Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 5,  Volumen XXII , 1985
 

Un destacado trabajo


Santander siglo XIX. Cambios Socioeconómicos
David Church Johnson
Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1984,
309 págs.

El libro de Johnson viene a llenar un vacío importante en los estudios regionales de historia colombiana que hasta ahora no habían aplicado los principios de la historia científica en lo que respecta al siglo XIX, a la vasta región comprendida entre Boyacá y la frontera venezolana. Es un estudio sobre el fracasado experimento liberal en esa región entre 1856 y 1885; y por lo tanto arroja mucha luz sobre el régimen federalista y su reemplazo por el centralismo de la Regeneración.
Se divide en dos partes: una primera dedicada básicamente a los aspectos políticos y a las medidas gubernamentales (capítulos II a V y VII), y la segunda, que se concentra sobre la economía y diversos aspectos sociales (capítulos VI y VIII). Las dos partes tienen aproximadamente el mismo número de páginas, y el juego de relaciones entre ambas es constante a lo largo de la obra.
Para la reconstrucción de los procesos políticos y de la ejecución de medidas del gobierno, Johnson utilizó extensamente la prensa periódica y otras publicaciones sueltas de aquella época, complementando así la información formal de las memorias anuales que los presidentes del estado de Santander presentaban a las asambleas. El lector puede seguir paso a paso cuándo surgieron por primera vez ciertas ideas liberales en la prensa, el largo proceso de su promulgación en leyes, y finalmente las dificultades para su puesta en práctica, que casi siempre terminaron con el rechazo o abandono de la medida. Para quien se interese en el porqué de la inoperancia de las leyes, los capítulos IV, "La utopía y la práctica", y V, "El impuesto único y la rebelión", son de lectura obligatoria, pues los "paquetes legislativos" que se siguen aprobando en la actualidad manifiestan la misma ineficacia que los proyectos liberales del Santander del siglo XIX.
En cuanto a la economía, es muy completa la exposición sobre la artesanía de sombreros (págs. 144 a 155), y sobre la de telas el autor se esforzó en recopilar la escasísima información disponible. En el caso del tabaco, se plantea el argumento convincente de que las dificultades de transporte impidieron que se convirtiera en artículo fundamental de exportación. Señala, entre las causas de ese fracaso, el hecho de que fuese sembrado por pequeños cultivadores, "lo que [muestra, por otra parte], la naturaleza esencialmente democrática del cultivador santandereano" (pág. 139). Tal aseveración debió haber sido explicada más.
Para la historia social y económica, lo más valioso del libro se encuentra en el último capítulo, donde Johnson establece una cuidadosa comparación entre San Gil y Cúcuta, basada en los registros notariales (págs. 245 a 265). Se descubren aspectos sobre las propiedades, las familias dirigentes, la presencia de los extranjeros, las firmas comerciales, cuya consulta es indispensable para cualquier estudio futuro sobre la región. Se debe mencionar que el autor expone sus métodos y las limitaciones de su información, lo que permite al lector apreciar en su verdadero alcance la novedad de los datos presentados.
No cabe la menor duda acerca de la trascendencia del experimento liberal en Santander. Sin embargo, nos parece que Johnson la exagera un poco. Santander sólo fue uno de los varios "conejillos de Indias" (pág. 26) para probar las ideas liberales del laissez-faire. Otras regiones, como Ambalema, con la supresión del estanco del tabaco, realizaron experimentos no menos importantes. Así que de ninguna manera resulta justo afirmar que "si funcionaba en Santander, funcionaría en todo el país" (pág. 25), porque algunos ensayos análogos fueron simultáneos, cuando no anteriores.
Para el lector santandereano es muy grato oír "hasta qué grado Santander y sus políticos dominaron a Colombia desde la Convención de Rionegro hasta la Regeneración de Rafael Núñez" (pág. 27). No obstante, esto no se ajusta a la realidad. Distinguidos santandereanos participaron en el gobierno nacional durante este período, pero no menos ilustres fueron los representantes de otras regiones, empezando con el general Tomás Cipriano de Mosquera. Tampoco es claro que Manuel Murillo Toro, por haber sido el primer presidente del estado de Santander, haya necesariamente acogido las inquietudes de esa región cuando asumió la Presidencia de la República, pues, además de haber nacido en el Tolima, tuvo una formación santafereña.
Este libro se habría enriquecido si el autor hubiera usado las publicaciones de otros investigadores nacionales que en los últimos años han hecho notables contribuciones. Se cita a Marco Palacios en la bibliografía, pero no se incorpora su material al hablar del café. Desde 1979 José Antonio Ocampo viene publicando estudios estadísticos del comercio exterior que han culminado en su obra Colombia y la economía mundial, 1830-1910, en la que aporta nuevas cifras, tanto para productos individuales como para volúmenes totales, que obligan a una revisión profunda y radical de todo lo que se ha publicado hasta ahora sobre comercio exterior colombiano durante el siglo XIX.
En conclusión, Johnson se ha destacado con un trabajo muy valioso que será de consulta indispensable para cualquiera interesado en los temas económicos, sociales y políticos de esa región entre Boyacá y la frontera venezolana. Es de esperarse que otros historiadores hagan estudios con el mismo rigor para la primera mitad del siglo XIX y para el período de la Regeneración. Finalmente, merece felicitaciones Margarita de Lleras por su excelente traducción de un texto muy exigente.

RENÉ DE LA PEDRAJA TOMAN