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JUAN GUSTAVO COBO BORDA
Nació en Bogotá el
1O de octubre de 1948. Crítico y poeta. El imaginero de Buenos Aires editó en 1984 el
volumen Todos los poetas son santos e irán al cielo, que reúne su obra poética
entre 1970 y 1984, publicada antes en varios volúmenes. Especialmente para este Boletín
ha cedido los poemas que aparecen en la contracubierta.
RUBEN DARlO
Entre dictadorzuelos de
segunda
y periódicos efímeros,
leyendo los clásicos españoles
en bibliotecas públicas,
casado a punta de pistola
en ciudades donde las doncellas
que hablan perdido la virginidad
no podían aspirar a la boda:
así era Darío.
El mismo que apadrinaba
todo bautismo
e inauguraba estatuas
escribiendo largas composiciones
de tinte clásico
para implorar veinte pesos.
Explotado por
charlatanes,
usado para vender suscripciones de revistas,
bebiendo, y padeciendo, delirios y pesadillas
así era él, el único, el inimitable,
el maravilloso Darío.
Aquel que dijo:
"Yo fui un soldado que durmió
en el lecho
de Cleopatra la reina".
J. G. COBO BORDA
BORGES
El cuarto intacto desde
que madre murió.
El diccionario donde
consultamos algo referente
a los hermanos James y la guerra de secesión.
La pequeña tijera usada
para redondear la punta
de las uñas.
Un pulcro caballero
victoriano que ríe a carcajadas.
"No importa el
sentido: sólo la eufonía".
La memoria de Funes
recitando todos los buenos
y malos versos que han existido.
El peor, quizás, aquel de
Campoamor:
"Perdida la salud y el seso
tomé hacia París el tren expreso".
La voz de María
reprochándole, sonriente,
su sana arbitrariedad.
Muchas patrias tiene el
mundo.
Borges sólo hay uno.
J. G. COBO BORDA
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