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Constitución de la
Compañía Reyes Gonzalez Hermanos. Archivo Notaría Primera de Bucaramanga. Protocolo de
Instrumentos Públicos de Bucaramanga.
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Tomo IV de
1882.
Fecha: 2-AY de 1882
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Reyes
González Hermanos:
la formación del
capital durante la Regeneración en Colombia
DAVID C. JOHNSON *
Universidad de Alberta, Canadá.
Traducción: Margarita Valencia
Mapas: Martha Raquel Herrera
Fotos; Archivo Luis Peru de la Croix
Reproducciones: Jaime del Río y Marina de Cala
A FINALES del siglo XIX muchos gobiernos
latinoamericanos comenzaron a experimentar con nuevas políticas encaminadas a modernizar
y consolidar el poder del Estado y a estimular el crecimiento económico nacional. En
Colombia esta tendencia se ilustra con las medidas políticas de la Regeneración,
estatuidas por Rafael Núñez en 1886 y modificadas por los gobiernos posteriores hasta el
comienzo de la guerra de los Mil Días, que se inició en 1899
Los historiadores
colombianos han debatido intensamente sobre las consecuencias de la centralización, la
protección económica, la imposición de gravámenes a las exportaciones y la emisión de
papel moneda. En tanto que
algunos
afirman que el crecimiento económico comenzó durante este periodo
1
, otros han hecho hincapié en que estas
mismas políticas desembocaron en el conflicto regional-nacional que culminó con una
desastrosa guerra que habría de durar tres años
2.
Hay quienes proponen un
argumento adicional, según el cual las diferencias políticas se agudizaron durante este
periodo debido a que los liberales identificados como los cultivadores de café y
los exportadores comerciales se alinearon en contra de los artesanos conservadores,
los agricultores tradicionales, la Iglesia y el poder centralizado en Bogotá. El debate
se ha centrado en los diferentes aspectos que presenta el problema en la esfera nacional,
pero es muy poco lo que se ha investigado acerca de los efectos regionales de las
reformas, y aún menos sobre la población que se vio directamente afectada.
Tanto Marco Palacios como
Charles Bergquist han puesto de presente el hecho de que el departamento de Santander fue
la comarca en donde el enfrentamiento con la Regeneración se vivió de manera más aguda.
El antiguo estado soberano de Santander había -sido el núcleo de la actividad liberal
radical desde el decenio de 1850. Más aún: la región nororiental de Colombia fue la
primera que impulsó el cultivo del café para su exportación comercial
3
. En 1874 Santander producía cien mil sacos de café,
lo cual representaba el noventa por ciento de las exportaciones colombianas del
producto
4
y en 1900 todavía producía el sesenta por
cientos
5.
La caída de los precios
del café en 1884 y el conflicto local en Santander ejercieron una influencia predominante
en el estallido de la guerra civil de 1885; y sin duda alguna esta región productora de
café desempeñó un papel fundamental en el inicio de la guerra de los Mil Días. No es
coincidencial el hecho de que gran parte de la lucha se haya llevado a cabo allí o que
Palonegro (en Santander) haya sido el escenario de la batalla más sangrienta de la
guerra.
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Pirámide
de calaveras
guerra de los Mil Días. Victimas de la Batalla de Palonegro. Enero de
1901. Archivo Corp. Luis Peru de la Croix. Colección Amalia Ramírez de Ordóñez
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El comienzo de la
Regeneración coincidió con un incremento
espectacular en el precio mundial del café, en 1887, en
tanto que sus problemas se multiplicaron con la caída vertical experimentada entre 1896 y
1899.
Sin duda alguna, existen
variaciones regionales en la historia económica de Colombia; pero también es posible
observar variaciones dentro de las regiones. Es así como el progreso inicial en el sur de
Santander se desvaneció con el fracaso del tabaco, el algodón, el cacao, los sombreros
de jipijapa y los textiles. Durante los decenios de 1880 y 1890 miles de personas se
trasladaron a las regiones cafeteras del centro y del norte de Santander, en donde se
estaba experimentando una nueva prosperidad. No es difícil imaginar la frustración de
estos ambiciosos agricultores: huyeron del fracaso en el sur, se trasladaron con sus
familias y recuperaron temporalmente su bienestar, sólo para enfrentar de nuevo el
desastre después de 1896.
