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Oportuna
compilación
El problema social agrario en
Colombia.
El pensamiento liberal en la solución del problema agrario
Hernán Toro Agudelo
Ediciones Tercer Mundo, Bogotá, 1984, 435 págs.
Orión Agudelo Toro, compilador.
Prólogo de Gerardo Molina
Hernán Toro Agudelo,
abogado, estadista y político antioqueño, muerto en enero de 1978 a la edad de sesenta
años, fue testigo y actor excepcional de la historia reciente del país. Sus escritos,
recogidos en buena parte de este volumen, cubrieron una amplia temática, dentro de la
cual el problema agrario recibió particular atención. Inicia la compilación un conocido
ensayo, "Planteamientos y soluciones del problema agrario", publicado
originalmente como notas de su cátedra en las universidades de Antioquia y de Medellín,
luego incluido en la obra Las reformas agrarias de América Latina, del Fondo de
Cultura Económica, y más ampliamente divulgado entre nosotros en las páginas del
semanario del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), La Calle. Sigue a este ensayo su
"Memoria del ministro de agricultura 1962", constituida fundamentalmente por su
directiva técnica al frente de esa cartera: el texto es complementado con las
explicaciones y los decretos reglamentarios de la ley 135 de 1961, la "ley de la
reforma social agraria", de la cual fue Toro Agudelo combativo autor y adalid.
Las secciones posteriores comprenden algunos documentos referentes a la creación del
Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y proyectos de ley del mismo autor. Otros textos
incluidos son algunos editoriales en defensa de la reforma agraria, así como su
argumentación contra el proyecto de ley referido a este mismo punto y presentado por el
MRL, recogida en la ponencia expuesta ante la cámara de representantes, y con base en la
cual fue rechazado dicho proyecto. La compilación comprende también semblanzas del
estadista antioqueño, debidas a la pluma de diversos escritores y políticos.
Las discusiones sobre la cuestión agraria y sus soluciones, actualmente renovadas dentro
del contexto del difícil proceso de paz, hacen particularmente oportuna la aparición de
este volumen; ello aunado, evidencia el carácter neurálgico de nuestro problema agrario,
el cual, por una parte, retiene su carácter de piedra angular en la estructura política
y económica del país y, por otra, constituye un terreno de prueba para las concepciones
de los pensadores y políticos abocados al tratamiento de los grandes temas nacionales.
Hernán Toro Agudelo, gran conocedor del cuerpo constitucional, se introdujo en problemas
básicos de la economía, orientado por el pensamiento marxista. Sus planteamientos sobre
la cuestión agraria, incluidos de manera particular en el primer texto, permiten apreciar
esta influencia en su formación, pero también, al lado de sus conocimientos teóricos,
su capacidad para aplicarlos en el análisis de la reducida información disponible
entonces. Vale señalar que el diagnóstico a partir del cual formulé sus propuestas
políticas, solamente tenía como bases la muestra agropecuaria de 1954, el censo
cafetero de 1932, la muestra cafetera de 1956 y los estudios de Ernesto Guhl, Orlando Fals
Borda y Luis Duque Gómez sobre algunas de nuestras comunidades campesinas. Los rasgos
descollantes de esta información no podían ser otros que la elevada concentración de la
propiedad agraria, en cuyo polo minifundista se localizaba primordialmente la producción
de los alimentos básicos, cumplida en condiciones de gran atraso tecnológico,
difícilmente superable, dadas las reducidas extensiones y el magro potencial productivo
de los suelos de las parcelas campesinas. Años atrás, un pensador que había de ejercer
gran influencia sobre Toro Agudelo, Alejandro López, había advertido esta misma
situación, si bien careciendo de la base estadística que sirvió a su discípulo. Sin
embargo, su propuesta se orienté de manera exclusiva hacia la creación y fortalecimiento
de una vasta capa de pequeños y medianos propietarios agrícolas. Toro Agudelo, por su
parte, teniendo en cuenta las soluciones previamente planteadas, de las cuales deja un
análisis conciso, descarté la estrategia de la pequeña propiedad como inconducente a un
proceso de incremento masivo de la productividad, privilegiando en cambio la búsqueda y
estímulo de formas cooperativas para la producción y distribución de los bienes
agropecuarios.
Las circunstancias del país permitieron al pensador antioqueño llevar sus propuestas al
terreno de la acción. Nombrado ministro de agricultura en el gobierno de Alberto Lleras
Camargo, Toro Agudelo fue responsabilizado del proyecto de reforma agraria que habría de
plasmarse en la ley 135 de 1962.
En este terreno, los documentos incluidos en la recopilación que nos ocupa constituyen
una de las mejores fuentes para conocer los principios que guiaron la formulación de la
ley y de su reglamentación, así como también para el seguimiento de su aplicación
temprana y la comprensión del contexto que la rodeé. La memoria de Toro Agudelo, a
diferencia de muchos otros documentos de este mismo carácter, producidos en esta y en
otras carteras, revelan el pensamiento y la mano de su autor. Aquí, ligeramente tamizada
por el compromiso del funcionario, aparece sin embargo su línea de reflexión,
profundizada gracias al manejo directo de los instrumentos y problemas del sector. Han
quedado patentes los esfuerzos que imprimió en la creación de las herramientas que
permitirían aplicar las políticas propuestas, como fueron el Instituto Colombiano de la
Reforma Agraria (Incora) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Los empeños de
llevar a la práctica una amplia acción reformista para el campo hicieron ver al autor la
necesidad de una más activa intervención estatal, rasgo característico de su ideario.
En éste también dejó su impronta una decidida posición democrática, en lo económico
y en lo político, expresa en su crítica frontal a las propuestas de la "Operación
Colombia", en la cual Toro Agudelo no solamente señaló su propósito pauperizador
sino también su inadecuación a las condiciones históricas del proceso económico
colombiano, en el cual el estrangulamiento del desarrollo industrial no habla de proveer
oportunidades de empleo a los desarraigados del campo. Estos mismos principios se revelan
en su posición frente a la jornada de trabajo rural de ocho horas, de la cual fue
convencido defensor partiendo de criterios de racionalidad económica, con los cuales
enfrenté inclusive el recortado proyecto de ley de refonna agraria presentado por el MRL.
Un tema de permanente actualidad, ligado al debate agrario y que Toro Agudelo aborda con
su peculiar agudeza, es el de la comercialización de la producción campesina. Careciendo
de información básica, expone sin embargo un diagnóstico que solamente en algunos
aspectos se retrasa de lo que hoy, más de veinte años después, formulan los técnicos
al respecto.
La profundidad en su compromiso político no permitió a Hernán Toro Agudelo apreciar las
limitaciones que esta colectividad y, en conjunto, el sistema encarnado en el Frente
Nacional ofrecían al avance de las estrategias agrarias por él propuestas. Esta óptica
le impidió segura. mente ahondar su comprensión del verdadero papel de la Alianza para
el Progreso en el proceso de las reformas agrarias de América Latina, del cual pareció
comenzar a percatarse, según lo atestigua uno de sus editoriales contenidos en la
compilación.
El pensamiento de Hernán Toro Agudelo, aprehensible en sus alcances y limitaciones en
esta selección de sus textos, amplía ciertamente el acervo del que pudiéramos llamar
pensamiento liberal democrático colombiano, el cual, al parecer inútilmente, ha
pretendido mostrar al país cauces para su desarrollo, alternativos a los trágicamente
impuestos hasta el presente.
DARlO FAJARDO M.
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