Boletín Cultural y Bibliográfico. Número8,  Volumen XXIII , 1986
 

Prosa rimbombante y fuentes secundarias


La vida de don Miguel Antonio Caro
Marco A. Díaz Guevara
Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1984,
317 págs.

Después de la publicación de los artículos de Antonio Gómez Restrepo (Caro, crítico, 1914), Luis López de Mesa (Miguel Antonio Caro, 1943, y Miguel Antonio Caro y Rufino José Cuervo, 1944), José Manuel Rivas Sacconi (Miguel Antonio Caro, humanista, 1947) y Tómas Rueda Vargas (El señor Caro y su casa, 1954), y de las obras de Alfonso Robledo (Don Miguel Antonio Caro y su obra, 1912), Manuel A. Bonilla (Caro y su obra, 1947), Margarita Holguín y Caro (Los Caros en Colombia 1953) y Guillermo Torres García (Personalidad política de Miguel Antonio Caro, 1956), no se producía en el país un acercamiento biográfico a Miguel Antonio Caro.
Marco A. Díaz G. presenta ahora una biografía de Caro que no supera los defectos de anteriores trabajos sobre el tema. Su libro muestra inicialmente "La augusta dinastía" de la familia Caro desde la llegada de Francisco Javier Caro a Cartagena en compañía del virrey Flores, su posterior matrimonio en Santafé con la dama española doña Carmen Fernández, y la descendencia que se iría ampliando hasta más allá de José Eusebio Caro y sus hijos, uno de los
cuales fue Miguel Antonio Caro. Más adelante, el autor se refiere a la "Crianza intelectual doméstica" y a la formación jesuítica de Caro, en medio de las cuales adquirió amplias aficiones literarias y filosóficas, y una formación religiosa e hispanizante que lo enfrentó al utilitarismo, al sensualismo, al relativismo de las ideas y a toda escuela anticatólica. Después de caraterizar el régimen liberal durante el período federal como nefasto para el país y violentador de las libertades, el autor presenta a Miguel Antonio Caro como un voluntario de la prensa, defensor del derecho de sufragio, parlamentario batallador, escritor conservador y amigo de la formación de un partido católico. A estas virtudes, agrega su devoción por la escuela filológica de la gramática comparada y sus amplios conocimientos de los clásicos latinos y españoles. Señala más adelante que el papel cumplido por Caro en el seno del partido conservador y en los diversos momentos de la política nacional, lo llevó a ocupar altos cargos en el gobierno, especialmente durante el periodo de la Regeneración, cuando desempeñó la vicepresidencia y más tarde la presidencia de la república. Finalmente, el libro hace referencia a las actuaciones destacadas de Miguel Antonio Caro después de la guerra de los Mil Días y a su actitud de rechazo a la separación de Panamá, sin dejar de lado su participación intelectual y política en los diversos momentos de su vida pública.
El estudio de Díaz está basado en una consulta documental restringida, centrada principalmente en fuentes secundarias a las que añade algunos artículos de prensa de carácter nacional y algunos documentos familiares y públicos, gran parte de los cuales ya son conocidos en nuestro medio. Por ello no logra incorporar aspectos nuevos a los ya conocidos, ni tiene un fundamento distinto de las descripciones formuladas en trabajos anteriores.
Los diferentes aspectos de la vida de Caro son presentados en un estilo poco ágil, con una prosa rimbombante, una adjetivación recargada y una frecuente incorrección en el uso
del lenguaje, particularmente en la puntuación, aspecto que llama la atención, máxime cuando las obras de Miguel Antonio Caro han sido conocidas por el autor.
El afán del biógrafo se circunscribe a presentar la personalidad de Miguel Antonio Caro haciendo énfasis en sus orígenes y tradiciones familiares y en algunos aspectos de su vida política y literaria. Pero es del caso considerar que en la elaboración de un trabajo biográfico se requiere analizar con mayor precisión las condiciones de la época, las restricciones y posibilidades que impone la situación política, económica y social, y las alternativas disponibles para aquellos que deben tomar decisiones u oponerse a ellas. Ya el historiador Fernand Braudel señalaba que no era hostil por principio a la biografía, con la condición de que "no se aislará la historia de un gran hombre del contexto general, de los otros ‘pisos’ de la historia". De esta manera podría comprenderse mejor la importancia de Miguel Antonio Caro en el proceso de formación de la nacionalidad colombiana, proceso en el cual no parece tener el carácter de predestinado, de hombre con un destino manifiesto o de genio excepcional, como lo señala el autor en el siguiente párrafo: "El genio aparece allí donde el ambiente lo permite. De las briznas divinas de la vida se organiza su conciencia. Crece, se agiganta, hasta convertirse en formidable aureola de energía pensante, con un resplandor en la unidad que nunca tuvo antes. Giran en torno a su luz las inteligencias menores como los planetas alrededor de incandescentes estrellas. Y su marcha ordenada por la historia dibuja el curso de la civilización. A esa constelación de almas superiores pertenecía la de Caro" (pág. 48). Como puede observarse, el autor adorna el relato con una narrativa que nada explica pero que es a su vez exaltante y magnificadora.
La carencia de elementos explicativos y la exaltación de la personalidad de Caro llevan al autor a caracterizar la oposición a su gobierno (1892-1898) como "injusta e insensata que le hicieron antiguos amigos. Empeñados en transformaciones suicidas" (pág. 226). Esta manera de caracterizar el fenómeno no permite esclarecer ni demostrar las actitudes de las fracciones conservadoras (nacionalista e histórica), que fueron tan decisivas durante este lapso de la Regeneración. Si bien, el conflicto central de este periodo se dio entre las medidas de los gobiernos de Núñez, Holguín y Caro para establecer un Estado central fuerte y los intereses de una oligarquía comercial que había manejado la economía en el marco de las autonomías federales, es necesario resaltar los conflictos con los intereses regionales, antioqueños y caucanos principalmente, que se vieron afectados por los esfuerzos de los regeneradores.
Si bien, el autor recoge parte de la bibliografía existente sobre Miguel Antonio Caro, el tratamiento de los distintos aspectos está lleno de limitaciones, que dejan ver el desconocimiento de trabajos históricos más recientes y pertinentes. Una biografía de Caro, que represente un avance con respecto a los trabajos existentes, exigiría la ampliación de la cobertura documental y la confrontación de diferentes enfoques, a fin de establecer con criterios analíticos, el justo lugar que Miguel Antonio Caro ocupó en su época, con los contrastes propios de una vida rica en múltiples facetas. Sólo así podrían superarse los obstáculos y deformaciones comunes en nuestro medio por opiniones de partido o por concebir la historia como un simple problema de apreciación. En el caso del autor cuya obra reseñamos, desde un comienzo nos encontramos con la existencia de un juicio previo sobre Miguel Antonio Caro, en una perspectiva estrictamente apologética.

LUIS JAVIER ORTIZ MESA