Por tanto, el examen
cuidadoso de la historia económica de Santander durante el período de la Regeneración
puede ser de gran utilidad para someter a prueba algunas generalizaciones. Este trabajo
que forma parte de un proyecto más ambicioso se centrará en las actividades
de la compañia comercial bumanguesa Reyes González Hermanos. Esta compañia,
formada en 1882
6
por tres hermanos Reyes, Eleuterio
Aereopajitas y Florentino González se disolvió y se reformó en varias
oportunidades hasta la muerte de Reyes González en 1905
7
. Durante su existencia, la compañía estuvo
dedicada a una amplia serie de actividades, tales
como la posesión y manejo de grandes haciendas, compraventa de finca raíz tanto urbana
como rural, comercio, hipotecas, préstamos, manejo del estanco de aguardiente, derechos
sobre los peajes, recolección del derecho del degüello y administración de la plaza de
mercado bumanguesa. Como se demostrará, los tres hermanos, originarios del pueblito de
Matanza, no sólo acumularon tierra y capital con gran éxito, sino que crearon la
compañía más poderosa en Bucaramanga en los decenios de 1880 y 1890, y establecieron
sucursales a todo lo largo del territorio santandereano.
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Ejército
conservador en la batalla de Palonegro. 1900. Archivo Corp. Luis Peru de la Croix
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El
análisis de la expansión de sus actividades puede ser de gran utilidad en la medida en
que amplía los escasos conocimientos sobre la historia empresarial durante la
Regeneración
8
. Por otra parte, es
interesante evaluar el éxito de Reyes González, quien se convirtió en general
conservador durante la guerra de los Mil Días a pesar de carecer de experiencia militar.
El hecho de que este conservador de vieja data haya sido también comerciante y hacendado
y de que, además, haya hecho su fortuna con la quina debe mover a reflexión
con referencia a las luchas políticas del periodo. Si bien es cierto que los hermanos
González fueron excepcionales, el éxito financiero de su compañía contradice las
afirmaciones de que todos los exportadores eran liberales y de que la política
conservadora fue lesiva para las regiones cafeteras.
No existen registros de
la compañía y, a excepción de unas pocas cartas, no se han recopilado los documentos de
los González, lo cual supone un serio obstáculo para la historia empresarial. A esto se
debe añadir que los estudios locales y regionales han prestado muy poca atención a la
compañía y a sus directores. En las Crónicas de Bucaramanga de Arturo (José
Joaquín García)
imprescindibles
en el estudio de la historia de la región se menciona a Reyes González como el
dueño de dos de las primeras casas antisísmicas en la ciudad; el autor añade que se
trataba de un ciudadano con gran vocación de servicio a la comunidad, como lo demostraron
la concesión del uso de un parque a la ciudad y la donación de dos casas para los
indigentes
9.
En La culebra pico de
oro, de Mario Acevedo Díaz, se reproduce un documento que menciona a Reyes González
como uno de los miembros del grupo que salió en persecución de los rebeldes después del
alzamiento contra los establecimientos comerciales en 1879; pero su figuración
probablemente fue insignificante, pues su nombre no aparece en ninguno
de los otros documentos reproducidos en el libro
10
.
Afortunadamente sobrevive
el archivo de la notaría primera de Bucaramanga, conservado en excelentes condiciones en
la Corporación Cultural Luis Perú de la Croix. Tanto en este archivo como entre los
documentos que sobreviven de la notaría segunda que comenzó a funcionar en
1883 se consultaron aproximadamente 15.000 transacciones que se llevaron a cabo
entre 1866 y 1911. Existe gran cantidad de material sobre compraventa de tierras,
hipotecas, testamentos y contratos que permiten reconstruir la naturaleza de la economía
y la sociedad locales. Desafortunadamente, su revisión y organización son difíciles y
consumen gran cantidad de tiempo. El material es especialmente interesante porque en esta
época Bucaramanga y los distritos de Rionegro, Lebrija y Matanza incluidos en los
archivos experimentaron un rápido crecimiento gracias a la expansión de la
economía cafetera. Rionegro, Girón, Lebrija, Matanza y Bucaramanga seguían siendo en
1927 los principales centros de producción de café en el sur de Santander. Aunque Girón
contaba con su propia oficina notarial, las grandes transacciones eran registradas en
Bucaramanga
11
. Por otra parte, en 1927
Rionegro ocupaba el segundo lugar entre los principales municipios productores de café en
Colombia (después de Fredonia, en Antioquia), con 6'321.900 cafetos; Lebrija ocupaba el
noveno lugar, y Girón y Matanza los lugares 76 y 77, respectivamente
12.
