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Lecturas,
no antología
Lecturas sobre economía colombiana
Jesús Antonio Bejarano (compilador)
Procultura Presidencia de la República,
Bogotá, 1985
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En 1971 Fedesarrollo
decidió editar unas Lecturas sobre desarrollo económico colombiano, "destinadas
a presentar en forma analítica sus principales aspectos, junto con una reseña
bibliográfica y con indicaciones de posibles áreas de investigación". La tarea fue
coordinada por Hernando Gómez Otálora y Eduardo Wiesner Durán. En 1974 se publicó un
libro dedicado a la memoria de Alvaro López Toro. La obra estaba conformada por
artículos principales y lecturas complementarias. Los temas tratados en dieciocho ensayos
fueron: distribución del ingreso, empleo y desempleo, demografía, crecimiento económico
y asignación de recursos, la planeación y los planes de desarrollo, la política
económica internacional de Colombia, política fiscal, moneda y crédito y la agricultura
colombiana. La lista de ensayos y su contenido puede entenderse como un extracto de las
preocupaciones del análisis económico de la época, de las escuelas de pensamiento en
boga y de los remedios que se consideraron pertinentes para las enfermedades estudiadas.
En efecto, el desempleo y la concentración del ingreso eran problemas preocupantes desde
los años sesenta y no es extraño que en forma paralela se estudien colateralmente la
demografía y las migraciones. La asignación de recursos y su impacto sobre el
crecimiento eran aspectos macroeconómicos que se empezaban a investigar con cifras
nacionales. Por su parte, los planes de desarrollo existentes y la base legal de la
planeación en Colombia ya justificaban estudios comparativos e históricos, en parte
también porque quizás el escepticismo sobre la planeación y su influjo real no había
cundido. Es notorio el hecho de que no se encuentra ningún estudio especializado sobre la
industria, a pesar de que para entonces ya se contaba con estadísticas sectoriales y que
nadie dudaba del impacto que ella había tenido sobre el crecimiento económico global.
Gómez y Wiesner encontraron varias dificultades, tal como recuerda Bejarano: "la
literatura disponible sobre economía colombiana se reducía entonces a unos cuantos
trabajos sistemáticos elaborados desde perspectivas más o menos radicales y a un
sinnúmero de artículos descriptivos y de escaso alcance analítico, en los cuales lo
más notable era por cierto la pobreza teórica que los informaba". Por otra parte,
el economista recibía una formación caracterizada por "una mezcla incoherente de
disciplinas distintas en las que no se sabía si debía predominar el derecho, la
contabilidad o la administración de empresas con unos cuantos rudimentos de teoría
económica". Así mismo, la economía en el país no había logrado aún a aclarar el
objeto de su preocupación.
Un decenio después, sale a la luz un nuevo compendio, con el objeto de "proporcionar
lecturas a los estudiantes universitarios" y de reflejar el nuevo clima del análisis
económico, donde son notorias la pluralidad de escuelas, las controversias entre ellas y
los nuevos procedimientos de investigación. A juzgar por el contenido, ahora los temas de
interés son la industria, la agricultura, el sistema financiero, la política económica
y la coyuntura. Temas que se exponen en dieciocho artículos, escritos por investigadores
de trayectoria y por otros más jóvenes.
La sección dedicada a La estructura productiva incluye seis ensayos sobre la
industria, la agricultura y el sistema financiero. El primero es "Una aproximación
sobre el desarrollo industrial colombiano 1958-1980", texto algo dudoso, por su
redacción y su argumentación. Tiene la ventaja de sintetizar ideas de algunos autores
sobre las características del proceso de industrialización, del comercio internacional
ligado a la industria, como antesala para mostrar que existe una crisis de formación de
capital en la industria "cuyas raíces están en el estancamiento relativo del
proceso de sustitución de importaciones". El ensayo ofrece escaso aporte creativo y
no es de antología.
Leonidas Mora escribe sobre los "Elementos estructurales de la recesión industrial
en Colombia". Para este autor, la recesión se debe, en lo mediato, a la crisis de
acumulación y al rezago tecnológico que debilitaron la industria; y en lo inmediato, a
la apertura de las importaciones legales e ilegales y al descenso de las exportaciones.
