético se nos
descubren en el palenquero múltiples ejemplos de sustitución de sonidos, síncopa,
apócope, aféresis; fenómenos de aspiración, velarización, nasalización. Estos hechos
demuestran la tendencia hacia el clásico engranaje lingüístico de las lenguas pidgin.
Además de las influencias africanas presentes en el palenquero, se advirtieron
también indicios de la lengua portuguesa en los niveles sintácticos y
léxico-semánticos. Como los palenqueros han estado lingüísticamente aislados del resto
de la población costeña, su lengua retiene elementos arcaicos o medievales del español
y del portugués.
Con respecto a las características que el palenquero tiene en común con la mayor parte
de las lenguas criollas, se mencionan entre otras: sustantivos y adjetivos invariables; pronombres con
función de sujeto que siempre preceden al verbo; pronombres con función de objeto que
siempre siguen al verbo; omisión de la partícula indicadora de posesión; empleo de
partícula doble de negación; carencia de construcción pasiva; formas verbales que no
flexionan; uso de partículas funcionales para indicar tiempo y aspecto; mucho más
énfasis en el aspecto que en el tiempo como categorías verbales.
Con la dificultad lógica para el análisis de raíces de vocablos no pertenecientes ni al
español ni al portugués, Megenney presenta un léxico de posible origen subsahárico. De
los 43 vocablos que cita, sólo cuatro, según el propio autor, ofrecen un noventa por
ciento de seguridad, en cuanto a su origen subsahárico; tres, menos de un noventa por
Ciento. En los otros 36, el supuesto origen subsahárico permanece dudoso, puesto
que los
étimos sugeridos en el estudio no apuntan con la precisión deseada a morfemas africanos
que encajen fonética y semánticamente en forma conveniente como para establecer un
vínculo etimológico entre las palabras palenqueras y las africanas.
MARIA TRILLOS
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