Si bien éste fue un
período que se caracterizó por su gran actividad y por el incremento en los precios,
hubo muchas ventas menores. Hasta 1899 aparecen registradas compras de pastizales o chozas
por menos de cien pesos
13
.
Con el fin de determinar las tendencias generales y la participación de Reyes González
Hermanos en el mercado de finca raíz, fue necesario seleccionar algunos años, en los
cuales se hizo un análisis exhaustivo de todas las transacciones:
1885, 1886, 1887, 1890, 1894, 1895, 1899 y 1900 fueron
considerados representativos de los años de conflicto y de los de paz y prosperidad. De
las 2.533 transacciones de tierra, el 65 por ciento fueron por menos de mil pesos. Pero
obviamente constituyen un porcentaje mucho menor del valor total de las compraventas en
estos años, que fue de 3'651.281 pesos. En este estudio se examinan las transacciones por
más de mil pesos, con el propósito de localizar a los principales vendedores y
compradores de finca raíz rural y urbana. Una vez que se precisó la importancia de los
hermanos González se procedió a estudiar los demás años en busca de documentos
significativos. También se analizaron algunos documentos radicados en la notaría segunda
y correspondientes a los años representativos. Dado que esta notaría fue creada apenas
en 1882, allí se registraron mucho menos transacciones que en la primera y, a excepción
de dos años, la actividad de los hermanos González fue menor. El análisis exhaustivo
que se aplicó a los documentos de la notaría primera para los años seleccionados
debería efectuarse para los años restantes y para los documentos de la notaría segunda,
con el fin de configurar un cuadro completo.
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Carta
Geográfica el Departamento de Santander
Instituto Geográfico "Agustín Codazzi"
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El segundo de los doce
hijos de Pedro González e Isabel Arciniegas
14
, Reyes González, nació en 1840 en Matanza, pueblito
cuyos habitantes en 1870 eran apenas 3.7l4
15.
Su hermano, Eleuterio Aereopajitas,
catorce años más joven, fue su socio hasta la muerte de Reyes en 1905, fecha en la cual
Eleuterio se encargó de la compañía hasta su propia muerte, en Panamá,
en 1922
16
. Otro de sus hermanos, Florentino, también fue
miembro activo de la compañía desde su fundación, en 1882, hasta 1895, cuando se
separó para formar su propia compañía en Cúcuta. Durante esos años manejó negocios
de la compañía en Cúcuta, Pamplona, Ocaña y Venezuela
17.
Es posible que hayan surgido discrepancias entre los
hermanos, pues a partir del momento en que Florentino se retiró su nombre no volvió a
aparecer en los contratos o en las herencias. En 1895 le confirió un poder a Carlos
Delgado y Vicente Parra R., de Bucaramanga, para que cobraran una deuda a su nombre, que
debía ser cancelada en Venezuela
18.
Es curioso que no le haya dado el poder a Reyes o a Eleuterio,
quienes prestaban esta clase de servicios a sus clientes.
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Reyes
González Arciniegas.
Oleo sobre lienzo. 45 x 30.5 cms. Taller de Roma 1.190 aprox. Propiedad:
Alicia González de Soto, Bucaramanga.
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Florentino
también sería un tema interesante de estudio, pues logró mucho éxito en el negocio de
importación y exportación en el norte de Santander. En 1896 la firma de Florentino
González era la quinta casa comercial más grande de Cúcuta, y en ese año sus negocios
en comercio exterior sumaron un total de 2'169.610 pesos. Las primeras cuatro compañías
eran todas extranjeras: Breuer
Moller y Cor., Van Dissal y Cía., Andreson Moller y Cía. y Luciani Avila
y Cía.
19
, Por otra parte, Florentino era un miembro
respetado de la elite y se elogió con elocuencia su habilidad al frente de la
administración del nuevo hospital, labor por la cual no aceptó
remuneración alguna
20.
