Boletín Cultural y Bibliográfico   Número 9,  Volumen XXIII,   1986
 
Constitución de la Compañía Reyes Gonzalez Hermanos. Archivo Notaría Primera de Bucaramanga. Protocolo de Instrumentos Públicos de Bucaramanga.

Tomo IV de 1882.
Fecha: 2-AY de 1882

Reyes González Hermanos: la formación del capital durante la Regeneración en Colombia

DAVID C. JOHNSON *
Universidad de Alberta, Canadá.

Traducción: Margarita Valencia

Mapas: Martha Raquel Herrera 

Fotos; Archivo Luis Peru de la Croix Reproducciones: Jaime del Río y Marina de Cala

A FINALES del siglo XIX muchos gobiernos latinoamericanos comenzaron a experimentar con nuevas políticas encaminadas a modernizar y consolidar el poder del Estado y a estimular el crecimiento económico nacional. En Colombia esta tendencia se ilustra con las medidas políticas de la Regeneración, estatuidas por Rafael Núñez en 1886 y modificadas por los gobiernos posteriores hasta el comienzo de la guerra de los Mil Días, que se inició en 1899

Los historiadores colombianos han debatido intensamente sobre las consecuencias de la centralización, la protección económica, la imposición de gravámenes a las exportaciones y la emisión de papel moneda. En tanto que algunos afirman que el crecimiento económico comenzó durante este periodo 1 , otros han hecho hincapié en que estas mismas políticas desembocaron en el conflicto regional-nacional que culminó con una desastrosa guerra que habría de durar tres años 2.

Hay quienes proponen un argumento adicional, según el cual las diferencias políticas se agudizaron durante este periodo debido a que los liberales —identificados como los cultivadores de café y los exportadores comerciales— se alinearon en contra de los artesanos conservadores, los agricultores tradicionales, la Iglesia y el poder centralizado en Bogotá. El debate se ha centrado en los diferentes aspectos que presenta el problema en la esfera nacional, pero es muy poco lo que se ha investigado acerca de los efectos regionales de las reformas, y aún menos sobre la población que se vio directamente afectada.

Tanto Marco Palacios como Charles Bergquist han puesto de presente el hecho de que el departamento de Santander fue la comarca en donde el enfrentamiento con la Regeneración se vivió de manera más aguda. El antiguo estado soberano de Santander había -sido el núcleo de la actividad liberal radical desde el decenio de 1850. Más aún: la región nororiental de Colombia fue la primera que impulsó el cultivo del café para su exportación comercial 3 . En 1874 Santander producía cien mil sacos de café, lo cual representaba el noventa por ciento de las exportaciones colombianas del producto 4 y en 1900 todavía producía el sesenta por cientos 5.

La caída de los precios del café en 1884 y el conflicto local en Santander ejercieron una influencia predominante en el estallido de la guerra civil de 1885; y sin duda alguna esta región productora de café desempeñó un papel fundamental en el inicio de la guerra de los Mil Días. No es coincidencial el hecho de que gran parte de la lucha se haya llevado a cabo allí o que Palonegro (en Santander) haya sido el escenario de la batalla más sangrienta de la guerra.

Pirámide de calaveras guerra de los Mil Días. Victimas de la Batalla de Palonegro. Enero de 1901. Archivo Corp. Luis Peru de la Croix. Colección Amalia Ramírez de Ordóñez

El comienzo de la Regeneración coincidió con un incremento espectacular en el precio mundial del café, en 1887, en tanto que sus problemas se multiplicaron con la caída vertical experimentada entre 1896 y 1899.

Sin duda alguna, existen variaciones regionales en la historia económica de Colombia; pero también es posible observar variaciones dentro de las regiones. Es así como el progreso inicial en el sur de Santander se desvaneció con el fracaso del tabaco, el algodón, el cacao, los sombreros de jipijapa y los textiles. Durante los decenios de 1880 y 1890 miles de personas se trasladaron a las regiones cafeteras del centro y del norte de Santander, en donde se estaba experimentando una nueva prosperidad. No es difícil imaginar la frustración de estos ambiciosos agricultores: huyeron del fracaso en el sur, se trasladaron con sus familias y recuperaron temporalmente su bienestar, sólo para enfrentar de nuevo el desastre después de 1896.

