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Parte del macizo
volcanico del Ruiz
donde se realizaron los muestreos de entomofauna
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Insectos de los páramos: maravillas en la coevolución entre plantas
y animales*
ROSA HELENA BOTERO TOBON
Mapas e ilustraciones: Martha Raquel
Herrera
Fotografías: Rosa
Helena Botero
HABLAR
de insectos es comúnmente
aburrido o fastidioso. Con frecuencia oímos alusiones a los molestos
mosquitos que nos desvelan en las noches, o acerca de las benéficas y laboriosas abejas,
avispas y hormigas. No falta tampoco quien se pronuncie en contra de la irreverente mosca
doméstica o de las estridentes serenatas que ofrecen grillos y cigarras. Para completar,
se oyen peores lamentos acerca de las omnipresentes cucarachas, pulgas y piojos. Sin
embargo, todos estos casos se refieren a los lugares donde vivimos: casi siempre limitamos
la vida o su conocimiento a los sitios de desenvolvimiento humano. En el caso de los
páramos y territorios más altos, este conocimiento es más escaso aún; tal parece que
perdieran importancia por carecer de contactos inmediatos con ellos. Entonces es trabajo
de científicos y aficionados descifrar las maravillas de la vida en las alturas y
deslumbrar con ellas. Muchas personas reconocen el valor de los páramos como los
nacimientos o "fábricas de agua", fundamento de nuestra vida y de la actividad
económica, sobre todo en la zona cafetera, y quizás saben que están poblados de musgos,
frailejones y cojines; que son el hábitat del oso de anteojos y de venados, conejos,
colibríes, águilas, y que han sido el reino del legendario y casi extinto cóndor de los
Andes. Sin embargo, la mayoría ignora que viven también allí contribuyendo en la
ley de "vivir para ser comido" mariposas, polillas, avispas, mosquitos de
todas las dimensiones, pequeñas tijeretas, cucarrones de bastantes familias y diminutos
saltahojas; arañas minúsculas, cochinillas de humedad y milpiés; lombrices
y nemátodos
1
El estudio de la
composición de la entomofauna asociada a las zonas de páramo recoge en el país pocos
datos aún, si bien se sabe que tales ecosistemas son exclusivos de los Andes ecuatoriales
americanos (Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela). Hacia 1968, Sturm y Abouchaar
realizaron algunas observaciones en el páramo de Monserrate
2
, que caracterizaron
ampliamente la fauna de artrópodos en la envoltura de hojas de los frailejones (Espeletia
grandqlora). Posteriormente, Sturm y Rangel
3
recorrieron siete regiones paramunas
geográficamente separadas: las del Huila, Sumapaz, Cumbal, Ruiz, alrededores de Bogotá,
sierra nevada del Cocuy, sierra nevada de Santa Marta y efectuaron, así mismo, una ligera
inspección a la cordillera de Mérida.
El punto de gravedad de
este trabajo se situó en las asociaciones de espeletias y gramíneas (frailejones-pasto y
paja de páramo), en tanto que escasearon las referencias a otro tipo de vegetación.
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Los paisajes dominados
por los frailejones Espeletia hartwegiana
son privilegiados por cuanto
poseen las mayores poblaciones de insectos. Los valores de diversidad son medios; el
predominio por grupos pertenece a los arácnidos.
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El Lycopodium spp.
especie vegetal que condiciona la alta presencia de colémbolos en las zonas donde
predomina.
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Se llevaron a cabo
observaciones de la fauna del suelo y de aquella con actividad nocturna. Se lograron
recolectar datos importantes sobre la que habita la región de los superpáramos o
"arenales", como se conocen comúnmente.
Más tarde, en 1980,
Bernal y Figueroa
4
realizaron un estudio
comparativo de los insectos del pajonal paramuno con los del bosque altoandino de la
región de Monserrate: obtuvieron datos acerca de las poblaciones de insectos y arácnidos
asociadas a las variaciones del medio, tanto naturales como por intervención humana, como
quemas, que son muy frecuentes.