Los dos siguientes estudios se refieren a la agricultura. Óscar Delgado presenta un marco
de referencia para el análisis de una estructura agraria. Es de interés conceptual y
metodológico Absalón Machado, en "Tendencias recientes de la agricultura",
presenta la evolución de distintas variables e indicadores agrícolas en los últimos
doce años, de manera puramente descriptiva, con abundantes gráficos y cuadros
estadísticos. Un tercer ensayo mal ubicado en el libro, pues está precedido de
otro sobre el sector financiero considera el desarrollo agropecuario en una
perspectiva global. Evalúa las políticas macroeconómicas que guardan relación con el
agro y concluye que la evolución de éste se halla en función directa de los bienes
agrícolas exportables y, por lo tanto, el futuro de la agricultura está afectado
directamente por las políticas cambiarias, entre otros factores.
Mauricio Abella y Carlos Caballero, en "La economía política de la reforma
financiera", buscan "aportar nuevos elementos a la controversia alrededor del
anteproyecto de reforma financiera preparado por una comisión ad hoc creada por el
gobierno". La mayor parte del texto se dedica a una interesante síntesis de los
principales acontecimientos de la historia financiera colombiana. Desfilan allí los
movimientos reformistas del lapso 1903-1923, la reforma financiera de 1923 a raíz de la
misión Kemmerer, el alejamiento progresivo de la teoría monetaria clásica vivido entre
1932 y 1950, el vuelco de los años 50 y 60, en el que la política monetaria se subordina
a los propósitos de crecimiento y se crean nuevas instituciones financieras, y la reforma
de 1974, que para los autores es el "retorno a la ortodoxia".
Del examen anterior, Abella y Caballero derivan importantes conclusiones sobre el papel
determinante de la política monetaria, la función del Banco Central y de las autoridades
monetarias, así como del Estado como agente económico. Pasan luego a estudiar la
política financiera de los años setenta y, a la luz de la teoría de Minsky, analizan el
caso colombiano reciente, para concluir con algunas observaciones sobre el proyecto de
reforma financiera, al cual consideran como un instrumento que propende por "la
reivindicación de la seguridad y de la confianza del público en los intermediarios
financieros".
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La sección II está
dedicada al Estado y la política económica. Jorge Ospina Sardi plantea, desde el punto
de vista conceptual, la función económica del Estado y los límites que encuentra. Edgar
Reveiz considera la evolución de las formas de intervención del Estado en la economía
colombiana a partir de 1950, tomando como caso de estudio el Instituto de Fomento
Industrial. Luis Alberto Zuleta interpreta la política económica de la década del
setenta desde una perspectiva global, teniendo en cuenta sus limitaciones y planteando las
alternativas que para entonces el autor vislumbró.
La última sección se consagra a ensayos sobre la coyuntura reciente, que el compilador
incluye como "ejemplo de un estilo de análisis sobre problemas de coyuntura,
cualquiera que ella sea, independientemente de su pertinencia para la situación
presente". El sector externo, la reactivación industrial, el "cuadro
clínico" de 1984, las características de la fase económica de 1984, la marca sin
precedentes del desempleo en el mismo año y la relación entre ocupación y
reactivación, así como la reforma financiera, la situación de la deuda externa y la
relación entre el Fondo Monetario Internacional y la nueva política económica, son los
temas que abordan los estudiosos, con metodología, sustento estadístico y capacidad
interpretativa indudablemente rigurosos.
Tratándose de ensayos de reciente aparición (la mayor parte son de 1984), y por lo tanto
de fácil acceso para los interesados, el lector se pregunta si se justifica haberlos
editado lujosamente. Además la edición adolece de dos imperdonables defectos: errores
ocasionados por la descuidada corrección de pruebas y empastado defectuoso. Si los textos
incluidos son importantes, lo dirá el tiempo. Lo cierto es que como conjunto posee alta
calidad, aunque no le cabe ser considerado como una antología, por aquello de que
"no están todos los que son". Es una recopilación, como todas, parcial:
algunos autores reconocidos han quedado por fuera, algunos temas sectoriales que
suscitaron vivo interés en su momento, como las bonanzas y la crisis financiera de 1982,
no aparecen tratados. El hecho es que ya apareció, y de lo que ahora se trata es de
sacarle el mayor provecho. Ahorra el trabajo de localizar uno por uno los artículos y
contribuye a la difusión nacional e internacional de una muestra representativa de las
nuevas tendencias del análisis económico en Colombia.
Los dos textos reseñados son de interés actual para economistas, estudiantes de
economía e investigadores iniciados en la disciplina. En el futuro lo serán para que un
hipotético arqueólogo reconstruya las percepciones y evalúe la pertinencia de los
análisis y del utillaje teórico con que los estudiosos de ahora interpretaron la
economía nacional.
SANTIAGO LONDOÑO
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