Boletín Cultural y Bibliográfico. Número7,  Volumen XXIII , 1986
 

La poesía de Luis Carlos López y la tradición de la antiliteratura en las letras hispánicas   (segunda parte)

Aunque los antipoetas, como López o Parra, se acercan a los textos de sus modelos literarios con una perspectiva invertida e irreverente, no pueden aniquilar la poesía ni librarse de la palabra heredada. La función primordial del antipoeta es crear poesía. Cuando el lenguaje de su antecesor ya se ha hecho ritual y las imágenes y metáforas que lo componen han degenerado en clisés y fórmulas desgastadas, el antipoeta las ridiculiza y las invierte para crear una retórica nueva. No obstante, los elementos del anterior lenguaje poético quedan en la retórica nueva como puntos de referencia que no pueden ser completamente borrados. De igual modo, el antipoeta no ignora la temática universal de la literatura y las diversas maneras utilizadas por otros autores para tratar una gran variedad de temas a través de los siglos. La aparente actitud jocosa con la cual el antipoeta se refiere a su obra y la máscara que interpone por medio de su narrador entre su texto y el lector no desmienten la seria autocrítica a que se somete dentro de sus composiciones. La escritura de toda antiliteratura necesariamente adquiere un carácter reflexivo. Por ejemplo, López se burla del acto de creación de Un soneto, que tiene un antecedente literario en el soneto dedicado a Violante por Lope de Vega bajo el título de Soneto de repente 19. Cito a continuación el poema de López:

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Caricaturas de Luis Carlos López.

Me dice usted: "Escríbame un soneto".
Y para complacerla, necesito
salir, como Argensola, del aprieto...
Vamos, ya tengo un mal cuarteto escrito.
Y haré de sopetón otro cuarteto,
pues añorando el rostro tan bonito
que luce usted, como quien salta un seto,
salto... y me importa este cuarteto un pito!
Parecerá difícil que pudiera,
principiando un terceto a la ligera
finalizar el último terceto.
Pero sólo al pensar en su mirada,
noche oscura hecha flor, de una plumada
le digo a usted: aquí tiene el soneto.
(PEA, 1920, 77).

El escritor de antiliteratura no sólo es exigente consigo mismo. Supone que el lector se da cuenta de la sutileza de ingenio encontrada en la obra. No basta una lectura superficial del texto para penetrar la fachada de humorismo con la que se presenta el argumento o se desenvuelve el tema de un antipoema, de una antinovela, o de un drama de antiteatro. Por su retórica desprovista de imágenes decorativas o de símbolos herméticos, las antipoesías de López y Parra aparentan sencillez a primera vista. Esta impresión de sencillez se debe en gran parte al carácter prosaico del lenguaje empleado en la antipoesía que caracteriza también "la poesía conversacional" del nicaragüense Ernesto Cardenal. Aunque la antipoesía, por su sencillez, es accesible y comprensible para gran número de lectores, quienes pueden apreciarla al máximo son aquellas personas que conocen a fondo la tradición literaria de los países hispánicos y del mundo occidental. Es aconsejable saber "leer entre líneas" para saborear las imágenes polisémicas, los eufemismos y las palabras de doble sentido, que son los recursos predilectos de los antipoetas. La sátira empleada por el antipoeta requiere que el lector tenga la capacidad de discernir los blancos a que van dirigidos los dardos de la crítica. A pesar de la comicidad que aparenta el poema, debería estimular al lector a pensar en los problemas de su sociedad e indignarse frente a ellos. El antipoeta no propone soluciones sino que induce al lector a reflexionar sobre las sinrazones de la vida humana. Analicemos, por ejemplo, el tratamiento satírico que aparece en el poema itt pace, en torno al problema perenne de la miseria.

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Luis Carlos López visto por otros caricaturistas.

"Life is a jest".
  JOHN GAY

Cruza el arroyo el solitario entierro
de un pobre. Es natural
que le acompañe un perro
bajo la indiferencia vesperal.
¿De qué murió? Sería
de bulimia, es decir,
de no haber visto la panadería
con ojos de faquir.
Y ahora va, como inútil adjetivo,
despanzurrado dentro de un cajón
de tablas de barril. —He aquí un motivo-
para una cerebral masturbacíon.
20