Para la presente
investigación sobre la zona que se enmarca dentro del parque nacional natural Los
Nevados, en la cordillera Central colombiana, y que comprende 38.000 hectáreas, por
existir sólo informes aislados, se estableció trabajar con los parajes de páramo,
superpáramo y región nival o de nieves.
La investigación se
orientó a realizar un inventario (clasificación taxonómica en el plano de familias) y
evaluar de manera preliminar las poblaciones de insectos de estas zonas, en especial las
aledañas al Ruiz. Se utilizaron algunas fórmulas para el cálculo de índices de
diversidad, riqueza, predominio y uniformidad, a fin de efectuar comparaciones de
poblaciones entre pisos, y entre la fauna del suelo y la terrestre.
El estudio se llevó a
cabo entre enero y marzo y julio y octubre de 1985, en la época de baja actividad
volcánica del Ruiz. Para conseguir concordancia entre los datos obtenidos, se buscó que
en el momento de efectuar los muestreos el tiempo atmosférico fuera más o menos
coincidente, de tal forma que predominaron las condiciones de nubosidad total y alta;
brisas y vientos ligeros y poco frecuentes; espacios cortos de sol y abundante olor a
azufre. Se delimitaron ocho zonas de muestreo (véase mapa), dentro de las cuales se
establecieron diversos sitios para recolección de vegetación, materia orgánica y suelo,
con miras a la posterior observación en el laboratorio.
LA RECOLECCION
DEL MATERIAL
Hablar de un
muestreo de insectos a cuatro mil metros sobre el nivel del mar es partir ya de cierto
grado de complejidad. Además, si se tiene en cuenta la devastadora intervención humana,
es más difícil encontrar zonas que reúnan una calidad de vegetación representativa.
Vale la pena contar que,
para obtener un muestreo representativo de los insectos que habitan las alturas del parque
nacional natural Los Nevados, fue necesario efectuar numerosas visitas a las zonas
escogidas, y allí proveerse de paciencia y guardar silencio para "pescarlos".
Existe un primer método, que consiste en recolectar con palas y pinzas pedazos de tierra,
raíces, trozos de plantas, donde se presume que haya insectos. Es necesario, además, la
utilización de red para cazar insectos, que ha de usarse en "voleos" de veinte
pases seguidos para cazar algo que valga la pena.
Esto, para no hablar de
lo endiablado de perseguir un bicho a cinco mil metros de altura, sobre la nieve, o de
esperar pacientemente y en silencio hasta que el gusano "X" salga de su
"cama". No obstante, esta minuciosa tarea trajo consigo resultados que sin lugar
a dudas representan un paso más en la investigación de la entomofauna nacional.
El primer muestreo se
realizó en las diferentes capas vegetales, porque es allí donde viven los insectos, y su
tamaño microscópico no permite atraparlos de otra manera.
Para realizar los
muestreos se subdividio el piso subandino (páramo)
5
que
se encuentra a una altura de 4.000 o 4.400 metros sobre el nivel del mar
y que se halla poblado mayormente por vegetales como los frailejones, el aromático romero,
los licopodios, que es una especie de musgo terrestre, la paja de páramo, los
cojines, que retienen el agua lluvia; las violetas; las medicinales vakrianas;
los cachos de venado, los pinos de páramo y otros muchos. Esa región
fue dividida en cinco partes de una hectárea cada una, que además se diferencian entre
sí porque la precipitación, la fuerza de los vientos y las variaciones de temperatura
hacen que la vegetación predominante cambie de un sitio a otro. Para ofrecer un ejemplo,
la zona donde se encuentran cojines (plantago rígida) es relativamente plana, con
un suelo arenoso poco permeable. Esto hace que el piso sea compacto y facilite la
acumulación de agua en los cojines que, por sus condiciones anatómicas, liberan agua
lentamente durante los veranos. De esta manera logran regular la humedad en la zona.
También los licopodios o "colchones de pobre" gigantes, ocupan
superficies muy planas y se alimentan del agua lluvia que escurre (escorrentía) de las
altas montañas y que trae consigo minerales que los nutren.
