Reseñas Literatura infantil: Los sueños juegan en
serio
Los sueños juegan en serio
El maravilloso viaje de Rosendo Bucurú
Celso Román Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1988. 97 págs.
No es forzoso que los hombres se entreguen a la maraña de
condicionamientos de la vida cotidiana. Aquella exigencia que nos
sitúa frente a las cosas como meros espectadores que han de
aceptar, de grado o por fuerza, cada acontecimiento, tiene su
contraparte al alcance de nuestra mano. Los niños y los artistas
son los llamados a derrotar el fatalismo que nos obliga a plantar
nuestras vidas en una sola dimensión. Y cuando, como en el caso del
libro El maravilloso viaje de Rosendo Bucurú, el arte se emparienta
con la infancia, la visión de un universo ilimitado y maravilloso
se nos aparece, más que clara, real. La justicia no es asunto de la
vida sino de la imaginación. Tal pareciera ser el principio rector
de nuestra civilización. De esta manera el papel que corresponde al
arte, a la literatura, a la ciencia, al sueño, en fin, es disipar
la pesada bruma en que transcurre la existencia histórica de los
hombres y asombrar con fugaces visiones de un universo luminoso,
cuya imagen sólo podemos entrever en la celeridad del juego. Pero
nos olvidamos de que un importante sector de la población humana,
aquella que real o ficticiamente merece toda la atención y cuidado
de la comunidad, no considera al juego como algo accesorio, fútil o
irreal. Los niños no juegan; o mejor aún: juegan en serio. Y
ninguno tan serio como Rosendo Bucurú, el hijo de Valentina y
Jacinto. Nacido en un rancho campesino y acostumbrado desde siempre
al trabajo y a la dificultad, emprendió un viaje fantástico guiado
por un propósito: llevar a las aguas, al aire, a la tierra, a los
árboles, a los animales y al hombre, hasta un lugar más allá de la
ambición, a salvo de la locura y de la rabia que aprisionan y
encierran toda forma de vida. El relato -escrito siguiendo las
pautas atesoradas por nuestra tradición, que nos ha venido
sorprendiendo desde siglos con las peripecias, hallazgos, alegrías
y desgracias que ha de sobrellevar un viajero hasta la culminación
de su periplo -logra convencernos de su realidad, nos empuja a la
aventura, nos transforma en heroicos defensores de la vida, en
"caballeros en la rana verde de ojos amarillos".
El maravilloso viaje de Rosendo Bucurú, es la última obra
publicada del escritor y artista plástico Celso Román. La habían
precedido Cuentos para tiempos poco divertidos, amigos del hombre,
El pirático barco fantástico y Las cosas de la casa. En estos
libros la fantasía del autor nos encamina desde la redefinición
imaginativa y audaz .de los objetos cotidianos que constituyen
nuestro mundo, hasta la errancia de unos personajes que, en un
lapso de tiempo definido y mágico, se proponen descubrir la clave
que armonice un estado de cosas calamitoso en la realidad de los
hombres. Desde aquí podemos, pues, rastrear el interés mostrado por
Celso Román en los viajes fantásticos que conducen a sus héroes a
la remisión y a la bondad. Profundamente pedagógica y
conscientemente destinada al público infantil, la obra redescubre
los ensombrecidos valores de justicia, lealtad y amor. El afán
formador de Román lo lleva a abanderar la lucha abrumadora del
hombre contemporáneo, que en la persona del pequeño héroe Rosendo
Bucurú desciende al reino de los peces, descubre el espíritu del
agua, recorre el país de los árboles y de la selva, se desliza por
las rutas aéreas de las aves migratorias buscando restaurar la
salud y la vida arrebatada por la ambición humana. El ciclo de su
historia se cierra amorosamente, en la reconquista de la armonía
natural y de la libertad.
Nuestra literatura infantil se enriquece con este nuevo aporte
de Celso Román, que cuenta con uno de los requisitos fundamentales
exigidos a toda obra de este género -por lo demás, de altísima
exigencia y dificultad-: la verosimilitud. El niño lector de
nuestro país podrá encontrar en Rosendo Bucurú y su botella de agua
de panela un modelo con el cual le es posible identificarse y en
cuyos viajes, venturas y revueltas le está permitido participar.
Rosendo vive en cualquier lugar de nuestro territorio; su casa, sus
padres, sus avatares de niño pobre están cercanos a la vida de
nuestros pequeños y de sus historias personales. Ya no se trata de
adivinar dónde, quiénes y cómo serán esos seres mágicos y lejanos
que alimenta ron la sensación de extrañeza y soledad de muchas
generaciones de niños colombianos. Con Rosendo, cada cual se
encontrará consigo mismo, con sus paisajes y sus palabras, con su
repertorio de sorpresas y temores y, lo más importante, con una
historia real, coherente, entretenida.
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La primera y más importante condición exigida a la literatura y
al arte se cumple así en esta obra: mostrar, compartir la
experiencia de un continente novísimo e inagotable, que seduce y
provoca fascinación y placer. Sin este regocijo, sin la avidez que
conduce a un lector de la primera a la última palabra del texto que
lo ocupa, la literatura infantil no existe, quedando en su lugar un
encadenamiento de ideas descarnadas, no por bien intencionadas
menos desastrosas.
RAFAEL M. MÉNDEZ BERNAL