Es evidente el choque irónico entre el epígrafe y la última frase del poema. La mención de masturbación, palabra tabú en ese momento de la trayectoria de la lírica hispanoamericana, provoca la risa del lector pero al mismo tiempo le hace pensar con amargura en la tragedia del campesino pobre. Después de comparar el lector la situación del campesino hambriento con el epígrafe y el último verso del poema se le subraya el doble fondo tragicómico de la obra. Nicolás Guillén acierta al caracterizar la obra poética del cartagenero como "una carcajada dolorosa" bien ilustrada por este poema 21 . Luis Carlos López no es un simple humorista sino un creador de tragicomedias en verso. In pace anticipa y hace posible el tratamiento del mismo tema treinta años después, con un lenguaje aún más gráfico, en La rueda del hambriento de César Vallejo.
La ironía y el humor vistos en el poema citado abundan en la poesía de López y son otros dos fundamentos de la antiliteratura. El humor y la ironía están en juego en toda la antipoesía. Se puede discernir en López y Parra el motivo literario de risa-llanto. Este motivo tiene raíces en el verso de tipo tradicional en España. Inadvertida hasta ahora, por la crítica, es la presencia de elementos de la lírica popular, los cuales, entremezclados con la poesía culta, impregnan los versos de López. La compenetración de la lírica popular y la poesía culta aparece en las obras de los mejores poetas hispanos. La confluencia de lo culto y lo popular en los versos de López contribuye a la producción de una tensión interna en muchos de sus poemas. Se percibe la influencia del cancionero español y de la coplería colombiana en el lenguaje coloquial, la visión cotidiana, la forma escueta e insinuante de los versos y en los desenlaces cómicos e irónicos de la poesía de López. Muy propios del bardo colombiano podrían ser, por ejemplo, los versos siguientes que provienen de una antología de coplas de Colombia:

Anoche m’enamoré
di una muchacha bonita;
esta mañana la vide,
¡Y era tuerta la maldita!
22

De igual modo, confluyen corrientes populares y cultas en la poesía del chileno Nicanor Parra, que se destacan, sobre todo, en su libro La cueca larga (1958). En él, Parra recurre sobre todo a las fuentes de la poesía tradicional chilena y a la figura folclórica del huaso.
Aparte de esta característica de la raíz popular en la poesía de López y Parra, pueden señalarse, sirviéndose de un riguroso cotejo de los textos de los dos, muchas afinidades en lo que se refiere a conceptos sobre la función del verso, su visión de la condición humana y su gran preocupación por los problemas que afligen al hombre del medio social y de la época en que cada uno vive. Son cronistas de actualidades y poetas de lo cotidiano. Están imbuidos en una visión angustiada de la historia. Desmitifican los valores y creencias ya caducos de la sociedad burguesa que no funcionan ni corresponden a realidades concreta ni a problemas actuales. López enfoca principalmente su visión microcósmica hacia su ciudad natal, Cartagena de Indias, aunque, como García Márquez en nuestros días, registra el impacto que sobre su villorrio ejercen avances tecnológicos llegados de afuera. Parra amplía el alcance de su espejo poético desde Chile a otras partes del globo.

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Valle-Inclán Miguel de Unamuno José Asunción Silva

Los versos de ambos antipoetas se asemejan en otros aspectos importantes. El narrador de sus antipoemas dialoga con el lector; se mofa de éste y de sí mismo; o le cuenta una anécdora o una historieta. Los dos antipoetas juegan con el lector, y la risa que le inspiran no desmiente la angustia que sienten al contemplar al hombre y sus circunstancias actuales. De ahí que la antipoesía derive su tensión especial de una contraposición de valores que dan a la literatura un sesgo ambivalente. La antipoesía es una escritura que fluye entre el humor mordaz y la vivencia traumatizada. La dramatización se lleva a cabo con el tono y los recursos expresivos que utilizaría la literatura ligera, humorística y de ocasión. En fín, ambos escritores presentan sus versos con una ironía burlesca aunada al prosaísmo coloquial.

El acercamiento entre poesía y prosa, encontrado en la obra de López y Parra, es característico de gran parte de la literatura occidental del siglo XX. Tanto la poetización de la prosa por medio del símbolo lírico como la prosificación de la poesía mediante la anécdota son fenómenos complementarios. Este doble proceso acontece plenamente por primera vez en América Latina, aun antes del comienzo del siglo actual, en los versos y la prosa de José Marfi, Manuel Gutiérrez Najera, Jose Asunción Silva y Rubén Dario. Dentro de la literatura colombiana, la interrelación de la poesía lírica de Isaac y su famosa novela, María (1867) 23 . Constituye un antecedende de la creación de una prosa artística-cromática y musical por los modernistas. Esta compenetración de lírica y prosa se encuentra también en la novela. La vorágine (1924), de José Eustasio Rivera, cuyas descripciones poéticas de la naturaleza contienen imágenes empleadas antes por el mismo autor en su libro de sonetos, Tierra de promisión (1921) 24. igual que los modernistas, López combina lo lírico y lo prosaico agregando toques histriónicos como el diálogo intercalado y el movimiento escénico dentro de un soneto epigramático. La tendencia característica de los antipoetas es narrar sin excluir del todo las descripciones líricas 25. En fín, la mezcla de prosaísmo y lirismo aumenta en cada época de antipoesía, pero en el verso de Luis Carlos López estos elementos se hallan equilibrados 26 .