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Paisaje de
gramíneas:pajonales de Calamagrostis sp. (llamado por muchos paja de páramo).
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Acercamiento de
vegetación de pajonal: se observan algunas gentianas, cojines y paja de páramo.
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En los suelos menos
duros, donde la fuerza de los vientos no es tan intensa, se encuentran frailejones
(espeletia hartwegiana), debido a que el terreno pendiente aumenta las condiciones de
permeabilidad y escorrentía, con lo que se impide la acumulación de agua.
Ya en los lugares de
menor altitud, pero en condiciones muy similares, crecen los bosques de romero de páramo
(diplostephim criophorum), arbusto que en ocasiones alcanza los dos metros y medio de
altura y que alimenta el suelo de materia orgánica. A diferentes alturas las zonas
arrasadas por vientos veloces se encuentran dominadas por pajonales (calamagostis sp). A
medida que se asciende (4.500 m.s.n.m.), la vegetación es más dispersa y especializada;
ha debido soportar duras condiciones por mucho tiempo hasta conseguir su madurez, y queda
expuesta, también durante mucho tiempo, hasta lograr su descomposición total. Este piso
de arenales, dominado por los Senecio canescens, una especie de frailejón que da
preciosas flores amarillas, en ocasiones está acompañado de otras especies compuestas y
de gramíneas. En estos casos el muestreo se hizo de forma diferente: se colectaron veinte
ejemplares de senecio y algunas muestras de vegetación acompañante; materia
orgánica en descomposición y arena de la que se encontró alrededor de las raíces.
En el piso nival no hay
vegetación, y por esto se hizo necesario señalar sitios aislados en la nieve para
realizar el conteo de los insectos que habitan estas zonas (4.800 m.s.n.m. o más).
LOS INSECTOS
Así como la
vegetación se halla especializada según las condiciones del suelo, la altura, etc., los
insectos también se crían en zonas diferentes. De acuerdo con el vegetal, la región se
puebla con los individuos adaptados a alimentarse de esas especies, o con aquellos que han
resultado beneficiados a través del largo proceso de la
coevolución
6
,
Por esta razón es de
esperar que la fauna de insectos paramunos, superparamunos o nivales se halle
especializada en biotopos (que es el lugar donde vive la especie, ya sea vegetación,
suelo o materia orgánica). A su vez, los biotopos dependen de los insectos para
complementar sus ciclos de vida.
Los resultados de los
muestreos son sorprendentes: se comprobó que, además de insectos, existen otros
artrópodos de las clases Crustacea, Diplopoda y Arachnida. Que existen poblaciones
significativas de nemátodos y anélidos en el piso subandino. Si consideramos, para
comparación de estos datos, un ecosistema natural de aliso (alnusjorullensis), que
es un árbol pequeño, o un bosque natural propio de los 2.300 m.s.n.m., sólo difiere, en
el nivel de clases, por la presencia de moluscos; la presencia de clases es casi análoga
a la de ecosistema de Guadua (Bambusa guadua), localizado en zona cafetera y a
1.400 metros de altura.
Los grupos más
abundantes son los de insectos y arañas, que se constituyen en grupos de importancia
sobre todo en lugares donde hay materia orgánica en descomposición, sustrato que a su
vez condiciona la presencia de aquellos. Se encontraron insectos y arácnidos en todos los
pisos estudiados; crustáceos o cochinillas, como se les conoce, y diplopodos o milpiés
aparecen sólo en el piso subandino. Esta diferencia se explica por la carencia total o
parcial de vegetación y materia orgánica, por la presencia de fuertes vientos y la
inexistencia de microclimas que permitan el entablamiento de vegetación natural. El
número total de órdenes de insectos asciende a once, con un total de 48 familias (véase
tabla) distribuidas desigualmente; el orden Diptera (moscas y zancudos) está representado
en quince familias; Coleoptera (cucarrones) y Lepidoptera (mariposas y polillas) con nueve
familias cada uno. Con menor número se presentan Hymenoptera: 4; Homoptera: 3; Hemiptera
y Collembola: 2, y los órdenes Diplura, Psocoptera, Thysanoptera y Dermaptera,
representados con una sola familia cada uno. Es bastante probable la existencia del orden
Mallophaga (piojos) sobre las aves y mamíferos de la zona, aunque no se comprobó. Se
cumple lo analizado por Sturm y Rangel (1985), en cuanto a que el número de grupos
sistemáticos a nivel de orden es comparativamente menor en el páramo que en el bosque
lluvioso tropical (selvas del Carare, etc.).