Florentino se casó con Nicolasa Arbelo,
venezolana y mujer célebre en su época, pero no tuvo descendencia legítima.
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Eleuterio
González Arciniegas. Oleo sobre lienzo. 59.5 x 49.5 cms.
Taller Viennot Moriset, París
1590 aprox. Propiedad. Ricardo González Cadena, Bucaramanga.
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Isabel
Arciniegas de González. Oleo sobre lienzo. 59.5 x 49.3 cms.
Taller Viennot Moriset, París
1890 aprox. Propiedad: Ricardo
González Cadena, Bucaramanga.
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Hacia el
final del período la compañia Reyes González Hermanos se asoció con Gregorio
González, quien heredó parte de la riqueza de Reyes; pero la participación de Gregorio
en los negocios de la compañía fue muy limitada.
Muy poco se sabe de los
otros dos hermanos, Antonio y Eusebio; éste último, el menor, no desempeñó papel
alguno en la compañía. Las cinco hermanas
Tránsito, Carmen, Zenobia, Fidelia y Francisca
aparecen ocasionalmente en las transacciones de la familia y heredaron parte de la fortuna
de Reyes
21
. Francisca fue la única de
las cinco que contrajo matrimonio, con Luis Felipe Tarazona. Las otras se establecieron en
una gran casa en la tercera cuadra de la calle del Comercio, donde llevaron una existencia
bastante aislada, a juzgar por las historias que narran los descendientes de la familia.
Reyes González se casó
con Zoila Blanco en Matanza, en 1868, cuando ella tenía catorce años de edad. La pareja
tuvo dos hijos: Pedro Julio, que nació en Matanza en 1869 y murió a los 33 años de
edad, y Juan Crisóstomo, quien también nació en Matanza en 1875. Pedro nunca se mezcló
en asuntos de la compañía, a diferencia de su hermano menor, quien se convirtió en
miembro activo a finales del decenio de 1890.
Zoila Blanco murió en
1899, a los 45. Seis años después falleció Reyes, ello de mayo de 1905, cuando tenía
65 años de edad. Un mes antes efectuó su última gran venta de tierra, un terreno en el
sitio Cutigatá, en Lebrija, que vendió a su cuñado Luis Felipe Tarazona
22.
A juzgar por su firma, durante los
últimos años de vida estuvo muy enfermo.
La primera transacción
conocida de Reyes González fue la compra, en compañía de Fernando Bueno, de unas
tierras en el sitio La Fragua, en Suratá, por 360 pesos
23
. Cuatro meses después, él y Bueno
vendieron las mismas tierras a Esteban Bueno, por quinientos pesos, obteniendo su primera ganancia, de setenta pesos
24
. En 1868 Marcos Olago hipotecó en favor de Reyes
González unas tierras en Matanza llamadas El Tanque, a cambio de un préstamo de cuarenta
pesos. Así se inició su carrera en el negocio de las hipotecas y los préstamos, que
habría de extender en las décadas de 1880 y 1890, logrando no sólo acumular capital
adicional sino también, en algunas ocasiones, las propiedades hipotecadas.
El ritmo de sus
actividades se incrementó en 1869, cuando compró los derechos de la familia Cote en el
sitio La Matanza
25
y los solares de Pedro
Alcántara Parra, en el centro de Matanza, por un total de 872 pesos
26
. En 1870 vendió parte del sitio La
Matanza y cambió otra parte de una casa situada en la plaza de
Matanza
27
. Con frecuencia sus negocios se caracterizaron
por las permutas, si bien posteriormente comenzó a cambiar propiedades urbanas en
Bucaramanga por buenas tierras cafeteras.
Todo parece indicar que
Reyes gozaba de sólida reputación entre sus conciudadanos; así lo demuestra el haber
sido escogido como fiador de Jacobo Bueno cuando éste firmó un contrato con el gobierno
para operar las minas de oro y plata en Vetas
28
. También lo evidencia el que ocupara, en 1872, el
cargo de alcalde de Matanza, a pesar de ser conservador, en momentos en que el gobierno
estatal era liberal
29
. Al parecer, no ocupó
ningún otro cargo político hasta 1888, cuando fue prefecto de
Soto
30.