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Guillermo Valencia Ruben Dario César Vallejo - Dibujo de Picasso, 1938

Aunque en los versos de Luis Carlos López, se observa una variedad de formas métricas tradicionales, como la lira, la silva y los tercetos alejandrinos, predomina el soneto endecasílabo al cual el poeta da un aspecto narrativo. El soneto tradicionalmente sigue convenciones bien definidas y posee una estructura lógica y discursiva. El soneto pasa por ser una forma sagrada de poesía. Aunque López respetó y mantuvo el molde usual del soneto, a veces, distorsionó su estructura tradicional: en algunos casos suprimió un cuarteto y en otros un terceto, creando de esta manera variaciones truncas de este metro. Los sonetos truncados de López producen un efecto de brusquedad en que el narrador poético lleva directamente al lector dentro (itt medias res) de una escena o acción. López alteró la métrica de varios sonetos como en el poema Tedio de la parroquia, que cito a continuación:

"¡Ay qué vida!"
TEMISTOCLES

La población parece abandonada,
dormida a pleno
sol. —¿Y qué hay de bueno?
Y uno responde bostezando: —;Nada!
¡Ni una sola ilusión inesperada, que brinde ameno
rato! ... Es un sereno
vivir este vivir siempre a plomada.
Porque ¡ay! no surge un acontecimiento
sensacional. Apenas un detalle
y eso de vez en cuando, en la infinita
placidez lugareña: hoy no hace viento,
y andan únicamente por la calle
cuatro perros detrás de una perrita.
(PEA,1920, 89).

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Vicente Huidobro Pablo Neruda Jorge Luis Borges

He aquí un antisoneto en que aparecen versos de métrica variada que oscilan entre once, cinco, seis y nueve sílabas. Para Ángel Valbuena, crítico español de orientación muy tradicional, la organización métrica de este soneto, hecho de manera tan heterodoxa, significó un descuido formal equivalente a la construcción de una casa carente de simetría. Más incomprensible todavía, para Valbuena, fue la postura irreverente tomada por López frente al texto de su antisoneto. Valbuena calificó la poesía del bardo colombiano como "una sarta de inconveniencias.., porquería lo contrario de la poesía" 27.
Los malentendidos y las polémicas que surguieron entre los críticos colombianos acerca de los primeros libros de López se debieron a que les pareció rara e inexplicable la pose rebelde del poeta ante la creación lírica. A través de la historia literaria de Colombia, la lírica se distinguió siempre por su apego a una estética tradicionalista, por el refinamiento y la exquisitez verbal del poema y por el hondo sentimentalismo con que trató los temas de la literatura universal. En cuestiones lingüísticas y literarias, Colombia ha sido ejemplo de ortodoxia retórica. Esta reverencia hacia las formas castizas de la lengua ha contribuído a dar un carácter poco innovador a la literatura nacional. Pablo González Rodas observa en un artículo sobre el revolucionario movimiento literario del nadaísmo (1958-1970) en Colombia que:

Se ha señalado como una característica de las letras colombianas
una corrección y un cuidado en formas de raigambres
humanísticas y académicas que frecuentemente han constituído
un freno para las corrientes innovadoras y para los influjos foráneos
28.

No sorprende, entonces, que cuando salen los primeros libros del poeta cartagenero el cantor lírico más popular en Colombia sea Julio Flórez (1867-1923), romántico retrasado cuyos versos exageradamente sentimentales están dados al llanto y la nostalgia. Aún perduran huellas de desagrado entre algunos críticos colombianos hacia los versos de López. Para más de un crítico, la obra poética de López no parece significar nada más sustancial que chistes rimados. No ven que la poesía satírica de López, que utiliza el humor como arma de crítica disolvente de su sociedad tropical, es, a la vez, una caricatura del modernismo y gran parte de la tradición poética del país.