En cuanto al número de
familias registradas, se cree que el total para la zona de estudio puede aumentarse si se
efectúan monitoreos nocturnos (que tuvieron que suprimirse por las condiciones de
peligrosidad de la zona) o en días de sol pleno, o si se perfecciona el método para
atrapar insectos de hábitos libres. De la misma manera, no debe olvidarse la condición
de actividad volcánica a que está sometida la zona y que se constituye en motivo de
migración o muerte de muchos individuos o familias.
En 11 de septiembre de
1985, día en que se realizaron observaciones directas en el sitio Las Brisas, y cuando
los diarios del país apenas si insinuaban la presencia de cenizas volcánicas que
después se convertiría en el mortal alud, ya se notaba en el muestreo la ausencia de
lepidópteros diurnos, himenópteros polinizadores y dípteros; con base en muestreos, en
la población total de artrópodos en el piso subandino se registro disminución superior
al 50%, y al 45% en el número de familias. Tales disminuciones son producidas por
los efectos abrasivos de la ceniza sobre los insectos y sobre la vegetación, sustento de
muchos otros; por la presencia de gases que causan daños aun en baja concentración; por
el aumento de la temperatura ambiente sobre los límites normales; por migraciones
voluntarias de los individuos.
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Violeta sobre cojines.
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Paisaje con Romero de
páramo (Diplostephium eriophorum) y frailejones.
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DISTRIBUCION
POR ZONAS
Casi el total de
esta fauna es terrestre y asociada a la vegetación; la disminución en abundancia es
evidente a medida que se asciende: las más altas poblaciones se consiguieron en las zonas
de páramo, en tanto que las nieves registraron las menores, lo cual es atribuible a la
desaparición de sitios y condiciones ambientales favorables, además de la influencia
indirecta que ejerce la altura; efectos como: bajas temperaturas, cambios en la presión
atmosférica, variaciones en el contenido de oxígeno en el aire, presencia de vientos,
etc.
Sin embargo, en todos los
sitios se encontraron artrópodos. El piso nival, siendo el menos diverso, registra
poblaciones pertenecientes a cuatro familias de insectos, y también arácnidos. De todo
el estudio, el grupo de los dípteros es el más frecuente; le siguen los colémbolos,
diminutos insectos que viven preferentemente asociados a materia orgánica en
descomposición y que están provistos de una estructura especial que les permite dar
saltos hasta de 1,50 metros; homópteros (saltahojas y cigarritas) y coleópteros.
Se comprobó que los
ecosistemas naturales no son muy poblados
7
ni muy densos; es decir, que el número total de
individuos por especie y por metro cuadrado de terreno es relativamente bajo.
Así pues, se reconoce
que la importancia de dichos ecosistemas radica en su diversidad. Estos valores, para cuyo
cálculo existen fórmulas específicas, son medianos altos (medidos en bits, unidad
empleada en informática) y corresponde a valores medios de diversidad vegetal; esto es,
sabiendo que un ecosistema normal en una etapa ya madura de desarrollo se aproxima casi
siempre a una diversidad de 5 bits. De acuerdo con Margalef
8
,
muchos ecosistemas que muestran la diversidad más o menos
rebajada con relación a la normal pueden observarse en ecosistemas invasores, o sea que
se están organizando rápidamente, o en aquellos que están sometidos a fluctuaciones
violentas, donde existe una competencia bastante elevada y hay alguna especie que saca
ventaja de la situación momentánea disminuyendo fuertemente la diversidad (ésta puede
ser la causa de los valores bajos en los pisos nival y de transición y en las
asociaciones dominadas por licopodios, donde existen familias claramente dominantes).