Entre 1870 y 1873
continuó realizando ventas y compras por sumas de poca cuantía, entre los diez y los 240
pesos. La adquisición de varios derechos de tierras de diversas personas en un lugar
llamado La Comunidad de los Arciniegas indica que la familia de su madre había vivido en
la región durante mucho tiempo y posiblemente Reyes González trataba de recuperar
propiedades compradas o usurpadas por pequeños terratenientes
31.
Su carrera como
comerciante se inició después de la compra de dos almacenes en la plaza de Matanza, por
un valor de 240 pesos
32.
En 1871 llevó a cabo la primera transacción fuera de Matanza;
en esta ocasión fue el derecho a una casa en el pueblo de Piedecuesta, por valor de 32
pesos. Tres años más tarde, en 1874, ya se había convertido en un terrateniente de
importancia en Matanza, gracias a varias compras pequeñas y dos grandes.
En marzo le compró a
Trinidad Mantilla, por ochocientos pesos, el terreno Siagá
33
, y en abril pagó 3.600 pesos
más de lo que había invertido en todas las compras anteriores por la
hacienda Báchiga, con su casa y sus plantaciones de café
34
. Con el fin de llevar a cabo esta transacción, tuvo
que vender algunas de sus pequeñas propiedades y recibió un préstamo de 2.800 pesos de
Víctor Ortega, suma que pagó catorce meses después
35
. Como se demostrará más adelante, Báchiga se
convertiría en el punto de partida de compras mucho más cuantiosas.
Durante este período,
Reyes intentó por vez primera formar una compañía. En marzo de 1873 se asoció con
Ignacio y Manuel Blanco, sus cuñados, y organizó la firma Blanco y González, que debía
durar seis años
36
. Desafortunadamente, su primer esfuerzo fracasó y la
firma se disolvió poco más de un año después
37.
Entre 1875 y 1876 Reyes
continuó comprando y vendiendo propiedades de mediano valor en la zona de Matanza.
Representativa de su capacidad es la venta de dos tiendas en el costado sur de la plaza de
Matanza, por 656 pesos
38
, las cuales había comprado cuatro
años antes en 240 pesos. El incremento en el valor es un reflejo del incremento en el
comercio de café y en las importaciones en la región.
Quizás la transacción
crucial en la formación de la riqueza de Reyes se llevó a cabo en 1877. En octubre de
ese año vendió la hacienda Báchiga a Antonio Serrano por 14.112 pesos, con una ganancia
de 10.512 pesos en solo tres años
39
. Si bien este margen es mucho más elevado que cualquiera de los logrados, refleja el
patrón de la mayor parte de sus compraventas. De hecho, un poco después le prestó
dinero a Serrano, y cuando éste se vio imposibilitado de pagar, compró Báchiga de nuevo
por ocho mil pesos, en 1883
40
,
solo para venderla años más tarde, en 1890, por diez mil pesos
41
. Dado que en Báchiga había una
plantación de café bien establecida, no es descabellado suponer que también se
benefició con el incremento en el precio de café entre 1874 y 1877. La compró de nuevo
cuando los precios bajaron, pero obtuvo ganancias durante la racha de precios altos a
fines del decenio de 1880.
La cuestión fundamental
aquí es que la venta de Báchiga en 1877 le dio a Reyes los recursos suficientes para
comprar la hacienda La Luisiana, en el fértil distrito cafetero de Rionegro, que habría
de convertirse en una fuente constante de ingresos. El 4 de octubre de 1877 Reyes y Manuel
Blanco pagaron 32.000 pesos por la propiedad a un conocido comerciante bumangués, José
María Valenzuela
42
ésta incluía chozas de
paja, pastizales tanto naturales como artificiales, montaña, cultivos de
café y cacao y cuatrocientas cabezas de ganado.
Las condiciones de pago
impuestas por Valenzuela facilitaron la transacción:
a seis años, a un interés del uno por ciento mensual
durante los primeros dos años y del nueve por ciento anual en los últimos cuatro. En
1881 se transfirió la hipoteca a Bendix Koppel, y fue pagada y cancelada en su totalidad en 1887
43.
