Boletín Cultural y Bibliográfico. Número8,  Volumen XXIII , 1986
 

Escudriñando el pasado y el presente páez


Territorio, economía y sociedad páez
Maria Teresa Findji y José María Rojas
Universidad del Valle, Cali, 1985, 309 págs.
mapas y anexos

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En los últimos años, el Cauca ha vivido en estado de guerra, lo cual ha afectado profundamente a la población páez, que habita la cordillera Central, cerca de Popayán. La obra de Findji y Rojas sale a la luz en medio de este martirio de los paeces, dándonos un marco conceptual que sitúa tanto las instituciones internas que históricamente han permitido la supervivencia de esta comunidad indígena, como las estructuras económicas y demográficas que en este momento la debilitan. Fruto tanto de una investigación cuidadosa de la realidad histórica y sociológica de los paeces, como de un decenio de colaboración con ellos, esta obra nos facilita una base de modelos analíticos y de datos empíricos, lo cual representa la contribución más significativa, hasta este momento, al conocimiento sobre los paeces de las vertientes occidentales de la cordillera.
El libro, dividido en dos partes, presenta una reconstrucción de la historia de los paeces del resguardo de Jambaló y una minuciosa encuesta económica y demográfica llevada a cabo en 1982 entre paeces, guambianos y mestizos que habitan el resguardo.
Lo que más me atraía, al comenzar a leer el libro, era su análisis histórico. Tres conceptos rigen este modelo del pasado de los paeces: frontera, territorio y cacicazgo. Según los autores, la historia de Jambaló es la de múltiples definiciones del territorio de acuerdo con la naturaleza cambiante de la frontera entre paeces y europeos. Para entender esa historia es también necesario tener claridad sobre la naturaleza de la territorialidad de los españoles y colombianos que han peleado la frontera con los indígenas. Esta frontera cambia de bélica y expansionista, tanto por parte de los paeces como de los europeos, a frontera de integración que intenta hacer del territorio páez un territorio primero colonial y luego nacional. Findji y Rojas entretejen esta calidad cambiante del territorio páez con un amplio conocimiento de la conformación del territorio nacional, poniendo de relieve la formación de los resguardos indígenas, la expansión en busca de la quina y el nacimiento de la hacienda de terraje.
Los autores describen un modelo de la transformación de los cacicazgos de los siglos XVIII y XIX. Partiendo de un tratamiento de los grandes cacicazgos de Pitayó, Tacueyó, Togoima y Vitoncó, establecidos a principios del siglo XVIII, muestran cómo sus fundadores llegaron a definir un territorio propio, utilizando la ley colonial y las aperturas coyunturales para sentar su propia autoridad. Aunque otros estudiosos también han captado esta parte de la trayectoria política de los paeces, Findji y Rojas la llevan más adelante, haciendo una minuciosa comparación entre las tácticas de los varios caciques. Demuestran que las diferencias entre las definiciones de autoridad que regían las fundaciones de varios resguardos representan una evolución en la definición de la autonomía política de los indígenas.

