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El poco
tiempo libre
El uso del tiempo en Bogotá
Asociación Nacional de instituciones Financieras,
Bogotá, 1985
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En todas las sociedades
humanas, a través del tiempo, el hombre ha sido a la vez horno faber y horno
ludens, aunque estas dos facetas de su personalidad han tenido diferente expresión en
el variopinto comportamiento social de la especie, según las peculiaridades de su cultura
y
grado de desarrollo económico y social. Entre los antiguos, otium y negotium
(nec otium) se oponían entre si como dos modos de ser en la vida del ciudadano y
conferían a la humana existencia significados radicalmente diferentes. Con la aparición
de la sociedad moderna, y de modo particular del hombre industrial, el trabajo y el
tiempo no dedicado a la supervivencia se
derivan el uno del otro y adquieren las apropiadas connotaciones económicas, políticas y
morales que las nuevas estructuras sociales funcionalmente requerían, como lo señaló
Max Weber para los pródromos del capitalismo industrial en un hermoso y justamente famoso
estudio. Harta historia ha recorrido, pues, desde los griegos hasta la moderna e
industrializada sociedad de nuestros días, caracterizada por un consumo de masas; y ahora
nos encontramos frente a nuevos usos y significados del tiempo libre, para el cual las
actividades de esparcimiento están altamente estandarizadas e institucionalmente
cristalizadas en el ámbito del Estado y aun en el internacional. Estamos ante expresiones
nuevas de un viejo fenómeno social, con implicaciones de muy diversa índole, pero de
profunda significación para el bienestar de la sociedad.
La encuesta de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anil) representa
ciertamente el primer esfuerzo para describir sistemáticamente el uso del tiempo libre en
una gran ciudad del tercer mundo. Realizada en 1983, se propone "dar respuesta
minuciosa, entre otros, a los siguientes interrogantes: ¿Cuáles son las actividades
diarias de quienes habitan en Bogotá?, ¿cuánto tiempo emplean en ellas?, ¿en qué
lugares las realizan? y ¿en compañía de quiénes son llevadas a cabo?". Su
contenido está distribuido en cinco capítulos, así:
I. Uso del tiempo y sociedad, en el cual se consideran de manera puramente conceptual y
general diversos aspectos de uso del tiempo libre y de sus funciones en la vida humana, y
se diferencia ocio de tiempo libre, todo según los más autorizados
escritos científicos del momento.
II. Características de la encuesta, capítulo en el cual se describen diversos aspectos
metodológicos del trabajo y las características sociodemográficas de los encuestados.
III. Distribución de la muestra según variables de tiempo libre, jornada de trabajo y
vacaciones.
IV. Presupuesto diario de actividades, contactos sociales y localizaciones; y
V. El ciclo de actividades, contactos sociales y localización de las personas en
el transcurso de veinticuatro horas.
Además, contiene tres apéndices, uno de los cuales es el cuestionario utilizado en la
investigación, con 109 preguntas.
La encuesta sigue básicamente una metodología internacional usada en este tipo de
estudio, cuyas referencias bibliográficas se encuentran en las páginas 10-12 del
informe. Esta bibliografía ya, de entrada, nos dice de la seriedad e importancia del
trabajo.
La muestra fue definida por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE,
según criterios técnicos precisados por los expertos de Anif, y se basa en la
estratificación de las viviendas de la ciudad, las cuales se clasificaron finalmente en
tres estratos socioeconómicos suficientemente diferenciados: estrato bajo, estrato medio
y estrato medio-alto.
Por otra parte, se trata de una muestra
aleatoria por conglomerados para seleccionar manzanas y cuatro viviendas dentro de cada
una. Además de esta estratificación por vivienda, se consideraron variables
sociodemográficas individuales, como sexo, edad, educación, estado civil, actividad
principal y posición ocupacional. Estas variables y las de carácter macrosocial
proporcionadas por la estratificación permiten configurar dos aspectos determinantes del
uso del tiempo libre y proporcionan
al estudio
una ingente riqueza informativa de naturaleza cuantitativa, con la cual realizar amplios y
variados análisis de carácter individual y contextual. Por esta razón, los resultados
de la encuesta no deberían pasar inadvertidos para nuestros científicos sociales ni para
los estudiantes de ciencias sociales que proyectan iniciar el trabajo de tesis de grado.
Aunque no es propósito de esta reseña proporcionar un resumen del vasto y variado
contenido de este estudio, conviene señalar que los autores partieron de una clara
definición del concepto de tiempo libre, el cual definen como "aquel que queda una
vez descontado el que cubre las obligaciones de trabajo, hogar y estudio, y el utilizado
en satisfacer las necesidades de sueño, alimentación e higiene personal". Aplicado
este criterio de delimitación conceptual al uso del tiempo libre durante la semana, se
observó que un 9% de los encuestados consideró no tener tiempo libre durante la semana
laboral; un 6% no lo tenía durante los sábados y un 2% durante los domingos.
Es concebible que los porcentajes difieran según estrato y características
sociodemográficas. Así, el 35% de los hombres y el 28% de las mujeres disponen de 31 y
más horas libres durante la semana; el 24%, 31% y 36% de los estratos bajo, medio y medio
alto, respectivamente, disponen de esa misma cantidad de tiempo. Así, pues, son las
mujeres y los estratos bajos los que disponen de menos tiempo libre. Sin embargo, el 73%
de los hombres y sólo el 20% de las mujeres consideraban que disponían de poco tiempo
libre porque trabajaban demasiado. También el estrato medio-alto considera
(subjetivamente) que trabaja más que los restantes. El 9% de los hombres y el 29% de las
mujeres trabajan y atienden el hogar al mismo tiempo; aquellos se dan más vacaciones que
éstos. Podría ser interesante comparar los resultados de la encuesta epidemiológica de
la salud mental de la población bogotana, realizada por el Instituto Colombiano del
Sistema Nervioso, con los resultados de esta encuesta de Anif, lo cual constituiría,
cuando menos, fuente de provocativas hipótesis.
No es afortunado que la encuesta diga muy poco, si es que dice algo en verdad, sobre el
significado subjetivo que tienen las diferentes actividades en el uso del tiempo libre
para los encuestados, significado que presumiblemente variaría de un estrato a otro y de
una característica sociodemográfica a otra. Anoto esto rió propiamente como una
crítica al trabajo, sino como observación de la necesidad de profundizarlo en cuanto a
lo que el uso del tiempo libre tiene de significativamente humano, y con esto me refiero a
su significado psicosocial, a su valor simbólico. Queda por establecerse el significado
teórico y la interpretación de los datos de la encuesta. Creemos que no existe en este
momento teoría sistemática al respecto y, en consecuencia, tendríamos que apelar a
explicaciones adhoc, si es que no se realiza un esfuerzo para elaborar marcos
teóricos consistentes. Este esfuerzo debe considerarse insoslayable, si es que deseamos
sacar el máximo provecho cognoscitivo de este venero de datos. Finalmente una
observación metodológica: los cuadros que trae el informe sólo contienen
relaciones bivariables. Es conveniente tener en cuenta que estas relaciones bivariables
están sujetas a riesgos de espuridad, que consisten en aceptar una asociación
estadística como verdadera cuando en realidad es falsa. Este riesgo es evitable si se
introduce una tercera variable de control en la relación original y se observa
ésta nuevamente.
Además, una tercera variable puede matizar la asociación original, tornando de ese modo
más rico en posibilidades el análisis. A sabiendas de esta posibilidad, afortunadamente
Anif pone a disposición del estudioso el archivo de datos con la totalidad de la
información.
CARLOS ESCALANTE-ANGULO
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