Reseña economía: Una historia todavía incompleta ...
Una historia todavía incompleta ...
The Colombian Coffee Industry: Origins and major trends
1749-1940.
Robert Carlyle Ann Arbor University Microfilms lnternational
1982 (Ph. D. in the Graduate Faculty of the University of
Minnesota, November 1947), 393 págs. 6 apéndices, 13 cuadros, 8
gráficos, 5 mapas.
La importancia de este documento radica en las fuentes
utilizadas para sustanciar un examen panorámico de la industria del
café colombiano, una industria que, según se entiende de la lectura
de este trabajo, ha sido tan multinacional como estudiada, pero
excepcionalmente -como en este caso- recopilando el testimonio
directo de un representativo grupo de personajes asociados a la
misma. El autor tuvo oportunidad de entrevistar, en el momento de
la elaboración del estudio, a casi medio centenar de
"cafeteros" de varias nacionalidades, lo que, sumado a
una revisión bastante firme de libros (82), artículos (39),
documentos (34), manuscritos (8), le confiere una característica
calidad desde el plano de la construcción del análisis.
Se estima, sin embargo, que este material es inagotable, (págs.
326- 345), al advertir que "aunque la búsqueda de fuentes se
llevó a cabo en cada esquina de la creciente geografía cafetera,
todavía existe, sin duda, material sin descubrir. Cuando todas
aquellas fuentes de información salgan a la luz y sean escritas las
primeras historias colombianas del trabajo, el transporte, el
comercio exterior, la agricultura y el mercadeo, un estudio más
autorizad o sería posible ... " (pág. xi).
Entre las entrevistas realizadas por Carlyle, cabe destacar las
sostenidas con empresarios colombianos de las más importantes zonas
cafeteras, herederos y continuadores de los principales centros,
por ejemplo: Carlos y Santiago Ospina, de la hacienda Jonás, en
Antioquia; Camilo Sáenz, de la hacienda Liberia, de Viotá; Pedro
Uribe, de la hacienda San Pablo, de Palestina (Caldas); Jorge W. y
Carlos Crane, en las haciendas Calandaima, de Viotá, y Porvenir, en
el Tolima; Gilberto García, en el valle de Rionegro
(Santander); Enrique Liévano en la hacienda Betania, de Fusagasugá;
Alberto Suárez, en, la hacienda Campo Alicia, de Cúcuta. Así mismo,
entrevistó a representantes del gremio exportador, como Adolfo
Aristizábal, Arcesio Londoño, Carlos y Bernardo López, estos
últimos descendientes de Jesús M. López; a funcionarios de la
Federación en Chinchiná y en los comités departamentales de
Santander, Antioquia, Caldas y Cauca; a representantes de las
firmas internacionales vinculadas con el café colombiano, como
Ammerican Coffee Corp., Hard & Rand, Steinverden Soffregen y
Compañía, y a otros grandes conocedores de la situación en la
época, como Julio Holguín y Enrique Otero D'Costa.
En cuanto a las ilustraciones, se incluyen, intercalados en los
capítulos, 34 cuadros que presentan información estadística
para períodos cortos o comparaciones entre algunos años, y también
estadísticas referentes a otros cultivos y a regiones en
particular. En cambio, en los apéndices-tablas (13 de las
págs., 355 a 392) se presentan datos estadísticos seriados, de los
años 1835 a 1945, de las principales variables de la producción
cafetera.
El autor comienza explicando por qué inicia su estudio en 1740
(pág. 1): "El café vino a Colombia a mediados del siglo XVIII
como una planta experimental. No fue sino casi un siglo después -en
algún momento entre 1850 y 1870- cuando los jardines experimentales
se convirtieron en plantaciones destinadas a producir café para
exportar. Esas dos fases en el desarrollo de la industria en
Colombia están relativamente delimitadas, aunque la
transición de jardín a plantación no ocurrió en todas las regiones
al mismo tiempo".
Los 27 capítulos están agrupados en seis secciones, dos de las
cuales sólo contienen un capítulo: la sección III, con el capítulo
12, referente al café en el Brasil, la cual precede una comparación
cronológica para Colombia (sección IV), sobre la expansión cafetera
de 1.000% entre 1903 y 1940, incluida en los capítulos 13 a 17
(págs. 175-218). La sección final (VI) también incluye un solo
capítulo, que intenta presentar algunas evaluaciones económicas y
políticas del café en Colombia (pág. 314).