Por tanto, el examen cuidadoso de la historia económica de Santander durante el período de la Regeneración puede ser de gran utilidad para someter a prueba algunas generalizaciones. Este trabajo —que forma parte de un proyecto más ambicioso— se centrará en las actividades de la compañia comercial bumanguesa Reyes González Hermanos. Esta compañia, formada en 1882 6 por tres hermanos —Reyes, Eleuterio Aereopajitas y Florentino González— se disolvió y se reformó en varias oportunidades hasta la muerte de Reyes González en 1905 7 . Durante su existencia, la compañía estuvo dedicada a una amplia serie de actividades, tales como la posesión y manejo de grandes haciendas, compraventa de finca raíz tanto urbana como rural, comercio, hipotecas, préstamos, manejo del estanco de aguardiente, derechos sobre los peajes, recolección del derecho del degüello y administración de la plaza de mercado bumanguesa. Como se demostrará, los tres hermanos, originarios del pueblito de Matanza, no sólo acumularon tierra y capital con gran éxito, sino que crearon la compañía más poderosa en Bucaramanga en los decenios de 1880 y 1890, y establecieron sucursales a todo lo largo del territorio santandereano.

Ejército conservador en la batalla de Palonegro. 1900. Archivo Corp. Luis Peru de la Croix

El análisis de la expansión de sus actividades puede ser de gran utilidad en la medida en que amplía los escasos conocimientos sobre la historia empresarial durante la Regeneración 8 . Por otra parte, es interesante evaluar el éxito de Reyes González, quien se convirtió en general conservador durante la guerra de los Mil Días a pesar de carecer de experiencia militar. El hecho de que este conservador de vieja data haya sido también comerciante y hacendado —y de que, además, haya hecho su fortuna con la quina— debe mover a reflexión con referencia a las luchas políticas del periodo. Si bien es cierto que los hermanos González fueron excepcionales, el éxito financiero de su compañía contradice las afirmaciones de que todos los exportadores eran liberales y de que la política conservadora fue lesiva para las regiones cafeteras.

No existen registros de la compañía y, a excepción de unas pocas cartas, no se han recopilado los documentos de los González, lo cual supone un serio obstáculo para la historia empresarial. A esto se debe añadir que los estudios locales y regionales han prestado muy poca atención a la compañía y a sus directores. En las Crónicas de Bucaramanga de Arturo (José Joaquín García) —imprescindibles en el estudio de la historia de la región— se menciona a Reyes González como el dueño de dos de las primeras casas antisísmicas en la ciudad; el autor añade que se trataba de un ciudadano con gran vocación de servicio a la comunidad, como lo demostraron la concesión del uso de un parque a la ciudad y la donación de dos casas para los indigentes 9. En La culebra pico de oro, de Mario Acevedo Díaz, se reproduce un documento que menciona a Reyes González como uno de los miembros del grupo que salió en persecución de los rebeldes después del alzamiento contra los establecimientos comerciales en 1879; pero su figuración probablemente fue insignificante, pues su nombre no aparece en ninguno de los otros documentos reproducidos en el libro 10 .

Afortunadamente sobrevive el archivo de la notaría primera de Bucaramanga, conservado en excelentes condiciones en la Corporación Cultural Luis Perú de la Croix. Tanto en este archivo como entre los documentos que sobreviven de la notaría segunda —que comenzó a funcionar en 1883— se consultaron aproximadamente 15.000 transacciones que se llevaron a cabo entre 1866 y 1911. Existe gran cantidad de material sobre compraventa de tierras, hipotecas, testamentos y contratos que permiten reconstruir la naturaleza de la economía y la sociedad locales. Desafortunadamente, su revisión y organización son difíciles y consumen gran cantidad de tiempo. El material es especialmente interesante porque en esta época Bucaramanga y los distritos de Rionegro, Lebrija y Matanza —incluidos en los archivos— experimentaron un rápido crecimiento gracias a la expansión de la economía cafetera. Rionegro, Girón, Lebrija, Matanza y Bucaramanga seguían siendo en 1927 los principales centros de producción de café en el sur de Santander. Aunque Girón contaba con su propia oficina notarial, las grandes transacciones eran registradas en Bucaramanga 11 . Por otra parte, en 1927 Rionegro ocupaba el segundo lugar entre los principales municipios productores de café en Colombia (después de Fredonia, en Antioquia), con 6'321.900 cafetos; Lebrija ocupaba el noveno lugar, y Girón y Matanza los lugares 76 y 77, respectivamente 12.

