Ficha bibliográfica
Titulo:
Boletín Cultural y Bibliográfico No. 18
Autores: Biblioteca Luis Ángel Arango - Banco de la República
Edición original: Bogotá: 1989
Edición en la biblioteca virtual: Bogotá: marzo de 2007
Notas: Publicación cuatrimestral de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, que presenta importantes artículos sobre las distintas disciplinas de investigación en el campo cultural
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.


Reseña arte: Una descuidada recopilación de la recopilación

Una descuidada recopilación de la recopilación

Vida y obra de Carlos Correa Libe de Zukuegi

Ediciones Museo de Antioquia, Medellín, 1988, 208 págs.

Dos libros se han editado sobre Carlos Correa, pintor, acuarelista, grabador y caricaturista antioqueño. El primero en 1945, con texto del notable investigador Juan Friede, y el segundo, motivo de esta reseña, 43 años después. La distancia entre las dos publicaciones habla claramente del tratamiento desigual que se les ha dado a las artes plásticas en el país. Al contrario de lo que sucede con este género de libros, ninguno de los dos ha sido dedicado al ego del artista. Los libros sobre Carlos Correa han sido modestos, y recogen parcialmente la obra de un artista original, que tuvo el valor, como ninguno en Colombia, de destruir su obra, de jugar al anarquista como señal de protesta contra el establecimiento. Sin embargo, las dos publicaciones son abismalmente diferentes: mientras la de 1945 es un estudio profundo y extenso, con diagramación cuidadosa, la del Museo de Antioquia consta de una serie de artículos cortos sin análisis -que anteceden la "Viacrucis de una anunciación" y las notas de prensa-, amarrados des cuidadamente con unas fotografías de su obra.

Este libro forma parte de una colección iniciada en 1987 por el Museo de Antioquia, con una publicación dedicada al escultor Marco Tobón Mejía. El título propuesto a la serie de Artistas Antioqueños es el de Vida y Obra; en el tomo dedicado a Tobón, al menos está la vida. Cuando se habla de colección y de serie, se hace presente el concepto de diseño: la diagramación que conlleva al formato, la tipografía, la distribución de las fotos y los textos, pensados como algo que se va a prolongar en el tiempo. Todo ello está ausente en esta colección. No se puede decir que sea anticuada, porque la prueba se encuentra en las notables series monográficas de Espiral de la década de 1940, a las cuales pertenece la obra anteriormente aludida. El libro de Correa -número 2 de la serie heredó el mal concepto que cobija a la colección. La intención de estas publicaciones es, según se lee en el prólogo, "el rescate de los valores antioqueños" que a falta de "una información sistematizada" sirva para establecer "un canal de información" a través de esta serie de publicaciones que "son de todos nosotros: de los colombianos y, muy especialmente, de los antioqueños ".

Los dos artículos realizados especialmente para el libro no añaden gran cosa a los conocidos escritos sobre el pintor; en uno de ellos, la introducción, "Carlos Correa: el arte como itinerario de vida", el crítico Darío Ruiz Gómez se pierde en divagaciones negativas y comillas que hacen resaltar innecesariamente sus ironías. El lector se queda a la expectativa, queriendo encontrar a continuación, desarrolladas en profundidad, tesis como la del expresionismo y la relación con el medio circundante en Carlos Correa pero que no pasan de ser una simple enunciación. La autora del libro presenta un estudio de cinco páginas titulado "Carlos Correa, una influencia rebelde" -título inexplicable-, en el que intenta abordar el problema del azaroso destino del talento colombiano, que ha salido a flote en la actualidad en exposiciones retrospectivas como las de Alberto Arango e Ignacio Gómez Jaramillo. "Volvamos cuarenta y cinco años atrás y conozcamos cómo era el ambiente de aquel entonces; conceptos, actitudes y oportunidades eran guiados por premisas encerradas por política, religión y preceptos sociales que alejaban la posibilidad de emitir opiniones sobre arte, como tal, libres de influencias ajenas a él. Tal situación produjo el aislamiento de artistas, con mucho talento, pero que se sintieron impotentes para enfrentar la presión ejercida por quienes se sentían con la verdad y la aplicaban ferozmente contra quienes se atrevían a hacer un arte que rompiera con lo que el ambiente exigía". El enfrentamiento de los artistas y las corrientes tradicionales y el problema concreto de la cultura en Colombia y en Medellín merecía un análisis menos elemental. Cuarenta y tres años atrás ya Juan Friede había realizado una aproximación al artista y al medio de un modo más cabal.

En el presente, con los recursos de investigación histórica y estética, se esperaba un aporte moderno al conocimiento de un artista tan polémico como Correa. En ninguna parte de esta sucinta nota se habla de los problemas formales, del fenómeno de la acuarela en Antioquia, de la caricatura política, del humor antioqueño: sólo al final, un chiste del pintor reconcilia al lector con la autora: Gonzalo Ariza: "¿Por qué ustedes los antioqueños pintan tanta monja? Débora las pinta y usted también". Carlos Correa: "¿Y ustedes los bogotanos por qué pintan como monjas?".

La recopilación consta de tres partes, la primera formada por unos artículos seleccionados de dos críticos: Germán Rubiano (Salvat) y Walter Engel; el texto de este último representa el estudio más metódico. En esta nota todo es destacable, pero particularmente las luces sobre el sistema de trabajo del pintor. Como muestra del descuido editorial, un fragmento de este artículo se halla repetido en la parte final del libro (véanse las páginas 25 y 102).

La segunda parte es la titulada "Viacrucis de una anunciación". Esta recopilación, realizada por el artista -que hubiera podido complementarse con las fechas de los artículos- es una de las secciones más interesantes del libro, porque da una medida de la situación artística que se puede calificar, como lo hizo la revista Estampa (s.f.), de "grave y divertida". Una etapa del Salón Nacional que cabe denominar ingenua. Un cuadro que se convierte en argumento de lucha política. El reflejo de la Segunda Guerra Mundial, las señales anticipadas de la violencia de finales de la década de 1940 en el país, la relación de arte y gobierno liberal, todo ello se descubre en esta recopilación, sin que a partir de ella ningún autor con mirada crítica y perspectiva histórica realice un estudio completo del artista y su obra.

reseñas

La tercera parte, titulada "Notas de prensa", presenta artículos interesantes de periodistas, artistas y críticos -la plana mayor de los escritores de los últimos cuatro decenios-, que han debido representar las fuentes de trabajo a partir de las cuales la autora ha debido producir el libro de Carlos Correa, sin olvidar a Juan Friede, como al parecer deliberamente se hizo. Hasta el momento, esta publicación del Museo de Antioquia no es más que.una recopilación dentro de una recopilación.

BEATRIZ GONZÁLEZ