Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 6,  Volumen XXIII , 1986
 

Gringos en Bogotá


Los norteamericanos en Bogotá: minoría étnica de elite.
Blake Thurman, 1947
Ann Arbor: University Microfilms International, 1983, 321 págs.
Disertación para doctorado en filosofia y antropología de la
Escuela de Graduados de la Universidad de Syracuse, 1979.

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Un hecho antropológico, como la celebración del Día de Acción de Gracias dentro de un ambiente trasplantado —con todos sus ceremoniales y adornos tradicionales— desde el lugar de origen de los convidados hasta una de aquellas confortables residencias en las que suele habitar la típica familia estadounidense que, por razones de trabajo o desplazamiento temporal se radica en Bogotá, sirve de introducción a un estudio de esta minoría étnica, en el cual se pone en discusión la validez de este concepto.
La tesis de Thurman no se inspira en lo que se conoce como colombianismo entre los científicos sociales de Estados Unidos, sino que se orienta hacia el estudio de los factores de actitudes y de asimilación entre los estadounidenses que viven fuera de su país.
Es admirable la disciplina con que el investigador intenta delinear los perfiles de un conglomerado poco concentrado —no existe en este caso el equivalente del Barrio Latino—, heterogéneo y que en muchas ocasiones rechaza la medición de sus actitudes hacia el medio. Sobre el profesor Thurman recayeron acusaciones de ser agente o espía de la CIA, durante los dos años de trabajo de campo en Bogotá, en el curso de los cuales, habiendo partido de dos contactos, logró rastrear una población cercana a dos mil connacionales, principalmente por medio de encuestas, perfiles de actitud y entrevistas personales.
Utilizando el método de hojas de vida, presenta cuatro casos, interesantes por mostrar la diversidad en las vías de ingreso y en la estratificación de los estadounidenses en Colombia. Douglas Leonard, funcionario de la embajada, habita en un apartamento dúplex con vista sobre la ciudad, junto con su esposa, una hija, la doméstica y un perro. Se distingue, además, por poseer el único automóvil Iavelin gris plateado existente en la ciudad. Frank Connor, exempleado de la Mobil, pensionado, es uno de los administradores del Centro Colombo-Americano y consultor de una compañía petrolera. Su esposa es profesora de un colegio bilingüe femenino privado. Tiene cuatro hijos. Trabaja trece horas diarias, pertenece al Country Club, a la Sociedad Americana de Bogotá y a la Iglesia unificada (Union Church). Barbara Wadsworth, casada con un funcionario colombiano, hermano de un destacado político, ha vivido en Colombia dos y medio de sus treinta años, como profesora en el colegio —también bilingüe— Nueva Granada. Feminista, conoce las costumbres colombianas pero no las acepta. Tina Thomas percibe un modesto ingreso enseñando inglés y comparte, pagando la mitadad del arriendo, un sencillo apartamento en el centro de la ciudad. Víctima de un shock cultural, éste sólo desaparecerá cuando regrese a su patria. Tales los personajes que Thurman presenta "en familia", en la parte central de su disertación.
Según el profesor Thurman, al caracterizar a los grupos de ciudadanos estadounidenses que residen y trabajan en Bogotá, no cabe hablar de comunidad, sino más bien de subcomunidades.
Los mecanismos de inserción en la sociedad bogotana y de adaptación a ella varían, generando las diferencias de clase: La vía organizacional, en la que predomina el soporte institucional, es la seguida por los altos funcionarios paraestatales (DEA, USIS, AID, ONU, etc.) y por los ejecutivos de empresas privadas (Mobil, Bank of America, etc.), vía que se halla ligada a expresiones diversas de prestigio y reconocimiento social como la Cámara de Comercio Colombo-Americana y la Sociedad Americana de Bogotá. El sentido de estar cumpliendo una misión o de pertenecer a un organismo, así como, en el sector privado, a una