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Julio Cortázar Cabrera Infante

Andrés Holguín confiesa que rectificó su opinión poco entusiasta sobre la poesía de López, fundada en la consideración de que la lírica y el humor eran incompatibles:

En alguna oportunidad, hace ya varios años, escribí un ensayo
sobre la poesía de Luis Carlos López para poner de relieve cuán
poco poético es su humorismo y cuán poco valor lírico tienen sus
descripciones, sus caricaturas(...) Y es que, en principio, poesía
y humorismo son incompatibles. Sin embargo, mi concepto sobre
el peculiar humorismo del tuerto López fue rectificado por mí....)
en una obra posterior
29

Fuera de Colombia, la reacción crítica a la antipoesía lo pezca ha sido muy variada. Para algunos críticos, como Federico de Onís, López encabezó el posmodernismo fragmentado en su tono más logrado de ironía sentimental ante el rubendarismo decadente:

su actitud poética, así como la de los demás poetas de esta
sección, es la más propia y típicamente posmodernista, porque
es el modermismo visto al revés, el modermisno que se burla
de sí mismo, que se perfecciona al deshacerse en la ironía
[...]
30

Hay algunos pocos críticos que creen que López es el primer poeta posmodernista 31 . En cambio, otros atacan la obra poética de López en diatribas polémicas. Ellos estiman que su lírica es mero humorismo cursi, que no merece ser clasificada como poesía 32. Los críticos que opinan así aciertan, sin querer, al calificar como antipoético los versos del poeta cartagenero. En general, aún existen en la crítica hispanoamericana algunos prejuicios y un desinterés por la poesía del Tuerto López. Enrique Anderson Imbert y Eugenio Florit le dedican apenas un breve párrafo de juicios críticos 33
En la antología hecha por Florit y José Olivo Jiménez, se entreveen mayor aprecio y comprensión de la poesía del colombiano:

nos hacen pensar [los poemas de López], en un Quevedo
criollo que se burla hasta de su propia sombra [...] por lo
desrealizado de sus imágenes y símiles, se podría relacionar
a Carlos López con la estética de vanguardia [...] esa falta
de equilibrio entre el fondo y la forma de sus poemas
producen el efecto que su autor busca: lo inesperado,
lo humorístico, lo caricaturesco, en fin
.
34

La falta de estudios serios acerca de los versos satíricos de Luis Carlos se ha debido en parte a la inaccesibilidad de los textos originales y a las confusiones bibliográficas que han surgido en torno a su obra.
Aún no se ha investigado cómo la personalidad de López y las circunstancias vivenciales e históricas de su época contribuyeron a la formación de su perspectiva disidente ante la literatura y a su evolución artística; orientación que hace de él uno de los mejores poetas satíricos de todos los tiempos en Hispanoamérica. Surgen muchos interrogantes. Entre ellos, por ejemplo, se podría preguntar acerca del efecto que sobre su sensibilidad artística tuvo el abandono definitivo de los estudios de medicina de la Universidad de Cartagena, a consecuencia de la guerra de los Mil Días.

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Luis Carlos López (fotografta de Darío Morales).

 

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El poeta en sus últimos días

Aparte de la originalidad, los versos de Luis Carlos López nos interesan hoy por la temática y la visión antiheroica. El blanco principal de su sátira es la burguesía. El poema Canción burguesa, ataca la presuntuosa falta de escrúpulos y el oportunismo maquiavélico de esta clase social. Medio ambiente, censura al burgués por su "conformismo" y "apatía" sociales, Don Juan Manuel constituye una crítica de "La avaricia" y "el materialismo" del capitalista. Los poemas De sociedad y En Gúambaro denuncian "la hipocresía" y "el diletantismo" del burgués.

A los políticos, López les lanza los dardos más venenosos de su invectiva. Los políticos que aparecen en A un perro, Hongos de la riba y Mitin son parásitos y demagogos. Resulta claro, a la vez, el desdén con que el narrador poético describe al clérigo soberbio y poco caritativo del poema Tarde de verano. Se nota, además, preocupación por la decadencia, el ambiente cerrado y el tedio con que el poeta dibuja su ciudad nativa.

Percibo a través de la obra poética del cartagenero la expresión obsesiva de frustración y cinismo que caracterizan el espíritu de nuestra propia época. Se observa el desengaño dela juventud al estrellarse sus ideales contra realidades vivenciales y la presión del conformismo social. El romanticismo e idealismo juveniles se aminoran con el paso de los años cuando las circunstancias Impiden que se realicen reformas sociales y metas personales. Así, es cada vez más vigente la idea expresada en el terceto final del soneto A un bodegón:

¡No vale hoy nada nuestra vida! ¡Nada!
¡Sin juventud la cosa está fregada
más que fregada, viejo bodegón!...

