Boletín Cultural y Bibliográfico   Número 5,  Volumen XXII,   1985
 
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Panorámica de Pasto que el señor arzobispo Caycedo tenía en su biblioteca de Medellín. En 1843 la ciudad tenía 9.700 habitantes, al terminar el siglo: 20.000, y según el censo de 1973, hoy tiene 300.000 habitantes.


Pasto a través de la fotografía

PATRICIA LONDOÑO

DE LOS 85 SISMOS de alguna consideración registrados en territorio nariñense, de noviembre de 1604 a junio de 1960, sesenta y uno han afectado a Pasto, algunos con efectos catastróficos. El peor fue el maremoto-terremoto que semidestruyó a Tumaco y arrasó pueblos de la costa nariñense el 12 de diciembre de 1979; similar en intensidad al famoso terremoto de 1906 1 .   También se recuerdan, entre los del siglo XX, por los daños causados, los de 1935, 1947 y 1958.
Pasto, hoy la capital del departamento de Nariño —creado en 1904—, fue fundada hace 448 años —existen diferentes versiones sobre la fecha y el protagonista— para facilitar la comunicación entre Quito y Popayán y para someter a los indígenas tumacos, pasto y quillacingas, que poblaban la región. Se le conoció como Villaviciosa de la Concepción y San Juan de Pasto en sus primeros años y más tarde como Ciudad Teológica, Ciudad Sorpresa y la Leona de los Andes
2 .
El territorio nariñense ha sido rico en oro: Gualcalá, La Concordia, Sanabria se recuerdan por su riqueza minera. También los afluentes del río Patía, entre ellos el Telembí, a cuyas orillas creció Barbacoas, con sus minas, su lujo y sus esclavos negros. Era el punto de contacto de Pasto con el exterior. De allí se salía por barco hasta Tumaco, aguas abajo del río Patía y del Telembí, después de atravesar en azarosa navegación los pantanos del Chimbuza.
Aparte de la esclavitud de Barbacoas, en la región fueron muy importantes las instituciones coloniales de la encomienda y el resguardo. La provincia de Pasto, a pesar de ser una región a mitad de jornada entre Quito y Popayán, y de ser desde el siglo XVII el principal centro español en lo que hoy es el departamento de Nariño, está bastante aislada del resto del país por su geografía y por la falta de vías. Al norte se encuentran el cañón del Juanambú y el malsano valle del Patía, y por el sur la barrera del río Guáitara. Administrativamente la ciudad pertenecía a la gobernación de Popayán, pero en lo religioso dependía del episcopado de Quito. Sus habitantes estuvieron siempre más relacionados con el sur de América que con el norte, hasta la guerra colombo-peruana, durante el gobierno de Olaya Herrera, cuando se abrió de afán la carretera de Pasto a Popayán para el transporte de tropas y elementos bélicos. De ahí en adelante los jóvenes, para estudiar, viajarían a Popayán y a Bogotá y no a Quito o más al sur, como lo hacían antes.

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La esquina de la Plaza de la Constitución, conocida desde 1910 como Parque de Nariño y llamada luego Plaza Mayor, Plaza Real, Plaza de la Catedral y Parque Central. Ha sido el sitio de los ahorcados, los fusilados y el centro de la vida ciudadana de Pasto. La        fotografía, tomada en 1905, es de Francisco Gómez. El territorio nariñense ha padecido en el siglo XX  tres        terremotos y un maremoto. En las fotografías, gelatinas anónimas propiedad de Luis Bernardo Esparza pueden observarse destrucciones causadas por el terremoto de Túquerres.

 

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Fotografía anónima de una dama de la época (1910), propiedad de Luis Bernardo Esparza. Fotografía de autor    anónimo a principios de siglo.

 

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Equipo de fútbol, 1924. Este deporte se juega en Pasto desde 1911, impulsado por los jesuitas y los maristas. Las canchas son las mangas del Ejido, donde también aterrizaban los aviones. El público del partido llevaba sus propios taburetes.

Desde la segunda mitad del siglo XVI  Pasto tiene una aristocracia formada por un número reducido de encomenderos, y "sin sede episcopal ni asiento de gobernador serían estos encomenderos quienes tomarían en sus manos todos los privilegios, sin oidores que los fiscalicen, sin obispos que intriguen, sin chapetones venidos a más que los miren por encima del hombro" 3 . No llegó a ser una ciudad industrial, aunque tuvo en el siglo pasado sus talleres de sombreros de jipipaja para la exportación, sino que siguió siendo por encima de todo un emporio agrícola.
Solitaria en las montañas, fue conocida en los primeros siglos por su ambiente conventual y por el carácter conservador tan sui géneris de sus gentes, que las llevó a rechazar la novedad subversiva de la independencia.