equivalente ideología de empresa, hace que los integrantes de esta clase alta compartan el sentimiento de representar a su país. La pertenencia a una variedad de instituciones extraocupacionales mantiene su cohesión, así dentro de esta clase alta se reproduzca la jerarquía laboral y se manifieste una distinción entre residentes de vieja y reciente data en Bogotá. La vía individual, en la cual el estereotipo sería el hombre de negocios con escaso y poco ambicionado apoyo institucional; vía, por lo tanto, conducente al marginamiento social. Otro número indeterminado de estadounidenses que viven en la ciudad sin contacto alguno con sus connacionales constituirían la clase baja, no admitida en la "American comunity", al quedar excluida por los altos costos de afiliación a las sociedades, por lo cual la posibilidad de contacto con sus compatriotas se limitaría a las actividades religiosas no cerradas. Una tercera vía sería la matrimonial, mediante el enlace con colombiano, o colombiana, circunstancia en la cual las respuestas adaptativas presentan la mayor diversidad, yendo desde la colombianizacién, como respuesta de asimilación, hasta el menos frecuente desplazamiento de uno a otro estrato social.
Los estadounidenses en Bogotá serían entonces una categoría étnica, antes que una comunidad minoritaria. Su ajuste al medio variaría en función de su situación de clase alta o baja, y de su mutuo reconocimiento y adscripción. En la internalación con la sociedad huésped, desempeñaría importante papel clintercambio educacional, que permitiría a los miembros jóvenes de la colonia poner a prueba la solidez de los lazos étnicos que los identifican. Pero, en la medida en que el medio no presente una marcada hostilidad, disminuirían las posibilidades de obviar las diferencias originarias (de raza, de región, de religión y principalmente de situación estratificada) poco percibidas, sin embargo, por la mayoría de los miembros de la sociedad húespeda.
El señor Thurman se lamenta de la escasez de estudios acerca de los norteamericanos en ultramar, a pesar de que éstos constituyen el conjunto étnico más diseminado. Al pasar revista a la bibliografía sobre el tema, se refiere a cuán poco se ha explorado la interación entre los estadounidenses y el medio receptor, especialmente en lo que respecta a los más de de dos millones de soldados esparcidos en los cinco continentes. Se escogió a Bogotá, por ser una metrópoli geopolíticamente interesante, por ser escala de difusión y distribución de lealtades fiduciarias y culturales, así como sede de múltiples agencias regionales norteamericanas.
En las conclusiones plantea que no existen condiciones para crear la solidaridad entre los estadounidenses en Colombia. Cuando una categoría de personas no se halla en condición de inferioridad, o al menos no lo considera así, ningún grado de solidaridad puede alcanzarse. De acuerdo con el estudio del profesor Thurman, los estadounidenses radicados en Bogotá no se veían ni se consideraban inferiores a los colombianos. Antes por lo contrario, alimentaban sentimientos de superioridad. Su real o pretendido status de elite era la causa de que no se asimilaran a las sociedad colombiana.
Formulando una generalización interesante, el autor señala cómo los puntos de ingreso creados y usados por las personas oriundas de las naciones industrializadas serían muy diferentes de aquellos creados y usados por los emigrantes de los países en vías de desarrollo hacia las naciones industrializadas. Los puntos de ingreso utilizados por la mayoría de los estadounidenses en Bogotá fueron establecidos como parte del imperio corporativo construido. Finalmente, el profesor Thurman cree necesario redefinir la idea de una "comunidad" norteamericana de ultramar. Sea cual sea la localidad a la que lleguen, no se contentarán con pertenecer a una sencilla comunidad, a menos que sean relativamente pocos y que los una un primordial interés común, como la religión o el servicio militar.
Intentando situar la perspectiva de esta investigación en la bibliografía colombiana, sería útil comparar aproximaciones semejantes en relación con otras colonias que han desempeñado un papel significativo en la vida nacional: por ejemplo, los franceses o los judíos.
Si bien en el trabajo de Thurman no se precisa acerca del factor exógeno en el comportamiento de la minoría étnica, cabría profundizar en el análisis de la actitud del colombiano (sea regional, laboral o socialmente) frente al inmigrante estadounidense, y la situación actual de éste en Colombia, especialmente en el contexto de los cambios jurídicos y sociopolíticos sucedidos entre 1976 y la hora presente.

ERNESTO RAMÍREZ