Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 9,  Volumen XXIII , 1986
 

Un aporte a la teoría crítica


La Regeneración: primer frente nacional
Fernando Guillén Martínez
Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1986.
98 págs.

Este breve libro viene a hacer justicia a una figura excepcional dentro de la teoría crítica de la sociedad en Colombia: Fernando Guillén Martínez, cuya producción ha sido recibida hasta ahora con una indiferencia que se confunde con la hostilidad. Se trata de la edición de un trabajo publicado originalmente en mimeógrafo por el Centro de Investigaciones para el Desarrollo, de la Universidad Nacional, en 1974, con el título de Los frentes nacionales: La Regeneración. Un estudio de caso. Junto con El poder político en Colombia. también de publicación póstuma, y un texto sobre las relaciones entre burócratas y empresarios en el proceso de toma de decisiones públicas, aún no impreso en edición comercial, el penetrante ensayo de Guillén Martínez sobre la Regeneración forma parte de una vasta investigación colectiva e interdisciplinaria que nuestro autor dirigía en la Universidad Nacional cuando lo sorprendió la muerte, en 1975, a los cincuenta años de edad.
Guillén Martínez es un disidente dentro de los estudios contemporáneos del Estado y la política en Colombia, debido a su enfoque estructuralista heterodoxo. Apartándose a la vez de la vieja historiografía romántica y patriótica, iniciada por don José Manuel Restrepo y custodiada por la Academia, y de la nueva historiografía económica y regional de orientación marxista, el autor de La Regeneración... intenta plantear la formación y evolución de las estructuras de poder entre nosotros a través de una perspectiva de estirpe weberiana, que subraya la importancia de los factores culturales e ideológicos y se concentra en el análisis de las formas asociativas y las estrategias de reclutamiento y movilización de los llamados partidos políticos tradicionales. Presentada de manera incipiente en Raíz y futuro de la revolución, el único libro de Guillén Martínez que conoció algún éxito de crítica y ventas en vida de su autor y que fue editado por Tercer Mundo a principios de la década del sesenta, esta visión de la historia política nacional alcanza su formulación plena en El poder político en Colombia, de 1979. El texto menor que nos ocupa es como una aplicación de la hipotésis central de esta última obra al caso de la Regeneración y la constitución de
1886.
Considera Guillén Martínez que el proyecto conservador de Núñez y Caro, que culmina en la constitución
centralista, es una estrategia de restauración del orden de la hacienda, amenazado entonces por la tentativa radical de modernización y secularización, que se tradujo a su vez en la constitución federalista de 1863. Dicha estrategia autoritaria y reaccionaria postula el regreso a las lealtades adscripticias de la familia patriarcal y de la hacienda tradicional, que fueron y todavía son las bases de apoyo y las correas de transmisión de los partidos históricos. El liberalismo y el conservatismo, en efecto, constituyen confederaciones de clientelas cautivas que apelan indiscriminadamente a la coalición o a la guerra civil para zanjar sus rivalidades burocráticas y presupuestales o para reproducir sus lealtades tradicionales, según el caso. De ahí que la Regeneración pueda ser vista como un Frente Nacional, el primero, si se descuenta la breve coalición de 1854-1855, cuando los dos partidos se unen para derrocar el régimen artesanal y socializante de Melo, quien fue menos un usurpador que un advenedizo. Y el cemento ideológico de este andamiaje bipartidista es el confesionalismo del Estado que cristaliza en el concordato de 1887.
Formulada en estos términos, la hipótesis crítica de Guillén Martínez sobre la Regeneración resulta no sólo atendible sino también de gran poder explicativo para entender el funcionamiento real del sistema de partidos que prevalece en el país desde 1849. En efecto, la definición del proyecto político y jurídico de Núñez y Caro como un Frente Nacional, y la descripción de las relaciones bipartidistas como una oscilación pendular que responde más a la estrategia que a la ideología, constituyen contribuciones notables al estudio del régimen político nacional y a la formación de una teoría crítica de la sociedad colombiana. Tal es, en mi opinión, el gran mérito de la publicación que se comenta.
El planteamiento medular de La Regeneración... acerca de lo que atinadamente se denomina la "disciplina hacendaria" está tomado en buena parte de Casa Grande y Senzala, el monumental trabajo de Gilberto Freyre sobre la familia patriarcal brasileña, que es además uno de los libros más bellos e inteligentes que se han escrito sobre la materia mestiza de América Latina. Otras fuentes conceptuales de la obra en cuestión son de menor jerarquía e incluso de dudosa ortografía y el análisis resulta a veces desigual o farragoso, lo cual obedece quizá al carácter póstumo del libro. Pero hay que destacar la originalidad y la fuerza de las tesis de Guillén Martínez y su voluntad de verdad al combinar herramientas historiográficas, sociológicas y politológicas para explicar la singularidad de lo colombiano.
En este centenario de la Carta de 1886, pocos textos hay tan lúcidos como este ensayo crítico sobre la reforma nuñista y canista. Bien vale la pena leerlo y releerlo para comprender cabalmente tanto los orígenes como las perspectivas del sistema político e ideológico que nos gobierna todavía.

HERNANDO VALENCIA VILLA