Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 5,  Volumen XXII , 1985
 

MARIO RIVERO

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Nació en Envigado (Antioquia) en 1935. Es autor de los siguientes libros de poesía: Poemas urbanos (1966). Baladas sobre ciertas cosas que no se deben nombrar (Premio nacional de poesía Eduardo Cote Lamus (1972). En 1981 Colcultura publicó una antología de sus poemas con el título de Baladas. Fundador de la más importante revista de poesía de Colombia, Golpe de dados (ochenta y siete números desde 1972 hasta hoy). Mario Rivero es uno de los más destacados poetas colombianos contemporáneos. Los poemas publicados en las guardas de esta edición estaban inéditos y fueron cedidos especialmente por su autor.

 

                                BALANCE

Es terrible no encontrar a dónde ir.
De las casas unas están destruidas,
sin lecho, a oscuras y con telas de araña,
con lepras en los muros y con espectros tristes.
Otras se alzan tan falsas como un decorado.

Del palacio o la casa. encantada,
la tapicería vemos gastada, anticuada,
no hay belleza en aquél lugar, no hay misterio,
y continuamos nuestro aislado camino,
en el jardín gotea el surtidor del cansancio.

Hay posadas que ya no se abren más, por nosotros,
con las que hemos perdido el contacto,
cuando exentos de excusa, buscamos,
titubeantes como un extranjero,
o aún como mendigos, lejanos, extraños.

Es terrible no saber a dónde ir,
al final del día muerto,
a la hora en que a veces se bebe o se mata.
Encontrar que no hay sendero, no hay camino,
no hay puerta, donde llamar, en la fatua sonrisa del
/triunfo,
o en el pobre final, consumida la Casa del Alma!

MARIO RIVERO

 

CORRIENTES

La amé. Una corriente de ese amor
la rodeó con dulce abrazo
semejante al dormido y poco profundo río de la
aldea.

Que es corriente de lento movimiento y fluye,
junto a las orillas de la vida cotidiana
y trivial de los amantes.

El verano casi siempre la desaparece o la amengua.
Ni la generosidad de las lluvias
logra hacerla caudalosa o sonora
como esa otra corriente del amor que todo lo inunda
que se precipita a lo desconocido...

Entre ambas corrientes, las dulces y las
/ ingobernables el barquichuelo de la vida se ha ido...

MARIO RIVERO