LA FOTOGRAFÍA EN PASTO

El centro cultural Leopoldo López Álvarez, del Banco de la República en Pasto, organizó el pasado mes de junio una exposición de fotografías, con ocasión del 448 aniversario de la ciudad. La realización de la exposición indujo al descubrimiento de álbumes familiares y de colecciones o archivos de fotógrafos y particulares. Se exhibieron 395 fotografías, que muestran la ciudad de 1870 a 1950. Abarcan temas como las plazas y calles, las construcciones, vías de comunicación, acontecimientos especiales, grupos musicales, militares, deportes, carnavales y la guerra con el Perú.

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Desde 1925 se elije la reina de los estudiantes. La primera reina. Romelia Martínez, desfiló desde su casa hasta el Teatro Imperial arrojando al público golosinas y dinero. La fotografía pertenece a Luis Bernardo Esparza E., es anónima y fue tomada en 1927.

Están identificados los fotógrafos que hicieron la mitad de las fotos. De los nombres registrados sólo los siguientes corresponden a fotógrafos que se sabe trabajaron en otros lugares: Saray Hnos., un estudio que existió en Bogotá entre 1910 y 1920; Juan Nepomuceno Gómez, que trabajó en esta misma ciudad entre 1915 y 1946; M. Feiman y Parkinson, fotógrafos de Nueva York en los años diez. Los miembros de la elite de Pasto se retrataron en estos estudios en sus viajes, y la muestra incluye algunas de estas fotos. De los demás fotógrafos identificados, únicamente se sabe que estuvieron activos en Pasto en los años indicados en el cuadro. Claro está que algunos pueden haber estado radicados más bien en centros urbanos como Popayán o Quito. Sólo Ramírez Fernández y Perrase aparecen en el índice de fotógrafos del libro Historia de la fotografía en Cólombia de Eduardo Serrano (Bogotá, MAM, 1984). Y eso en caso de que sean el mismo Ramírez allí mencionado, un retratista activo en Popayán en la década de 1980, y el mismo Pablo Perrase (1860-1927), ruso que llegó a Colombia en 1900, hizo retratos en Bogotá en 1914, trabajó con Juan N. Gómez y luego viajó a Popayán y Cali (véase cuadro).

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Los Zarama, Guerrero, Santacruz, Astorquiza, Delgado, Díaz del Castillo, son los principales apellidos en el período que cubre la exposición. Aquí vemos a José María Delgado. La fotografía, propiedad de Margoth Díaz, es anónima.

Lo más representado en la exposición es el paisaje urbano. La cámara enfocó sobre todo las principales edificaciones públicas. Luego, lo que más se muestra es el mundo linajudo, elegante y formal de su clase alta. En esto, los pastusos no son una excepción. Las otras ciudades sobre las que se ha hecho una más o menos amplia recopilación e identificación de fotografías viejas, también es el sector que compone la clientela que enfocan habitualmente los fotógrafos.
Figuran los caballeros, las damas, los niños con sus modas, sus ocupaciones y sus juegos. Posaron en los clubes privados, en las recepciones a políticos destacados y militares, en las fiestas del carnaval, como equipos de fútbol, reinas de estudiantes, alumnos de los colegios de los jesuitas o de las Bethlemitas, los Franciscanos o cualquiera de las muchas órdenes religiosas de la ciudad.
San Juan de Pasto es una ciudad con carnavales y fiestas. Desde el siglo XVII prepara con gran entusiasmo la fiesta de la Inmaculada Concepción. En 1627 el cabildo ordenaba celebrar las vísperas con luminarias y piezas musicales interpretadas por el regimiento. También se celebra con gran pompa el Corpus Christi, la fiesta central del calendario castellano o la de san Juan Bautista, el primer santo patrono. De 1625 datan las más antiguas mascaradas o representaciones alegóricas con extensa participación popular. En 1930 el carnaval incluye batallas de flores, desfile de carros alegóricos, reinados de comparsas, murgas, cuadrillas de negros, bandas municipales, expresiones que abarcan las tres culturas componentes de la ciudad.

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Ocasionalmente las ñapangas fueron        clientela de los fotógrafos. La ñapanga es la mujer del pueblo que usa la indumentaria típica; pañolón de fleco, blusa bordada, follado con ribete de           peluche, finas chanclas, moño con cinta y grandes candongas.
(Anónima, 1934).

Hay bastantes testimonios visuales de aquellos acontecimientos o celebraciones que ocasionaron manifestaciones callejeras colectivas: los desfiles del carnaval, los discursos políticos, el Congreso Eucarístico, la llegada o la muerte de algún obispo o personaje importante allí en el montón se ven ciudadanos anónimos. También se ve el paso de la guerra por la ciudad, los rostros y los uniformes de los militares y escenas de la guerra con el Perú. Por último, se muestran unas cuantas fotos de Tumaco, Las Lajas e Ipiales.
Como en otros lugares, fueron las actividades y episodios de la vida pública los que más llamaron la atención.