La hacienda La Luisiana,
conocida posteriormente como El Playón, pasó a ser el cimiento de la riqueza de la
familia y de la compañía. Si bien se vendieron y compraron pequeñas
porciones
44,
la mayor parte de la propiedad permaneció en la
familia y fue vendida o transferida a Florentino
45
y a Eleuterio
46
, y pasó a ser propiedad del hijo de
Eleuterio, Ignacio González Cadena, en 1943
47
. En ese momento los ingenieros calcularon que la
extensión de la propiedad excedía las 50.000 hectáreas
48,
y los límites eran básicamente
los mismos descritos en la compra y en la partición de bienes de
Eleuterio
49
. El valor de la propiedad en ese año era
de doce mil pesos oro o 12.000 sin contar los semovientes
50
. Pero para ese momento la hacienda
no se encontraba tan extensamente cultivada como lo había estado en
el pasado
51
.
SEGUNDA PARTE
*
David Johnson nació en, Natick, Massachusetts, E. U. en
1942. Ha ocupado durante su vida importantes cargos académicos, ha trabajado sobre
Colombia en especial sobre el departamento de Santander. Carlos Valencia Editores publicó
en 1984, Santander siglo XIX,
cambios socio-económicos. Y en 1985 se publicó La
migración de los santandereanos en el siglo XIX
cursillo de historia regional. Ha presentado unas Veinticinco ponencias sobre historia
santandereano en diferentes congresos internacionales. (regresar*)
1
William Paul McGreevey, An Ecomomic History of Colombia
Cambridge, 1971. (regresar1)
2
Charles W. Bergquist, Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910,
Durham, 978. Mateo Palacios, Coffee in
Colombia, 1850-1970, Cambridge,
1980. (regresar2)
3
Para un análisis de la situación anterior a 1886, véase David
Church Johnson, Santander siglo XIX, cambios socioeconómicos, Bogotá 1984. (regresar3)
4 Bergquist. op. cit.. pág. 23. (regresar4)
5 Palacios, op. cit., pág. 23. (regresar5)
6 Archivo de la notaría primera de Bucaramanga, XI-21, 1882, tomo IV,
escritura 555, folios 1459-1463.
De aquí en adelante las citas de la notaría primera serán dadas como una fecha, número
de escritura y folios. (regresar6)
7 Juicio de sucesión de Reyes González, V-8-1907. t. III, núm. 488,
f. 1209-1375. (regresar7)
8 El nuevo estudio sobre la familia Puyana constituye una excepción.
Emilio Arenas. La Casa del Diablo, los Puyana: Tenencia de tierras y
acumulación de capital en Santander, Bucaramanga, 1982. (regresar8)
9 Bogotá, 1896, págs. 256, 262, 278. (regresar9)1
1O Bogotá, 1978, pág. 239. (regresar10)
11 En parte debido a la cantidad de comerciantes, y en parte por el
hecho de que Bucaramanga era la capital. (regresar11)
12 Diego Monsalve, Colombia cafetera. Bogotá. 1927, pág.
617. (regresar12)
13 I-9-1899, t. 1, núm. 13, f. 25-26; 1-7-1899. t. 1, núm. 16, f.
29-30; 11-21-1899, t. 1, num.148,
f. 317-318; V-13-1899, t. II, núm. 403, f. 1043-1044. (regresar13)
14 V-8-1907, t. III, núm. 488, f. 1209-1375.
Después de terminar el presente estudio, encontré nuevos datos sobre el padre de los
hermanos González. Pedro González fue un señor acomodado económicamente, con tierras
en Matanza y Piedecuesta.
