Boletín Cultural y Bibliográfico. Número8,  Volumen XXIII , 1986
 

Sobre la Flor del Trabajo


Maria Cano en el amanecer de la clase obrera
Iván Marín T.
Ismac, Bogotá, 1985, 103 págs.

Para los que conforman el Instituto Sindical María Cano (Ismac) era de crucial importancia esclarecer la figura de quien daba el nombre a la institución. El libro de Iván Marín, al andar los primeros pasos en esa dirección, contribuye también a la reconstrucción histórica de la vida de una mujer que desempeñó papel central en la organización de la clase obrera colombiana. En este mismo sentido se debe señalar la reciente publicación, por la división de extensión cultural del departamento de Antioquia, de una selección de escritos de María Cano 1 , escritos que encierran ciertamente más valor histórico que literario propiamente dicho. Comienza, de esta forma, a conocerse una historia biográfica que estaba prácticamente oculta para el colombiano común y corriente.
El libro de Iván Marín se centra en la María Cano de los años veinte. Después de entregar una guía biográfica, el autor aborda la vida de María Cano en ese decenio contextualizándola en las grandes tendencias socioeconómicas del momento. Como el objetivo central es la figura de la Cano, se pasa rápidamente, tal vez demasiado, por dichos elementos contextuales. Marín hace a continuación una exposición de la vida política de quien fue llamada Flor Revolucionaria del Trabajo, centrándola en las giras que ella emprendió con destacados dirigentes del partido socialista revolucionario (PSR) por los distintos puntos del territorio nacional. Esta organización temática es muy ilustrativa para el lector que se acerca por primera vez a este tipo de escritos. La obra concluye con el análisis de la participación de María Cano en los acontecimientos de la caída de la república "conservadora", y en el posterior marginamiento del partido comunista de la dirigente socialista. El último punto se toca muy superficialmente, tal vez por la dificultad de encontrar fuentes para esclarecerlo. El lector queda, pues, sin muchas pistas para entender por qué una gran luchadora de izquierda se apartó casi por completo de la actividad política por el resto de su vida. Hay que anotar, por último, el esfuerzo de los editores
por hacer agradable la lectura del texto, incluyendo la serie de fotografías y caricaturas apropiadas a los temas expuestos. Como se advierte en la introducción del libro, se trata de una investigación en proceso y lo que se entrega son los primeros avances. Dado el carácter abierto de la investigación, según el planteamiento de los autores, es pertinente señalar algunas limitaciones, con el objetivo de enriquecer las siguientes fases de la indagación histórica.
El trabajo de Iván Marín es una síntesis de la escasa bibliografía secundaría sobre María Cano, siendo el análisis de Ignacio Torres Giraldo el punto básico de referencia
2 Torres Giraldo, como su compañero de lucha, obviamente tuvo contacto directo con ella. Pero, como sucede con cualquier biografía, su perspectiva es también sesgada —incluso desde cierta visión machista propia del contexto que vivieron los dos personajes—, ante la cual Marín no toma suficiente distancia. Aunque es válido recoger información que se hallaba dispersa, como lo hace el autor, sigue siendo necesaria la confrontación con fuentes primarias que, aunque difíciles de conseguir, existen (gran prensa y periódicos obreros, testimonios orales, etc.).
En las páginas de María Cano en el amanecer de la clase obrera se hace resaltar la dimensión política de la Flor Revolucionaria del Trabajo, dimensión que ciertamente fue importante en su vida, pero no la única. Así como en Escritos se recogían algunos textos de mediano valor literario, en el trabajo de Marín se refleja la vida política de María Cano, siendo que la gran ventaja de una biografía radica en la posibilidad de construir al máximo la totalidad del sujeto sobre el cual se escribe. Por ello en el lector dejan una sensación de insatisfacción las pocas páginas que se dedican, por ejemplo, al pasado previo a la politización de la protagonista. Particularmente pienso que esas pocas líneas, consignadas en las páginas 42 y 43, deberían ampliarse en las futuras investigaciones que se propone el Ismac sobre el tema.
La importancia de María Cano en la formación de la clase obrera radica en el liderazgo político que ella ejerció en los años veinte. Pero María Cano no fue cualquier líder socialista del decenio: ¡ella era mujer! Piénsese que se trataba de una época en donde la mujer estaba excluida totalmente de la política, además de sufrir otras formas de opresión aún hoy en día vigentes. María Cano denunciaba claramente esta situación: "Entre nosotros se tiene por norma que la mujer no tiene criterio propio, y que siempre obra por acto reflejo del cura, del padre o del amigo. Creo haber educado lo suficiente mi criterio para orientarme" (pág. 95). Con su actuación concreta, mostraría efectivamente su independencia como mujer. Por ello su figura alcanza dimensiones especiales para la historia de la clase obrera colombiana. Sin embargo, en el texto de Marín no encontramos suficiente énfasis en la dimensión de mujer propiamente dicha de María Cano.
Un aspecto que queda también por analizar, y escapa, obviamente, de los objetivos que se propuso la investigación del Ismac, es el influjo de María Cano en la formación de la cultura de los trabajadores. Para ello sería útil la contrastación de discursos y escritos de la Flor Revolucionaria del Trabajo, con testimonios orales de gente que la conoció, como de hecho lo hacen los autores al entrevistar a María Tila Uribe, hija de Tomás Uribe Márquez (primo hermano y compañero de lucha de María Cano).
Los autores advierten de entrada la intención de reconstruir una parte de la biografía de esta formidable mujer, evitando el peligro de una apología. Sin embargo, el peligro sigue latente, máxime cuando las tradiciones populares tienden a mitificar a quienes consideran sus héroes. En cierto sentido las clases populares, para afirmarse, necesitan crear mitos y héroes, pero éstos pueden
convertirse en obstáculos para la comprensión crítica de su pasado. De ello son bien conscientes los investigadores del Ismac.
El trabajo de Iván Marín es un loable esfuerzo en la reconstrucción de la biografía de una mujer que el país conoce poco pero a la cual le debe mucho. Son los primeros pasos, limitados como todos, pero importantes en una investigación histórica que los colombianos debemos conocer. Es de esperar que los obreros utilicen esta biografía que ha sido pedagógicamente diseñada para ellos. De esta forma quedarían satisfechos los anhelos, no sólo del Ismac, sino probablemente de la misma María Cano.

MAURICIO ARCHILA N.

 

1 Maria Cano, Escritos (compilación y prólogo de Miguel Escobar C.), Medellín, Extensión Cultural Departamental, 1985, 136 páginas. (regresar1)

2 Ver Los Inconformes, t. 4, Bogotá, Editorial Latina, 1977, y especialmente María Cano, apostolado revolucionario, Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1980. (regresar2)