Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 9,  Volumen XXIII , 1986
 

En defensa de nuestros bosques


Pérez-Arbelaezia, vol. 1, núm. 1
Jardín Botánico de Bogotá
José Celestino Mutis,
Bogotá, 1985, 99 págs.

El Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis se ha lanzado a la empresa de producir una revista periódica de carácter científico, cuyo primer número salió fechado en julio del año pasado. Para esta edición se contó con el patrocinio económico del Fondo para la Protección del Medio Ambiente José Celestino Mutis Fen-Colombia, el cual reitera de este modo su deseo de apoyar y estimular la producción científica colombiana. Parece que ahora si la investigación sobre nuestros recursos vivos cuenta con un mecenas dispuesto a no escatimar esfuerzos para el logro de sus fines.  
Este número de Pérez-Arbelaezia consta de siete secciones. La primera de ellas es la Presentación, a cargo de la directora del Jardín, Teresa Arango Bueno. Ella, en dos páginas, da a conocer la función del centro a su cargo, destacando que en los bosques de éste existen "cerca de 500 árboles que crecen entre 2.000 y 2.600 msnm". Igualmente aclara de manera categórica el enfoque de la revista: "[. . . ] estará dirigida a la divulgación de aquellas investigaciones que cubran las diferentes ramas de la botánica, especialmente las que se ocupan de la región andina". Luego hace un análisis sucinto de las cinco contribuciones técnicas del número 1. De la página 9 a la 15 se presentan las "Notas biográficas del doctor Enrique Pérez Arbeláez". Allí se encuentra la génesis del nombre del órgano científico. Entre las 84 notas presentadas, que comprenden del nacimiento (1896) a la muerte (1972) de Pérez Arbeláez, están sus tres doctorados y su calidad de miembro de diez sociedades científicas nacionales e internacionales. En la sección de Publicaciones se listan 41 obras producidas por el doctor Pérez Arbeláez, de las que se destacan Plantas útiles de Colombia (tres ediciones) y Plantas medicinales y tienen osas de Colombia.
Un artículo inédito de Enrique Pérez Arbeláez ("La simpatía por el bosque y su evolución") ocupa las páginas 16 a 20. En esta nota, escrita en 1962, el gran científico colombiano se nos presenta como un decidido conservacionista y, mediante citas que van de la Biblia hasta Mantel, pasando por Séneca y Tácito, nos cuenta la evolución del pensamiento sobre la naturaleza. Lamentablemente 24 años después que Pérez Arbeláez escribiera estas páginas, Colombia se halla lejos de corroborar lo aseverado por él acerca de que "ya está madura la mente popular latinoamericana" para lo que implique el estudio y aprovechamiento racional de los bosques y demás recursos naturales. Nuestro país está a la cabeza en cuanto a deforestación en la región, con más de 8 x 10
5 hectáreas anuales taladas.
El primer artículo científico publicado en Pérez-Arbelaezia se titula "Contribución al conocimiento de Ficus soatensis D. en su medio natural y en condiciones artificiales", sus autores son Eduardo Barrera Torres y Francisco Sánchez Hurtado y ocupa doce páginas
(21-32). En este trabajo los investigadores hacen un recuento de la historia natural del caucho sabanero y presentan las razones por las que este árbol debe usarse para la arborización de las ciudades colombianas situadas a alturas cercanas a los dos mil metros sobre el nivel del mar. La Bibliografía adolece de fallas tales como que la Geobotánica de E. Huguet del Villard se presenta como "del Villard", dificultando así su localización rápida; el Diccionario de botánica de P. Font Que se incluye en la lista de referencias, pero no aparece en el texto; y la última cita de B. W. Ramírez, publicada en 1976, carece de paginación.
"Métodos de propagación y trasplante desarrollados en el caucho sabanero (Ficus
soatensis
D.)" de F. Sánchez Hurtado es el siguiente artículo y va de la página 33 a la 38. Esta es una nota didáctica sobre el uso con fines urbanísticos del caucho, cuya utilidad se hizo resaltar en el trabajo anterior. Además de la Introducción, incluye cinco partes que explican claramente cuáles son las labores de campo, en vivero y al aire libre que se deben realizar, así como las técnicas de transplante y de propagación por estaca de este árbol.
El artículo más importante, desde el punto de vista científico, incluido en este número se intitula "Identificación de plántulas de algunas especies arbóreas del bosque de niebla", lo escribió E. Barrera Torres y ocupa 58 páginas (38-95). En este trabajo, el autor presenta valiosa información extractada de su tesis de maestría sobre veinte formas de árboles, tipicas del bosque andino entre 2.000 y 2.900 m, agrupadas en quince familias. De cada especie se brindan datos sobre su hábitat y las características morfológicas más importantes de sus embriones desarrollados o plántulas, así como una ilustración de buena calidad, elaborada, como todas las de Pérez-Arbelaezia, por David Rivera. Se incluye además un Glosario para 54 términos usados en el texto. La Bibliografía es completa, pero nuevamente se incluyen citas no mencionadas a lo largo del artículo, como las de Y. de Ferré, E. B. Mora y B. W. Ramírez.
La última nota es una conferencia dictada en 1985 por el director del Jardín Botánico de Leipzig, Gerd Müller, intitulada "Las tareas de un jardín botánico moderno". En cuatro páginas se nos enseña que hoy en día un jardín botánico debe ser una institución investigativa y formadora de estudiantes, conservadora de la diversidad de la flora e intercambiadora de semillas con Otros centros, y cumplir la función más importante para el hombre urbano: ser "un centro de estudios y recreo para el público en general". Creo que nuestro José Celestino Mutis es, al cumplir estas condiciones, un moderno jardín botánico.
Es el momento para hacer algunas recomendaciones al comité editorial de este nuevo órgano divulgativo de la botánica colombiana. Los artículos científicos deben incluir resúmenes, tanto en español como en otras lenguas modernas —al menos en inglés—; es necesario que los subtítulos tengan un tipo de letra estandarizado, pues la Introducción, el Glosario y la Bibliografía se presentaron en mayúsculas, mientras que las otras secciones, de igual importancia, aparecieron en mayúscula-minúscula; la bibliografía debe ser cuidadosamente editada, ya que todas las citas del texto deben aparecer enumeradas al final del artículo por el primer apellido del autor y, a su vez, todas las referencias listadas deben ser utilizadas en el manuscrito.
Debo hacer resaltar que para el progreso de la ciencia es fundamental la existencia de revistas y, más aún, recordar que su exacta periodicidad es la razón de su existencia. Por ello, espero que el número 2 y los subsiguientes vean la luz rápidamente.

ARTURO ACERO P.