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La primera sección aborda la inicial de las fases citadas, en
seis capítulos, dos de los cuales merecen destacarse por su
extensión, ya que cubren el lapso 1850-1880, con énfasis en dos
aspectos: el capítulo 4, "Exportaciones 1850-1880, una
historia problemática" (págs. 28-56), explica las causas de la
declinación sucesiva del cacao, el algodón, el tabaco, la quina, el
añil y el caucho como líneas de exportación nacional; el capítulo
5, "El café pasa a la etapa exportadora 1850-1880",
registra la difusión del conocimiento y la migración asociadas a la
expansión del cultivo a seis regiones: Santander, Cundinamarca,
Boyacá, Antioquia, Tolima y sur de Caldas (págs. 51-93).
Carlyle insiste en que el aislamiento físico del interior, por
los problemas del transporte, constituyó un notable obstáculo para
Colombia frente a otras naciones con industria cafetera, pero como
búsqueda significó que "la historia del café marchara paralela
con la del transporte". El capítulo 5 llama la atención
particularmente por la utilización continua de los documentos
y la "historia oral". El capítulo 6, en cambio, es una
caracterización botánica y geográfico-económica del café
(págs. 94-109).
La segunda sección entra de lleno en la fase de agroexportación.
La descripción se limita a seguir los pasos del principal producto
exportable entre 1880 y 1903 (págs. 110- 166), al cabo de la cual
concluye diciendo que "con abundante tierra, pero careciendo
de trabajo y capitales, la historia del café ha sido siempre, y
todavía lo es (1947), la historia de fronteras subdesarrolladas [
... ] de una enorme e inagotable capacidad para la producción
agrícola".
La sección tres marca un viraje en el foco de atención, y en un
capítulo Carlyle presenta los progresos y la política cafeteras del
Brasil de 1903 a 1940. La historia del cultivo y la exportacion en
ese país la basa Carlyle en tres obras de autores brasileños
y algunas entrevistas. Destaca las "valorizaciones"
emprendidas por las autoridades agrícolas a partir de los primeros
problemas de superproducción. En la sección cuatro, Carlyle regresa
a Colombia y narra la expansión del 1.000% operada en la producción
nacional durante el período 1904- 1940 (págs. 175-232). Muy
elaborada es la descripción de la aparición y conformación del
sector de los exportadores especializados dentro del gremio
cafetero nacional (cap. 17). Este factor y el mejoramiento de la
red de transporte operarían como causas de la expansión destacadas
por el autor.
La sección cinco alude a las responsabilidades de
liderazgo en la industria cafetera asumidas por Colombia, sin
especificar una periodización. Esta sección incluye el mayor número
de capítulos -nueve- en los cuales se presentan las facetas que el
autor considera condensan ese cambio de perspectiva: la
organización de la industria (cap. 18), la cooperación
internacional (cap. 19), las relaciones con Estados Unidos (cap.
20), el control de calidad de la producción (cap. 21), la
protección contra las fluctuaciones de los precios de 1916 a
1940, (cap. 22), la ayuda al pequeño productor (cap. 23) y
finalmente la promoción , la propaganda y el mercadeo (caps. 26 y
25).
La sección seis constituye el capítulo de reflexión, en el cual
Carlyle evalúa económica y políticamente el producto y en donde no
va más allá de lo que ya había advertido: "No se intenta una
descripción completa de la industria cafetera, tanto 'hoy como
ayer', ni pretendo analizar exhaustivamente los problemas sociales
y económicos que confrontó la industria .. " (pág. xi).
En síntesis, Carlyle intentó establecer tendencias
generales y prolongadas antes que relaciones y fluctuaciones
menores en precios y producción año por año. En todo caso, la
sencillez y solidez documental del trabajo lo hacen meritorio sobre
todo frente a infinidad de tratamientos del mismo tema con menores
aportes, muy a pesar del refinamiento estadístico que intenta.
JOSÉ ERNESTO RAMÍREZ .