Si bien éste fue un período que se caracterizó por su gran actividad y por el incremento en los precios, hubo muchas ventas menores. Hasta 1899 aparecen registradas compras de pastizales o chozas por menos de cien pesos 13 . Con el fin de determinar las tendencias generales y la participación de Reyes González Hermanos en el mercado de finca raíz, fue necesario seleccionar algunos años, en los cuales se hizo un análisis exhaustivo de todas las transacciones: 1885, 1886, 1887, 1890, 1894, 1895, 1899 y 1900 fueron considerados representativos de los años de conflicto y de los de paz y prosperidad. De las 2.533 transacciones de tierra, el 65 por ciento fueron por menos de mil pesos. Pero obviamente constituyen un porcentaje mucho menor del valor total de las compraventas en estos años, que fue de 3'651.281 pesos. En este estudio se examinan las transacciones por más de mil pesos, con el propósito de localizar a los principales vendedores y compradores de finca raíz rural y urbana. Una vez que se precisó la importancia de los hermanos González se procedió a estudiar los demás años en busca de documentos significativos. También se analizaron algunos documentos radicados en la notaría segunda y correspondientes a los años representativos. Dado que esta notaría fue creada apenas en 1882, allí se registraron mucho menos transacciones que en la primera y, a excepción de dos años, la actividad de los hermanos González fue menor. El análisis exhaustivo que se aplicó a los documentos de la notaría primera para los años seleccionados debería efectuarse para los años restantes y para los documentos de la notaría segunda, con el fin de configurar un cuadro completo.

Carta Geográfica el Departamento de Santander
Instituto Geográfico "Agustín Codazzi"

El segundo de los doce hijos de Pedro González e Isabel Arciniegas 14 , Reyes González, nació en 1840 en Matanza, pueblito cuyos habitantes en 1870 eran apenas 3.7l4 15. Su hermano, Eleuterio Aereopajitas, catorce años más joven, fue su socio hasta la muerte de Reyes en 1905, fecha en la cual Eleuterio se encargó de la compañía hasta su propia muerte, en Panamá, en 1922 16 . Otro de sus hermanos, Florentino, también fue miembro activo de la compañía desde su fundación, en 1882, hasta 1895, cuando se separó para formar su propia compañía en Cúcuta. Durante esos años manejó negocios de la compañía en Cúcuta, Pamplona, Ocaña y Venezuela 17. Es posible que hayan surgido discrepancias entre los hermanos, pues a partir del momento en que Florentino se retiró su nombre no volvió a aparecer en los contratos o en las herencias. En 1895 le confirió un poder a Carlos Delgado y Vicente Parra R., de Bucaramanga, para que cobraran una deuda a su nombre, que debía ser cancelada en Venezuela 18. Es curioso que no le haya dado el poder a Reyes o a Eleuterio, quienes prestaban esta clase de servicios a sus clientes.

Reyes González Arciniegas.
Oleo sobre lienzo. 45 x 30.5 cms. Taller de Roma
1.190 aprox. Propiedad: Alicia González de Soto, Bucaramanga.

Florentino también sería un tema interesante de estudio, pues logró mucho éxito en el negocio de importación y exportación en el norte de Santander. En 1896 la firma de Florentino González era la quinta casa comercial más grande de Cúcuta, y en ese año sus negocios en comercio exterior sumaron un total de 2'169.610 pesos. Las primeras cuatro compañías eran todas extranjeras:  Breuer Moller y Cor., Van Dissal y Cía., Andreson Moller y Cía. y Luciani Avila y Cía. 19 , Por otra parte, Florentino era un miembro respetado de la elite y se elogió con elocuencia su habilidad al frente de la administración del nuevo hospital, labor por la cual no aceptó remuneración alguna 20. Florentino se casó con Nicolasa Arbelo, venezolana y mujer célebre en su época, pero no tuvo descendencia legítima.