(PEA, 1920, 91).

El poeta acierta también en resumir lo compleja que es la vida, al describirla como "una mezcla de olor / y un aroma de flor". Después de examinar los rasgos principales y las facetas múltiples de la poesía de Luis Carlos López, no cabe duda de que merece ocupar un puesto de mayor importancia en la trayectoria histórica de la lírica hispanoamericana. Aparte de Fernández.

Retamar, la crítica no se ha dado cuenta de la estrecha relación que hay entre la antipoesía de López y la de Parra. La antipoesía lopezca fue muy avanzada para ser bien apreciada y entendida durante su época. Obsérvese que Luis Carlos López escribió antipoesía cincuenta años antes de la creación del antipoema de Nicanor Parra. López no sólo importa como precursor de la antipoesía actual. Su empleo del diálogo dentro del soneto (a menudo entre el narrador poético y el lector) anticipa la poesía conversacional de Ernesto Cardenal. Por las caricaturas poéticas del paisaje, su obra sirve, junto con la de Julio Herrera y Reissig, de puente entre el modernismo y la poesía de vanguardia. Al subvertir el marco convencional del verso y al adoptar una postura irreverente ante la creación poética, facilita el abandono de fórmulas y normas tradicionales de la lírica por Huibodro, Neruda y Vallejo. Su rebeldía formal y estética, así como su crítica del medio social que desborda los límites y convencionalismos de la época, hace de Luis Carlos López una figura de considerable interés en la evolución histórica de las letras en lengua española y un creador destacado de antiliteratura.

PRIMERA PARTE

19. Consúltese este soneto (que dice en el primer verso: "Un soneto me manda hacer Violante") en Elías L. Rivers (ed.), Renaissance and Baro que Poetry of Spain, Nueva York, Dell Publishing Co.. 1966, pág. 225.  (regresar19)

20 Luis Carlos López, Posturas difíciles, Madrid, Librería de Pueyo, 1909, pág. 29. De aquí en adelante, se citará este libro como PD, entre paréntesis y dentro del texto. (regresar20)

21 Nicolás Guillén, "La carcajada dolorosa de Luis C. López", en Revista de América, XXIII, junio de 1951, págs. 433-440.  (regresar21)

22 Carlos García Prada, La copla errante en tierras colombianas, Madrid, Ediciones Iberoamericanas, 1971, pag. 40. (regresar22)

23 C. Enrique Pupo Walker, "Relaciones internas entre la poesía y la novela de Jorge Isaacs", en Thesaurus, 1. XXII, 1967, págs. 45-59. (regresar23)

24 Luis Carlos Herrera Molina, S.J.,  José Eustasio Rivera, poeta de promisión, Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1968, págs. 95-130. (regresar24)

25 No estoy de acuerdo con Fernando Alegría,  Literatura y Revolución, México, Fondo de Cultura Económica, 1971, pág. 204. Él considera a Ramón López Velarde como el precursor de la poesía actual porque no "describe ni canta". (regresar25)

26 Fernández Retamar opina que el prosaísmo predomina sobre la lírica en antipoesía. Esto no sucede siempre en la poesía de Luis Carlos López.  (regresar26)

27 Luis Carlos López, en "Exordio" de los editores, Por el atajo, 2a. edic., Cartagena, s.p.e., 1928, pág. 9.  (regresar27)

28 Pablo González Rodas, "El movimiento nadaísta en Colombia", en Revista Iberoamericana, XXXII, 1966, págs. 229-246.  (regresar28)

29 Andrés Holguín, op. cit., t. 1, pág. 230. (regresar29)

30 Federico de Onís, Antología de la poesía española e hispanoamericana, Nueva York, Appleton Century Crofts, 1964, pág. 851.  (regresar30)

31 Arqueles Vela, Luis Carlos López, iniciador del posmodernismo, México, Colección Actuales, 1963 (folleto de dieciocho páginas).  (regresar31)

32 Marcelo Covián, "Un encuentro lejano:  Fernández Moreno y Luis Carlos López", en Razón y Fábula, núm. 16, noviembre-diciembre de 1969, págs. 42- 48.  (regresar32)

33 Enrique Anderson Imbert y Eugenio Florit, Literatura Hispanoamericana, t. II, Nueva York, Holt, Rinehart & Winston, 1970, pág. 170.  (regresar33)

34 Eugenio Florit y José Olivo Jiménez, La poesía hispanoamericana desde el modernismo, Nueva York, Appleton-CenturyCrofts, 1968, pág. 170.  (regresar34)