Antes de casarse con Isabel Arciniegas, tuvo once niños con su primera esposa, Sérjida
Vera, para un total de veintitrés hijos. A su muerte, a pesar de dejar una fortuna
sustancial, al repartirse sus propiedades entre dieciocho personas, comprendidos los hijos
sobrevivientes y los nietos de su primer matrimonio, la porción de la herencia que les
tocó a los tres hermanos fue pequeña. Específicamente. Reyes recibió las dos terceras
partes de una casa en Piedecuesta, por valor de 298,65 pesos; Eleuterio, la mitad de un
terreno, en el sitio de Boquerón, en Piedecuesta, por valor de 298,65 pesos; y
Florentino, la octava parte de otro terreno, en el sitio de Boquerón, Piedecuesta,
porvalor de 306,65 pesos. Más importante que las propiedades que Pedro les dejó fue su
ejemplo de actividad comercial y de especulación en finca raíz, que siguieron tres de
sus hijos. Archivo de notaría, Piedecuesta, testamento de Pedro González, XII-17-1868,
t. 11, núm. 273, f. 411-418; partición de bienes de Pedro González, IV-4- 1870, t. 1,
núm. 82, f. 272-321. (regresar14)
15 Censo de Colombia, Bogotá, 1870. (regresar15)
16 Diligencia de inventarios[. . . ] a la sucesión
del señor Eleuterio González, notaría segunda de Bucaramanga, VI-4-1923, t. V (falta
número de escritura), f. 5-66. (regresar16)
17 VIII-17-1895. t. II, núm. 306, f. 861-869. (regresar17)
18 Notaría segunda, VIII-26-1895, t. 1, núm. 129, f.
250-251. (regresar18)
19 Virgilio Barco, Informe anual del prefecto de Cúcuta San
José, 1896, pág. 9. (regresar19)
20
Ibíd., pág. 11. (regresar20)
21 V-8-1907, t. 111, núm. 488, f. 1209-1375.
(regresar21)
22 IV-3-l905, t. II, núm. 388, f. 842-843. (regresar22)
23 Vl-25-l866. t. 1, núm. 56, f. 378-380. (regresar23)
24 X-8-1866, t. 1, núm. 30, f. 214-216. (regresar24)
25 XI-1-1869, t. 1, núm. 59, f.120-122. Véanse también núms.
55-58, de la misma fecha.(regresar25)
26 IV-15-1869, s. 1,núms. 14y 15, f. 25-28. (regresar26)
27 IV-24-1870, t. 1, núm. 143, f. 63-65; V-27-1870, t. 1, núm. 174.
f. 204-212. (regresa 27)
28 V-27-1870, t. 1, núm. 174, f. 204-212. (regresar28)
29 X11-31-l872, t. 1, f. 364. El firmó como alcalde al fin del tomo. (regresar29)
30 "Informe del prefecto de Soto", Mensaje del gobernador de
Santander, Bucaramanga, 1888, págs. 37-39. (regresar30)
31 111-8-1871, t. 1, núm. 24, f. 124-128; IV-3-1871, t. 1, núm. 29,
f. 140-142. (regresar31)
32 I-9-1872,t. 1, núm. 19, f. 65-67. (regresar32)
33 III-8-I874, t. 1, núm. 130, f. 259-264. (regresar33)
34 IV-14-1874. t. 1, núm. 192, f. 382-384. (regresar34)
35 IV-14-1874, t. 1, núms. 193- 196, f. 384-391; VI-6-1875, o. II,
núm. 279, f. 782-783. (regresar35)
36 111-6-1873, t. 11. núm. 100, f. 2-7. (regresar36)
37 IV-14-1871, t. 1, núm. 192, f. 382-384.
(regresar37)
38 V1-6-1875,en 1876.1.11, núm.344, f. 441-444. (regresar38)
39 X-4-1877, t. 11, núm. 358, f.59-62.
(regresar39)
40 V-14-1883. t. 11, núm. 261, f.699-702. (regresar40)
41 VIII-23-l890, O. V, núm. 632, f. 1172-1174. (regresar41)
42 X-4-l877, t. II. núm. 355, f. 45-SI.
(regresar42)
43 IV-I-1887, t. 1, núm. 315. f.330-335.
(regresar43)
44 En 1884, 1888, 1890, 1896, 1897, 1898, 1899 y 1900.
(regresar44)
45 X11-14-1881, t. IV, núm. 790, f. 1195-1 198. (regresar45)
46 X-25-l888, t. IV, núm. 826, f.1657-1658.
(regresar46)
47 Archivo de la gobernación, departamento de Santander, asuntos El
Playón, págs. 7-19. (regresar47)
48
Ibid., pág. 24. (regresar48)
49 Notaría segunda, Bucaramanga. VI-4-1923, t. V, f. 43-66. Falta
número de escritura. (regresar49)
50 Ibid. (regresar50)
51 Asuntos El Plavón, pág. 24. (regresar51)
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