Eleuterio González Arciniegas. Oleo sobre lienzo. 59.5 x 49.5 cms.
Taller Viennot Moriset, París
1590 aprox. Propiedad. Ricardo González Cadena, Bucaramanga.
 Isabel Arciniegas de González. Oleo sobre lienzo. 59.5 x 49.3 cms.
Taller Viennot Moriset, París
1890 aprox. Propiedad: Ricardo
González Cadena, Bucaramanga.

Hacia el final del período la compañia Reyes González Hermanos se asoció con Gregorio González, quien heredó parte de la riqueza de Reyes; pero la participación de Gregorio en los negocios de la compañía fue muy limitada.

Muy poco se sabe de los otros dos hermanos, Antonio y Eusebio; éste último, el menor, no desempeñó papel alguno en la compañía. Las cinco hermanas —Tránsito, Carmen, Zenobia, Fidelia y Francisca— aparecen ocasionalmente en las transacciones de la familia y heredaron parte de la fortuna de Reyes 21 . Francisca fue la única de las cinco que contrajo matrimonio, con Luis Felipe Tarazona. Las otras se establecieron en una gran casa en la tercera cuadra de la calle del Comercio, donde llevaron una existencia bastante aislada, a juzgar por las historias que narran los descendientes de la familia.

Reyes González se casó con Zoila Blanco en Matanza, en 1868, cuando ella tenía catorce años de edad. La pareja tuvo dos hijos: Pedro Julio, que nació en Matanza en 1869 y murió a los 33 años de edad, y Juan Crisóstomo, quien también nació en Matanza en 1875. Pedro nunca se mezcló en asuntos de la compañía, a diferencia de su hermano menor, quien se convirtió en miembro activo a finales del decenio de 1890.

Zoila Blanco murió en 1899, a los 45. Seis años después falleció Reyes, ello de mayo de 1905, cuando tenía 65 años de edad. Un mes antes efectuó su última gran venta de tierra, un terreno en el sitio Cutigatá, en Lebrija, que vendió a su cuñado Luis Felipe Tarazona 22. A juzgar por su firma, durante los últimos años de vida estuvo muy enfermo.

La primera transacción conocida de Reyes González fue la compra, en compañía de Fernando Bueno, de unas tierras en el sitio La Fragua, en Suratá, por 360 pesos 23 . Cuatro meses después, él y Bueno vendieron las mismas tierras a Esteban Bueno, por quinientos pesos, obteniendo su primera ganancia, de setenta pesos 24 . En 1868 Marcos Olago hipotecó en favor de Reyes González unas tierras en Matanza llamadas El Tanque, a cambio de un préstamo de cuarenta pesos. Así se inició su carrera en el negocio de las hipotecas y los préstamos, que habría de extender en las décadas de 1880 y 1890, logrando no sólo acumular capital adicional sino también, en algunas ocasiones, las propiedades hipotecadas.

El ritmo de sus actividades se incrementó en 1869, cuando compró los derechos de la familia Cote en el sitio La Matanza 25 y los solares de Pedro Alcántara Parra, en el centro de Matanza, por un total de 872 pesos 26 . En 1870 vendió parte del sitio La Matanza y cambió otra parte de una casa situada en la plaza de Matanza 27 . Con frecuencia sus negocios se caracterizaron por las permutas, si bien posteriormente comenzó a cambiar propiedades urbanas en Bucaramanga por buenas tierras cafeteras.

Todo parece indicar que Reyes gozaba de sólida reputación entre sus conciudadanos; así lo demuestra el haber sido escogido como fiador de Jacobo Bueno cuando éste firmó un contrato con el gobierno para operar las minas de oro y plata en Vetas 28 . También lo evidencia el que ocupara, en 1872, el cargo de alcalde de Matanza, a pesar de ser conservador, en momentos en que el gobierno estatal era liberal 29 . Al parecer, no ocupó ningún otro cargo político hasta 1888, cuando fue prefecto de Soto 30.