 

 

 

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Grupo militar. Los pastusos se han batido contra los corsarios ingleses en la colonia, contra el coronel comandante Alejandro Macaulay de la provincia de Popayán en 1812. Durante la independencia soportaron la guerra de guerrillas cuando el coronel Agualongo peleó Contra las ideas nuevas. Vivieron también la guerra de los Mil Días y en este siglo la contienda colombo-peruana. (Anónima, 1900).

 

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Premiación de exámenes de la escuela mixta Rosa Florida dirigida por las señoritas Josefina y María Luisa Gutiérrez. Foto anónima propiedad de Luis Bernardo Esparza E.

 

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Inauguración de la estatua del general Antonio Nariño.  Carros alegóricos,
                               1911.   Tarjeta postal anónima

 

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Invitados al matrimonio del doctor Manuel Mario Bucheli con Rosario Delgado Zarama. La fotografía es anónima, 1920, y pertenece a Luis Bernardo Esparza.

 

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Calle Real de Pasto, actuales calles 16 y 18.
Tarjeta postal anónima.

 

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Carnaval de Pasto, 1927.
Fotografía anónima.
Abanderados eucarísticos, foto anónima, 1943. Propiedad de J. Álvarez S.J.

Los escenarios privados como interiores de alcobas, cocinas, baños, almacenes, escuelas, talleres; no se registraron. Las actividades de la rutina ordinaria, o los oficios brillan por su ausencia en imágenes. En el pasado de Pasto que estas fotos recuperan, poco aparecen los de abajo. No se fotografiaron los talleres de los escultores, los zapateros, barberos, silleros y sastres; ebanistas que trabajaban en la ciudad. En general la documentación sobre el siglo pasado es muy escasa y la del siglo veinte omite también, la pobreza y la presencia indígena en la ciudad. No hubo un Meliton Rodríguez o un Benjamín de la Calle que se fijaran en la gente común, en los trabajadores y marginados.

 

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Los Ford estuvieron entre los primeros carros llegados a             Nariño en 1916, con los Chandler y O.M. Fotografía de 1918. El indígena sibundoy Salvador Mavisoy lee el discurso de recepción a Marco Fidel Suárez. Fotografía anónima, 1920.

 

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Fábrica de bebidas gaseosas de M. J. Guerrero, 1925.

 

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A pesar del estado de las vías se disfrutaba de los paseos en automóvil. Foto Pazmiño, propiedad de L. B. Esparza.

 

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Oficiales colombianos de la guerra contra el Perú. Guerra con el Perú. El doctor Luis Cano firma el acta del 19 de junio en Leticia. Propiedad de L. B. Esparza.

 

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Recepcion a Alberto Lleras 1944. Foto de Chamorro, propiedad de Luis B. Esparza.

 

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En 1934, Mario Fernández, un liberal del Valle que vino a hacer política en la plaza principal.

 

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En 1921 aterrizó por primera vez en Nariño un avión, piloteado por Ferrucio Guicciardi. Hermógenes Zarama, gobernador de Nariño en 1915. Foto de Parkinson, Nueva York, propiedad de Javier Zarama.

 

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En este paseo aparecen los herederos de Tomás Cipriano de Mosquera, 1920.

 

Fotógrafos activos en Pasto de 1873 a 1950

SIGLO XIX
Ramírez Fernández (1873)
R. Péreze hijo (1880)
José Francisco Zarama (1890)
Benjamín Rivadeneira (1895)
M. Carrasquilla (1895)

1900—1910
Benjamín Guerrero
Jorge López Álvarez
Francisco Gómez Hernández
Francisco Benavides

1910—1920
Benjamín Guerrero
Jorge López Álvarez
Ramón Diago Ponce
Francisco Zarama
M.M. Navarrete
Ángel Onofre
Foto Mera

1920—1930
Perrase
Benjamín Guerrero
Jorge López Álvarez
Ramón Diago Ponce
Manuel Navarrete
M. Jovino Guerrero
Foto Bayer
José Moreno
José León Eraso
Pazmiño

1930— 1940
Foto Dávalos
Foto Posso
Foto Rodríguez
Arcila y Jaramillo

1940—1950
José Moreno
Pazmiño
Foto Alemana

 

1. Jaime Álvarez, S.J., ¿Qué es qué en Pasto?. Pasto, Biblioteca Nariñense de Bolsillo. 2a. ed., 1985. pág. 238  (regresar1)

2. Idem., pág. 201.(regresar2)

3. Milcíades Chaves Chamorro, Desarrollo de Nariño y su universidad, Bogotá. Ediciones Tercer Mundo, 1983, pág. 155. (regresar3)