En otros casos, la baja
diversidad puede deberse a la estructura vegetal de la asociación, la cual no permite
condiciones ambientales óptimas para muchos grupos de organismos ni fuentes de
alimentación más variadas.
Comparando los índices
de diversidad obtenidos, con los que se presentan para la vegetación de la zona de Laguna
Verde, en estudio realizado por Blanco y Rivera en 1984, se observa que en todos los casos
la diversidad animal es mayor o igual que la vegetal, y que ésta, a su vez, es muy baja y
semejante a la diversidad que representan los árboles de un bosque de zona templada, lo
que permite asegurar que el ecosistema de Laguna Verde se encuentra en una de las etapas
de organización. Por esta razón, toda aseveración, plan de manejo o explotación que se
haga para la zona deberá tener en cuenta que las condiciones allí presentes no son
comparables con las de una zona templada, por existir en esta última menor diversidad.
INVENTARIO DE LOS EJEMPLARES
RECOLECTADOS EN LOS PISOS NIVAL, ANDINO, TRANSICION ANDINO-SUBANDINO Y SUBANDINO DEL
PARQUE NACIONAL LOS NEVADOS
I. Phyllum Nematoda
II. Phyllum Annelida
III. Phyllum arthropoda
-Clase Crustácea
-Clase
Arachnida
Aranae
Acari
-Clase
Diplopoda
-Clase
Insecta
CLASE INSECTA
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APTERYGOTA
ORDEN DIPLURA
1. Familia Campodeidae
COLLEMBOLA PODURIDAE
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PTERYGOTA
HEMIPTERA
1.Miridae
2.Reduvidae
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HOMOPTERA
1.Cicadellidae
2.Pseudococcidae
3. Aphididae
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DERMAPTERA
1.labiduridae
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TAYSANOPTERA
1. Thripidae
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HYMENOPTERA
1. Ichneumoidae
2. Formicidae
3. Sierolomorphidae
4. Pompilidae
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DIPTERA
1. Tachinidae
2. Syrphidae
3. Asilidae
4. Phoridae
5. Chironimadae
6. Bibionidar
7: Thichoceridae
8. Tipulidae
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9. Calliphoridae
10. Psilidae
11. Anthomidae
12. Ephydridae
13. Agromycidae
14 Aelomyzidae
15.Mycetophilidae
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LEPYDOPTERA
1. Satyridae
2. Aluditidae
3. Pieridae
4. Pyralidae
5. Arctiidae
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6. Noctuidae
7. Geometridae
8. Tortricidae
9. Celechidae
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COLEOPTERA
1. Curculiosnidae
2. Chysomelidae
3. Carabidae
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4. Dermatidae
5. Terebrionidae
6. Staphylinidae
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7. Elateridae
8. Lycidae
9. Meloidae
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Acercamiento de
vegetación: paja de páramo, cojines y blancos, los Senecio sp.
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Paisaje en Laguna Verde:
los manchones terracotas pertenecen a las asociaciones de licopios. Al extremo inferior
izquierdo se ven algunos Lupinus sp.
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En todos los casos los
factores ambientales son asimilados por los insectos mediante modificaciones en su propia
estructura, fisiología y comportamiento. Por el hecho de presentar temperaturas
corporales análogas al ambiente que los rodea, aprovechan efectos tales como su forma y
orientación con respecto a los rayos del sol para calentarse (moscas, zancudos y
chinches) o viven en sitios vegetales resguardados, como en el caso de los cucarroncitos
de la familia Dermestidae, que ocupan las rosetas florales de los frailejones; los
ácaros, que se esconden tras el tupido pelaje de las hojas de los senecios; las
colonias de áfidos verdes, que viven sobre brotes tiernos y flores de violetas, o las de
los thrtps, que se alimentan del polen de diversas plantas.