Entre 1870 y 1873 continuó realizando ventas y compras por sumas de poca cuantía, entre los diez y los 240 pesos. La adquisición de varios derechos de tierras de diversas personas en un lugar llamado La Comunidad de los Arciniegas indica que la familia de su madre había vivido en la región durante mucho tiempo y posiblemente Reyes González trataba de recuperar propiedades compradas o usurpadas por pequeños terratenientes 31.

Su carrera como comerciante se inició después de la compra de dos almacenes en la plaza de Matanza, por un valor de 240 pesos 32. En 1871 llevó a cabo la primera transacción fuera de Matanza; en esta ocasión fue el derecho a una casa en el pueblo de Piedecuesta, por valor de 32 pesos. Tres años más tarde, en 1874, ya se había convertido en un terrateniente de importancia en Matanza, gracias a varias compras pequeñas y dos grandes.

En marzo le compró a Trinidad Mantilla, por ochocientos pesos, el terreno Siagá 33 , y en abril pagó 3.600 pesos —más de lo que había invertido en todas las compras anteriores— por la hacienda Báchiga, con su casa y sus plantaciones de café 34 . Con el fin de llevar a cabo esta transacción, tuvo que vender algunas de sus pequeñas propiedades y recibió un préstamo de 2.800 pesos de Víctor Ortega, suma que pagó catorce meses después 35 . Como se demostrará más adelante, Báchiga se convertiría en el punto de partida de compras mucho más cuantiosas.

Durante este período, Reyes intentó por vez primera formar una compañía. En marzo de 1873 se asoció con Ignacio y Manuel Blanco, sus cuñados, y organizó la firma Blanco y González, que debía durar seis años 36 . Desafortunadamente, su primer esfuerzo fracasó y la firma se disolvió poco más de un año después 37.

Entre 1875 y 1876 Reyes continuó comprando y vendiendo propiedades de mediano valor en la zona de Matanza. Representativa de su capacidad es la venta de dos tiendas en el costado sur de la plaza de Matanza, por 656 pesos 38 , las cuales había comprado cuatro años antes en 240 pesos. El incremento en el valor es un reflejo del incremento en el comercio de café y en las importaciones en la región.

Quizás la transacción crucial en la formación de la riqueza de Reyes se llevó a cabo en 1877. En octubre de ese año vendió la hacienda Báchiga a Antonio Serrano por 14.112 pesos, con una ganancia de 10.512 pesos en solo tres años 39 . Si bien este margen es mucho más elevado que cualquiera de los logrados, refleja el patrón de la mayor parte de sus compraventas. De hecho, un poco después le prestó dinero a Serrano, y cuando éste se vio imposibilitado de pagar, compró Báchiga de nuevo por ocho mil pesos, en 1883 40 , solo para venderla años más tarde, en 1890, por diez mil pesos 41 . Dado que en Báchiga había una plantación de café bien establecida, no es descabellado suponer que también se benefició con el incremento en el precio de café entre 1874 y 1877. La compró de nuevo cuando los precios bajaron, pero obtuvo ganancias durante la racha de precios altos a fines del decenio de 1880.

La cuestión fundamental aquí es que la venta de Báchiga en 1877 le dio a Reyes los recursos suficientes para comprar la hacienda La Luisiana, en el fértil distrito cafetero de Rionegro, que habría de convertirse en una fuente constante de ingresos. El 4 de octubre de 1877 Reyes y Manuel Blanco pagaron 32.000 pesos por la propiedad a un conocido comerciante bumangués, José María Valenzuela 42 ésta incluía chozas de paja, pastizales —tanto naturales como artificiales—, montaña, cultivos de café y cacao y cuatrocientas cabezas de ganado.

Las condiciones de pago impuestas por Valenzuela facilitaron la transacción: a seis años, a un interés del uno por ciento mensual durante los primeros dos años y del nueve por ciento anual en los últimos cuatro. En 1881 se transfirió la hipoteca a Bendix Koppel, y fue pagada y cancelada en su totalidad en 1887 43.

