Boletín Cultural y Bibliográfico. Número8,  Volumen XXIII , 1986
 

Que el "otro" conozca al negro


Candelario Obeso y la iniciación de la poesía
negra en Colombia

Lawrence Prescott
Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1985, 228 págs.

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En su estudio sobre Candelario Obeso, Lawrence Prescott parte de las generalidades tanto históricas como literarias que rodearon al autor, parcelando el terreno hasta abordar la totalidad de la obra, para centrarse luego en los Cantos populares de mi tierra. Una vez instalado en el campo que analizará, procede teniendo en cuenta, en primera instancia, el contenido temático, al cual dedica dos de los cuatro capítulos en que divide el libro. Estudia la versificación, el lenguaje y el estilo de los Cantos populares, en el capítulo final, para concluir con una diferenciación entre el estilo de Obeso, poesía negra, y el estilo de los autores de poesía negrista posteriores a él.
Ante la inexactitud de la reimpresión de la totalidad de la obra de Obeso en 1950, Prescott adopta como fuente la edición original de 1877 (pág. 50), y antes de entrar en materia, se refiere a la dificultad en la clasificación del autor, a causa de la variedad de términos con que se designa el hecho literario que contempla la presencia del negro. Así que decide llamarla poesía negra porque:

"Es la expresión poética de un individuo que se
ve y se identifica como miembro del grupo o
pueblo negro sin dejar de mantener y afirmar en
la obra su propia individualidad [...]
Traduce la
vivencia y la herencia únicas que caracterizan la
identidad negra en América" (págs. 20-21)