Otros se recubren de
gruesas capas de pelos o escamas (polillas). El color, generalmente oscuro o negro, aunque
parece relativamente poco importante, es una medida de seguridad para captar el calor,
como es el caso de los áfidos que habitan en la nieve.
Se ha dicho que los
insectos poseen órganos sensoriales capaces de responder a cambios en la temperatura, y
que los emplean para seleccionar como habitación las partes del ambiente general más
adecuadas desde el punto de vista del equilibrio térmico, y por esta razón se considera
que su temperatura es más favorable que la del ambiente general. De allí el porqué de
la existencia de grupos tan variados que ocupan el mismo sustrato: la materia orgánica es
vivienda para cucarrones de las familias Staphylinidae, Carabidae y Tenebrionidae (orden
coleoptera), Dtpluros y dermápteros, pseudocóccidos (homoptera), larvas de moscas
y polillas de variadas familias, cochinillas de humedad, nemátodos, lombrices y
milpiés; de gran importancia para los grupos de arácnidos. El suelo de los sitios secos,
bajo troncos o pajuz (mulch) es lugar predilecto de picudos (curculionidae) y
cucarroncitos negros (carabidae), que se alimentan de líquenes, hongos y desechos
vegetales secos. También lo es de los psocópteros y las larvas de moscas de la familia Mycetophilidae
y de algunos colémbolos.
La fauna artrópoda,
asociada a las plantas del tipo de las espeletias (subtribu espeletinae), es abundante y
diversa. Se constituye con base en la alimentación y vivienda permanente o refugio para
muchas especies: esto es posible por las características de estas plantas, que presentan
simultáneamente hojas vivas, hojas recién muertas y hojas muertas, adheridas al tronco a
manera de anillos. La condición de cercanía al suelo, donde hay mayor humedad, la
descomposición de la materia orgánica más rápida y el posible intercambio de grupos de
animales con el suelo son factores que influyen notablemente sobre el tipo de fauna
asociada, aunque cada especie vegetal presenta en cada localidad formas de vida muy
particulares, tal como lo aseguran Sturm y Rangel en su estudio sobre páramos. Sin
embargo, hay grupos característicos para casi todos los páramos: ácaros, colémbolos,
larvas de Coleóptera y Lepidóptera, pseudocóccidos y curculiónidos. En el caso del
Ruiz, a los frailejones se asocian cochinillas, arañas, milpiés y 31 familias de
insectos. Existen individuos y especies que han desarrollado sistemas celulares capaces de
soportar temperaturas inferiores a los 0°C; esto parece ser adoptado por las moscas
Chiromonidae y los áfidos que viven en la nieve.
La humedad no parece
tampoco representar ningún problema para los insectos adultos, puesto que están
constituidos aproximadamente por un 75%
de agua y pueden soportar pérdidas de
hasta la mitad de su peso. Sin embargo, esto es muy específico. Los pseudocóccidos
paramunos, que tienen forma de microscópica sustancia blanca que se pega a las plantas,
prefieren los lugares donde hay altas acumulaciones de agua (asociaciones donde predomina
el Plantago rígida). En cambio, los cucarrones picudos soportan lugares tan secos
como los arenales o tan húmedos como los cojines. Los colémbolos, que soportan,
igualmente, los húmedos troncos descompuestos de los espeletias y los extremos florecidos
de los licopodios. La presencia de mariposas está restringida a los lugares más
cubiertos; son visibles a manera de lluvia parda o amarilla que se esparce sobre el
terreno únicamente cuando hay abundancia de sol y ausencia de vientos.
TABLA
Inventario de los ejemplares recolectados
en los pisos nival, andino, de transición
andino-subandino y subandino del parque nacional natural Los Nevados.