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Aunque existan varios intentos de estudiar la historia colonial de los paeces, ningún historiador ha ofrecido un modelo de la transformación republicana desde adentro, es decir, teniendo en cuenta la dinámica propia de los paeces. Lo que tenemos son modelos nacionales, y hemos pasado por alto la necesidad de crear modelos históricos que tengan en cuenta las estructuras de la comunidad misma. Tal es la contribución más importante de esta obra. Los autores analizan la transformación de los caciques coloniales en caudillos republicanos. Caudillos que dirigen ejércitos indígenas en las guerras civiles, utilizando un territorio que se asemeja estrechamente al de los cacicazgos coloniales que las autoridades republicanas liquidaron. Aquellos caciques/caudillos son "caciques sin cacicazgos" que establecen una autoridad netamente páez a través de una visión histórica propia, pero dentro del nuevo contexto del siglo XIX.
Generalmente los escritos sobre Manuel Quintín Lame son o biografías o evaluaciones del contexto histórico de la sociedad mayor de su época. Las reivindicaciones de este dirigente indígena se entienden como cualquier reivindicación de un movimiento popular dentro del marco de la sociedad mayor. Findji y Rojas sientan las bases para un nuevo entendimiento de la Quintinada, dentro del marco de los caudillos republicanos de los paeces. La diferencia entre Lame y los otros "caciques sin cacicazgos" es que el primero articula una nueva memoria histórica que se encamina hacia una reivindicación del ser indígena, en vez de dirigir su caudillismo al poder personal. Esta obra nos facilita un nuevo marco que subraya las raíces históricas del comportamiento de Lame, un análisis que nos permite captar la esencia de lo páez de sus acciones.
Territorio, economía y sociedad páez es un modelo dirigido a aquellos que investigarán la historia republicana de los paeces. En el futuro se tendrá que recolectar más información para dar cuerpo al modelo. Servirá además de patrón para los historiadores de otras comunidades minoritarias, porque nos muestra cómo usar las fuentes republicanas —dentro de las cuales no sobresalen las voces indígenas— para darle voz a una historia propia y coherente.
La segunda parte de la obra, a diferencia de la primera, presenta un cuerpo enorme de datos empíricos tocantes a la demografía del Jambaló contemporáneo. Esta información fue recogida con la colaboración de la comunidad de Jambaló en un censo de 848 familias durante seis meses de 1982. Es un censo único porque, en contraste con el censo indígena de 1972 (editado por Findji), trata de organizar el conocimiento en torno a la noción páez del territorio, en vez de enfocarse exclusivamente en las variables que son importantes para nosotros como euroamericanos. El censo abarca toda una gama de variables, desde la utilización de la tierra, los diferentes conjuntos de cultivos, el uso de las herramientas, la vinculación al mercado, hasta el arraigo al territorio, la composición de las unidades domésticas, la composición de la fuerza de trabajo, la autoidentificación como paeces y el grado de conservación del idioma indígena entre las familias de la zona.
Sería enorme la tarea de resumir la gran cantidad de datos empíricos contenidos en esta encuesta. Basta señalar aquí algunas pocas conclusiones que sobresalen. Primero, la encuesta económica demuestra que el uso del suelo entre los paeces es muy diferente de la utilización que le dan los campesinos. En Jambaló la práctica de la rocería implica la utilización de rastrojos para la siembra de un conjunto de cultivos siempre idénticos. En este caso, se necesita terreno mucho más extenso que permita el enrastrojamiento por cinco años o más. Es decir, hay que pensar en términos de un territorio y no simplemente de un conjunto de parcelas.
A pesar de que las recuperaciones territoriales logradas durante la década del setenta permitieron alguna ampliación en el cultivo de rastrojo, ciertos factores impiden la utilización eficaz del territorio. Según los autores, una abrumadora mayoría opta por palos y machetes en vez de los más eficientes azadones y picas. Además, la mano de obra —tan necesaria en este sistema, que requiere una fuerza humana intensiva— es escasa. El conjunto de datos demográficos nos conduce a concluir que el estrangulamiento de la población indígena impide el uso del territorio y, además, la reproducción del grupo. A raíz de la migración laboral y las pérdidas de vida en las luchas del decenio pasado, el porcentaje de personas de edades entre 20 y 29 años es especialmente bajo, principalmente entre los hombres. Nivel que va bajando día tras día con la nueva ola de violencia en el Cauca. Además, la diferencia entre la tasa de mortalidad y la tasa de natalidad es muy insignificante: no está creciendo la población. Casi el 65% de las unidades domésticas son núcleos de familia, producto de la época del terraje, con escasa contribución de mano de obra. En casi el 45% de las unidades domésticas no hay sino un hombre. El enorme trabajo que recae en la mujer bloquea la reproducción del grupo. Según Findji y Rojas, estamos frente a una crisis demográfica con notables implicaciones, situación que requiere una reconstrucción económica profunda.
Para los que estudiamos las comunidades indígenas de Colombia, esta investigación nos presenta un marco empírico que subraya la estrecha relación entre las duras realidades de los años ochenta y nuestras interpretaciones culturales. Nos muestra una forma de recoger estadísticas, siempre teniendo en cuenta las diferencias culturales. En cuanto a los paeces mismos, nos lleva a considerar la importancia de llevar a cabo investigaciones semejantes entre las comunidades de Tierradentro. Para los especialistas en el desarrollo, la obra señala la importancia de las categorías indígenas en las transformaciones económicas que se podrían efectuar: pone en tela de juicio los patrones tradicionales de desarrollo de la comunidad minoritaria.
El análisis demográfico de Findji y Rojas presenta ciertos vacíos, entre los cuales no es el menos importante la ausencia de resúmenes sintéticos que organicen más claramente los datos estadísticos. Además, los autores dejan mucho por analizar. Sin embargo, estas deficiencias no oscurecen el gran valor de esta obra como proveedora de nuevos modelos y nuevas pistas para el conocimiento de las actuales comunidades indígenas de Colombia.

 

JOANNE RAPPAPORT