En este punto relata, breve pero claramente, la historia de la poesía negrista, teniendo en cuentá las influencias recibidas y los diferentes nombres que le fueron asignados, hasta enumerar los rasgos primordiales de esta modalidad negra en la poesía de vanguardia, nacida en las Antillas y esparcida por el resto de América gracias a la ayuda del naciente interés europeo por las sociedades originales, es decir, aquellas que menos ha contaminado la civilización.
Prescott anota que a Candelario Obeso lo han dejado de lado en las antologías que dan testimonio del elemento negro en la poesía, y esta preocupación lo incita a desentrañar la verdadera importancia de la producción del poeta en las letras colombianas, teniendo como punto de apoyo los temas que se repiten: la imagen del negro que emerge de su obra; recursos métricos, estilísticos y dialectales; y la relación de su producción con la de otros poetas negros americanos contemporáneos y posteriores. Para ello, se apoya en una amplia bibliografía que contempla las obras de Obeso, libros y artículos sobre el mismo, estudios y antologías de literatura colombiana, libros y artículos sobre la literatura y la poesía del negro, y otras obras que tienen en cuenta el folclor, estudios lingüísticos, historia literaria y estudios de la lírica popular.
Después de un recorrido por la geografía sociopolítica de la Colombia del siglo pasado, Prescott aborda a Candelario Obeso como vocero de la colectividad negra en cuanto a tendencia literaria se refiere, reflejando sus variadas e intimas vivencias tanto amorosas como políticas y sociales. Enumera y describe de manera cronológica el desenvolvimiento de su obra, que se inicia con la narración La familia Pigmalión, publicada bajo el seudónimo de Publio Chapelet. Dos romances: El arroyuelo y Lectura para ti, seguidos por ese otro que habría de darle la fama literaria:
Cantos populares de mi tierra, varios artículos de costumbres, varías traducciones, varios poemas y la comedia Secundino el zapatero.
Abordamos entonces los Cantos populares de mi tierra, como muestra representativa de Obeso, por mejor lograda, dice Prescott, y nos encontramos con que éste clasifica los temas de los autores en "mayores", o predominantes, y ‘menores", o subtemas, los cuales se ven mezclados entre si, y los mayores se apoyan en los menores. La clasificación de los temas en la obra de Obeso es un poco arbitraria, pues elige en primer término la naturaleza, si bien el amor ocupa un sitio central en la obra. Las razones que aduce son: porque la naturaleza abre el libro; porque se presenta como parte integral del hombre que deambula por la obra; y finalmente, porque atrae fuertemente al poeta, no sólo por su condición social, sino por la tendencia literaria del momento. En cuanto a la patria, segundo tema mayor, Prescott lo divide en una doble perspectiva: el amor por la patria grande, y el amor por la patria chica, más personal, que lo aleja un poco de los intereses de la patria grande (Colombia), y los afectos expresados por Obeso se intensifican en la medida en que el espacio se cierra. Esto toma forma mediante las alusiones a fenómenos naturales propios de la patria chica: "Es como si la fuerza del mar le inundara el corazón con la magnitud y la profundidad de su misterio" (pág. 95). Culmina Prescott el análisis de los "temas mayores" con el tema doméstico familiar, en que se refiere al amor de la pareja, como sinónimo de hogar. Posteriormente hace hincapié en el amor de la madre por sus hijos, pues "a diferencia del otro amor, lo único que nos separa del amor de la madre es la muerte" (pág. 100).
Al comenzar a estudiar los temas menores, notamos que el aparte que Prescott dedica al amor y la mujer es meramente descriptivo: también es importante hacer resaltar el final en que utiliza el poema Lucha i conquijta para referirse a la barrera racial que se levanta entre la pareja. Dice Prescott: "La situación planteada en este poema se parece mucho a la tragedia que el poeta sufría en carne viva" (pág. 120). Aquí, el color de la piel obliga al negro a cambiar no sólo el tono, sino los símiles con que se refiere a la mujer, por otros más cercanos a la tradición poética "blanca". En este punto, Prescott pareciera aceptar la diferenciación de un "estilo blanco", enfrentado a un "estilo negro": "Para demostrar que el hecho de ser negro y pobre no denota una falta de cualidades humanas estimables, el negro ha tenido que revalorar su ‘color expresiva’ "(pág. 124).
La alusión del poeta a ciertas habilidades del negro en Er boga chaclatan, induce al investigador a compararlo con el chamán, confundiendo un poco la sabiduría popular con el chamanismo, pues no lo fundamenta a cabalidad con el poema.
El capítulo cuarto corresponde al análisis de la versificación, las imagenes y el estilo. La forma popular, el romance, está de acuerdo con el tema que trata Obeso, y con la inclinación romántica de la época, así mismo, el arte menor comunica vitalidad y espontaneidad, propios del comportamiento del pueblo negro. El investigador acierta en resaltar la reproducción fonética del habla negra, que rescata sus propiedades lingüísticas como un homenaje, por oposición al exotismo romántico como antes se había plasmado. Cita como ejemplo el afán de Isaacs "de pintar un cuadro realista y objetivo del paisaje selvático" (pág. 144), al mostrar la "manera típica" de hablar del negro del río Dagua. En Obeso los regionalismos no son postizos, y la sencillez se instala gracias al uso de adjetivos precisos, no retóricos, que dan valor al sustantivo: las metáforas sacadas de la naturaleza, bien vegetal o animal, exaltan la simbiosis forma-contenido. "Salen las imágenes y las metáforas con la misma espontaneidad y frescura de la naturaleza que les infunde vida" (pág. 170). Esta sencillez, al mismo tiempo, fortalece el espíritu popular que emana de la obra, fundiéndose con la espontánea musicalidad propia de la literatura popular.

"Lo que sí sugieren el título general y rótulos como Canción,
Serenata y Balada, es la expresión oral, espontánea y armoniosa
de los pueblos costeños"(pág.
186).

La musicalidad es intrínseca a su poesía:

"Tampoco hay esfuerzo para imitar o representar el sonido
de instrumentos, canción o baile mediante voces onomatopéyicas
yjitanjáforas. La música se siente de manera muy sutil, mediante
palabras de gran poder sugerente.
"(pág. 191).

Prescott logra sus objetivos: sitúa al lector dentro de un marco histórico y social bien definido; expone el tejido de los temas de Candelario Obeso desentrañando de ellos la realidad exterior e interior del negro, que emerge como un ser humano que tiene un lenguaje musical propio que abre nuevas posibilidades para la literatura colombiana del momento; muestra, a partir del lenguaje mismo, la aceptación plena de la identidad negra, que se presenta como testimonio cultural a través de la exaltación natural del lenguaje popular, y el carácter oral que los títulos sugieren, así como la transcripción fonética del habla del negro. Descubre la importancia de que el autor sea negro, para dejar de lado el exotismo con que la mirada blanca lo enfoca, dando cabida a una forma de expresión natural que lo diferencia de los poetas negristas, porque:

"Obeso no describe al negro [...] Deja que el "YO" del
negro mismo actúe, cante, se exprese, no para divertir
al "otro", sino para que el "otro" conozca al negro en su
intimidad y llegue a apreciar los valores populares que
encarna"(pág.
202).

LUISA FERNANDA PARRA