La hacienda La Luisiana, conocida posteriormente como El Playón, pasó a ser el cimiento de la riqueza de la familia y de la compañía. Si bien se vendieron y compraron pequeñas porciones 44, la mayor parte de la propiedad permaneció en la familia y fue vendida o transferida a Florentino 45 y a Eleuterio 46 , y pasó a ser propiedad del hijo de Eleuterio, Ignacio González Cadena, en 1943 47 . En ese momento los ingenieros calcularon que la extensión de la propiedad excedía las 50.000 hectáreas 48, y los límites eran básicamente los mismos descritos en la compra y en la partición de bienes de Eleuterio 49 . El valor de la propiedad en ese año era de doce mil pesos oro o 12.000 sin contar los semovientes 50 . Pero para ese momento la hacienda no se encontraba tan extensamente cultivada como lo había estado en el pasado 51 .

  SEGUNDA PARTE

 

* David Johnson nació en, Natick, Massachusetts, E. U. en 1942. Ha ocupado durante su vida importantes cargos académicos, ha trabajado sobre Colombia en especial sobre el departamento de Santander. Carlos Valencia Editores publicó en 1984, Santander siglo XIX, cambios socio-económicos. Y en 1985 se publicó La migración de los santandereanos en el siglo XIX cursillo de historia regional. Ha presentado unas Veinticinco ponencias sobre historia santandereano en diferentes congresos internacionales. (regresar*)

1 William Paul McGreevey, An Ecomomic History of Colombia Cambridge, 1971. (regresar1)

2 Charles W. Bergquist, Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910, Durham, 978. Mateo Palacios, Coffee in Colombia, 1850-1970, Cambridge, 1980. (regresar2)

3 Para un análisis de la situación anterior a 1886, véase David Church Johnson, Santander siglo XIX, cambios socioeconómicos, Bogotá 1984. (regresar3)

4 Bergquist. op. cit.. pág. 23. (regresar4)

5 Palacios, op. cit., pág. 23. (regresar5)

6 Archivo de la notaría primera de Bucaramanga, XI-21, 1882, tomo IV, escritura 555, folios 1459-1463.
De aquí en adelante las citas de la notaría primera serán dadas como una fecha, número de escritura y folios. (regresar6)

7 Juicio de sucesión de Reyes González, V-8-1907. t. III, núm. 488, f. 1209-1375. (regresar7)

8 El nuevo estudio sobre la familia Puyana constituye una excepción. Emilio Arenas. La Casa del Diablo, los Puyana:  Tenencia de tierras y acumulación de capital en Santander, Bucaramanga, 1982. (regresar8)

9 Bogotá, 1896, págs. 256, 262, 278. (regresar9)1

1O Bogotá, 1978, pág. 239. (regresar10)

11 En parte debido a la cantidad de comerciantes, y en parte por el hecho de que Bucaramanga era la capital. (regresar11)

12 Diego Monsalve, Colombia cafetera. Bogotá. 1927, pág. 617. (regresar12)

13 I-9-1899, t. 1, núm. 13, f. 25-26; 1-7-1899. t. 1, núm. 16, f. 29-30; 11-21-1899, t. 1, num.148,
f. 317-318; V-13-1899, t. II, núm. 403, f. 1043-1044. (regresar13)

14 V-8-1907, t. III, núm. 488, f. 1209-1375.
Después de terminar el presente estudio, encontré nuevos datos sobre el padre de los hermanos González. Pedro González fue un señor acomodado económicamente, con tierras en Matanza y Piedecuesta.
Antes de casarse con Isabel Arciniegas, tuvo once niños con su primera esposa, Sérjida Vera, para un total de veintitrés hijos. A su muerte, a pesar de dejar una fortuna sustancial, al repartirse sus propiedades entre dieciocho personas, comprendidos los hijos sobrevivientes y los nietos de su primer matrimonio, la porción de la herencia que les tocó a los tres hermanos fue pequeña. Específicamente. Reyes recibió las dos terceras partes de una casa en Piedecuesta, por valor de 298,65 pesos; Eleuterio, la mitad de un terreno, en el sitio de Boquerón, en Piedecuesta, por valor de 298,65 pesos; y Florentino, la octava parte de otro terreno, en el sitio de Boquerón, Piedecuesta, porvalor de 306,65 pesos. Más importante que las propiedades que Pedro les dejó fue su ejemplo de actividad comercial y de especulación en finca raíz, que siguieron tres de sus hijos. Archivo de notaría, Piedecuesta, testamento de Pedro González, XII-17-1868,
t. 11, núm. 273, f. 411-418; partición de bienes de Pedro González, IV-4- 1870, t. 1, núm. 82, f. 272-321. (regresar14)