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I. Phyllum nematoda
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1. Clase Crustácea
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II. Phyllum annelida
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2. Calse Arachnida: Aranae
Acari
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III. Phyllum arthropoda
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3. Clase Diplopoda
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4. Clase Insecta
A. Apterygota
a. Orden Diplura: Familia
Campodeidae
b. Collembola: Poduridae
Entomobryidae
B. Pterygota
a. Psocóptera
b. Thysanóptera: Thripidae
c. Hemíptera: Reduviidae Miridae
d. Homóptera: Cicadellidae
Aphididae
Pseudococcidae
e. Dermáptera: Labiduridae
f. Coleoptera:
h. Díptera:
Trichoceridae
Tipulidae
Bibionidae
Mycetophilidae
Chironomidae
Phoridae
Asilidae
Syrphidae
Tachinidae
Calliphoridae
Psilidae
Anthomidae
Ephydridae
Agromyzidae
Helomyzidae
i. Hymenóptera:
Ichneumonidae
Formicidae
Sierolomorphid ae
Pompilidae
|
Carabidae
Curculionidae
Staphylinidae
Chrysomelidae
Dermestidae
Tenebrionidae
Elateridae
Lycidae
Meloidae
g. Lepidíptera:
Satyridae
Pieridae
Alucitidae
Pyralidae
Noctuidae
Arctiidae
Geometridae
Tortricidae
Gelechidae
|
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Piso de
transición entre los páramos y los superpáramos
|
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Paisaje de
arenales
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Actualmente se realiza la
evaluación de la actividad volcánica sobre la población de insectos y otros artrópodos
de la zona del Ruiz. Cabe esperar que con la detección de fenómenos tales como
extinción, dispersión, migración y posteriormente de colonización, el hombre comprenda
al fin que por graves que sean los disturbios que la naturaleza causa, ninguno es tan
definitivo, devastador y terrible como la intervención desmedida que sobre ella produce
el ser humano.
* Tomado del trabajo de
tesis contribución al estudio de la entomofauna del parque nacional natural Los
Nevados, facultad de agronomía, Universidad de Caldas, Manizales, 1986, 220 págs. (regresar*)
1 Los nemátodos son
gusanos cilíndricos diminutos o microscópicos, cuya característica principal es la
ausencia de segmentación corporal exterior. Presentan variadísimos modos de vida: libre,
en la tierra, en las aguas, o como parásitos de plantas y animales.
(regresar1)
2 Helmut Sturm y Alberto
Abouchaar, Observaciones sobre la ecología del páramo andino de Monserrate, Caldasia
13 (62): 223-256, septiembre de 1981. (regresar2)
3 H. Sturm
y O.
Rangel, Ecología de los partimos andinos. una visión preliminar integrada. Bogotá,
Instituto de Ciencias Naturales, Museo de Historia Natural, Biblioteca José Jerónimo
Triana, núm. 9, Universidad Nacional de Colombia, 1985. (regresar3)
4. Amanda
Bernal y Graciela Figueroa, Estudio comparativo de la entomofauna del pajonal paramuno
y del bosque altoandino de la región de Monserrate. Ecología de los páramos Andinos. Bogotá,
Instituto de Ciencias Naturales, Museo de Historia Natural, Universidad Nacional de
Colombia, 1985. (regresar4)
5 La
clasificación ecogeográfica más común es la de Cuatrecasas y se basa principalmente en
la altura sobre el nivel del mar a que se encuentre la zona, así como en el tipo de
formación florística predominante. Las formaciones de páramo, superpáramo y región
nival corresponden a los pisos subandino, andino y nival, según Holdridge, y están
basadas en la categorización por zonas de vida definidas mediante factores
medioambientales y climáticos; es decir, que en el lugar donde se ofrezca cierta unidad
climática más o menos homogénea, se presenta cierto tipo de vegetación natural (y por
tanto de fauna) influido por el tipo de suelo existente allí. (regresar5)
6
Coevolución:
selección recíproca entre productores (autótrofos) y no productores (heterótrofos)
interdependientes. El intercambio de información genética entre ellos es nulo. (regresar6)
7
Ecosistema natural: aquel
que no ha sido intervenido por el hombre. Es susceptiple de modificaciones en su
composición, estructura y organización, incluyendo componentes bióticos y abióticos. (regresar7)
8 Ramón Margalef, Ecología,
Barcelona, Editorial Planeta, 1981. (regresar8)
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