Boletín Cultural y Bibliográfico   Número 8,  Volumen XXIII,   1986

 

JUAN GUSTAVO COBO BORDA


 Nació en Bogotá el 1O de octubre de 1948. Crítico y poeta. El imaginero de Buenos Aires editó en 1984 el volumen Todos los poetas son santos e irán al cielo, que reúne su obra poética entre 1970 y 1984, publicada antes en varios volúmenes. Especialmente para este Boletín ha cedido los poemas que aparecen en la contracubierta.

 

RUBEN DARlO

Entre dictadorzuelos de segunda 
y periódicos efímeros, 
leyendo los clásicos españoles 
en bibliotecas públicas, 
casado a punta de pistola 
en ciudades donde las doncellas 
que hablan perdido la virginidad 
no podían aspirar a la boda:
así era Darío.

El mismo que apadrinaba todo bautismo 
e inauguraba estatuas 
escribiendo largas composiciones 
de tinte clásico
para implorar veinte pesos.

Explotado por charlatanes, 
usado para vender suscripciones de revistas, 
bebiendo, y padeciendo, delirios y pesadillas 
así era él, el único, el inimitable, 
el maravilloso Darío.

Aquel que dijo:
"Yo fui un soldado que durmió 
en el lecho
de Cleopatra la reina".

                                 J. G. COBO BORDA

 

BORGES

El cuarto intacto desde que madre murió.

El diccionario donde consultamos algo referente 
a los hermanos James y la guerra de secesión.

La pequeña tijera usada para redondear la punta 
de las uñas.

Un pulcro caballero victoriano que ríe a carcajadas.

"No importa el sentido: sólo la eufonía".

La memoria de Funes
recitando todos los buenos 
y malos versos que han existido.

El peor, quizás, aquel de Campoamor:
"Perdida la salud y el seso 
tomé hacia París el tren expreso".

La voz de María 
reprochándole, sonriente, 
su sana arbitrariedad.

Muchas patrias tiene el mundo.

Borges sólo hay uno.

                               J. G. COBO BORDA