15 Censo de Colombia, Bogotá, 1870.  (regresar15)

16 Diligencia de inventarios[. . . ] a la sucesión del señor Eleuterio González, notaría segunda de Bucaramanga, VI-4-1923, t. V (falta número de escritura), f. 5-66. (regresar16)

17 VIII-17-1895. t. II, núm. 306, f. 861-869. (regresar17)

18 Notaría segunda, VIII-26-1895, t. 1, núm. 129, f. 250-251. (regresar18)

19 Virgilio Barco, Informe anual del prefecto de Cúcuta San José, 1896, pág. 9. (regresar19)

20 Ibíd., pág. 11. (regresar20)

21 V-8-1907, t. 111, núm. 488, f. 1209-1375. (regresar21)

22 IV-3-l905, t. II, núm. 388, f. 842-843. (regresar22)

23 Vl-25-l866. t. 1, núm. 56, f. 378-380. (regresar23)

24 X-8-1866, t. 1, núm. 30, f. 214-216. (regresar24)

25 XI-1-1869, t. 1, núm. 59, f.120-122. Véanse también núms. 55-58, de la misma fecha.(regresar25)

26 IV-15-1869, s. 1,núms. 14y 15, f. 25-28. (regresar26)

27 IV-24-1870, t. 1, núm. 143, f. 63-65; V-27-1870, t. 1, núm. 174. f. 204-212. (regresa 27)

28 V-27-1870, t. 1, núm. 174, f. 204-212. (regresar28)

29 X11-31-l872, t. 1, f. 364. El firmó como alcalde al fin del tomo. (regresar29)

30 "Informe del prefecto de Soto", Mensaje del gobernador de Santander, Bucaramanga, 1888, págs. 37-39. (regresar30)

31 111-8-1871, t. 1, núm. 24, f. 124-128; IV-3-1871, t. 1, núm. 29, f. 140-142. (regresar31)

32 I-9-1872,t. 1, núm. 19, f. 65-67. (regresar32)

33 III-8-I874, t. 1, núm. 130, f. 259-264.  (regresar33)

34 IV-14-1874. t. 1, núm. 192, f. 382-384.  (regresar34)

35 IV-14-1874, t. 1, núms. 193- 196, f. 384-391; VI-6-1875, o. II, núm. 279, f. 782-783.  (regresar35)

36 111-6-1873, t. 11. núm. 100, f. 2-7.  (regresar36)

37 IV-14-1871, t. 1, núm. 192, f. 382-384.  (regresar37)

38 V1-6-1875,en 1876.1.11, núm.344, f. 441-444. (regresar38)

39 X-4-1877, t. 11, núm. 358, f.59-62.  (regresar39)

40 V-14-1883. t. 11, núm. 261, f.699-702. (regresar40)

41 VIII-23-l890, O. V, núm. 632, f. 1172-1174. (regresar41)

42 X-4-l877, t. II. núm. 355, f. 45-SI. (regresar42)

43 IV-I-1887, t. 1, núm. 315. f.330-335. (regresar43)

44 En 1884, 1888, 1890, 1896, 1897, 1898, 1899 y 1900. (regresar44)

45  X11-14-1881, t. IV, núm. 790, f. 1195-1 198. (regresar45)

46 X-25-l888, t. IV, núm. 826, f.1657-1658.  (regresar46)

47 Archivo de la gobernación, departamento de Santander, asuntos El Playón, págs. 7-19. (regresar47)

48 Ibid., pág. 24. (regresar48)

49 Notaría segunda, Bucaramanga. VI-4-1923, t. V, f. 43-66. Falta número de escritura. (regresar49)

50 Ibid. (regresar50)

51 Asuntos El Plavón, pág. 24.  (regresar51)